Entrada destacada

Cartas de los Mahatmas-fragmentos

Uno de  los  Maestros  dijo  que,  en  el  mundo  de  hoy,  donde  se  encuentran  tan  pocos  que  tengan   deseos   desinteresados  p...

miércoles, 24 de junio de 2020

El Dragón símbolo de Sabiduría


Dragón dorado de la sabiduría | Arte de criaturas míticas ...
"Todos ellos son dioses solares, y dondequiera que encontremos el Sol, allí está igualmente el Dragón, símbolo de Sabiduría: Thoth-Hermes. Los hierofantes de Egipto y de Babilonia se titulaban "Hijos del Dios-Serpiente" e "Hijos del Dragón". "Yo soy una Serpiente, yo soy un Druida", decía el druida de las regiones celto británicas, porque tanto la Serpiente como el Dragón eran símbolos de la Sabiduría, de la inmortalidad y del renacimiento. Como la serpiente suelta su antigua piel sólo para reaparecer con otra nueva, así el Ego inmortal abandona una personalidad sólo para adquirir otra.

Dragón de Sabiduría: Es el Uno; el Dragón de divino sacrificio de sí mismo; el Logos, el Mundo, "El Hijo idéntico a su Padre". Todos los Logoi de todos los antiguos sistemas religiosos están relacionados con él y simbolizados por serpientes. Bajo otro aspecto, tal Dragón representa la Sabiduría divina o Espíritu, y también Manas, el alma humana, la Mente, el principio inteligente, llamado en filosofía esotérica el quinto principio. es símbolo del Conocimiento oculto En plural dicho término significa generalmente los grandes Iniciados de la tercera y cuarta razas, aquellos grandes seres procedentes del planeta Venus que vinieron a este globo durante el período de la tercera razas  como introductores de la naciente humanidad. Con frecuencia se les llama "Hijos del fuego", pero hay que recordar que esta expresión se aplica igualmEnte a los Agnichvatta Pitris."

fragmento de GLOSARIO TEOSOFICO 

martes, 9 de junio de 2020

¿Que es la Sociedad del Dragón Blanco?

Muchos comentaristas mencionan constantemente a la Sociedad del Dragón Blanco cuando hablan del ReinicioFinanciero Mundial, como el mayor enemigo y el mayor obstáculo que tiene la secta oscura de los illuminati, y esto me ha despertado siempre la curiosidad. Yo soy Dragón Lunar Rojo en el horóscopo maya, lo que explica mi afán de alimentar de información a todo el mundo, pero éste es otro tema diferente que no tiene nada que ver con dicha sociedad.

Ya sabemos que el dragón pertenece a la familia de los reptiles, y que estos tienen muy mala prensa, pero entre los reptiles también existe la dualidad del bien y del mal, como en todas las especies, y por lo tanto también hay seres reptiloides positivos. De hecho los serafines son una especie de ángeles positivos de origen reptil, según fuentes espirituales.

El dragón se asocia con el mal en la cultura cristiana, pero es un símbolo muy auspicioso en la cultura china, que considera al dragón como el rey del cielo, y al tigre como el rey de la tierra. Yo nací en el año del tigre, y eso explica mi simpatía por los felinos, pero soy un tigre muy manso mientras no me toquen las narices. Menos mal que no nací en el año de la serpiente.

MITOLOGÍA

Al escuchar la existencia de la Sociedad del Dragón Blanco, a la mayoría de la gente le puede parecer un nombre asiático aterrador, o algo de una película oriental. En muchas películas sobre artes marciales, hemos oído hablar de antiguas sociedades secretas de dragones, algunas incluso las han descrito con precisión como parte humana y en parte híbridos de dragón.

La mitología del dragón se encuentra en todo el mundo. Habitualmente, los dragones son representados como guardianes y protectores, como se ve en el arte religioso alrededor del trono de Dios. Los dragones positivos, también llamados Serafines, son los más cercanos al Trono de Dios. En Asia, los dragones también son vistos como protectores y como una bendición para la humanidad.

El nombre procede del dios Dragón Blanco que, la leyenda japonesa dice, fue domado por la diosa de la fertilidad Benten, y convertido en protector de los pobres y de los débiles. Además el dragón blanco es un símbolo asociado en la mitología galesa con los anglosajones.

ALIANZA

La Sociedad Internacional del Dragón Blanco es la única organización que se resiste activamente al dominio mundial por parte del grupo del crimen organizado conocido como los illuminati. Sus miembros incluyen linajes reales europeos, líderes illuminati gnósticos, el complejo militar industrial, el Servicio Federal de Seguridad de la Federación Rusa, la inteligencia militar japonesa, sociedades secretas asiáticas, etc.

La alianza de la Sociedad del Dragón Blanco se formó como reacción a los planes genocidas de los jázaros. Además, están alarmados por la increíble incompetencia de las personas que dirigen el planeta actualmente.

La Sociedad del Dragón Blanco está presionando por la paz mundial y por una campaña mundial masiva, a gran escala, para poner fin de inmediato a la pobreza y a la destrucción del medio ambiente. También quieren que se libere tecnología oculta, por ejemplo las seis mil patentes suprimidas por supuestas razones de “seguridad nacional”, con el fin de entrar en una nueva era de prosperidad sin precedentes y en una expansión exponencial en el universo.

La clave para que suceda esto es eliminar el control del sistema financiero mundial de las manos de los jázaros. Prestan especial atención al Banco de Pagos Internacionales (BIS) y sus subsidiarias como la Junta de la Reserva Federal, el Banco Central Europeo, el Banco de Japón, el Banco de Inglaterra, etc.

SOMBREROS BLANCOS

La Sociedad del Dragón Blanco está compuesta de Sombreros Blancos, dentro de la clase dirigente de los militares y de la inteligencia de occidente. Incluye a más de un excomandante supremo del Pentágono, oficiales superiores de la masonería, líderes del gobierno secreto japonés, y muchos más.

La Sociedad del Dragón Blanco es un grupo internacional compuesto de financieros, militares, gente de servicios de inteligencia, y de sociedades secretas, así como periodistas y gente común que se han sentido indignados por las guerras sin fin creadas por el grupo de presión industrial militar, los cuales han utilizado más del 90% de los ahorros de la humanidad para controlar el petróleo, asumir el control de países y causar el mal.

OBJETIVO

El objetivo de la Sociedad del Dragón Blanco es liberar el dinero que ha sido secuestrado por el ‘lobby’ industrial y militar y utilizarlo para fines pacíficos, con el fin de acabar con la pobreza y la destrucción del medio ambiente. En sólo unos meses, podrían crear una era de progreso como nunca antes se ha visto, liberando toda la tecnología que ha sido secuestrada para sus intereses. Esto incluye, por encima de todo, lo que se conoce como “Energía Libre”, la facultad de crear energía con coste cero.

La Sociedad del Dragón Blanco quiere liberar a la especie humana del control de esta camarilla oscura ancestral, del grupo de gente que ha estado utilizando el asesinato, el soborno, la guerra y la ridiculización de los inventores, artistas, escritores, periodistas, etc. como forma de controlar la sociedad.

LA FAMILIA DEL DRAGÓN

El segundo gran grupo asiático es la Familia del Dragón. Esta es una agrupación de antiguos linajes reales, con sus redes de servidores y sus depósitos de oro histórico. Son más fuertes en Taiwán, el norte de China y el sudeste asiático. Corea del Norte es uno de sus principales bastiones, ya que ese país es el verdadero heredero de la dinastía Manchú que gobernó China durante la dinastía Qing (1644-1912).

También son fuertes en el norte de China, Japón y Mongolia. Son los herederos de los guerreros mongoles, y cualquier país cuyo nombre termine en ‘stan’, como Pakistán o Afganistán, tiene una fuerte herencia mongola. La Familia del Dragón tiene vínculos estrechos con familias reales europeas, y también cree en un gobierno mundial, pero creen que las líneas de sangre hereditarias y las monarquías constitucionales son necesarias para proporcionar estabilidad y continuidad a cada gobierno.

LEYENDA

Según una antigua leyenda sintoísta, si se realiza una ofrenda de alguna proteína, algo de almidón o un poco de materia vegetal envuelto en papel, ya sea al espíritu del dragón dorado, blanco o negro, el contenido se desvanecerá misteriosamente. He conocido a gente que afirma haber visto esto y desearía tener esto verificado y comprobado científicamente algún día.

De cualquier modo, la leyenda dice que el dragón blanco dará protección, pero no dará mucho dinero. Éste es un buen símbolo para las fuerzas que defienden la civilización. La Sociedad del Dragón Blanco ya ha informado sobre los poderes corruptos de la política que están en Washington, y que ningún estadounidense será enviado a los campos de FEMA, aparte de los satanistas que los construyeron.

ANCIANOS CHINOS

La Sociedad del Dragón Blanco se ve a sí misma como los guardianes y protectores del planeta y de toda la vida humana, como los dragones en los tiempos antiguos. Esta antigua sociedad está dirigida hoy por un grupo de Ancianos Chinos que viven en una zona prohibida de China. Se cree que son inmortales debido a su vida extremadamente larga.

El Dragón Blanco representa a los guerreros que obedecen las reglas de la Caballería y del Bushido. Es decir, nunca darán el primer golpe, nunca atacarán a las mujeres, a los niños y a los no combatientes, y lucharán para defender a los débiles y a los oprimidos.

