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LA CIVILIZACIÓN COMO ESCUELA...

" La civilización es la escuela en donde el alma aprende las lecciones que le enseña el Logos. Cuando el alma entra en el pr...

viernes, 22 de julio de 2016

KARMA, ciclos y DESTINO


La cuestión es la siguiente: ¿Ocupan algún lugar o tienen alguna relación directa con la vida humana esas misteriosas divisiones del tiempo llamadas Yugas y Kalpas por los indos, y tan gráficamente..., ciclos, anillos o círculos por los griegos? Hasta la filosofía exotérica explica que estos círculos perpetuos del tiempo vuelven constantemente sobre sí mismos, de un modo periódico e inteligente, en el Espacio y la Eternidad. Hay “Ciclos de Materia” (4), hay “Ciclos de Evolución Espiritual” y Ciclos de raza, nacionales e individuales. 


            Esta idea está admirablemente expresada en una obra científica muy hábil.

            La posibilidad de elevarse a la comprensión de un sistema de coordinación que sobrepuja en el tiempo y el espacio todo límite de observaciones humanas es una circunstancia que señala el poder del hombre para trascender las limitaciones de la mutable e inconsecuente materia, y afirma su superioridad sobre todas las formas insensibles y perecederas del ser. Hay en la sucesión de los acontecimientos, y en la relación de las cosas coexistentes, un método de que la mente del hombre se apodera; y por este medio como clave va hacia atrás o hacia adelante sobre eones de historia material que la experiencia humana no puede atestiguar nunca. Los acontecimientos germinan y se desarrollan. Tienen ellos un pasado que está relacionado con su presente, y sentimos una confianza justificada de que hay un futuro que de un modo semejante se encontrará relacionado con el presente y el pasado. Esta continuidad y unidad de la historia se repiten ante nosotros en todos los estados concebibles de progreso. Los fenómenos nos proporcionan los fundamentos para la generalización de dos leyes que son verdaderamente principios de adivinación científica, sólo por las cuales penetra la mente humana en los sellados anales del pasado y en las páginas sin abrir del futuro. La primera de éstas es la ley de la evolución, o parafraseándola para nuestro objeto, la ley de sucesión correlacionada, o historia organizada en lo individual, ilustrada en las fases cambiantes de cada sistema separado que hace madurar resultados... Estos pensamientos acumulan ante nosotros el pasado inmensurable y el futuro sin medida de la historia material. Parecen ellos abrir casi perspectivas a través del infinito, y dotar a la inteligencia humana de una existencia y de una visión exentas de las limitaciones del tiempo, del espacio y de la causación finita, elevándola hacia una sublime concepción de la Inteligencia Suprema, cuyo lugar de morada es la eternidad (5).



            Sí; “¡nuestro destino está escrito en las estrellas!” Sólo que cuanto más estrecha sea la unión entre el reflejo mortal Hombre y su Prototipo Celestial, tanto menos peligrosas son las condiciones externas y las reencarnaciones subsiguientes - a las que ni Buddhas ni Cristos pueden escapar. Esto no es superstición, ni mucho menos es fatalismo. El último implica el curso ciego de un poder aún más ciego, mientras que el hombre es un agente libre durante su estancia en la tierra. No puede él escapar a su Destino dominante, pero puede elegir entre dos senderos que le conducen en aquella dirección, y puede él llegar al pináculo de la desgracia -si tal le ha sido decretado-, ya sea con los blancos ropajes de nieve del mártir, o con las manchadas vestiduras de un voluntario de los procedimientos inicuos; porque hay condiciones externas e internas que afectan a la determinación de nuestra voluntad sobre nuestras acciones, y en nuestro poder está el seguir cualquiera de los dos senderos. Aquellos que creen en Karma tienen que creer en el Destino que cada hombre, desde el nacimiento a la muerte, teje hilo por hilo alrededor de sí mismo, como una araña su tela; y este Destino es guiado bien sea por la voz celeste del invisible Prototipo exterior a nosotros, o bien por nuestro más íntimo astral, u hombre interno, que demasiado a menudo es el genio del mal de la entidad encarnada llamada hombre. Ambos guían al hombre externo, pero uno de los dos tiene que prevalecer; y desde el principio mismo de la invisible querella, la inflexible e implacable Ley de Compensación interviene y sigue su curso, acompañando fielmente a las fluctuaciones de la lucha. Cuando está tejido el último hilo, y el hombre está aparentemente envuelto en la malla que él ha hecho, se encuentra por completo bajo el imperio de este Destino por él mismo formado. Éste, entonces, o bien  lo fija a manera de concha inerte contra la inmóvil roca, o lo lleva como pluma en un torbellino levantado por sus propias acciones, y esto es Karma.*


Karma-Némesis guarda a los buenos y vela sobre ellos en esta vida así como en las futuras, y castiga al malvado, por tanto tiempo, como tarde en desaparecer el efecto causado por la perturbación aun del más diminuto átomo en el mundo infinito de la Armonía. 

