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Cartas de los Mahatmas-fragmentos

Uno de  los  Maestros  dijo  que,  en  el  mundo  de  hoy,  donde  se  encuentran  tan  pocos  que  tengan   deseos   desinteresados  p...

jueves, 4 de febrero de 2016

ALQUIMIA EMOCIONAL

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HABITOS MENTALES NEGATIVOS

La exploración interior abre el camino para vivir la vida  con más autenticidad, en lugar de cómo la presentan las lentes distorsionadas de nuestro hábito emocional.

ABANDONO

“Cuando las personas hacen algo que indica el menor signo de abandono, experimento la inmediata sensación de ser herida, y mucha tristeza.  A veces me descubro a mí misma deseando abandonar la relación, aunque no haya nada realmente malo en ella”

El temor progresivo a que “la gente vaya a dejarme sola” se encuentra en el núcleo del abandono.  El patrón puede tener sus raíces en experiencias infantiles reales de abandono; por ejemplo, un padre que muere, o un divorcio.

Pero no es necesario que el abandono haya sido real; uno simbólico, un padre poco fiable, inestable, emocionalmente distante, puede tener su impacto emocional. O que no puede contar con que uno de sus padres esté “ahí”.

A las personas que tienen este esquema, la perspectiva de quedarse solas les suscita una profunda tristeza y un sentimiento de aislamiento; el temor resultante y el pánico son emociones propias del patrón de abandono.

La respuesta automática al miedo a ser abandonado, es aferrarse más, esta urgencia es natural en la infancia. Insistir en la persecución de una vida de cariño, o buscar constantemente la seguridad de que alguien va a estar, o ser dependiente, ofrece un antídoto imaginado al temido abandono. Tal hábito se forma muy temprano; de manera típica, esa costumbre comienza como una adaptación positiva, una manera para calmar sus temores mediante la búsqueda de una consoladora seguridad de permanencia.

Pero ese aferrarse a los demás estará fuera de lugar cuando, ya siendo adulto, el mismo temor salga a la superficie una y otra vez en sus relaciones más íntimas. La estrategia de sobrecompensación al abandono puede conducir a un “apego angustioso”, en el que la persona precise constante seguridad de que la relación es estable y firme. Pero la búsqueda de seguridad constante a veces puede conducir a que se cumpla el pronóstico temido, ahuyentando a la pareja.

Una mujer con el esquema de abandono puede convertir una relación en un motivo de preocupación, por su temor a que, si agita mínimamente las aguas, su amante la abandonará por otra persona. Una estrategia elusiva puede llevarla a comprometerse en una mala relación, evadiendo el temor a que la dejen si agita las aguas. De manera alternativa, puede adaptarse escapándose de la relación antes de que su compañero la abandone, lo cual es otro modo de eludir el abandono temido.

Para escapar a los sentimientos nacidos de la soledad, la persona con el esquema de abandono puede estar explorando continuamente en busca de la próxima persona a la cual aferrarse, tratando siempre de protegerse del miedo a quedarse sola. Esa desesperación la conduce a ser demasiado exigente demasiado pronto en sus relaciones románticas, buscando frenéticamente pasar cada momento con el hombre o irse a vivir con él antes de que esté listo para tal compromiso. Al mismo tiempo, se vuelve hipersensible a cualquier signo de que él esté por abandonarla y está siempre dispuesta a acusarlo de que él tiene otro interés amoroso.

Este esquema hace que vea signos de que va a ser abandonada, distorsionándolos para que signifiquen que la relación se acabará. Uno de estos signos es sentirse exageradamente molesta aun por una breve separación. Dispara el temor a que el amado nunca vuelva; un temor original tan fuerte como el de una niña pequeña.

Los sentimientos que una separación temporal –o la pérdida real de una relación íntima- dispara en alguien con el esquema de abandono son mucho más fuertes de los que sentiría otra gente. La posibilidad misma de tal abandono puede disparar un pánico tan agudo como los miedos de una criatura cuando pierde a sus padres. (aunque sea en un parque)

Ayudará el advertir que se puede estar solo y contento, en lugar de sentirse aislado y desesperado. Esta verificación vendrá en la medida que usted desafíe los pensamientos que alimentan sus temores de abandono: aquéllos con temor al abandono necesitan saber que podrán arreglárselas bien estando solos; que cuentan con los recursos interiores para satisfacer sus necesidades y que, por lo tanto, no quedarán indefensos si alguien los abandona.