El mundo se enfrenta ahora a una clara elección entre los fanáticos religiosos genocidas, que quieren asesinar a cinco mil millones de personas, y un grupo que quiere acabar con la pobreza, acabar con la guerra, detener la destrucción del medio ambiente e iniciar una Era Dorada.

EL MISTERIO DE TRUMP

El presidente Trump está adquiriendo oro protegido por la Sociedad del Dragón Blanco para restablecer la economía mundial. Donald Trump representó a todos los masones de rito escocés de grado 32 e inferiores en una ceremonia masónica secreta en la Ciudad Prohibida de China durante su visita a Asia, y fue admitido como miembro de la Sociedad del Dragón Blanco.

Los que manejan al presidente Trump son conocidos como los Iluminatti Gnósticos, que se supone es la facción positiva de los illuminati. Su símbolo es la diosa LuSophia-Gaia-Saraswati-Amunet, que sostiene en alto la antorcha de la iluminación, de la cual la Estatua de la Libertad es el punto de referencia de su nación. Actualmente, los Iluminatti Gnósticos están enfrascados en un combate a muerte contra los iluminatti pedófilos satánicos, que se han infiltrado en todos los bancos y gobiernos del mundo.

Trump no fue admitido al grado 33 de la masonería, pero se unió a un grupo exclusivo de masones del grado 32, que se apoyan mutuamente, en una Hermandad Caballeresca llena de jefes de agencias militares y de seguridad. Fueron ellos los que se le acercaron, como un hermano, y convencieron a un jubilado millonario para que se pusiera en el trabajo más estresante del planeta, se pusiera a sí mismo y a su familia en peligro mortal, y sirviera al país que ama como presidente.

EL ORO DEL DRAGÓN

El presidente Trump visitó Filipinas, donde tomó posesión físicamente del certificado de título “Tallano Gold” por 640.000 toneladas métricas de oro, para respaldar el nuevo dólar internacional como una carrera contra el petrodólar corporativo controlado por la Reserva Federal, con respaldo de propiedad privada de la familia globalista Rothschild.

El oro fue transferido fuera de Filipinas antes de la segunda guerra mundial, para evitar que cayera en manos de las potencias del Eje, por los Sombreros Blancos Gnósticos Illuminati, antes de ser devuelto a la protección de la Sociedad del Dragón Blanco, para evitar que los agentes jesuitas iluminati satánicos se reagruparan y tomaran completamente el control del Vaticano, después de la fallida conspiración de la segunda guerra mundial, para apoderarse del planeta usando a las potencias del Eje y sumir al planeta en una era de oscuridad satánica.

https://lagacetadealmeria.es/que-es-la-sociedad-del-dragon-blanco/#:~:text=Esta%20antigua%20sociedad%20está%20dirigida,la%20Caballería%20y%20del%20Bushido.

Por GUILLERMO HERRERA PLAZA es Periodista -noviembre 18, 2019


La hermandad del dragón blanco vs los illuminatis
a orden del Dragon blanco es una orden opuesta a los illuminatis en simples palabras lo malo contra lo bueno el blanco contra el negro esta hermandad fue creada hace miles de años en el continente de lemur por haramu muru cuenta la historia que haramu quien era conocido como el guardián de los pergaminos del conocimiento fue el que se los transmitió y entrego a los grandes maestros a los grandes maestros lemurianos y estos empezaron a archivar las preciosas crónicas y documentos en las bibliotecas de lemur antes de la destrucción de el aramu les encargo a los sabios lemurianos que crearan un consejo con el objetivo de escoger a maestro para que fueran a diferentes secciones del mundo donde pudieran esparcir este conocimiento de mamera hermética y fue así como nació el consejo de la gran jerarquía blanca al principio aquellas escuelas permanecieron en un misterio para el resto de los habitantes del mundo sus enseñanzas y reuniones debían ser secretas por eso ellas fueron llamadas hasta hoy en día como las escuelas de misterio después de la destrucción de lemur los escritores del señor muru trasladaron los rollos
Sagrados consigo a lo largo de un enorme disco solar de oro hacia el área montañosa en un lugar recientemente formado que ahora es Sudamérica
estos pergaminos después fueron usados por los altos sacerdotes del sol entre los incas
Del Perú y los mayas de México el consejo de la gran jerarquía blanca decidió crear una hermandad cerca de lo que hoy conocemos como el lago titicaca en Bolivia para que ahí se transmitieran estos conocimientos con los estudiantes elegidos y así lograr que perdurará a través del tiempo fue así como se creo la hermandad de los siete rayos donde los estudiantes de vida altamente avanzados en la gran senda de la iniciación llegarían a una armonía espiritual llamada así por que cada estudiante representaba uno de los siete grandes rayos de vida que son las siente leyes herméticas durante muchos años los grandes maestros de la hermandad de los siete rayos empezaron a abrir muchas otras hermandades con diferentes nombres en muchas partes del mundo el mayor auge de estas hermandades de luz se tuvo a finales del sigo diecisiete en el famoso siglo de las luces donde se obtuvo un avance significativo en aspectos económicos políticos culturales y sociales no es de extrañarse que esta época de la ilustración acabara justo con el inicio de la revolución francesa porque estaba por los illuminatis desde la creación de esta sociedad oscura estas dos hermandades illuminatis y dragón blanco están en constante enfrentamiento una tratando de gobernar el mundo y la otra de liberarlo a través de la conciencia
Fuente consultados mundo secreto


martes, 12 de mayo de 2020

Un enigma llamado H.P.B.

Un enigma llamado H.P.B.

Autor: Jorge Ángel Livraga


Nueva Acrópolis - HPB
En estos tiempos en que la disolución de las diferentes formas del materialismo del siglo XIX han llevado al gran público a un interés enorme por las antiguas doctrinas del Esoterismo y la Magia, me ha parecido conveniente escribir sobre ese verdadero enigma que, en el siglo pasado, constituyó Helena Petrovna Blavatsky.

Cierto es que, en los límites de brevedad impuestos a todo trabajo que se publique en una revista, no han de caber muchas interesantes características de tan extraña personalidad y aún menos su colosal obra de recopilación e interpretación hecha sobre textos antiguos de Oriente y Occidente. Pero nuestro enfoque filosófico, completamente descomprometido de fanatismos y rencores, recogerá de manera clara aspectos fascinantes de H.P.B. y de su entorno.
¿No ha de haber

un espíritu valiente?
¿Siempre se ha de sentir
lo que se dice?
¿Nunca se ha de decir
lo que se siente?