Con nuestras propias manos trazamos diariamente las numerosas tortuosidades de nuestros destinos.

Karma-Némesis no es otra cosa que el efecto espiritual dinámico de causas producidas y de fuerzas puestas en actividad por nuestras propias acciones. 

Tampoco serían los procesos de Karma inexcrutables si los hombres trabajasen en unión y armonía, en lugar de la desunión y la lucha.

Hasta entonces los únicos paliativos para los males de la vida son la unión y la armonía, una Fraternidad in actu, y el Altruismo no únicamente de nombre. La supresión de una sola causa mala suprimirá no uno, sino muchos males efectos.

La unidad de pensamiento y acción, y las investigaciones filosóficas en los misterios del ser, siempre impedirían a algunas personas que tratan de comprender, el crear causas adicionales de desdicha en un mundo tan lleno ya de mal y de dolor. 

Porque la humanidad ha cerrado siempre los ojos a la gran verdad de que el hombre es por sí su propio salvador y su propio destructor.



*KARMA: LA LEY DE RETRIBUCIÓN INFALIBLE



Doctrina Secreta- fragmentos
Helena P. Blavatsky

jueves, 14 de julio de 2016

Sobre la MASONERÍA



Y aquí hemos de mencionar nuevamente a nuestros amigos los jesuitas, porque hechura suya es el rito referido. Diremos lo que han llevado a cabo en la ahora llamada francmasonería, para demostrar hasta qué punto han cegado los ojos de las gentes para que no vieran las verdades ocultas.

            La masonería posee gran parte del simbolismo, fórmulas y ritos del ocultismo, transmitidos de generación en generación desde la época de las iniciaciones primievales. Los jesuitas, con intento de convertir la fraternidad masónica en inofensiva negación, introdujeron en la orden algunos de sus más astutos emisarios, quienes hicieron creer a los masones que el verdadero secreto se había perdido con Hiram-Abiff; y les indujeron a encasillar esta creencia en sus formularios. Después inventaron grados espaciosos pero espúreos, so pretexto de dar más viva luz sobre el perdido secreto, llevando allí al candidato y distrayéndole con formas copiadas de las cosas reales, pero sin substancia alguna, al intento de desorientar al neófito. Hombres que en otros aspectos eran hábiles y de buen sentido, cayeron en el engaño de empeñarse con grave, solemne y ardiente celo, en la niñería de descubrir “supuestos secretos” en vez de la realidad de las cosas.

            En el artículo “Rosicrucianismo” de la utilísima y notable obra titulada Real Enciclopedia Masónica, verá quien lo leyere, cómo su autor, erudito y conspicuo masón, demuestra lo que los jesuitas han hecho para corromper la masonería. Hablando del período en que empezó a conocerse la existencia de esta misteriosa fraternidad (de la cual no pocos presumen saber mucho, y no saben nada) dice el autor:

            En pasados tiempos estuvieron las grandes masas de la sociedad sobrecogidas por un terror de lo invisible no vencido todavía, según demuestran recientes sucesos y fenómenos. De aquí que los observadores de la Naturaleza y de la mente, quedaran forzosamente en oscuridad aún no por completo disipada... Los sueños cabalísticos de un Juan Reuchlin condujeron a la acalorada acción de un Lutero; y de los cachazudos trabajos de Trittenheim dimanó el moderno sistema de la escritura diplomática con clave y cifra... Es digno de nota que el siglo en que los rosacruces aparecieron por vez primera en público, se distinga en la historia como la época de más violentos esfuerzos para romper las trabas del pasado, [el Papado y el clericalismo]. De aquí la desesperada oposición del vencido clero papista y su animosidad virulenta contra todo lo misterioso y desconocido. A su vez ellos organizaron falsas asociaciones de rosacruces y masones, que recibieron el encargo de embaucar a los hermanos más ingenuos de la verdadera e invisible orden, y traicionar los secretos que inconsideradamente les revelaran. Los superiores de estas transitorias asociaciones se valieron de todos los amaños y astucias imaginables, en su lucha contra el progreso de la verdad y en defensa propia, a fin de comprometer a los afiliados por la persuasión, el interés o el terror, lisonjeándoles además con que el papa sería su maestro. Pero una vez convertidos a la fe nueva, se les trataba con desdén, dejándoles que se las compusieran como mejor pudiesen en la batalla de la vida, sin admitirles siquiera al conocimiento de esa miserable farsa que la fe romana se considera con derecho a sostener.

