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Cartas de los Mahatmas-fragmentos

Uno de  los  Maestros  dijo  que,  en  el  mundo  de  hoy,  donde  se  encuentran  tan  pocos  que  tengan   deseos   desinteresados  p...

lunes, 10 de octubre de 2016

DE LA CAUSA, PRINCIPIO Y UNO" Giordano Bruno


La imagen puede contener: noche, cielo, exterior y agua


El intelecto universal es la más íntima, real y propia facultad y eficacia del alma del mundo. Uno e idéntico, lo llena todo, ilumina el Universo y determina la naturaleza a producir sus especies según conviene; y se comporta respecto de la producción de las cosas naturales como nuestro intelecto con la adecuada producción de las especies racionales. Los pitagóricos lo llaman "motor" y "agitador" del Universo.


Los platónicos lo llaman "forjador del mundo". Dicen que este forjador desciende del mundo superior, que es absolutamente  uno, a este mundo sensible que está fragmentado en una multiplicidad; por lo que en él reina, no solamente la amistad, sino también, en razón de la distancia y separación de sus partes, la discordia.  Este intelecto, infundiendo y alojando algo de suyo en la materia, estando él quieto e inmóvil, todo lo produce.  Es llamado por los magos "fecundo en gérmenes" o bien "sembrador", porque él es quien impregna la materia de todas sus formas, y según el modo y naturaleza de éstas, configura, forma y entreteje la materia en órdenes tan admirables, que en manera alguna pueden atribuirse al azar ni a cualquier otro principio que no tenga en sí la aptitud de diferenciar y ordenar. Plotino lo llama "padre" y "progenitor", porque desparrama las semillas en el campo de la naturaleza, y es el inmediato dispensador de las formas. Nosotros lo llamamos "artífice interno", porque da forma a la materia configurándola desde dentro, así como desde lo interior de la semilla o raíz echa y desarrolla el tronco; de lo interior del tronco extrae las ramas; de lo interior de las ramas, las conformadas ramitas; de lo interior de éstas despliega los botones; desde dentro forma, configura y teje como si fuera con nervios las hojas, las flores, los frutos…."





Fragmentos: "DE LA CAUSA, PRINCIPIO Y UNO" Giordano Bruno

sábado, 8 de octubre de 2016

Aportes de H.P. Blavatsky sobre DIOS



Primera Sección

Desde mi primera juventud, hace esto más de cuarenta años, las enseñanzas de H.P. Blavatsky, vertidas a través de sus libros editados y de cuadernos y apuntes de tiraje limitado, fascinaron mi alma y mi inteligencia. Sus conocimientos me parecieron –y aún me parecen- verdaderamente colosales, de una omniabarcancia y profundidad increíbles para alguien nacida en el materialista siglo XIX y no en el siglo de Pericles.

Pero un filósofo, si quiere serlo de verdad y buscar la verdad donde se halle, debe cuidarse mucho de sus propias simpatías, pues estas actúan como verdaderas lentes coloreadas entro lo observado y el observador. Por eso quiero verter en este Artículo los conocimientos y teorías fundamentales que nos dejó H.P. Blavatsky, necesariamente resumidos y sin comentarios.

En una obra tan vasta, compleja y desordenada como la de ella, es muy difícil extraer si quiera un temario, pero lo intentaremos.


DIOS

Nos explica reiteradamente que esta gran percepción mística de aquello a lo que llamamos Dios es inmanente al estado humano; no concibe hombres ateos, pues la pérdida de la captación de lo Divino llevaría al ser humano a un estado de hibernación espiritual y su humanidad sería tan solo potencial.


Explica de qué manera los diferentes pueblos, en épocas distintas y épocas disímiles, revistieron con su propia forma de vida esa percepción mística. Y que los enfretamientos religiosos son frutos podridos de la ceguera humana, pues, los que podríamos llamar Libros Sagrados, aun en lo poco original que nos ha quedado de ellos, no se contradicen. Así, los hombres del desierto imaginan un desierto caliente y los de las cercanías polares lo ven oscuro y gélido.