Quevedo

Su vida

Nació en Ekaterinoslav, ciudad situada en la orilla derecha del río Dnieper, que lleva sus aguas al Mar Negro, frente a Odessa, en Rusia, en la medianoche que va del 30 al 31 de julio de 1831. Es curioso que esta noche, para el pueblo ruso, es la equivalente a la Noche de San Juan en otras regiones de Europa occidental… Una noche mágica.
Fue primogénita de una noble familia. Por línea paterna, hija del Coronel Pedro Hahn y nieta del Teniente General Alexis Hahn de Rottenstern, de Macklemburgo, Alemania, establecido en Rusia; y por parte de madre, de la pariente del Zar, Helena Fadeéff. Su abuela fue la Princesa Helena Dolgorouki. Fue bautizada según los ritos de la Iglesia ortodoxa rusa.
Nacida prematuramente, su salud fue endeble desde muy niña. Creció reconcentrada en sí misma y silenciosa. Dotada de innegables poderes parapsicológicos innatos, el ambiente que la rodeaba, exageradamente inclinado a la superstición y a calificar de “brujería” todo aquello que fuese desacostumbrado, la aisló aún más en el seno de su aristocrática familia, prefiriendo la compañía de los servidores de su casa o de los niños pastores y errantes que llegaban a su puerta. Paseándose por el museo natural del palacio de sus padres, frente a cada animal disecado, improvisaba largas charlas sobre las características de ese animal en vida y lo que había visto. Se hizo especialmente odiosa al predecir, con absoluta certeza, el día de la muerte de algunos viejos parientes y amigos que frecuentaban sus salones. Lo hacía con la inocencia de una niña, pero al verse cumplidos los presagios, todos comenzaron a temerla.
Sus ayas de Ucrania la entretenían hablándole de hadas, gnomos y hechizos, pero pronto sintieron ante la niña verdadero terror, pues ella les anticipaba lo que le pensaban decir, leyendo sus pensamientos y provocando risas, ruidos y vientos a voluntad en las habitaciones solitarias. Tenía para ese entonces cuatro años.
Recibió la educación básica de una dama de la nobleza rusa de aquella época: leer y escribir en ruso, rudimentos de inglés y de francés. También estudió música y demostró una gran aptitud para ejecutar en el piano.
Muerta su madre, a los once años fue a vivir con su abuela, en Seratow, donde su abuelo era Gobernador Civil. De carácter difícil y salud tan endeble que frecuentemente se la veía como moribunda, vivía, según cuenta la misma H.P.B., “empapada en agua bendita”. Su abuela tenía un museo, de los más prestigiosos en Rusia en cuanto a historia natural, y la niña reencontró su infantil pasión por hablar sobre esas piezas, aun de las correspondientes a animales prehistóricos de los cuales se sabía en ese entonces más bien nada que poco. También a los once años la sorprendemos cabalgando a horcajadas, cosa prohibida para una señorita de encumbrada familia. A los catorce años cayó de su silla de montar y ante la vista de varios testigos se mantuvo en el aire, suspendida de manera increíble hasta volver al asiento.
Todo ello inclinó a la familia a casarla lo antes posible. Así, y pese a sus protestas, la desposaron a los dieciséis años con un anciano de setenta, Nicéforo Blavatsky, Sub-Gobernador de la provincia de Erivan, en Trascaucasia. Tres meses más tarde, la extraordinaria jovencita que llevaría por el resto de su vida el apellido de Blavatsky en memoria de aquel bondadoso hombre que pudo haber sido su abuelo, se escapó de palacio a caballo y luego, disfrazada de grumete, embarcó hacia Alejandría. Tardó diez años en volver a Rusia, para que su matrimonio fuese legalmente nulo.
Este período de su vida es muy oscuro. Contactó con espiritistas (que en aquel entonces estaban tan de moda como hoy los ufólogos o los santones) y recorrió numerosos países de Europa, África y América. Su familia, como el Conde de Vitte, la hizo víctima de grandes ataques y burlas. Su espíritu andariego y su juventud la llevaron, disfrazada de muchacho, a ser reportero de guerra en las tropas de Garibaldi en las luchas del Río de la Plata, entre el imperio portugués y los nuevos países hispanoparlantes. Una “reportera” de guerra en aquel tiempo era algo tan inusual que cuando se supo sufrió prisión por eso.
Fue una viajera incansable a pesar de su mala salud, que le hacía sufrir tormentos y angustias. Pero siempre al borde de la muerte, curaba rápidamente sin auxilios médicos y proseguía su marcha.
De carácter frecuentemente irascible, dotada de gran carisma y autoridad, no temía meterse en las más atrevidas aventuras en los lugares más remotos e incivilizados del mundo. Poseía el “don de lenguas” y así, no solo comprendía y hablaba los más extraños dialectos, sino que leía jeroglíficos egipcios, sánscrito, griego, latín y cuanto signo gráfico hubiese dejado el Hombre a través del tiempo. Sus poderes parapsicológicos se acentuaron con sus viajes, y chamanes y faquires llegaron a admirar sus proezas, que ella realizaba muy de vez en cuando y solo si le venía en gana hacerlo, defraudando así la curiosidad de muchos periodistas y espantando otras veces a gentes desprevenidas.
Sus artículos, casi siempre con seudónimo, llenaron las páginas de los principales periódicos de la época victoriana, en la que se vivía un clima propenso a la aventura y al exotismo de los lugares casi inexplorados que recorría H.P.B.
En 1875, a los cuarenta y cuatro años de edad y luego de haber conocido al entonces famoso periodista, el Coronel Olcott, funda en New York la Sociedad Teosófica. Se cuenta que, en la sesión inaugural, se materializó a la vista de todos un misterioso anillo en su dedo, que luego sería transmitido de mano en mano por todos los Presidentes de la Sociedad Teosófica. El autor de esta nota lo vio y tocó. Su piedra es extraña, tiene grabados signos parecidos al sánscrito y cambia de color frecuentemente.
Contrariamente a lo que se cree, aunque H.P.B. fuese cofundadora de la Sociedad Teosófica y trabajase para ella el resto de su vida, su primer Presidente fue Olcott, y ella manifestó de inmediato que, habiendo cumplido su misión, no se le considerase ya como Miembro de dicha Sociedad, pues no quería dañarla con lo que ella hiciese ni tampoco sentirse atada a compromisos con la gente.
Esta Sociedad resultó un éxito y se extendió rápidamente por todo el globo, teniendo su capitalidad en Adyar, India, gracias a una importante donación hecha por el Rajá de Benarés.
Acosada por las críticas y por su estado de salud cada vez más malo que le impedía, entre otras cosas, controlar los fenómenos paranormales que la rodeaban a toda hora, se dedicó a escribir sus obras; estas llegaron a tener tal éxito que su Isis sin velo se vendió totalmente en su primera edición antes de que saliese de máquinas, debiendo reimprimirse y durando la segunda edición en inglés veinticuatro horas.
La “Teosofía”, que marchaba a los hombros de la Sociedad Teosófica, impregnó a millones de personas, especialmente las de alto rango y condición artística, científica y filosófica, aunque siempre contó con la oposición de las instituciones oficiales, especialmente las inglesas, y con la aversión de la Iglesia católica y de anglicanos. También, más tarde, la combatiría la masonería, el espiritismo y los brahmanes de la India. H.P.B. tuvo gran cantidad de enemigos personales que la denigraron; el principal, R. Guénon. Sus críticas a los anarquistas y al gobierno de las mayorías, la hicieron también odiosa ante la vista de importantes medios de comunicación.
En 1885 decide radicar en Londres, donde se pone en contacto con Annie Besant, la condesa Wachtmeister y las Duquesas de Adlemar y de Pomar. H.P.B. es llamada entonces “la mujer más sabia de su tiempo”, y se dedica a su monumental obra: La Doctrina Secreta, basada en gran parte en apuntes de sus anteriores viajes. Sus distinguidas y cultas acompañantes cuentan cosas extraordinarias de ella, como ser lectura de libros a distancia, conversaciones a dos voces con seres invisibles, cartas llegadas de remotos lugares por medios extraordinarios y escritas en signos indescifrables aun para los peritos del Museo Británico, a los que, con extraño sentido de humor, H.P.B. les enviaba a veces alguna parte de su correspondencia.
Esta mujer, que había predicho el descubrimiento de Troya por Schliemann y afirmaba que en el siglo XX la gente vería a través de nuevos “espejos mágicos” (tele-visores), ya no podía retener el Alma en el cuerpo. Ella misma afirmó, alguna vez, que sus misteriosos Maestros le habían dado cinco años de vida “extra”, para terminar su Obra. Y la terminó, aunque el “séptimo libro” de Doctrina Secreta quedara en apuntes manuscritos recopilados luego para una “Sección” o “Escuela Esotérica” de la Sociedad Teosófica que funcionó hasta 1950.
En los últimos cuatro años de su vida logró controlar y suprimir los fenómenos paranormales que le habían acompañado en toda su existencia. Su actividad y ritmo de trabajo se volvieron febriles. Mientras la Sociedad Teosófica se había convertido en una potencia mundial desde todo punto de vista, ella se mantenía lo más aislada posible con las damas mencionadas, y de este período sabemos muy poco. Su casa de Lansdowne Road fue llamada la “Blavatsky Lodge”. Su figura se hizo tan mítica que se internalizó, terminando su vida, muy envejecida y enferma, carente de muchos cuidados elementales, ya que ni a sus compañeras de casa dejaba que colaborasen con ella, sentada en una silla y con un lápiz en la mano. Era el 8 de mayo de 1891. El médico que certificó su defunción la atribuyó a un tipo de gripe y al mal clima londinense. Su cadáver fue cremado y la casi totalidad de las cenizas se aventaron sobre el Támesis.
Su último fenómeno: los médicos la habían declarado fuera de peligro a las 11 de la mañana de ese 8 de mayo… Ella esperó que se fuesen, se levantó de la cama, se sentó en su mesa de trabajo y murió, tal cual lo había predicho días antes. Tan suavemente que quienes estaban a su lado no se dieron cuenta por largo rato.