            Pero si la masonería ha sido expoliada, nada es capaz de derrocar al verdadero e invisible rosicrucianismo ni a la iniciación oriental. Perdura el simbolismo de Vishvakarman y Sûrya Vikartana; mientras que Hiram-Abiff fue realmente muerto (y ahora volveremos a esta cuestión). Este rito astronómico es el más solemne de todos, como herencia de los misterios arcaicos que, a través de las edades, han llegado hasta nuestros días. Representa todo el drama del cielo de la vida en sucesivas encarnaciones, y los secretos psíquicos y fisiológicos, ignorados así por la iglesia como por la ciencia, aunque de este rito se derivan los más importantes misterios del cristianismo.




 Fragmento de DOCTRINA SECRETA- de Helena P. Blavatsky

viernes, 8 de julio de 2016

Reflexiones sobre El símbolo de la Esfinge y el Estado





El proceso de la Esfinge es el del Individuo, el del Estado, en fin, es el de la Humanidad


En el orden de la política, la Esfinge representa el buen gobierno, con la inteligente cabeza rectora de las subestructuras menos evolucionadas, impidiéndoles combatir entre sí y hacer daño a otros, bondadosamente acordadas...

Las pasiones, los odios, las inercias, la irresponsabilidad y la evasión moral, siempre presente en algún grado...se transmutan y dulcifican, y ese pueblo se convierte en verdaderamente humano, adquiriendo conciencia del Yo.

El Gobierno no es el poder de unos sobre otros, sino la imagen ordenadora y directriz de la voluntad del conjunto, debemos considerar sus funciones en el cometido de mantener la unidad del Estado y propiciar y expandir hacia la generalidad universal todo lo positivo que se manifieste en sus integrantes.


Para ver más de cerca la conversión de la potencia en acto, de la idea en palabra, de la fuerza en trabajo, del amor sentimental en fraternidad total.




fragmento de:  JORGE ANGEL LIVRAGA RIZZI 


sábado, 2 de julio de 2016

EGIPTO INVISIBLE




El Egipto celeste y el Egipto terrestre son dos orillas que, a la vez, están separadas y unidas por el Nilo celeste y forman un solo y único país.

"Osiris es el dios que preside los misterios del Egipto invisible. Su nombre egipcio es Usir, literalmente el trono del Ojo o de la Estrella. Evoca, por lo tanto, el trono luminoso que flota sobre las aguas del caos. En su palacio en el Duat, se lo ve sentado en su trono que flota sobre las aguas primordiales. La Luz de Osiris es la Luz Primordial, invisible a los ojos de los profanos. Es la Luz azul revestida por la pureza del portador del amorEs la Luz de la Resurrección y la potencia creadora que garantiza la vida desde su fuente en el más allá.