Para H.P. Blavatsky no existe un Dios personal. Su posición es netamente panteísta. Tampoco cree que nadie pueda arrogarse el hecho de de representar a Dios sobre la Tierra. Más bien opina que todo ser humano, a medida que va despertando a lo espiritual, participa más y más de esa Esencia Divina y, por lo tanto, percibe su Presencia.


Dios, si nos referimos a Aquello, es innombrable con nombre propio e inconcebible racionalmente, es un Misterio. El hombre tan sólo puede entender lo inteligible para él, y así le da atributos a Dios, muy parecidos a los que en cada época y lugar, fueron tenidos por los mejores. Y a tales extremos se llegó que muchos pueblos han afirmado que Dios les pertenecía y que había pueblos elegidos, convirtiendo a sus enemigos en pueblos malditos a los cuales ese “Dios” de uso particular ahogaba, pisoteaba, quemaba y destruía.


H.P. Blavatsky se muestra contraria a toda discriminación en base a creencias, pues las sabe a todas relativas en el tiempo y el espacio. Nadie posee La Verdad, sino una particular y deformada visión de ésta. Rechaza todas las inquisiciones, sea la de Azoca o la de Torquemada. Nos recuerda que nuestras propias creencias están condicionadas, por lo general, al lugar donde hemos nacido, a la época y el entorno familiar. Es enemiga de todo racismo especialmente el racismo espiritual.


Lo que el hombre puede percibir, místicamente, son concreciones e intelectualizaciones de lo que presumimos como “Aquello”. De allí que coincide y reproduce el pensamiento antiguo de que existen “Dioses Intermediarios”, innumerables criaturas normalmente invisibles, que rigen la naturaleza de los hombres y las cosas. En esta jerarquía, ninguna cosa material escapa de estar “cabalgada” por una entidad de la naturaleza más sutil, desde los átomos a las galaxias. Además, existen Maestros de Sabiduría que brindan la oportunidad del Discipulado




JORGE ANGEL LIVRAGA- Extraído de la REVISTA ESFINGE-

viernes, 7 de octubre de 2016

Cómo se plasman los sueños





Son como grandes trasgos, caballeros, damas, luces de colores, extrañas voces desconocidas, músicas que nunca habíamos escuchado, idiomas que nunca aprendimos. ¡Ahí están! En esa especie de caja de Pandora de donde no se escapa nunca la esperanza, esa suerte de cofre que guarda nuestros sueños, esos sueños que se van a ir manifestando.
¿Cómo se plasman? Se plasman realizándolos poco a poco. Primero se tiene el acto de volición, luego se intuye que nuestro arquetipo está descendiendo, está encarnando. Luego viene la etapa de comprender el sueño, y son entonces la razón y el deseo los que entran en juego. Cuando ya se ha razonado el sueño, entonces psíquicamente se lo empieza a desear. Al desearlo psíquicamente a través de la repetición de la atención, se le presta al sueño una vida, una vitalidad que va aumentando poco a poco. Más tarde, vemos que hace falta un medio fáctico, dinero por ejemplo, para ultimar la plasmación del sueño.
Es posible que pensemos que hay otros sueños que no son tan fáciles de realizar, y éste es un tema que podría llevarnos mucho tiempo; generalmente por intereses creados, a veces hay elementos que limitan nuestros propios sueños; otras veces son los sueños de los demás, incluso, los que limitan nuestros propios sueños; a veces hay una serie de pesos históricos que arrastramos, y hay ciertas fantasías que hacen que nuestros sueños no se puedan plasmar como nosotros queremos que se plasmen. Pero para eso hace falta ejercitar la voluntad, ejercitar el dominio sobre sí mismo y hace falta también saber desear las cosas. No basta con que las pensemos, hay que saber quererlas.
Hace falta conectarse con ese mundo espiritual, esa gran reserva espiritual que existe allá arriba donde está la voluntad, la intuición, el intelecto. Allí viven nuestros sueños, nuestros arquetipos, y los realizaremos ahora o en algún otro momento.
Allí vive lo que alumbraba a aquel imaginario Quijote, que según dicen vivió loco y murió cuerdo. Pero, ¿quién sabe?, a lo mejor fue al revés, vivió cuerdo y murió loco. Porque no hay mayor locura que dar tanta importancia a las cosas de la carne y a las cosas aparentemente razonables. Tal vez no haya mayor cordura ni mayor acercamiento a la verdad que saber soñar las cosas con profundidad y con fuerza, saber unir nuestros corazones, saber cantar juntos, saber hablar juntos, saber estar juntos, poder soñar profunda y poderosamente.
Hay que soñar. Pero no hay que soñar a la manera de un potay japonés o chino, con una gran panza, sentado y mirando hacia arriba. Hay que soñar poderosamente, hay que soñar hasta que se salten las lágrimas de los ojos. Hay que soñar hasta tener apretados los dientes y sentir sabor a sangre dentro de la boca. Hay que soñar tensando los músculos y cerrando los ojos. Hay que ser toda una voluntad en marcha hacia ese sueño que perseguimos… Debemos tener esa fuerza interior que es lo que realmente nos diferencia de las bestias, de los animales; esa fuerza interior para soñar, para proyectar, para crear.

