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LA CIVILIZACIÓN COMO ESCUELA...

" La civilización es la escuela en donde el alma aprende las lecciones que le enseña el Logos. Cuando el alma entra en el pr...

viernes, 7 de octubre de 2011

LA INTUICIÓN -VEHÍCULO DE LA ILUMINACIÓN

"Budhi o Budh que significa algo así como el vehículo de la Iluminación, que más tarde vamos a encontrar en el Budismo... El Budhi es el vehículo que permitiría al hombre tener intuiciones, conocer las cosas más allá del tiempo, más allá de la distancia. Para los antiguos indos había una serie de disciplinas que permitían al hombre comunicarse a la distancia, entender las cosas a la distancia o entender las cosas a priori, y por ejemplo, no necesitar un razonamiento de tipo silogístico para poder entender una idea, sino simplemente fijar la conciencia sobre esa idea y captarla de manera directa. Para dar una idea diremos que sería algo así como nuestra captación estética en el arte, o sea, cuando nosotros vemos el Partenón o cuando nosotros vemos una estatua hermosa..."
Fragmentos de conferencia de J. A. LIVRAGA

miércoles, 5 de octubre de 2011

ESPÍRITU SIN NOMBRE...

RIMA V

Espíritu sin nombre,
indefinible esencia,
yo vivo con la vida
sin formas de la idea.

Yo nado en el vacío,
del sol tiemblo en la hoguera,
palpito entre las sombras

y floto con las nieblas.

Yo soy el fleco de oro
de la lejana estrella,
yo soy de la alta luna
la luz tibia y serena.

Yo soy la ardiente nube
que en el ocaso ondea,
yo soy del astro errante
la luminosa estela.

Yo soy nieve en las cumbres,
soy fuego en las arenas,
azul onda en los mares
y espuma en las riberas.

En el laúd, soy nota,
perfume en la violeta,
fugaz llama en las tumbas
y en las ruïnas yedra.

Yo atrueno en el torrente
y silbo en la centella,
y ciego en el relámpago
y rujo en la tormenta.

Yo río en los alcores,
susurro en la alta yerba,
suspiro en la onda pura
y lloro en la hoja seca.

Yo ondulo con los átomos
del humo que se eleva
y al cielo lento sube
en espiral inmensa.

Yo, en los dorados hilos
que los insectos cuelgan
me mezco entre los árboles
en la ardorosa siesta.

Yo corro tras las ninfas
que, en la corriente fresca
del cristalino arroyo,
desnudas juguetean.

Yo, en bosques de corales
que alfombran blancas perlas,
persigo en el océano
las náyades ligeras.

Yo, en las cavernas cóncavas
do el sol nunca penetra,
mezclándome a los gnomos,
contemplo sus riquezas.

Yo busco de los siglos
las ya borradas huellas,
y sé de esos imperios
de que ni el nombre queda.

Yo sigo en raudo vértigo
los mundos que voltean,
y mi pupila abarca
la creación entera.

Yo sé de esas regiones
a do un rumor no llega,
y donde informes astros
de vida un soplo esperan.

Yo soy sobre el abismo
el puente que atraviesa,
yo soy la ignota escala
que el cielo une a la tierra,

Yo soy el invisible
anillo que sujeta
el mundo de la forma
al mundo de la idea.

Yo, en fin, soy ese espíritu,
desconocida esencia,
perfume misterioso
de que es vaso el poeta.


Gustavo Adolfo Bécquer