El nombre que dieron los egipcios a este mundo interior, intermediario entre la espiritualidad abstracta donde residen las ideas primordiales descarnadas y el universo terrestre de la encarnación, es "Duat, el interior del Cielo". El Duat contiene las potencias de la regeneración. Es el lugar de la alquimia, o de la ciencia de las transmutaciones.
El Egipto invisible está presidido por el dios Osiris. A través de su pasión y su renacimiento en el más allá, enseña los misterios de la conexión entre las dos caras de la existencia. Es el modelo para cada alma, para vencer sus pruebas en las dos orillas de la existencia.
Osiris, con el tiempo, se volvió el más popular de los dioses, y su religión del amor y de las conexiones simpáticas entre los seres y los mundos compitió arduamente con el cristianismo naciente a través de la religión de Isis.
A través del mito de Osiris, se revela el rol secreto de la mujer en los misterios egipcios. Ella es la fuente de la regeneración y del poder invisible que permite las metamorfosis del alma, como lo muestra en la iconografía de las tumbas su símbolo esencial, el loto. Si el rol masculino encarna el hieratismo y la estabilidad, la mujer es el movimiento, la que aporta la magia y la dinámica que provoca la circulación de la vida.
El loto: símbolo talismán de eternidad, Iniciación y Resurrección:
Una de las antiguas versiones egipcias de la Creación mostraba el primer lugar que fue creado como un montículo de tierra que se levantaba de las aguas del Océano universal, Nun. La primera forma que nació era como un lirio o loto blanco que crecía en la cima del montículo primigenio. Ese lirio o loto era un dios, el primer día del año, Nefertum, perfecto, completo. Nefertum fue honrado como precursor del Sol que sale de los pétalos del loto para dar Vida al mundo recién creado.  
Isis es la iniciadora, la Gran Madre Universal que posee la magia de la Iniciación. Es madre en la Tierra y en el más allá. Muchas veces con sus alas activa la vitalidad del dios.Tiene la energía del rejuvenecimiento porque lleva las cosas a su origen, es decir a su renacimiento.
En Egipto todo lo que es útil y eficaz es luminoso o radianteEl combate de Horus con Seth simboliza la animación de la materia a través del fuego del espíritu. La verdadera Querella, no es contra algo o alguien, según los egipcios, es el poder vencerse a sí mismo, a su propia violencia y desequilibrio. Para ello hay que aprender a actuar con Inteligencia y ese aprendizaje de la Sabiduría con magia es el rol de Isis.

El circuito de la energía es: "El Amor la nutre, ella nutre al amor"

Fragmentos de: Egipto Invisible"
Fernando Schwarz 

viernes, 1 de julio de 2016

CATACLISMOS GEOLOGICOS Y GLACIACIONES





Uno de los aspectos del latir vital de nuestro planeta son precisamente estas etapas rítmicas de desgaste-renovación que experimenta periódicamente la corteza terrestre.

Cuando H.P. Blavatsky escribió la Doctrina Secreta a finales del siglo XIX, muchas de sus afirmaciones resultaban sorprendentes al oído de la pujante ciencia moderna de su época. Ha pasado algo más de un siglo y desde entonces la misma ciencia ha evolucionado de manera tal, que ha modificado sus esquemas y mentalidad en la rápida marcha de los nuevos descubrimientos. Algunos de ellos reivindicaron afirmaciones vertidas en los escritos de la Doctrina Secreta decenas de años antes y puede que otros, más recientes y futuros, lo hagan igualmente con otras de aquellas enseñanzas valientemente defendidas por la que fuera considerada como una de las grandes esoteristas de la época.

A las puertas del siglo XXI, algunos, que no tememos considerarnos humildes discípulos suyos, retomamos las palabras de la Maestra ante la incomprensión de la que se vio rodeada: … pero nosotros escribimos para el futuro… Y es de ese “futuro” que volvemos, una vez más, sobre sus enseñanzas para seguir reivindicando la tradición de la Doctrina Secreta.

Son numerosos los comentarios de H.P. Blavatsky referidos a la Historia Natural de la Tierra en relación con antiguos continentes desaparecidos, arcaicas formas de vida y otros aspectos de cambios geológicos acaecidos durante millones de años. Todo ello le acarreó burlas y críticas a pesar de que, ya entonces, estaba suficientemente claro que la Tierra tenía bastante más antigüedad que los cuatro mil años bíblicos y que debíamos contar por millones. Los nuevos sistemas de datación desarrollados en nuestro siglo ampliaron los tiempos, tanto, que empezamos a hablar de cientos de millones. Se conoció mejor la antigua fauna y flora de pasadas eras geológicas y la historia de nuestro planeta abrió algo más la espesa niebla que ocultaba su desconocido pasado. Sólo el hombre y su origen pareció estancarse en esta carrera; se le concedieron algunos cientos de miles de años más y sigue pendiente de un supuesto mono que evolucionó vertiginosamente, de modo misterioso, en medio de una imponente glaciación y que, no conforme con vivir en zona cálida, irrumpió entre los hielos, habitó en cuevas, se hizo carnívoro y aprendió a dibujar excelentemente. También, de misteriosa manera, su laringe comenzó a articular palabras, la columna se enderezó y sus manos se convirtieron en delicados instrumentos de precisión; todo ello en un tiempo récord de poco más de un millón de años.