Estar especialmente atento a los sentimientos que despierta ese abandono simbólico,- la hipersensibilidad a la separación o a ser dejado, el aferrarse desesperadamente a la gente, el miedo a quedar aislado- le ayudará a encauzar este esquema apenas comience a posesionarse de usted.  Desafiar los temores que siente a ser abandonado y cambiar activamente sus patrones en las relaciones permite la cura; del mismo modo, encontrar una pareja que se comprometa con usted y aprender a confiar en que no será abandonado son progresos a lo largo del camino.
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CARENCIA


“Mis necesidades no serán satisfechas”, resume el esquema de carencia. Se desarrolla en la infancia cuando uno o ambos padres están tan ocupados, que sencillamente no nota o no parece preocuparse por las necesidades emocionales de su hijo. En los adultos el esquema de carencia vuelve a la gente hipersensible a los signos de que no se los considera o no se les presta atención, particularmente en el seno de sus relaciones más próximas.

Las emociones nucleares del esquema de carencia giran en torno de una profunda tristeza y desesperanza que se originan en la convicción de que nunca seremos comprendidos y de que nadie se preocupará por nosotros. Como en el caso de los niños olvidados, las personas adultas con este esquema pueden sentirse irascibles cuando sus necesidades son ignoradas. Esa ira, a su vez esconde una sensación subyacente de soledad y tristeza.

Las raíces infantiles de este patrón de carencia pueden asumir muchas formas. Para algunos, la carencia se origina en una falta de cuidado, calidez, o afecto. Para otros, la carencia puede tener que ver con la empatía; la ausencia de alguien que realmente se conecte con los sentimientos del niño, que realmente escuche sus inquietudes y preocupaciones o que simplemente le preste plena atención. En otros casos, es la falta de guía y dirección que cada niño necesita.

Las estrategias pueden variar. Una paciente, se enfadaba y resentía mucho y atacaba a quien la desvalorizaba.  Otro paciente era muy simpático, se tomaba molestias por otros, hacía favores especiales, pero siempre se sentía herido porque nadie parecía preocuparse en ser tan considerado o cariñoso con él. Cuando se sentía necesitado, se ponía muy triste porque nadie parecía advertirlo o acudir en su ayuda. ( aún así, guardaba para sí lo que le pasaba), mostrando una fachada de que todo andaba bien. Resultado: decepción.

Al margen de cuánto den los demás a las personas con carencias subyacentes, a éstas nunca les parece suficiente y, por lo tanto, hacen que se aparten de ellas por sus constantes exigencias. A veces estas personas sienten que los demás deberían poder leerlas la mente y conocer sus necesidades, sin que ellos mismos tengan que expresarlas. O pueden perder toda moderación y gasta más de lo que pueden o comer de más. Se trata de un intento de darse a sí mismos la atención que anhelan de los demás. Sin embargo, nada de eso compensa la necesidad real: el alimento emocional.

Otros niños crecen con tal falta de cuidado por parte de sus padres, que aprenden a proveer a los otros la atención que a ellos les faltó. Aprenden pronto que el cuidado familiar, tendrán que conseguirlo por sí solos. A pesar de que esto les ayuda a abrirse camino hacia la edad adulta, el hábito aprendido de ser siempre el que se preocupa les crea problemas cuando son adultos. Por ejemplo, la persona que toma en cuenta constantemente las necesidades de otra, raramente revela las propias. Pero puede sentirse fácilmente culpable por no hacer lo suficiente, por mucho que esté haciendo.  Ellos necesitan desesperadamente la atención que están brindando pero, temiendo no obtenerla si dejan que sus necesidades se conozcan, exhiben una fachada de constante buen humor y disponibilidad.

Esa persona puede parecer tan “entera” a los otros que no necesita a nadie que cuide de ella. Puede presionarse por hacer tanto por los demás, que, al final, se inmola.

En otros para protegerse y no ser heridos en sus relaciones mantienen a los demás a distancia, aparece la evasión y la carencia. Esta gente, al mantener una relación, será distante y nunca revelará sus sentimientos o necesidades, por temor a que no sean satisfechos. Este patrón aprendido como protección, evita la decepción de sentir, la herida de no ver sus necesidades satisfechas.

Quien sufre este esquema (o trauma) de carencia, mira con lentes deformantes aquellos signos que pueden ser interpretados como que está siendo ignorado. La distorsión lleva a un reguero de decepciones crónicas en todas las relaciones.