Sus libros

H.P.B., como dijimos antes, escribió mucho y sobre los más variados temas para diarios y revistas, semanarios y seriales, sobre pueblos antiguos o alejados de la civilización occidental. Asimismo lo hizo sobre lo que hoy llamaríamos “parapsicología” y sobre ciertos ritos mistéricos que habían sobrevivido desde épocas inmemoriales.
De esta enorme y frecuentemente desordenada masa, extraeremos los tres mejores ejemplos:
LA VOZ DEL SILENCIO: Pequeño manual traducido y anotado por H.P.B., llamado en los Himalayas algo interpretable como Libro de los Preceptos de Oro. Según su traductora, pertenece a la misma serie que los Libros de Dzyan tibetanos. El original, que tuvo a la vista, estaba grabado en cuadrados hecho con chapa de oro. También menciona copias grabadas en discos de oro. La escritura de las copias suele ser tibetana, pero los antiquísimos originales lo están en ideogramas. Se leen de una manera especial (Lug, en tibetano) basada en números y colores. Estos criptogramas desembocan en un alfabeto de 7 colores, 60 letras sagradas y doce signos astrológicos. De antigüedad no precisada, es evidentemente pre-búdico, o sea, que el original cuenta con más de 2500 años… pero… ¿cuántos más? Los comentarios y copias son evidentemente posteriores, ya que citan a Sidharta Gautama.
H.P.B. dice haber visto 90 placas originales. Logró memorizar 39. Conviene aclarar que los monjes custodios de este tesoro arqueológico y paleográfico, no consintieron en que se hiciesen copias. H.P.B. considera su contenido relacionado con los Upanishads y con el Bhagavad Gita.
Llamó a su recopilación “La Voz del Silencio”, pues era lo más aproximado a Nada, palabra sánscrita que significa “La voz insonora” y también “La Voz Espiritual”, correspondiente a otra denominación mucho más arcaica en lengua “senzar”, el lenguaje secreto de los antiguos Iniciados de Tíbet, equivalente al “Pir-Ammón” o “P’il-Amión” de los sacerdotes del antiguo Egipto. El pequeño tratado consta de 3 partes: “La Voz del Silencio”, “Los 2 Senderos” y “Los 7 portales”. Sus últimas palabras son “Bendiciones a todo cuanto vive”, traducidas más vulgarmente por “Paz a todos los seres”.
ISIS SIN VELO: En su prólogo, la autora se adelanta a las críticas diciendo: “Los sabios postizos nos atacarán furiosamente. Los clericales y librepensadores verán que no admitimos sus conclusiones, sino que queremos el completo reconocimiento de la Verdad. También tendremos enfrente a los literatos y autoridades que ocultan sus creencias íntimas por respeto a vulgares preocupaciones.”… “Algunos criticarán honradamente; los más con hipocresía; pero nosotros dirigimos la vista al porvenir”… “El mejor mote para nuestro escudo, al entrar en palestra es la frase del gladiador romano: ¡Ave César! Morituri te salutant”.
Esta obra es la primera de gran envergadura de H.P.B. Tenía cerca de 50 años cuando la terminó y su entorno era muy diferente del nuestro. La ciencia materialista y el “positivismo” arremetían triunfales contra toda expresión mística, religiosa y aun parapsicológica. Por otra parte, las grandes religiones se encasillaban en sus últimos dogmas. Ciertos descubrimientos filológicos y arqueológicos estaban sacudiendo fuertemente todo, pero no existía aún receptividad mental como para asimilarlos. La ciencia afirmaba que los aparatos más pesados que el aire no podrían volar jamás y que el fondo de los océanos, por la presión, estaba lleno de agua sólida. El imperio inglés, el más grande del mundo a fines del siglo XIX, mantenía un sistema colonial sobre Asia y África verdaderamente eficaz, mientras la religión cristiana, brahmánica o budista estaban a la defensiva y condenaban todo lo que podían, en su afán de detener el ateísmo creciente. Los grandes problemas sociales y económicos estaban aún sumergidos y despuntaban apenas bajo formas de atentados o de novelas sobre problemas humanos. Era un mundo relativamente estratificado y pacífico, de gran orden si lo comparamos con esta última parte del que nos tocó vivir a nosotros en el siglo XX.
Pero la “atmósfera” era tan estática que resultaba casi aplastante para los espíritus y H.P.B. recoge esa inquietud latente. Lo hace en su Isis sin velo, de una manera desordenada, casi caótica; mezclando relatos de viajes con eruditos estudios sobre ciencias y religiones. Allí se revela cierto fenómeno que aún no ha sido comprendido ni explicado satisfactoriamente. Esta mujer, a pesar de sus viajes y sus dones naturales, no habría podido, aparentemente, escribir jamás sobre tan variados temas y poniendo al pie de página sus fuentes de consulta (materialmente imposible que hubiese utilizado tantas) y datos precisos que, dada la vastedad del trabajo y los medios de la época, suponían haber movilizado un tremendo equipo de eruditos del que, obviamente, H.P.B. no disponía. Ante el éxito de Isis sin velo, muchos estudiosos que no estaban de acuerdo con ese alud de conocimientos naturalmente contrario a las ciencias y religiones de carril, intentaron demostrar la falsedad de sus fuentes. Mas entonces la sorpresa se convirtió en casi terror al comprobar que, en miles y miles de citas, no había una sola equivocada. Una anécdota poco conocida es que H.P.B. tuvo que salir en defensa de un famoso bibliotecario romano, pues fue acusado de haberle facilitado el acceso a secciones secretas de los Archivos Vaticanos. Se comprobó que H.P.B. no había pisado esos entonces muy reservados lugares… pero a la vez se constató que su libro contenía información que tan solo allí estaba, con nombres y fechas referidos a ciertos procesos de la Inquisición.
LA DOCTRINA SECRETA: Fue su obra capital. Sus temas se centran en el simbolismo de las antiguas religiones mistéricas y rescatan del “inaccesible” complejo de archivos y bibliotecas tibetanas toda una cosmogonía y una antropogénesis basada en el misterioso Libro de Dzyan. La tónica general de esta obra colosal ya no es polémica, como en Isis sin velo, sino abrumadoramente doctrinaria. La dimensión de la escritora se vuelve aquí tan gigantesca que muchos de sus críticos atribuyen la obra a un conjunto de personas y no faltan los que creen que tan solo con sus extraordinarios poderes pudo lograr tan fantásticas recopilaciones.
Su “columna vertebral doctrinaria” es la demostración de una Sabiduría atemporal que se ha asomado a través de diferentes filosofías y religiones; especialmente de los Misterios de la Antigüedad. Y algo más sorprendente todavía: la existencia de “Maestros” en todas las épocas de la Historia y de “Círculos Secretos” que habrían mantenido encendida la llama del Saber, la Cultura y la Civilización en los momentos más oscuros de la Humanidad. Asimismo afirma la existencia de otras “Humanidades” anteriores a la nuestra y de continentes en donde habitaron. Se refiere a las distintas experiencias que la actual Humanidad tuvo que afrontar cuando aún no estaba en grado “humano”. Las Almas habrían pasado por etapas de “vivencia” mineral, vegetal y animal antes de habitar el planeta Tierra, en otros planetas de los cuales el último habría sido convertido en la actual Luna terrestre, de la que afirmaba que era más vieja que la Tierra, dato que el actual análisis de las piedras traídas de la Luna confirmó sin lugar a dudas. Narra cómo los hombres se fueron transformando hasta llegar a su actual estado, ayudados por un especial “descenso mental” de ciertos Seres provenientes de Venus. Explica todo el proceso cósmico como ideación de la Mente Divina; la inmortalidad del Alma, que reencarna periódicamente en busca de nuevas experiencias, y la liberación de la moral mecánica a través de la “Recta Acción”.
Ve al Hombre como un complejo sistema, no solo físico, sino también constituido por otros cuerpos sutiles. La actualización de corrientes de energía en estos cuerpos sutiles, otorgaría poderes que nada tendrían de milagrosos, sino que serían simples potencializaciones de elementos naturales. Pero advierte sobre los grandes peligros de poner en práctica estos poderes hasta que un estado de purificación y de conciencia lo permitan. Para H.P.B. los atractivos poderes parapsicológicos no son dignos de la preocupación del verdadero filósofo, pues este busca la Verdad y no nuevos instrumentos de egoísmo. Debemos destacar que las enseñanzas de H.P.B. sobre este tema son visceralmente contrarias a las creencias del “neo-ocultismo” actual, que pone en primer plano de atención la obtención de poderes parapsicológicos y de experiencias paranormales. H.P.B. no admira a los derviches ni a los brujos; admira a Platón y al Buda; a Pitágoras y al Cristo.
A través de su obra capital, La Doctrina Secreta, se revela como una estudiosa de peso que compara y analiza las más altas corrientes del pensamiento y de la fe. Otra vez, al pie de sus páginas, aparecen sus citas exhaustivas, la fundamentación total de todo lo que menciona y su afán pedagógico de otorgar al lector el derecho a la investigación sobre las mismas fuentes que ella, misteriosamente, ha utilizado. E insistimos en el misterio de su fundamentación, pues es humanamente imposible que una sola persona y con la educación primaria recibida, haya podido canalizar tal masa de conocimientos, muchos de los cuales rebasan aún nuestras sofisticadas fuentes informativas.
GLOSARIO TEOSÓFICO: obra póstuma e inconclusa. La confeccionó como microdiccionario de términos utilizados en su Doctrina Secreta y extraídos de lenguas occidentales y orientales, especialmente antiguas. Desafortunadamente ha sido impreso luego de su muerte con agregados no siempre correctos o a la altura de su armazón original. En este pequeño libro, H.P.B. demuestra conocer más de 30 lenguas a la perfección, con sus correlaciones.

La Sociedad Teosófica

Como hemos explicado, H.P.B. la fundó conjuntamente con el Coronel y periodista H.S. Olcott, el que fue su primer Presidente. De alcance internacional, mientras vivió H.P.B. no pudo evitar una gran ligazón con ella. Hasta la muerte de Olcott, cuyo cuerpo consumió una enorme pira de madera de sándalo el 17 de febrero de 1907, la Sociedad se mantuvo, aunque trabajosamente, en sus carriles originales. Su segundo presidente, A. Besant, no pudo evitar que la Sociedad tomase extraños caminos y promoviese al joven hindú desconocido, llamado luego Krisnayi y más tarde Krishnamurti, como a un prototipo de Avatara o nuevo Cristo. Este hecho, si bien canalizó a millones de personas a interesarse por la Sociedad promotora del fenómeno místico y mostró facetas extraordinarias (como la de este hombre que, siendo aún un niño de diez años escribió el delicioso libro A los pies del Maestro y, poco más tarde, El Sendero), terminó catastróficamente al rebelarse Krishnamurti contra estos principios y proseguir independientemente su pregón filosófico-sofístico, en la información de la inutilidad de las sociedades… a través de su propia sociedad promotora-editorial.
De la Sociedad Teosófica se separaron figuras como R. Steiner, que fundó la Antroposofía, y de la cantera de Doctrina Secreta extrajeron sus enseñanzas la Escuela Arcana de A. Bailey y multitud de asociaciones con un marcado tinte religioso-mistérico. Dentro de la misma Sociedad surgieron cofradías como la “Iglesia Católico-Liberal”. El espíritu filosófico-investigador que primase en H.P.B. se fue perdiendo en un marasmo de misticismo oriental, culto a la personalidad, temor a la juventud, todo ello matizado con una desorganización interna pletórica de contradicciones administrativas.
Más tarde rigieron los destinos de la Sociedad, Arundale, Jinarajadasa y Sri Ram, a quien el autor de este artículo conoció personalmente en su juventud, cuando este dirigente teosófico era ya anciano. La Sociedad Teosófica hacía tiempo que había entrado en retroceso y sus locales albergaban, salvo las lógicas excepciones, a personas muy poco calificadas intelectual y económicamente, lo que desde un punto de vista fáctico es fatal para toda asociación humana. Sri Ram era un sabio y él mismo comprendió que la Sociedad que estaba teóricamente bajo su gobierno, ya casi no respondía a estímulo alguno; carecía de medios de difusión adecuados y sus numerosos locales en unos cuarenta países del mundo estaban casi desiertos. No obstante, se esforzó por mantener lo que quedaba y murió en Adyar, India, a la semana de haber dictado su última conferencia, dando ejemplo de tenacidad y valor ante la adversidad. Hoy aún existe la Sociedad Teosófica, pero su volumen humano e influencia ideológica en los finales del siglo XX es solo la sombra de lo que fue hace cien años.