No obstante, el concepto sobre nuestro planeta ha variado considerablemente en los últimos años. No solamente el estudio de ecosistemas biológicos nos hablan de la Tierra como un gran viviente que mantiene su propio equilibrio vital, también los ritmos periódicos que se suceden en ella manifiestan el latir constante de un ser vivo; momentos de intensa actividad geológica y etapas en que parece reposar plácidamente, se suceden a lo largo de prolongados periodos geológicos. Nuestra Tierra ha dejado de ser una pelota de roca inerte acercándonos a los conceptos más antiguos que la consideraban un ser con energía y vida propios, que respiraba, asimilaba, envejecía y se transformaba con la edad.

Sabemos de antiquísimos y remotos tiempos donde continentes, mares, montañas y llanuras se distribuían de forma muy diferente a la actual. También los climas, la flora y la fauna ha variado considerablemente a lo largo de la evolución del planeta.

Uno de los aspectos del latir vital de nuestro planeta son precisamente estas etapas rítmicas de desgaste-renovación que experimenta periódicamente la corteza terrestre. La piel de la Tierra sufre renovaciones periódicas al igual que la de sus criaturas. Nos dice H.P. Blavatsky en Doctrina Secreta: Así como la tierra necesita reposo y renovación, nuevas fuerzas y un cambio de suelo, lo mismo le sucede al agua. De aquí se origina una nueva distribución periódica de la tierra y el agua, cambios de climas, etc., acarreado todo por revoluciones geológicas y terminando por un cambio final en el eje de la Tierra.

Cuando observamos un fenómeno podemos tener cinco preguntas importantes: ¿qué?, ¿cómo?, ¿cuándo?, ¿dónde? Y ¿por qué?. Solemos tratar de responder a las cuatro primeras con todos los datos que podemos relacionar, ignorando la quinta: ¿por qué?, a qué razón o necesidad se debe la existencia del fenómeno o, dicho de otra manera, cuál es su finalidad y necesidad. Es una rémora que arrastramos de la concepción de un universo mecanicista; un pesado fardo difícil de abandonar, que aún pende sobre las espaldas de nuestra ciencia, abocada a una actitud excesivamente analítica y que no se complementa con una visión de síntesis unificadora.

Recordando a los antiguos filósofos estoicos, que a su vez lo recogieron de enseñanzas más antiguas, todo suceso responde a las leyes de finalidad y necesidad. Suceden por algo y para algo. Las enseñanzas tradicionales, considerando a la Tierra como ser vivo y en evolución junto a todas sus criaturas, nos hablan de una necesidad de renovación periódica en la Tierra que es una de las causas a las que se deben las diferentes transformaciones geológicas en la misma.



Orogénesis y glaciaciones

Es una apreciación general y bastante evidente que los periodos glaciales tienen una coincidencia con los movimientos orogénicos que levantan cadenas montañosas y elevan antiguos fondos marinos.

Sabemos de la existencia de cuatro grandes movimientos orogénicos: Huroniano, acaecido en el Precámbrico, Caledoniano en el Silúrico, Herciniano en el Pérmico y Alpino en el Pleistoceno. También la existencia de cuatro grandes periodos glaciales sucedidos al final de cada uno de los movimientos orogénicos. Es decir: cuatro etapas de grandes transformaciones que terminan con un periodo glacial. Cada una de estas etapas ha estado marcada por un cambio evolutivo en la fauna y flora del planeta que ampliamente lo pobló en los periodos cálidos y tranquilos; si bien hay especies, sobre todo los insectos, que han sobrevivido sin evolución a lo largo de las edades, la mayoría han sufrido fuertes modificaciones o han desaparecido para dar paso a otras nuevas. ¿Debemos dar la razón a la Doctrina Secreta cuando nos afirma que El globo entero entra periódicamente en convulsiones, habiendo sufrido cuatro? Evidentemente, sí.

La Teoría de la Tectónica de Placas puede darnos aceptables razones sobre los plegamientos pero ninguna hasta ahora ha dado con la causa de los grandes periodos glaciales, que a intervalos se han sucedido en el planeta.