Debe ser más consciente de la manera en que sus necesidades de cuidado dieron forma a sus relaciones. La atención consciente, ofrece una herramienta poderosa para que no pueda seguir funcionando como un piloto invisible de la vida. Necesita darse cuenta de su tendencia a distorsionar la manera en que interpreta las acciones de los demás. Emocionalmente, puede necesitar sentir pena, sentir la tristeza de no haber recibido suficiente cuidado o atención cuando era niño. Puede realizar cambios de conducta también, empezar a comunicar sus propias necesidades clara y apropiadamente a los demás o buscar a aquellas personas que estén emocionalmente disponibles.
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DESCONFIANZA

La creencia central de este esquema (trauma): “No se puede confiar en la gente”. Con esa creencia llega la marca emocional: ya no un rápido enfado, sino cólera. En sus relaciones, las personas que sufren este patrón están constantemente alertas, temiendo que la gente vaya a aprovecharse de ellas de algún modo o que las traicionen. Dado que son tan cautas a propósito de las intenciones de la gente y tan dadas a suponer lo peor, les cuesta mucho acercarse o abrirse a los demás. Paradójicamente, la desconfianza les puede llevar a acercarse a relaciones en las que sus peores miedos se confirmen, involucrándose con gente que, de hecho, las trate mal.

El patrón de la desconfianza a menudo se origina por haber sufrido abuso o por haber sido de algún modo maltratado en los primeros años de vida. El maltrato puede ser físico, emocional o sexual.

Cuando hay violencia física, el distorsionado sentido de las cosas de los padres puede llevarlos a pensar que sencillamente hacen lo que hacen “por el bien del niño”; no ven nada malo en la dureza del castigo.

Si el abuso es emocional, puede asumir la forma de observaciones hipercríticas, degradantes y desagradables, o de conductas erráticas que alternen bondad seductora con rechazos repentinos y extremos.

En el caso del abuso sexual, es posible que, muy frecuentemente, el abusador sea un miembro de la familia, o amigo cercano; alguien a quien la víctima conoce y en quien será capaz de confiar. El impacto emocional es inmenso; produce sentimientos de profunda traición, temor, vergüenza, rabia.  Cuando el abuso se mantiene en secreto o se lo niega, la sensación de traición aumenta. Cuanto más temprano y persistente sea el abuso, tanto más poderoso es el esquema de desconfianza resultante.

Dada una realidad tan terrible en la vida de un niño, la desconfianza puede ser una respuesta positiva a un miedo genuino; la gente significativa en la vida de uno no es fiable y, para sobrevivir, es necesario desarrollar un cauto radar social. A medida que la vida transcurre, aumentan los problemas cuando, esa suspicacia corroe las conexiones benéficas con gente que no merece ser vista a través de la lente de la desconfianza.

Existen varios patrones a los que esto le puede conducir. El individuo puede ver a todo el mundo con una suspicacia tal que se aparta de cualquier relación fiable. O, al principio, idealiza a la otra persona como si fuera protectora o un amigo fiel, pero luego reacciona ante la aparente traición y se vuelve contra esa persona. A modo de variación, recrea la situación original de su infancia; se entrega a una serie de relaciones, cada una de las cuales repite las situaciones de abuso.

En el caso en que usted vea la vida a través de la lente deformante del esquema de desconfianza, las relaciones pueden parecerle un terreno peligroso, un lugar donde la gente alberga secretamente intenciones de herirlo o de aprovecharse de usted. Aun cuando alguien pueda ser simpático con usted, automáticamente usted sospechará de las intenciones ulteriores; por ejemplo, de que estén tratando de manipularlo. Sus sospechas pueden llegar a torcer lo que la gente dice o hace, para ver en ello lo que parece ser una traición. Usted siente que tiene que estar siempre vigilante contra la traición, que debe estar siempre atento para que la gente no vaya a volverse en su contra. Aunque tales sospechas pueden surgir en cualquier tipo de relación, son mucho más fuertes y persistentes en aquellas más cercanas.

Esta persona necesita crear relaciones cuando genuinamente puede confiar en la otra persona. Quizá deba trabajar con un terapeuta que se especialice en pacientes que hayan sufrido abuso; una vez que se sienta seguro con su terapeuta, la terapia deberá revisar sus recuerdos del abuso original para que usted pueda expresar su rabia al abusador; un paso emocional esencial. La atención consciente puede ayudarle a alcanzar la conciencia de su tendencia a ser desconfiado o a aceptar la traición, y así desafiar aquellos pensamientos para llegar a confiar más en sus relaciones cercanas. Cuando ya no propicie el abuso en sus relaciones o cuando resista la atracción que siente por una pareja abusiva, se verá un signo de progreso.