Si hoy el mundo entero se viniese abajo, si hoy perdiésemos todo nuestro arte, nuestra ciencia, nuestra filosofía, nuestra literatura, nuestras ciudades, nuestros caminos, nuestros embalses; aunque todo se derrumbase, con que quedase una sola pareja sobre la Tierra volvería a repoblarse el mundo. Volvería a haber bibliotecas, poemas, niños; volvería a haber cuadros pintados, monumentos y pirámides, porque el hombre lleva dentro de sí mismo los arquetipos de la totalidad de la humanidad. Cada uno de nosotros refleja de alguna manera todos los hombres que existen en la Tierra. Cada uno de nosotros tiene dentro de sí todos los sueños de los hombres que vivieron sobre la Tierra y también de los que van a venir. Cada uno de nosotros tiene un potencial verdaderamente insospechado, mas hace falta tener tenacidad. No es fácil plasmar los sueños. Es muy difícil; pero hemos de aprender a tener tenacidad. Tenemos que poder hacer el esfuerzo de plasmar nuestros sueños, año a año, mes a mes, día a día, hora a hora, minuto a minuto.
No tenemos que decaer en nuestros sueños si realmente los tenemos. Y si no los tenemos, pues sigamos el sueño de otro, pero no nos quedemos sin sueños. Tampoco tenemos estrellas en las manos y, sin embargo, hemos aprendido a dirigir nuestras naves según las estrellas que están en el cielo. Tampoco tenemos manantiales de agua en nuestro pecho y, sin embargo, hemos aprendido a beber de los manantiales de las montañas. Así, si no tenemos un sueño propio, sepamos seguir algún ideal, alguna forma que nos verticalice, que nos haga ponernos erguidos. Que no solamente seamos humanos por fuera, sino que también lo seamos por dentro; porque si por fuera estamos de pie, pero por dentro tenemos los apetitos de la bestia, tenemos odios, angustias, celos, maldad, entonces no somos más que animales vestidos de hombre, o humanoides. Pero si realmente somos hombres, como lo quiere la filosofía, como lo quiere la naturaleza que está dentro de cada hombre, entonces nos erguimos. Y en nuestra humildad, de rodillas tal vez ante Dios, podemos decir: «Yo soy un hombre, tengo sueños, pasan por dentro mío voces extrañas; siento en mis noches palabras que no comprendo; hay poemas, hay deseos inconclusos. No soy una máquina, no soy un robot, estoy mucho más allá; porque soy un ser humano puedo reparar lo que hago, puedo corregirme a mí mismo, mejorarme. Puedo soñar con algo que esté por encima de mí. No soy un ente simplemente programado, soy un poco de creación».
Otra vez podremos reunirnos diferentes razas, diferentes formas de hablar, diferentes nacionalidades en una gran concordia, semejante a la que pregonó Augusto cuando decía: «Que se unan todas las naciones, que se unan todos los pueblos, que formen una unión tan grande que ni siquiera el milano llegue a atacar a la paloma, y que ninguna flecha dé muerte a nadie».
Cada uno de nosotros somos un sueño. De alguna manera, vosotros me habéis soñado y yo os he soñado a vosotros, es decir, que nos hemos soñado mutuamente y nos hemos encontrado en este mundo de sueños e ilusiones.