Veamos qué nos dice Doctrina Secreta al respecto: … los periodos glaciales se deben a la perturbación… del eje. Asociando esta última afirmación con la indicada anteriormente que: …acarreado todo por revoluciones geológicas terminando por un cambio final en el eje de la Tierra. Observamos que esta perturbación del eje que se dice ocurrir al final de los grandes movimientos sería la causa de que al acabar el proceso sucediera una glaciación.

Se supone que previamente a un levantamiento orogénico se producen rupturas, hundimientos, movimientos de las placas, etc. Es decir, el preludio de la sinfonía está compuesto de fuertes cataclismos, rupturas que cicatrizan posteriormente; al final de los trabajos y esfuerzos de la crisis, un silencio de hielo se extiende por el planeta, que reposa.

¿Existe algún dato aportado por la ciencia actual que permita asociar el movimiento del eje con las glaciaciones? La respuesta es afirmativa.

De las tres primeras glaciaciones sabemos poco debido a su enorme antigüedad; invariablemente sucedieron en el hemisferio Sur las tres. Sus restos están repartidos por Sudáfrica, Brasil, Australia, India y la Antártida. De la que podemos hablar es de la última, la Cuarta, que por su proximidad nos puede aportar mayores datos.

Durante el periodo de más de millón y medio de años pasados, los hielos manifestaron un ritmo regular de avances y retrocesos. Esto sugirió la idea al yugoslavo Milutin Milankovich en 1920 de relacionar los ciclos de la última glaciación con ciertos movimientos de la Tierra, construyendo una teoría matemática de dichos ciclos.

Los datos que barajó fueron:

a) Movimiento de precesión del eje terrestre que tiene un ritmo de 19 y 23 mil años alternadamente.

Este movimiento, también llamado de libración, se debe al cabeceo del eje que, como si fuera una peonza, describe un círculo sobre el polo, de manera que el norte geográfico va cambiando paulatinamiente hasta volver de nuevo a la posición primitiva. En realidad, debido a este movimiento, la estrella polar va cambiando con el largo periodo del ciclo. Dentro de catorce mil años, por ejemplo, la polar será la estrella Vega de la Lira.

La velocidad de rotación del eje influiría directamente en la duración del ciclo de precesión. Si disminuye este velocidad, el cabeceo aumenta.

b) Movimiento de inclinación del eje respecto a la eclíptica con un ritmo calculado de cuarenta y un mil años donde cambia la inclinación de 22º a 24,5”.

Se entiende por eclíptica el plano por el que la Tierra se mueve alrededor del Sol, es decir, el plano de la órbita terrestre. Recibe este nombre por ser el “lugar” donde se producen los eclipses. El eje de rotación, está más o menos vertical respecto a este plano. Actualmente describe un ángulo de 23,5º.

c) Excentricidad de la órbita terrestre, es decir, cambio de la órbita terrestre de más circular a más elíptica con ciclos de entre noventa y cien mil años.

Parece que nuestro planeta cambia periódicamente la forma de su órbita. Tal vez también lo hagan los demás planetas. Esto repercute en mayor o menor cercanía al Sol durante el ciclo anual.

Milankovich concluyó que la combinación de estos tres movimientos habría producido los periodos de avances y retrocesos de los hielos enla cuarta glaciación. Tiempo después, el descubrimiento de las pruebas del oxígeno isotópico, permitió descubrir en los fósiles unos ritmos glaciales muy semejantes: cien mil, cuarenta y tres mil y diecinueve mil años; ritmos en que los hielos se extendían para volver a disminuir produciendo etapas de deshielo interglacial, más cálidas, aun dentro de la misma glaciación.

Nos resulta evidente la característica cíclica del fenómeno; no sólo en cuanto a la ritmicidad de los grandes periodos glaciales, sino también dentro de los mismos, donde se establecen otros pequeños ritmos. Como el último deshielo se produjo hace más o menos entre doce y diez mil años, nos encontramos actualmente en una época interglacial; pero no sabemos si acabó la cuarta glaciación o nos encontramos sólo en uno de sus periodos cálidos. Esta ignorancia resulta del desconocimiento de la “vida” propia de una glaciación, ya que no sabemos cuántos periodos interglaciales contendría y de qué tipo cada uno. Sea como fuere, existen bastantes evidencias de la relación de las etapas glaciales con los movimientos del eje terrestre por lo que otra vez hemos de dar la razón a la Doctrina Secreta.