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 Fragmentos de: “Alquimia Emocional”
Tara Bennett-Goleman

miércoles, 3 de febrero de 2016

El Arte de la felicidad



"Uno de los métodos que personalmente me parecen útiles para reducir esa clase de preocupación consiste en cultivar el siguiente pensamiento: si la situación o problema puede remediarse, no hay necesidad de preocuparse. En otras palabras, si existe una solución una forma de salir de la dificultad, no habría necesidad de sentirse abrumado por ella. La acción apropiada, por tanto, es la de buscar su solución . Es más sensato dedicar la energía a concentrarse en la solución que preocuparse por el problema. Por otro lado, si no hay forma de encontrar una solución, si no hay posibilidad de resolverlo, tampoco sirve de nada preocuparnos por ella, puesto que, de todos modos, tampoco podemos hacer nada. En tal caso, cuanto antes se acepte ese hecho, tanto más fáciles serán las cosas.

La motivación sincera actúa como un antídoto capaz de reducir el temor y la ansiedad. Lo principal es la motivación a ayudar. Entonces uno se limita a hacer las cosas lo mejor que puede y no hay que preocuparse por nada más.

Me recuerdo a mí mismo que, por lo que se refiere a la mía propia, soy sincero y he hecho las cosas lo mejor que he podido. Entonces, mi fracaso significa que la situación no estaba al alcance de mis esfuerzos. La motivación sincera elimina por lo tanto el temor y proporciona confianza en uno mismo. Si se cultiva una motivación compasiva no hay por qué lamentarse si se falla.

Así que, una y otra vez, creo que la motivación adecuada es una especie de protectora contra estos sentimientos de temor y ansiedad. Lo que se mueve por detrás de todas las acciones es lo que las impulsa. Si se desarrolla una motivación pura y sincera, si se está motivado por el deseo de ayudar, sobre la base de la amabilidad, la compasión y el respeto, se puede desarrollar cualquier trabajo en cualquier ámbito y funcionar con mayor efectividad, con menor miedo o preocupación, sin temor a lo que digan los demás o si al final se tiene éxito y se puede alcanzar el objetivo. Aunque no logres alcanzar tu objetivo, puedes sentirte bien con el simple hecho de haber realizado el esfuerzo.

Pero si tienes una mala motivación, aunque la gente te alabe o alcances los objetivos que te habías propuesto, no te sentirás feliz.

En el sistema del Dalai Lama para entrenar la mente y alcanzar la felicidad, cuanto más cerca esté uno de sentirse motivado por el altruismo, tanto menor será el temor que experimentará ante circunstancias que provoquen incluso una ansiedad extrema. Retroceder un paso para asegurare de que uno no tiene intención de causar daño y de que la propia motivación es sincera, contribuye a reducir la ansiedad en situaciones corrientes.

La honradez como antídoto contra el bajo nivel de autoestima o la exagerada seguridad en sí mismo, totalmente infundada.

Los grandes Maestros espirituales, por ejemplo, son aquellos que han hecho un voto o que han asumido la determinación de anular sus estados mentales negativos para promover y producir la felicidad definitiva en todos los seres sensibles. Tienen esa visión y esa aspiración, que requiere un tremendo sentido de la seguridad en sí mismos. Transmite una cierta osadía que ayuda alcanzar grandes objetivos. Parecen arrogantes, aunque no de una forma negativa. Se basan en razones sanas. Así pues, yo los considero personas muy valientes, casi héroes.

Para realizar ese deseo de servir hay que tener un fuerte sentido y una gran seguridad en uno mismo. 

El arte de la felicidad tiene muchos componentes. Como hemos visto, empieza con la comprensión de cuáles son las verdaderas fuentes de ella, así como por establecer nuestras prioridades en la vida, que han de basarse en el cultivo de dichas fuentes. Supone aplicar una disciplina interna, un proceso gradual de desarraigo de nuestros estados mentales destructivos para sustituirlos por los positivos y constructivos, como la amabilidad, la tolerancia y el perdón.

La verdadera espiritualidad debería tener como resultado que la persona fuera más sensata, más feliz, más pacífica.