¿Fue H.P.B. anticristiana?

Tras más de 25 años de estudio y reflexión sobre sus obras, estamos en condiciones de poder afirmar que no. H.P.B. no consideraba a Cristo como “Único Hijo de Dios”, pero sí como una Encarnación Divina, adaptada a su tiempo histórico y digna de la mayor devoción. Tiene muchas palabras de alabanza para el Señor del Amor. Sus críticas, filosófica e históricamente fundadas, se refieren a las distintas Iglesias que en su nombre destruyeron tantas obras artísticas y culturales, quemaron, mataron y torturaron a tantas gentes. Señala esos errores, no solo en la Iglesia católica, sino también en la anglicana, ortodoxa, calvinista, etc. También su ígnea pluma arremete contra los judíos, a quienes acusa de intransigencia y racismo; contra los brahmanes, de quienes dice que llegaron a falsear sus libros sagrados, transformando la palabra “Gnañi” (Sabiduría) en Gnani (Fuego) con el fin de hacer que las viudas fuesen arrojadas a las piras funerarias de sus esposos muertos y quedarse así con sus herencias. Tampoco quedan libres sociedades secretas como la masonería, de la que dice que ha perdido su primitivo sentido, para ofrecer un espectáculo carente de sentido y de simple apoyo entre sus miembros demasiado preocupados en negocios y politiquerías.

¿Tenía H.P.B. ideas u opiniones políticas?

No eran su principal preocupación, en parte por el entorno “victoriano”, muy diferente al actual, que le tocó vivir. Enfocó el problema pocas veces; en general, desde el punto de vista platónico, recomendando una sociedad humana regida por filósofos o por Reyes-sabios, el estilo de los de la “Edad de Oro”. Su afirmado sentido jerárquico extraído de la Naturaleza, le dictaba que a las ovejas debe conducirlas un pastor, y no una o varias ovejas, que en la práctica no saben del sendero más que el resto. Se quejó de los que llamaba “naranjeros”, los terroristas de su tiempo, que arrojaban bombas esféricas parecidas a ese fruto. Tenía especial rechazo por los anarquistas, que en los finales del siglo XIX promovían y ejecutaban los más crueles atentados.

Finalmente, ¿quién era H.P.B.?

Dejamos voluntariamente para el final esta pregunta. No podemos contestarla totalmente. De carácter casi rabiosamente humano, era, sin embargo, un ser excepcional, con frecuentes características sobrehumanas; no solo por sus poderes parapsicológicos, sino por su inteligencia y su valor, que despreciaba toda crítica y que no transigió jamás con las conveniencias “diplomáticas” de este mundo.
Sus profecías, expresadas en tono nada solemne, nos asombran por su exactitud. Su personalidad nos desconcierta. Mezcla de aristócrata y revolucionaria, de mística e intelectual, de increíble aventurera disfrazada de hombre y de gran dama en la corte del Zar, parece reírse divertida de quien quiera apresar una imagen concreta de ella.
Algo sí podemos afirmar, y lo hacemos con la más completa convicción que nace de nuestra reflexión filosófica acropolitana, completamente descontaminada de partidismos y sectarismos, en la cruda búsqueda de la verdad allí donde se halle. Y es que H.P.B. fue un enigmático pero portentoso puente entre el Pasado y el Futuro, a través de un Presente que le fue adverso pero que jamás logró vencerla. Figura de excepción, la Historia un día la reconocerá como la pionera de ese Hombre Nuevo que hoy nosotros soñamos. Un Hombre que no solo crea, sino que tenga a Dios por evidencia natural e irreversible; que sepa que los “milagros” son solo fenómenos que aún no alcanzamos a comprender, pero que nada se hace contra la Naturaleza ni contra la Voluntad Divina; que tenga lo bello por encima de lo feo; lo bueno sobre lo malo y lo justo por más válido que su contrario. Que sea valiente sin temeridad; fuerte sin prepotencia; alegre sin grosería; libre sin libertinaje; místico sin gazmoñería; sensible sin debilidad; humanista y generoso pero sin claudicaciones dictadas por los sentimentalismos. Que sepa llorar, reír, vivir y morir. Que no tema el futuro porque conocerá su pasado. Que no tema a otros hombres porque se conocerá a sí mismo. Que se sepa inmortal a través de los eones y simple mortal en esta tierra. Que ame y realice la paz con todos los Seres y todas las Cosas, sin temer la guerra. Que su poder nazca de su Alma y no de sus medios materiales.
Cuando venga ese Hombre Nuevo, estamos seguros de que algo le deberá a ese enigma que se llamó H.P. Blavatsky.
Artículo aparecido en la revista Nueva Acrópolis de España, n.º 84, mes de Junio del 1981
Recogido de la página:  https://biblioteca.acropolis.org

jueves, 13 de febrero de 2020

El Sol es azul



H.P.B.  ha  declarado  que  ‹el  verdadero  color  del  Sol  es  azul›  (NOTA: Instrucción, N  º  II. de la E.S.  [Nota al pie en la pág. 548]. FINAL NOTA), ya que su aura vital es de color azul. El sol real, en el mismo sentido que el aura vital de un ser humano, es el hombre real, sin embargo en el hombre real, el núcleo esencial es la fuente espiritual de su aura, simplemente vital. No sería correcto decir que el aura vital del sol es el sol interior, pues no es más que uno de los abrigos o capas de su huevo áurico, y de ninguna manera es una de las más interiores. La fuerza de color azul que se habla es el aura vital del sol entremezclada, en cierta medida, con  la  energía  intelectual  y  espiritual,  que  fluye  desde  el  Sol  de  forma  continua  y  en  todas  las  direcciones.  El  sol  está  constantemente  derramando  esa  energía  azul  en  un  volumen,  simplemente incalculable.» Otros soles tienen otros colores, que son las expresiones de sus swabhvas complejos. Del mismo modo, podemos escuchar los sonidos que los diferentes cuerpos celestes hacen de su expresión natural, nos daríamos cuenta de que cada sol, cada estrella, cada planetoide, tiene su principal característica. Nuestros científicos que ya son capaces de ‹oír› ciertas estrellas, es decir, transformar la luz proveniente de una luminaria en particular en sonido (NOTA: CF. Las Cartas de los Maestros, pág. 170. [Página 166 en 3 ª ed.]. FINAL NOTA). Curiosamente, cuando los rayos de la luna iluminaba a la célula fotoeléctrica utilizada en estos experimentos, envió  gemidos,  a  partir  del  tañido  de  campanas  grandes,  pero  cuando  la  luz  de  la  brillante  estrella  Arturo  brilló,  emitía  sonidos  brillantes  y  centelleantes.  Si  pudiéramos  conocer  el  esquema de la correspondencia de colores, sonidos y números, seríamos capaces de juzgar las cualidades de un sol o una estrella: por ejemplo, de color azul oscuro que significaría un sol intelectual, de color amarillo, un sol buddhi.» La dificultad en tratar de determinar a qué rayo o clase específica de cualquier sol particular puede pertenecer, por su color, es que nuestra atmósfera afecta a los colores en gran manera, así como otras cosas que nos vienen de los cuerpos celestes. La atmósfera aérea que rodea nuestra tierra es un transformador notable, y un disolvente, en cierta medida. Nuestra atmósfera es un transmutador así como un transmisor. No se deforma y, de hecho cambia la luz –y por lo tanto el sonido–, que nos viene de los cuerpos planetarios y solares. La observación espectroscópica no es tan fiable como hasta ahora se ha supuesto.»Todos los colores del espectro solar se originan en el sol y están representados en nuestra tierra  en  forma  de  luz,  en  forma  de  fuerzas  –las  fuerzas  en  el  sol,  todos  los  colores  de  los  cuales cuando salen son un swabhva distinto o energía individual, o Logos Solar. El sol es el vehículo de una divinidad, cualquiera que sea, fluye y está arraigada en lo divino. Hay siete (o doce) fuerzas solares de los elementos o principios, y por lo tanto, los siete (o doce) swabhvas que componen la gran swabhva del sol. A partir de estas individualidades solares, los poderes, fuerzas menores logoi, arroyos de flujo de fondo de energía, junto a la luz que recibimos la luz del día, la luz blanca. Este rayo solar pasa a través de un prisma, que se divide en los colores que lo componen. Estos siete rayos del espectro son los siete flujos de aura de vitalidad del corazón solar,  y  estas  energías  sw-bh-vi-cas,  se  combinan  para  hacer  la  luz  tal  como  lo  percibimos.  Ninguno de los colores en esencia es superior a cualquiera de los otros. Pero en el plano de la existencia material, y teniendo en cuenta el trabajo de cada uno de los efluvios del sol, en esta escala  de  la  materia,  estamos  obligados  a  hacer  distinciones  y  decir  que  Atman  es  incoloro. "