Quedan sin explicar, como ya decíamos, las razones que desencadenaron las grandes glaciaciones, pero siguiendo las sugerencias de las enseñanzas antiguas, tal vez deberíamos indagar en otros movimientos más significativos del eje terrestre. Tal vez haya ciclos mayores en los movimientos del eje que desencadenen los grandes periodos glaciales.

Como no puede descartarse la existencia de estos otros ritmos mayores, desconocidos aún para nosotros, es mucho lo que no sabemos pero, respecto a los pequeños ciclos dentro de una glaciación, tenemos una constatación bastante evidente de que la Tierra pasa por etapas sucesivas periódicamente y que este aspecto de su vida repercute significativamente en los cambios y periodos geológicos.

La Teoría de la Tectónica de Placas y la deriva continental, dan explicación sobre el por qué la persistencia de los hielos en el hemisferio sur en las tres glaciaciones anteriores. Aunque más bien parte de estos datos para deducir que los continentes se situaban bastante más hacia el sur, de manera que los territorios de la futura Norteamérica, Europa y el norte de Asia eran ecuatoriales.

Sólo después de la deriva hacia el norte, estos continentes pudieron helarse; ésta sería la razón de que los hielos sólo estuvieran presentes en el hemisferio norte desde hace unos diez millones de años.

Hasta aquí todo parece encajar, pero se presentan algunos problemas: por ejemplo, los restos fósiles encontrados en la Antártida, vestigios del listrosaurio, reptil semejante a un hipopótamo, restos del laberintodonte, anfibio extinguido semejante a un cocodrilo que sólo se supone en zonas cálidas o, al menos, templadas, este último a ¡sólo 525 Km del Polo Sur! Tendríamos que pensar que en una época la Antártida se encontraba, no sólo libre de hielos, sino con clima cálido. Pero, observando el hipotético mapa de Pangea, la Antártida estaba situada demasiado al sur para poder tener un clima cálido. No vemos que la sola deriva continental, sin considerar fuertes cambios en la posición del eje, pueda explicar convenientemente los grandes cambios climáticos.

Podríamos continuar preguntándonos: ¿cómo se desencadenan los grandes movimientos geológicos? Doctrina Secreta nos habla de una disminución en la velocidad de la Tierra como causante directa de los cataclismos.

Al respecto existe una antigua teoría, hoy poco difundida y menos aceptada, que cree que es éste el motivo de las orogénesis. Se trata de una corrección sobre la teoría contraccionista formulada por Dana en 1847 que establece la posibilidad de que los plegamientos se efectúen por variaciones en la forma terrestre desde menos esférica a más. Como se sabe la esfera contiene el mayor volumen en la mínima superficie. Si el volumen no cambia, como así parece haber sucedido, al hacerse la Tierra más esférica, la superficie disminuye y por tanto se “arruga”, produciéndose a la vez hundimientos en otras partes.

Hoy día creen los científicos que la Tierra ha cambiado su velocidad de rotación disminuyendo desde tiempos antiguos. Hubo épocas en que el día duraba poco más de cinco horas, otras en que el día duraba aproximadamente veintidós horas y parece que sigue disminuyendo alargándose los días una milésima de segundo al siglo. Este hecho se piensa que pudo variar la forma de la esfera, más abultada antiguamente en el Ecuador y achatada en los polos, de manera que tenía forma más elipsoide. Hoy está menos achatada y más esférica; de manera que podría ocurrir que la velocidad de la Tierra esté relacionada con variaciones en su forma y que esto último afecte a la corteza.

Como toda teoría, no sabemos de su certeza y la tectónica de placas da una aceptable explicación a las orogénesis y movimientos en la corteza. Las teorías suelen ser fraccionarias y dan explicaciones a partes del enigma pero no a todos los sucesos. Además tienen cierto gusto por la exclusividad y la oposición con otras explicaciones en lugar de tratar de complementarse. Cada suceso tal vez sea mucho más complejo de lo que alcanzamos a imaginar y sean muchas las variantes que se combinan para producir los efectos observados. Tal vez exista una tectónica de placas, junto con otros muchos movimientos en nuestro planeta que afectan conjuntamente para producir los cambios geológicos.

Ciclos de las rocas

En los seres vivos que conocemos, el crecimiento se produce en los extremos; extremos de los huesos, de la piel…, cercanos a las articulaciones o uniones, que son relativamente cartilaginosos en la infancia, endureciéndose posteriormente, cuando se detiene el crecimiento.