Todos los estados virtuosos de la mente, como la compasión, la tolerancia, el perdón, la atención hacia los demás, etc, todas esas cualidades mentales son Dharma genuino, cualidades espirituales genuinas, porque no pueden coexistir con malos sentimientos o con estados negativos de la mente. Se trata de una disciplina interior que tiene como propósito cultivar estados mentales positivos. Cultivar los estados positivos como la amabilidad, la compasión y la tolerancia. Una vida feliz se construye sobre el fundamento de un estado mental sereno y estable.




fragmentos de: EL ARTE DE LA FELICIDAD
Autor: Dalai Lama

domingo, 31 de enero de 2016

Movimientos, Cambios en la Tierra

Resultado de imagen de IMAGENES DEL MOVIMIENTO DEL EJE DE LA TIERRA
"Busca los restos de los antepasados en los sitios elevados. 
Los valles se han convertido en montañas, 
y las montañas se han hundido en el fondo de los mares " 
Tradición esotérica


"El Comentario nos dice que la Tercera Raza se hallaba solamente en el punto medio de su desarrollo cuando:

El eje de la Rueda se inclinó. El Sol y la Luna no brillaron ya sobre las cabezas de aquella porción de los Nacidos del Sudor; la gente conoció la nieve, el hielo y la helada; y los hombres, las plantas y los animales se empequeñecieron en su desarrollo. Los que no perecieron se quedaron como niños pequeños a medio crecer, en tamaño y en inteligencia. Este fue el tercer Pralaya de las Razas.

Esto significa también que nuestra Tierra está sujeta a siete cambios periódicos y completos, que marchan pai passu con las Razas. Pues la Doctrina Secreta nos enseña que, durante esta Ronda, tiene que haber siete Pralayas terrestres, ocasionados por el cambio en la inclinación del eje de la Tierra. Es una Ley que actúa en el momento señalado, y de ningún modo ciegamente, como la ciencia pudiera creer, sino de acuerdo y en armonía estricta con la Ley kármica. En el ocultismo se menciona esta Ley Inexorable como el "gran AJUSTADOR". La Ciencia confiesa su ignorancia acerca de la causa que produce las vicisitudes climatéricas, así como los cambios en la dirección del eje, que son siempre seguidos por estas vicisitudes. De hecho, no parece segura de los cambios del eje. No pudiendo explicárselos, hállase pronta a negar todos los fenómenos axiales, antes que admitir la mano inteligente de la Ley Kármica, única que puede explicar razonablemente estos cambios repentinos y los resultados que los acompañan. Ha tratado ella de explicarlos por medio de diversas especulaciones más o menos fantásticos; una de las cuales, como imaginó Boucheporn, pudiera ser el choque repentino de nuestra Tierra con un Cometa, ocasionándose así todas las revoluciones geológicas. Pero nosotros preferimos atenernos a nuestras explicaciones esotéricas, toda vez que FOHAT es tan bueno como cualquier Cometa, y, además, tiene la Inteligencia universal por guía.

De este modo, desde que la Humanidad del Manú Vaivasvata apareció sobre esta Tierra, ha habido ya cuatro disturbios semejantes del eje. Los antiguos Continentes, excepto el primero, fueron absorbidos por los Océanos; otras tierras aparecieron y cordilleras enormes se levantaron donde antes no había montaña alguna. La faz del Globo ha cambiado por completo cada vez; la supervivencia de las naciones y razas "más aptas", que aseguró por oportuna ayuda; y las ineptas -los fracasos- desaparecieron, barridas de la Tierra. Tales selecciones y mudanzas no se verifican entre una salida y puesta de Sol, como se pudiera pensar, sino que requieren varios miles de años antes de que la nueva morada esté en condiciones.

Que cualquiera que conozca bien la astronomía y las matemáticas, eche una ojeada retrospectiva en el crepúsculo y sombras del Pasado. Que observe y tome nota de lo que conoce la Historia de los pueblos y naciones, y coteje sus respectivas elevaciones y caídas con lo que se sabe acerca de los ciclos astronómicos, especialmente con el Año Sideral, que equivale a 25.868 de nuestros años solares.  Entonces el observador está dotado de la más ligera intuición, verá cómo la prosperidad y decadencia de las naciones están íntimamente relacionadas con el principio y el fin de este Ciclo sideral. 


fragmentos de DOCTRINA SECRETA
HELENA P. BLAVATSKY

miércoles, 20 de enero de 2016

Apuntes sobre los elementales y elementarios...



Enseñaba Pitágoras que el Universo es en conjunto un vasto sistema de exactas combinaciones  matemáticas y Platón ve en Dios el supremo geómetra. 