Fragmentos de Comentarios a la Doctrina Secreta
H.P. Blavatsky

viernes, 31 de enero de 2020

Sobre el Hombre y el mono

Hubo una “creación especial”para  el  hombre  y  una  “creación especial” para  el  mono, su progenie, sólo   que   siguiendo   otras   líneas que   las   que   la   Ciencia jamás   ha presentado. Albert Gaudry y otros dan algunas razones de  peso  de  por  qué  el  hombre no puede considerarse como el coronamiento de una especie de monos. Cuando  una  ve que  no  sólo  era  el  “salvaje  primitivo”  (?)  una  realidad  en  los  tiempos  Miocenos,  sino que,  como  muestra  de  Mortillet,  las  reliquias  de  pedernales que  ha  dejado  tras  sí indican que fueron labradas por  medio  del  fuego  en aquella  época   remota;   cuando   se nos dice que el driopiteco es el único de los  antropoides que  aparece  en  aquellas  capas, ¿cuál  es  la  deducción  natural?  Que  los  darwinistas  no  están   en  lo  firme.  El  mismogibón,  de  apariencia  humana, sigue  en  el  mismo  estado  de  desarrollo  en  que  estaba cuando coexistía con  el  hombre  al  final del  período  Glacial. No presenta  él  diferencias apreciables  desde  los  tiempos  Pliocenos.  Ahora  bien;  hay  poco  que  escoger  entre  el driopiteco y los antropoides existentes: gibón, gorila,  etc.  Si,  pues,  la  teoría  darwinista es  por  completo  suficiente,  ¿cómo  se  “explica”  la  evolución  de  este   mono   en  hombre durante  la  primera  mitad  del  período  Mioceno?  El  tiempo   es  con mucho  demasiado poco  para  tal  transformación teórica.  La  extremada  lentitud  con  que  se  verifican  las variaciones  de  las   especies   hace   la   cosa  inconcebible,  y  más  especialmente  en  la hipótesis  de  la  “selección natural”.  El  enorme abismo  mental  y  estructural  entre  un salvaje  que  conoce  el  fuego  y  el  modo  de  encenderlo,  y  el  antropoide brutal,   es demasiado grande para que, ni aun imaginativamente, se  le  puede  echar  un  puente,  en Raza que  De  Quatrefages  y  Hamy  consideran  como  una rama  del  mismo tronco  de  que salieron  los Guanches de las Islas Canarias– retoños de los Atlantes, en una palabra un  período  tan  restringido.  Pueden  los  evolucionistas  hacer  retroceder  el  proceso  al período Eoceno precedente,  si  así  lo  prefieren; pueden  hasta  hacer  al  hombre  y  al driopiteco descender   de   un   antecesor   común;   así   y   todo,   hay   que  afrontar   la desagradable consideración de que en las capas Eocenas, los fósiles antropoides son  tan notables   por   su   ausencia,   como   el   fabuloso   pithecantropus   de   Hæckel.   ¿Puede encontrarse una   salida   de   este   culde sac apelando   a   lo   “desconocido”  y  a   una referencia, a lo Darwin, sobre la “imperfección de los anales geológicos”? Sea así; pero  el mismo  derecho   de  apelación   tiene   entonces   que ser  igualmente  concedido  a  los ocultistas,  en  lugar  de  permanecer siendo monopolio  del  perplejo  materialismo.  El hombre físico,  decimos,  existía  antes  de  que  se  depositara  el  primer lecho  de  rocas cretáceas.  En  la  primera  parte  de  la  edad  Terciaria  florecía  la   civilización  más brillante que el mundo ha conocido; en un período  en que  el hombre–mono Hæckeliano,  se  cree que vagaba por los bosques primitivos, y en el que el antecesor putativo  de  Mr.  Grant Allen saltaba de rama en rama con sus  peludas  compañeras,  las  Liliths  degeneradas  del Adán  de  la  Tercera Raza.  Aún  no  había  monos  antropoides   en  los  mejores días  de  la civilización  de  la  Cuarta  Raza;  pero  Karma  es  una  ley  misteriosa  que  no  respeta personas. Los monstruos criados en el pecado y la  vergüenza por los gigantes Atlantes,“copias  borrosas”  de  sus  bestiales  padres,  y  por  tanto,  del  hombre  moderno,  según Huxley,  extravían  y  abruman  con  errores  al  antropólogo  especulativo  de  la  ciencia europea


H.P. BLAVATSKY
DOCTRINA SECRETA - fragmentos

jueves, 30 de enero de 2020

LOS ANGELES Y LA HUMANIDAD


Resultado de imagen de imagenes de angeles de luz

Existe  un  párrafo  en  el  Bhagavad-Gîta  en  donde hablando Krishna simbólica y esotéricamente, dice”:Yo indicaré los tiempos [condiciones]...  en  que  los  devotos  al  partir  [de  esta  vida],  lo hacen, para no volver jamás [a renacer], o para volver [a encarnarse de nuevo]. El fuego, la llama, el día, la quincena brillante [feliz], los seis meses del solsticio del Norte, partiendo,[muriendo]... en éstos, los que conocen a Brahman [los Yogis], van al Brahman. El humo, la  noche,  la  quincena  sombría  [desgraciada],  los  seis  meses  del  solsticio  Meridional[muriendo]...  en  éstos,  el  devoto  va  a  la  luz  lunar  [o  mansión,  también  la  Luz  Astral],  y vuelve [renace]. Estos dos senderos, el brillante y el sombrío, se dice que son eternos en este mundo [o Gran Kalpa (edad)). Por el uno se va [el hombre] para no volver jamás, por el otro vuelve. Ahora  bien,  estos  nombres  “el  fuego”,   “la   llama”,   “el   día”,   la  “quincena resplandeciente”, etc.; y “el humo”, “la noche” y así sucesivamente, que conducen tan sólo al fin del sendero Lunar, son incomprensibles sin conocimientos del Esoterismo. Todos  ellos  son  nombres  de  varias  deidades  que  presiden  sobre  los  Poderes Cosmo psíquicos.  Hablamos  con  frecuencia  de  la  Jerarquía  de  “las  Llamas”,  de  los“Hijos del Fuego”, etc. Sankarâchârya, el más sabio de los Maestros Esotéricos de la India, dice que el Fuego significa una deidad que preside sobre el Tiempo (Kâla). El hábil  traductor  del  Bhagavad-Gitâ,  Kâshinâth  Trimbak  Telang,  M.  A.  de  Bombay, confiesa que él “no posee idea alguna clara de la significación de estos versos”. Por el contrario,  para  el  que  conoce  la  doctrina  oculta,  resultan  completamente  claros.  El sentido  místico  de  los  símbolos  solares  y  lunares  se  halla  relacionado  con  estos versos. Los Pitris son Deidades Lunares y nuestros antecesores; pues ellos crearon al hombre físico. Los Agnishvatta, los Kumâras (los siete místicos sabios), son deidades Solares, si bien son también Pitris; y éstos son los “Formadores del Hombre Interno”. Ellos son “Los Hijos del Fuego”, porque son los primeros Seres llamados “Mentes” en la  Doctrina  Secreta,  desenvueltos  del  Fuego  Primordial.  “El  Señor...  es  un  Fuego devorador”253.   “El  Señor  aparecerá...  con  sus  ángeles  poderosos  en  fuego llameante”254.  El Espíritu Santo descendió sobre los Apóstoles a manera de “lenguas de fuego”255. Vishnu volverá sobre Kalki, el Caballo Blanco, como último Avatâra, en medio de fuego y de llamas; y Sosiosh descenderá igualmente en un Caballo Blanco en  medio  de  un  “tornado  de  fuego”.  “Y  vi  el  cielo  abierto,  y  contemplé  un  Caballo Blanco  en  el  que  estaba  montado...  y  su  nombre  llámase  el  Verbo  de  Dios”,  en medio de Fuego llameante. El fuego es Æther en su forma más pura, y de aquí que no se  le  considere  como  materia;  es  la  unidad  del  Æther  –la  segunda  deidad manifestada–  en  su  universalidad.  Pero  existen  dos  “Fuegos”,  y  en  las  enseñanzas ocultas  se  establece  una  distinción  entre  ambos.  Del  primero,  o  sea  del  Fuego puramente sin  forma  e invisible,  oculto  en  el  Sol  Central  Espiritual,  se  habla  como siendo  Triple  (metafísicamente);  al  paso  que  el  Fuego  del  Cosmos  manifestado,  es Septenario  en  el  Universo  y  en  nuestro  sistema  solar.  “El  fuego  del  conocimiento consume  toda  acción  en  el  plano  de  las  ilusiones”  —dice  el  comentario—.  “Por  lo tanto,  quienes  lo  han  adquirido  y  están  emancipados,  son  llamados  “Fuegos”. Hablando de los siete sentidos simbolizados por Hotris o Sacerdotes, Nârada dice en el Anugîtâ: “Así, estos siete [sentidos, olfato, gusto, color, sonido, etc.] son las causas de la emancipación”; y el traductor añade “De estos siete es de los que el Yo interno tiene que emanciparse. “Yo” [en la sentencia, Yo estoy... desprovisto de cualidades] debe significar este Yo interno y no el Brâhmana que habla"

Los  primordiales  son  los  Seres  más  elevados  en  la  Escala  de  la  Existencia.  Son  los Arcángeles  del  Cristianismo,  los  que  se  niegan  a  crear  o  más  bien  a  reproducirse, como lo hizo Miguel en este último sistema, y como lo hicieron los “Hijos mayores nacidos de la Mente” de Brahmâ (Vedhas).