Estableciendo una lejana semejanza, la Tierra, que también parece crecer, tiene zonas de crecimiento en su piel externa. Zonas donde se produce nuevo suelo y que responden a grandes grietas situadas en algunas dorsales oceánicas como la Atlántica, lugares que manifiestan una actividad de expansión de la corteza terrestre. También existen otras grietas donde el suelo desaparece, se funde y se renueva, eliminando océanos y cicatrizando posteriormente la grieta con plegamientos montañosos. Pareciera que esta piel de la Tierra está en continuo reciclaje y transformación por las fuerzas ígneas e internas del planeta. De manera que las rocas tienen un larguísimo ciclo que las lleva de la erosión y sedimentación, pasando por transformaciones diversas, a una renovación por el fuego. Como la mayor parte de este proceso sucede en el fondo de los océanos, éstos son más jóvenes que muchas de las tierras emergidas. El proceso es continuo pero parece actuar con mucha mayor fuerza por empujes periódicos, etapas de febril actividad renovadora.

¿Sería posible que en largos periodos se sumergiesen ciertas tierras precisamente para ser renovadas, emergiendo las que ya han cumplido el proceso?

Si añadiéramos a esto un cambio también en la inclinación del planeta, podríamos explicarnos las revoluciones geológicas junto a los cambios climáticos por los que parecen haber pasado distintos continentes.

¿Le tocará su turno de luz y calor a cada nueva tierra emergida? ¿Necesitará el planeta un merecido descanso después de tanto esfuerzo y duerme bajo un manto helado?

Volvamos a las palabras de H.P.B.: Así como la tierra necesita reposo y renovación, nuevas fuerzas y un cambio de suelo, lo mismo le sucede al agua. De aquí se origina una nueva distribución periódica de la tierra y el agua, cambios de climas, etc. Acarreado todo por revoluciones geológicas y terminando por un cambio final en el eje de la Tierra.

La vida de nuestro planeta madre aún nos reserva muchos enigmas sin resolver. No sabemos, por ejemplo a qué responden las inversiones del campo magnético que se han dado a lo largo de su historia; un cambio del sentido de la polaridad del norte al sur y viceversa; o los constantes y rítmicos desplazamientos menores del eje magnético; tampoco por qué este eje magnético y el de rotación no coinciden. ¿Se relaciona el magnetismo terrestre con los cambios geológicos? Los especialistas del futuro tienen en qué ocuparse y creemos que la nueva ciencia desarrollará formas apropiadas para acercarnos a un mejor conocimiento de la vida de nuestra Tierra…



VICTORIA CALLE
Recogido de la Revista ESFINGE-N.A.

EGIPTO REVELADO




"Según la teogonía de Heliópolis, el nacimiento del mundo manifiesto se realiza cuando Shu separa a Nut de Geb, que estaban abrazados en un eterno acoplamiento. Cuando se desprende Geb del cielo por la acción diferenciadora de la Luz, el espacio de su unión que dejan los amantes se llena del aire celeste y surgen las condiciones de la manifestación material. Nut y Geb mantienen apenas su unión, con el contacto de sus manos y sus pies, encarnando el círculo por donde transita la existencia entre lo visible y lo invisible, entre lo manifestado y lo no manifestado.

Es por lo tanto Shu quien aporta las condiciones para la manifestación del mundo, creando un ambiente, una atmósfera para que todos los reinos se puedan manifestar. Su gesto característico es el Ka, levantando sus dos brazos, con los que sostiene y separa el cielo, apoyando sus pies en la tierra. El Ka es el símbolo de la energía vital que anima todas las cosas; su jeroglífico está conformado por los dos brazos en alto a los dos lados de la cabeza. Es también símbolo de la protección, del vigor y del magnetismo vital.

Geb aparece como un hombre acostado mirando hacia abajo y da la impresión de tener mucha inercia. Simboliza la energía que está detrás del mundo de la materia, que es tradicionalmente pasiva en relación con el mundo del espíritu, simbolizado por Nut, que representa la energía activa de donde todo puede renacer y transformarse.

Así obtenemos los tres órdenes del ser: el espiritual o celestial, figurado por Nut; el intermedio, por Shu; y el físico o terrenal, por Geb".






Fragmentos de "EGIPTO REVELADO" de Fernando Schwarz