Hay tres clases de espíritus elementarios:
1) Espíritus terrestres. Son las sombras o larvas de cuantos durante la vida terrena repugnaron toda luz espiritual y vivieron y murieron  profundamente hundidos en el cieno de la materia y de sus almas pecadoras se fué separando poco a poco el espíritu inmortal
2) Prototipos de hombres que todavía han de nacer.
3) Espíritus elementales que nunca alcanzan el reino humano sino que no ocupan un peldaño especial la escala de los seres. Son los espíritus o agentes de la naturaleza, llamados por Tertuliano "príncipes de las potestades aéreas". Viven en el éter.

Según Proclo, las diversas jerarquías de espíritus planetarios residen en las regiones que se dilatan desde el cénit de la tierra hasta la luna. La jerarquía superior es la de los doce  (dioses supercelestes) que tienen a sus órdenes huestes enteras de espíritus subalternos. Sigue después la jerarquía de los dioses intercósmicos, que disponen de gran número de espíritus a quienes comunican su poder transfiriéndolo de unos a otros según les place. Estos elementales personifican evidentemente las correlativas fuerzas de la naturaleza, cuyos agentes son la tercera clase de elementales.

También dice Proclo, de conformidad con el principio hermético de tipos y prototipos, que las esferas inferiores están igualmente pobladas por diversas jerarquías de seres subordinados a los de las esferas superiores y, de acuerdo con Aristóteles, sostiene que nada hay vacío en el universo, pues los cuatro elementos están poblados de demonios (espíritus) de la naturaleza fluída, etérea, semicorpórea que desempeñan el papel de agentes medianeros entre los dioses y los hombres.

En general las manifestaciones mediumnímicas de orden físico son obra de los espíritus de la naturaleza, sin otra finalidad que satisfacer su capricho.

Jámblico corrobora que es sumamente difícil distinguir los demonios buenos de los malos.

El hombre está en riesgo de perder su espíritu y convertirse en una de estas entidades elementarias hasta que cruza el dintel del santuario de la iniciación y levanta el VELO DE ISIS. Entonces ya no ha de sentir temor.

Los perversos y depravados que durante la vida interceptaron con su grosera materialidad el rayo del divino espíritu y estorbaron su íntima unión con el alma, se encuentran al morir magnéticamente retenidos en la densa niebla de la atmósfera material, hasta que, recobrada la conciencia, se ve el alma en aquel lugar que llamaron Hades los antiguos. La aniquilación de estas entidades desprovistas de espíritus no es nunca instantánea, sino que a veces tarda siglos, pues la naturaleza nunca procede a saltos ni por bruscas transiciones, y los elementos constituyentes del alma requieren más o menos tiempo para desintegrarse. Entonces se cumple la temerosa ley de compensación a que llaman yin-yuan los budistas. Estas entidades son los elementarios terrestres, que los orientales designan con el alegórico nombre de "hermanos de la sombra". Su índole es astuta, ruin y vengativa, hasta el punto de que no desperdician ocasión para mortificar a la humanidad en desquite de sus sufrimientos, y antes de aniquilarse se convierten en vampiros, larvas y simuladores que desempeñan los principales papeles en el gran teatro de las materializaciones espiritistas, con ayuda de los elementales (1) genuinos, quienes se complacen en prestársela. 


(1) Los cristianos llaman "diablos", "engendros de Satanás" y otros nombres por el estilo a los espíritus elementales, que no saben nada de esto, sino entidades de materia etérea, irresponsables y ni buenas ni malas a no ser que reciban influencia de otra entidad superior.  Extraño es que los devotos llamen diablos a los espíritus de la naturaleza, cuando uno de los más ilustres Padres de la Iglesia , San Clemente de Alejandría , neoplatónico y tal vez teurgo, afirma apoyado en fidedignas autoridades, que es un absurdo llamar diablos a los espíritus pues no pasan de ser ángeles inferiores o "potestades" que moran en los elementos, mueven los vientos y distribuyen las lluvias como agentes de Dios a quien están sujetos.

Los magos y teurgos se oponían  resueltamente  a la evocación de las almas.

El ejercicio de los poderes mágicos requiere indispensablemente pureza personal y voluntad recia.

Un médium impuro atraerá las influencias viciosas, depravadas y malignas tan inevitablemente como el puro atraiga las virtuosas y benéficas.