Los Progenitores del  Hombre,  llamados  en  la  India  Padres,  Pitaras  o  Pitris,  son  los “Creadores”  de  nuestros  cuerpos  y  principios  inferiores. Ellos son  nosotros  mismos como primeras  personalidades,  y nosotros somos ellos. El hombre primordial sería“hueso de sus huesos y carne de su carne”, si ellos tuviesen huesos y carne.  Según se  ha dicho, eran “Seres Lunares”. Los que dotaron al hombre de su EGO consciente, inmortal, son los “Ángeles Solares”, ya se  les  considere  así  metafórica  o literalmente.   Los  misterios  del  Ego  Consciente  o Alma  Humana,   son   grandes.  El   nombre   esotérico   de   estos   Ángeles Solares   es literalmente los “Señores” (Nâth)  de  “devoción  incesante  y  perseverante”  (Pranidhâna).

¡Cuán precisa  y  verdadera  es  la expresión  de  Platón;  cuán  profunda  y  filosófica  es su observación sobre el  Alma  o Ego (humano)  cuando  lo  definió como  “un  compuesto  de lo  mismo  y  de  lo  otro!”  Y  sin embargo,  ¡cuán  poco  ha  sido  comprendida  esta  alusión, dado que el mundo le atribuyó el significado de que el  Alma  era  el  Aliento  de  Dios,  de Jehovah!  Es  “lo mismo y  lo  otro”, según  dijo  el  gran Filósofo–Iniciado; pues  el  Ego  –el“Yo  Superior”,  cuando  inmergido  con  y  en  la  Mónada Divina–  es  el  hombre,  y  sin embargo,  lo  mismo que  lo  “otro”;  el  Ángel  en  él  encarnado  es  lo  mismo  que   el  Mahat Universal. 

La  filosofía  Esotérica,  sin embargo, enseña que  una  tercera parte de los  Dhyânis–esto  es,  las  tres  clases  de  Pitris  Arûpa  dotados  de  inteligencia,  “la  cual  es  un  soplo informe, compuesto     de     substancias     intelectuales no elementarias” fue sencillamente condenada por la ley del Karma y de  la  evolución  a  renacer, o encarnar,  en la Tierra.  Algunos  de  éstos  eran Nirmânakâyas de  otros  Manvantaras.  De  aquí  que los  encontremos,  en  todos  los  Purânas, reapareciendo  en  este  Globo,  en  el  Tercer Manvantara –léase Tercera Raza–Raíz– como  Reyes,  Rishis  y  Héroes.  Esta  doctrina, siendo demasiado filosófica y metafísica para ser  comprendida  por  las  multitudes,  fue, como ya se ha dicho, desfigurada por el sacerdocio, con objeto  de sostener  su  dominio sobre aquéllas por medio del temor supersticioso. Los supuestos “Rebeldes”, pues, eran sencillamente aquellos que,  obligados  por  la  ley Kármica a beber la copa de hiel hasta su última  amarga  gota,  tuvieron  que  encarnar de nuevo, convirtiendo  así  en  entidades  pensantes  responsables  a   las  estatuas astrales proyectadas  por  sus  hermanos  inferiores.  Se  dice  que  algunos  rehusaron  porque  no poseían  los  materiales  requeridos  –esto  es,  un  cuerpo  astral–,  pues  eran Arûpa.  La negativa  de  otros  se  fundaba  en  que  habían  sido  Adeptos  y  Yogîs  en  Manvantaras anteriores"

Resultado de imagen de imagenes de angeles de luz

DOCTRINA SECRETA
H.P.Blavatsky

miércoles, 19 de junio de 2019

Algo de Historia Secreta

Resultado de imagen de imagen del zohar

El rabino  Simeón–ben–Iochai  compuso  el  Zohar (rhK), el más  importante  tratado cabalístico de los hebreos, un siglo antes  de  la  era cristiana, según unos  críticos,  y después  de  la  destrucción  del  templo,  según  otros.  Completó  la  obra  el  rabino Eleazar,  hijo  de  Simeón,  ayudado  de  su  secretario  el  rabino  Abba,  cuyo  concurso  era necesario, porque toda la vida de Eleazar no hubiera bastado a dar cima a  una  obra  tanextensa  y  de  materia  tan  abstrusa  como  el  Zohar. Pero  como  los   judíos  ortodoxos sabían  que  el  autor  estaba  en  posesión  de  conocimientos ocultos  y  era  dueño  de  la Mercaba que le aseguraba la recepción  de  la  Palabra, atentaron  contra  su  vida  y  se  vió precisado a huir al desierto, donde estuvo doce años  oculto  en  una  cueva  en  compañía de sus fieles discípulos hasta su muerte, señalada por muchos portentos y maravillas1. Pero no obstante lo extenso  de  la  obra  y  de  tratarse  en ella  de  muchos  puntos  de  la secreta tradición oral, no los abarca todos,  pues  el  venerable cabalista  no  confió  nunca al  escrito  los  puntos  principales de  la  doctrina,  sino  que  los  comunicó  oralmente  a contados discípulos, entre los que se hallaba su hijo único. Por lo tanto, sin  la  iniciación en  la  Mercaba quedará incompleto  el  estudio  de  la  Kábala, y  la  Mercaba sólo puede aprenderse  en  la  “obscuridad”,  en  lugares  apartados  del  mundo  y  después  de   pasar   el estudiante  por   muchas  y   muy  tremendas   pruebas,   para   escuchar   la  enseñanza oralmente cara  a  cara y labio  en  oído.  Desde  la  muerte  de  Simeón–ben–Iochai,   la doctrina oculta ha sido un secreto inviolable para el mundo externo. El precepto masónico  de  labio  en  oído,  o sea  la  comunicación  en  voz  baja,  deriva  de los  tanaímes,  quienes  a  su  vez  la  tomaron  de   los   Misterios   paganos.   La   práctica moderna  de  esta  costumbre  preceptiva  debe  atribuirse  seguramente  a  la  indiscreción de   algún  cabalista   renegado,  aunque   la   palabra  transmitida   es   una   moderna substitución convencional de la “palabra perdida”, según veremos más adelante. La verdadera palabra ha estado siempre en posesión privativa de algunos adeptos,  de modo que tan sólo unos cuantos maestres de  los  templarios  y  otros  tantos  rosacruces del  siglo   XVII, íntimamente  relacionados con los iniciados y  alquimistas  árabes, pudieron envanecerse de  haberla  poseído. Desde  el  siglo VII  al  XV  nadie  la  poseyó  en Europa,  pues  Paracelso  fué  el  primer alquimista  que  recibió  la  iniciación,  cuya  última ceremonia confería  al iniciado  el  poder  de  acercarse  a  la  “zarza  ardiente”  y  de  fundir  el becerro  de  oro  y  disolver  su  polvo  en  agua.

El primer masón activo  de  alguna  importancia  fué  Elías Ashmole,  a  quien  puede considerársele como  el  postrer  alquimista  y  rosacruz.  Fué  recibido  en  la  Compañía  de masones  activos  de  Londres  el  año  1646,   cuando   la   masonería   era  una  sociedad rigurosamente  secreta  sin color político  ni  religioso,  que  admitía  en  su  seno  a  todo amante  de  la  libertad  de  conciencia, deseoso  de  substraerse  a  la  persecución  de  los clericales.  Hasta  unos  treinta  años  de  la  muerte  de  Ashmole,  ocurrida  en  1692,  no apareció  la  moderna  francmasonería,  instituida  el  24  de  Junio  de  1717  en  la  “Taberna del Manzano”, sita en la calle de Carlos del Covent–Garden de Londres. Según  nos dicen las Constituciones  de  Anderson,  las  cuatro  logias  del  Sur  de  Inglaterra eligieron  a Antonio Sayer gran  maestre  de  la masonería,  y  no  obstante  su  relativamente  moderna institución,  estas  logias  se  han  arrogado  la  supremacía  sobre  todas  las  del  mundo, como así se infiere de una inscripción colocada en la de Londres. Dice  Frank  al  comentar  los  exotéricos  delirios  cabalistas,  como  él  los  llama, que Simeón–ben–Iochai menciona repetidamente  lo  que  los  “compañeros” enseñaron en obras antiguas. Entre estos compañeros cita a los ancianos Ieba y Hamnuna,  pero  nada refiere de lo que estos dos hicieron, porque tampoco él lo sabe.