Fragmentos de la Conferencia:
"Como se plasman los Sueños" Prof. Jorge Angel Livraga

martes, 4 de octubre de 2016

La "Maldición" existió, en qué consiste...?

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Todas son alegorías que encierran, bajo un velo más o menos fantástico, las grandes verdades reunidas en el mismo campo de la tradición prehistórica.

Fáltanos por concluir una tarea: la refutación del más pernicioso de todos los dogmas teológicos, la MALDICIÓN bajo la cual se dice ha sufrido la humanidad desde la supuesta desobediencia de Adán y Eva en el jardín del Edén.

Los poderes creadores del hombre fueron un don de de la Sabiduría Divina, no consecuencia del pecado. Tampoco cayó sobre ellos la maldición del Karma por buscar la unión natural, como hacen todos los animales sin mente en las épocas debidas; sino por abusar del poder creador; por degradar el don divino y malgastar la esencia de la vida sin más objeto que la satisfacción personal bestial. Pues la semilla de la mujer, la lujuria, aplastó la cabeza de la semilla del fruto de la sabiduría y del conocimiento, convirtiendo todo el misterio de la procreación en satisfacción animal...

El hombre se convirtió en la Quinta, nuestra Raza, en un ser escrufuloso e impotente, y vino a ser el heredero más rico del Globo de enfermedades de constitución y hereditarias, el más consciente e inteligentemente bestial de todos los animales.

Ésta es la verdadera Maldición desde el punto de vista fisiológico, casi la única que se indica en el Esoterismo kabalístico. 

Cuando el mundo descubra y aprecie realmente las verdades que yacen en el fondo de este gran problema del sexo. Será él como la "luz que nunca ha brillado ni en la tierra ni en el mar"... Esa luz conducirá a la verdadera intuición espiritual. 




H.P.Blavatsky- DOCTRINA SECRETA-fragmentos

viernes, 30 de septiembre de 2016

Bhagavad Gita -fragmentos




Krishna:
De tres modos es la fe innata en los encarnados: pura, pasional y tenebrosa. Escucha lo que de ellas voy a decirte

Adecuada a su peculiar naturaleza, es la fe de cada uno. La fe constituye al hombre, y así, cual sea la fe, tal será el hombre.

Los hombres puros adoran a los Dioses

Los hombres que practican rigurosas austeridades, no ordenadas por la Escritura, y sin embargo están poseídos de egoísmo y vanidad, dejándose empujar por la violencia de sus pasionales deseos.

Y atormentando insensatamente el conjunto de elementos constitutivos de su cuerpo y también a Mí, que en su interior resido: tales hombres tienen propensiones demoníacas.

También de tres linajes son el conocimiento, la acción y el agente, en correspondencia con las cualidades. Atiende a lo que sobre esto voy a decirte.

Puro y de naturaleza sattvica es el conocimiento mediante el cual se ve en todos los seres el imperecedero Ser indivisible en lo diviso.