Cuando se estudie más a fondo la naturaleza de las entidades manifestadas fenoménicamente, que los científicos identifican con la "la fuerza psíquica" y los espiritistas con los espíritus de los difuntos, entonces recurrirán unos y otros a los filósofos antiguos para saber a qué atenerse en este punto.

Los antiguos supieron distinguir entre los espíritus angélicos y los diabólicos, entre los elementales y los elementarios, y además estaban seguros de que toda comunicación espiritual, no sujeta a las debidas condiciones, determinaba la ruina del comunicante y de la comunidad a que éste perteneciera.


fragmentos de: ISIS SIN VELO -Autora: HELENA P. BLAVATSKY

domingo, 27 de diciembre de 2015

EL DEVACHÁN o Cielo


No hay texto alternativo automático disponible.

"Usted debe tener presente que hay dos campos de manifestación  causal, a saber: el objetivo y el subjetivo.  Las actividades morales y espirituales encuentran su esfera de efectos en el "Devachán". 

Todos los grandes planes de reforma moral, de investigación intelectual y espiritual en los principios abstractos de la naturaleza, todas las divinas aspiraciones, llegarían a su realización en el Devachán...

Todas las aspiraciones, los deseos, las esperanzas, los sueños que, en conexión con ese "momento" determinado hayan atravesado jamás el cerebro del soñador durante su vida, sin haber hallado nunca su realización sobre la Tierra; todo lo cual, él lo encuentra ahora plenamente realizado en el Devachán en toda su intensidad, sin sospechar jamás que toda esa bendita realidad no es más que la progenie creada por su propia imaginación, los efectos de las causas mentales producidas por él mismo. Ese momento particular único, que será el más intenso y que está más allá de todos los demás pensamientos de su cerebro moribundo en el momento de la disolución, será, naturalmente, el que regirá todos los demás "momentos"; no obstante, los últimos pensamientos, aún siendo menos vívidos y de menor importancia, están también allí, y tendrán su plan asignado...



No hay hombre en la tierra que no tenga alguna predilección determinada o alguna pasión que lo domine; nadie, por humilde y pobre que sea, y a menudo a causa de eso, puede dejar de entregarse a esos sueños y deseos, aunque no hayan sido satisfechos.

Así como la existencia física va acumulando la intensidad de su fuerza desde la infancia hasta la plenitud, y su energía va disminuyendo, a partir de entonces hasta la senectud y la muerte, de igual modo transcurre el sueño que se vive en el Devachán. 

La naturaleza no engaña ni al morador del Devachán ni al hombre físico viviente. La naturaleza le proporciona allí una verdadera dicha y una felicidad mucho mayores que aquí, donde se enfrenta a todas las condiciones para el bien y para el mal, y donde su inherente desamparo ha hecho de la felicidad pura en esta tierra una total imposibilidad para el ser humano, cualesquiera que sean sus oportunidades y condiciones. Llame más bien a esta vida una pesadilla fea y horrible, y tendrá usted razón.

Esta fatigosa ronda de nacimiento tras nacimiento debe recorrerse una y otra vez hasta que el ser alcance el fin de la séptima ronda o bien, en el interín, alcance la sabiduría de un Arhat, después de un Buddha...

La imagen puede contener: árbol, piscina, exterior y naturaleza


Para el morador del Devachán su ocupación especial es siempre agradable y llena su vida de éxtasis. Luego, debe haber cambio, puesto que esa vida de ensueño no es más que el goce, el momento e la cosecha de esos gérmenes psíquicos de semillas caídas del árbol de la existencia física en nuestros momentos de sueños y esperanzas, que florecen en la rosada aurora del Devachán, y maduran bajo su siempre fructífero cielo. ¡Allí no hay fracasos ni desengaños!  Aunque un hombre haya tenido un único momento de felicidad y experiencia ideal durante su vida. Esa nota única, pulsada de la lira de la vida, formaría la Nota Clave del estado subjetivo del ser, y se traduciría en innumerables y armoniosos tonos y semitonos de fantasmagoría psíquica. Allí, todas las esperanzas no realizadas, las aspiraciones y los sueños, se ven plenamente colmados, y los sueños de lo objetivo se convierten en las realidades de la existencia subjetiva.

No hay texto alternativo automático disponible.



K.M.

fragmentos de LAS CARTAS DE LOS MAHATMAS 

miércoles, 9 de diciembre de 2015

SI... de Rudhyar Kipling


Si...