Pasional es aquel conocimiento que considera separadas las diversas y múltiples existencias de los seres.

Pero tenebroso es el conocimiento que se arraiga a una sola cosa como si lo fuese todo, mirándola fuera de la realidad bajo mezquino e irrazonable aspecto.

Pura es la acción por deber cumplida sin apetencia del fruto, sin gusto ni repugnancia, y libre de interesado afecto.

Pasional es la acción cumplida por sugerimiento del deseo, por móviles egoístas o determinaciones violentas.

Tenebrosa es la acción cumplida por causa de error sin reparar en su eficacia ni en las consecuencias nocivas que pueda acarrear a otros.

Puro es el agente libre de afección y egoísmo, dotado de energía y perseverancia e inalterable en el éxito y en el fracaso.

Pasional es el agente que, deseoso de obtener fruto de sus acciones, está dominado por la codicia, la maldad y la impureza, determinándose a impulsos de la alegría o del pesar.

Tenebrosa es la acción del agente díscolo, vulgar, malévolo, negligente, contumaz, desconfiado, falaz y perezoso.

Puro es el discernimiento de quien  conoce la acción y la omisión, lo que debe y lo que no debe hacerse, el temor y la intrepidez, la esclavitud y la liberación.

Pasional es el Discernimiento que confunde lo justo con lo injusto, lo que debe con lo que no debe hacerse, el bien con el mal.

Tenebroso es el Discernimiento que diputa por bueno lo malo, por justo lo injusto y todas las cosas ve subvertidas y contrarias a lo que son.



Bhagavad Gita  "El Canto del Señor" fragmentos

domingo, 28 de agosto de 2016

POESÍA -RUMI (La Fuente eterna)


Todo lo que ves tiene sus raíces 
en el mundo invisible.


Las formas pueden cambiar, 

más la esencia sigue siendo la misma.


Cada panorama cuan grandioso desaparecerá, 

cada palabra dulce se desvanecerá.

Más no te desalientes,



La fuente de la cual provienen es eterna, 
siempre creciendo,
siempre ramificándose, 
dando nueva vida y nuevos júbilos.


Por que lloras?


Esa fuente está dentro de tí!!

Y todo este mundo 
sigue surgiendo de esa fuente." 
RUMI

jueves, 25 de agosto de 2016

TODO EN EVOLUCIÓN CONSTANTE



"Así han procedido los ciclos de la evolución septenaria, en la Naturaleza Séptuple; la espiritual o divina; la psíquica o semidivina; la intelectual, la pasional, la instintiva o cognicional; la semicorporal y la puramente material o física. Todas éstas se desenvuelven y progresan cíclicamente, pasando de una a otra, en un doble sentido centrífugo y centrípedo, uno en su esencia última y siete en sus aspectos. El más inferior es, por supuesto, el que depende de nuestros cinco sentidos, y que se halla sujeto a los mismos, los cuales verdaderamente son siete... Esto en lo referente a las vidas individual, humana, senciente, animal y vegetal, cada una de ellas microcosmo de su macrocosmo superior. Lo mismo en cuanto al Universo, el cual manifiesta periódicamente al objeto de los progresos colectivos de las Vidas innumerables, las expiraciones de la Vida Una; a fin  de que, por medio del constante volver a ser, cada átomo cósmico en este Universo infinito, pasando de lo informe y lo intangible, al través de las naturalezas complejas de lo semiterrestre, a la materia en plena generación, y volviendo después atrás, reascendiendo a cada nuevo período a estados más elevados y más próximos a la meta final; a fin de que, repetimos, pueda cada átomo alcanzar, por medio de esfuerzos y méritos individuales, aquel estado en que vuelve a convertirse en el TODO UNO e Incondicionado. Pero entre el Alfa y el Omega discurre el "Camino" abrumador...






fragmentos de DOCTRINA SECRETA
H.P. BLAVATSKY