Si puedes mantener la cabeza en su sitio cuando todos a tu alrededor
la han perdido y te culpan a ti.
Si puedes seguir creyendo en ti mismo cuando todos dudan de ti,
pero también aceptas que tengan dudas.
Si puedes esperar y no cansarte de la espera;
o si, siendo engañado, no respondes con engaños,
o si, siendo odiado, no incurres en el odio.
Y aun así no te las das de bueno ni de sabio.




Si puedes soñar sin que los sueños te dominen;
Si puedes pensar y no hacer de tus pensamientos tu único objetivo;
Si puedes encontrarte con el triunfo y la derrota,
y tratar a esos dos impostores de la misma manera.
Si puedes soportar oír la verdad que has dicho,
tergiversada por villanos para engañar a los necios.
O ver cómo se destruye todo aquello por lo que has dado la vida,
y remangarte para reconstruirlo con herramientas desgastadas.


Si puedes apilar todas tus ganancias
y arriesgarlas a una sola jugada;
y perder, y empezar de nuevo desde el principio
y nunca decir ni una palabra sobre tu pérdida.
Si puedes forzar tu corazón, y tus nervios y tendones,
a cumplir con tus objetivos mucho después de que estén agotados,
y así resistir cuando ya no te queda nada
salvo la Voluntad, que les dice: "¡Resistid!".


Si puedes hablar a las masas y conservar tu virtud.
o caminar junto a reyes, sin menospreciar por ello a la gente común.
Si ni amigos ni enemigos pueden herirte.
Si todos pueden contar contigo, pero ninguno demasiado.
Si puedes llenar el implacable minuto,
con sesenta segundos de diligente labor
Tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella,
y —lo que es más—: ¡serás un Hombre, hijo mío!


Rudhyar Kipling

recogido de: Wikipedia

Este poema fue escrito en 1909 por el escritor Rudyard Kipling, que aunque nació en Bombay, India; vivió toda su vida en Inglaterra hasta el año 1936. Rudyard Kipling ganó el Premio Nobel de Literatura en 1907 por sus aportaciones al acervo literario del mundo al escribir "El hombre que quizo ser rey" (1889), (1894) y "Kim" (1901).

martes, 1 de diciembre de 2015

Ley de acción y reacción, o Ley de Causa y efecto: Karma



"No os engañéis: Dios no puede ser burlado; 
todo lo que el hombre sembrare, eso también cosechara"
San Pablo

Dios no nos castiga, como tampoco anula los efectos de nuestra siembra. El ha colocado la Ley de acción y reacción, y nos envía sus guías para enseñarnos las doctrinas de la buena conducta y la ética. Si quebrantamos Su Ley, tendremos que ajustar la cuenta con nuestros sufrimientos hasta que aprendamos a no actuar malamente otra vez.

Esta Ley de Karma, como acción y reacción, implica que:

1) Los actos benéficos de la vida pasada, hacia los demás, determinan nuestro ambiente favorable, es decir, nacimiento de una familia de posición honorable, de padres cariñosos, y con oportunidades de educación.

2) Los actos maléficos del pasado, hacia los demás, determinan un ambiente desfavorable, nacimiento de una familia sin recursos, de pares egoístas, y la falta de oportunidades para la educación.

3) Las aspiraciones y deseos del pasado son las capacidades con las cuales nacemos; si uno nace con una marcada capacidad para la música, la ciencia o la religión, es debido a sus aspiraciones de la vida pasada para poseer tales capacidades.

4) Nuestros pensamientos buenos o malos, que tuvimos en el pasado se reflejan en nuestro  carácter como bueno o malo. El carácter bondadoso de un niño es resultado de los pensamientos buenos del alma cuando vivió como hombre o mujer en la vida pasada; el mal carácter es debido a los malos pensamientos.

5) Nuestras experiencias ya vividas se transforman en sabiduría. El sabio o experto en cualquier ciencia o arte o negocio ha trabajado ya en esos asuntos en sus vidas pasadas.

No se debe entender que esta Ley de causa y efecto exige que si uno mata a otro, éste a su vez habrá de matar a su asesino en su próxima vida. Tal reacción que contesta el mal con otro mal no ayudaría ni a uno ni a otro para hacerse mejores. Cuando uno hace daño a otro, por ejemplo en este caso,, cuando quita la vida a otro, la reacción según la Ley de Dios es que el asesino deberá perder su vida a causa de otro, en compensación. 

La Ley de causa y efecto no es ley de venganza, sino de ajustamiento. 


fragmentos de JINARAJADASA
Nueva Humanidad de la Intuición