A la  venerable  escuela  de  los  tanaímes,  o  con  mayor  propiedad,  de  los  tananimes  u hombres sabios, pertenecían los instructores de la doctrina secreta  que iniciaron  a  unos cuantos discípulos en el misterio final, pues según dice el Mishna Hagiga, el  contenidode  la  Mercaba sólo  puede  comunicarse  a  los  sabios  ancianos.  La  Gemara es todavía más explícita sobre el particular al decir: “Los principales secretos de los Misterios no  se han de comunicar a todos los  sacerdotes,  sino  tan  sólo  a  los  iniciados”.  El  mismo  sigilo prevalecía en todas las religiones de la antigüedad.

Pero  vemos que ni el Zohar ni  ningún  otro  tratado  cabalístico  contienen doctrina puramente  judía,  sino que, como  resultado de milenios de estudio, es común patrimonio de todos los adeptos del mundo.

Sin embargo, el Zohar en su  texto original y con  los  signos  secretos  del  margen,  no  según  traducción  y  comentario  de  los  críticos modernos,  es  la  obra  que  enseña mayor   suma   de  ocultismo   práctico.  Las enseñanzas de magia práctica que dan  el Zohar y  otros  tratados  cabalísticos,  sólo aprovecharían a quienes acertaran  a  leerlas  interiormente. Los  apóstoles  cristianos,  por lo  menos  los  que  obraban  milagros  a  voluntad, debieron estar  enterados  de  esta ciencia, y  así  no  es  bien  que  los  cristianos  tachen   de   superstición  los  talismanes, amuletos y piedras mágicas con que  su  poseedor  logra ejercer  en  otra  persona  aquella misteriosa influencia llamada  vulgarmente “mal    de    ojo”. En    las    colecciones arqueológicas,  así  públicas  como  particulares,  pueden  verse  todavía  piedras  convexas con  enigmáticas  inscripciones  rebeldes  a  toda  hermenéutica,  como  por  ejemplo,  la cornerina blanca  descrita  por  King,   cuyos   reverso   y  anverso   están   cubiertos  de inscripciones que  sólo  pueden  interpretar  los  adeptos.  De  los  talismanes que  en  su citada  obra  nos  da  King  a  conocer,  se  infiere que  el  evangelista  San  Juan,  el  iluminado de  Patmos,  estaba  muy  instruido  en  la  ciencia cabalística,  pues   alude  claramente  a  la cornerina blanca  y  la  llama  alba petra o  piedra  de  iniciación, que  por  lo  general lleva grabada la palabra premio y se le entregaba al  neófito  luego  de  vencidas  felizmente  las pruebas  del  primer grado  de  iniciación. El  Apocalipsis,  como  el  Libro  de  Job,  es  un alegórico relato   de   los   Misterios   y   de   la  iniciación   en   ellos   de  un candidato, personificado  en  el  mismo  San  Juan.  Así  lo  comprenderán  necesariamente los  masones de  grado  superior,  pues  los  números  siete, doce y  otros, tan  cabalísticos  como  éstos, bastan para esclarecer las tenebrosidades  de  dicho  libro.  Tal  era  también  la opinión  de Paracelso.

Los  amuletos  católicos y  las  reliquias  bendecidas  por  los  pontífices  romanos  tienen el mismo origen que las piedras y pergaminos mágicos de Efeso, las  filacterias y las hebreas con  versículos  de  la  Escritura  y   los  amuletos  mahometanos  con versículos del Corán. Todos sirven igualmente  para  proteger  a  quien cree  en  su  eficacia y encima los lleva. Así es que cuando Epifanio reconviene a los maniqueos  por  el  uso  de amuletos   (periapta),   que   califica   de   supersticiones   y  fraudes,   debe  incluir   en   la reconvención los amuletos de la Iglesia romana. Pero la consecuencia es una virtud que la influencia jesuítica va debilitando  más  y  más entre los clericales. El astuto, solapado,  sagaz  y  terrible jesuitismo  es  como  el  alma  de la  Iglesia  romana,  de  cuyo  poder  espiritual  se  apoderó   por  entero.  Conviene,  pues, comparar la moral jesuítica con la de los antiguos  tanaímes  y  teurgos,  para  descubrir  la íntima relación que con  las  sociedades  secretas  tienen  los  arteros enemigos  de  toda reforma. No  hay  en  la  antigüedad  escuela  ni asociación  ni  secta  alguna  que  se  parezca siquiera  a  la  Compañía  de  Jesús,   contra  cuyas  tendencias  se  levantaron  generales protestas apenas nacida,  pues  a  los  quince  años  de  su  constitución  se  deshicieron  de  ella  los  gobiernos  de  Europa.  Portugal  y  los  Países  Bajos  expulsaron  a  los  jesuítas  en 1578; Francia  en  1594;la  república  de  Venecia  en  1606; Nápoles  en  1622; Rusia  en1820.

Desde su adolescencia mostró la Compañía de  Jesús las  mañas  que  todo  el  mundo  le reconoce,  que  han  causado  más  daños  morales  que  las  infernales huestes  del  mítico Satán.  No  le  parecerá  exagerada  esta  afirmación  al  lector  cuando  se  entere  de  los principios, máximas y reglas de los jesuítas, entresacados de sus propios autores y de  la obra  mandada  publicar   por  decreto  del  Parlamento  francés  (5  de  Marzo  de  1762) y revisada  por  la  comisión  que  se  nombró  al  efecto14.   Esta   obra  fué   presentada   al monarca para que,  como  hijo  primogénito  de  la  Iglesia,  advirtiese  la  perversidad  de (como dice textualmente el decreto del Parlamento) “una doctrina que  permite  el robo,el asesinato, el perjurio, la fornicación, el parricidio y el regicidio, y sobre las  ruinas  de  la religión quiere erigir la superstición, la hechicería, la impiedad y la idolatría”.

A  pesar  de  las  afirmaciones contrarias,  ha  resultado   que   la   Compañía   de  Jesús pertenece  en   uno   de   sus   aspectos   al   linaje   de   las    sociedades    secretas. 
Sus constituciones, traducidas  al  latín  en  1558  por  el  P.  Polanco  e  impresas  en  Roma,  se mantuvieron en riguroso secreto, hasta que en 1761 mandó publicarlas el Parlamento francés cuando el famoso proceso del P. Lavalette. Los grados de la orden son  seis, a  saber:  novicios,  hermanos,  sacerdotes,  coadjutores, profesos  de  tres  votos  y  profesos  de  cinco votos.  Además, hay un  séptimo  grado secreto,  tan  sólo  conocido  del  general  de  la  orden  y  de  unos  cuantos  dignatarios,  en que  consiste  el  terrible  y  misterioso  poder  de  la  Compañía,   uno   de  cuyos  mayores timbres  de  gloria  es  para  ellos  la  reorganización del sanguinario tribunal  del  Santo Oficio, a instancias de Loyola.

Nunca  nos   precaveremos  suficientemente  contra  su  influjo,  pues  como  la  Orden  se funda en  la  absoluta y  ciega obediencia, puede convertir toda   su  fuerza  hacia determinado punto. Por  su  parte,  sostienen  los  jesuítas  que “la  Orden  no  es  de  institución  humana sino que la fundó el mismo Jesús al trazarle la regla de  conducta, primero con su ejemplo y después con su palabra”. Veamos,  pues,  esta  regla  de  conducta,  y  entérense  de  ella  los  cristianos  piadosos.  Al efecto, entresacaremos los siguientes pasajes de obras de los mismos jesuítas: "Si lo manda Dios es lícito matar  a  un inocente, robar  y  fornicar;  porque  Dios  es  Señor  de vida y muerte y de todas las cosas, y debemos por lo tanto cumplir sus órdenes. El religioso que temporáneamente se despoja del  hábito con  algún  propósito criminal,  no comete pecado abominable ni tampoco incurre en pena de excomunión 23"

23 Antonio Escobar: Teología moral, tomo I, libro III, sec 2, probl. 44, núms. 212  y  213.  Lugduni, 1652 (Ed.Bibl.  Acad.  Cant). 

No   sigamos    adelante,   porque   tan   repugnantes   por   lo   hipócritas,  licenciosos  y desmoralizadores  son  estos  preceptos,  que  no  es  prudente  traducir  del  latín  muchos de ellos, y así tan sólo citaremos más adelante los menos espinosos. Pero ¿qué porvenir  aguarda  al  mundo  católico si  ha  de  continuar  dominado  por  esta nefanda sociedad?

Cuando  en  1606  fueron expulsados  de  Venecia los  jesuítas,  se  sublevó  contra  ellos violentamente el  sentimiento popular.  La  multitud  siguió  tras  los  expulsados  hasta  el embarcadero, despidiéndoles con  gritos  de: ¡id enhoramala!    Según  comenta  Michelet, de  quien  tomamos  estos  datos,   aquel   grito  no  cesó  de  resonar  en  los  dos siglos siguientes: en Bohemia el año 1618; en  la  India el de  1623,  y  en  toda  la  cristiandad  en 1773.

Los  traductores  de  la Biblia han  tergiversado  de tal modo los conceptos, que  únicamente   los   cabalistas   pueden   restablecer   el significado original. La  doctrina  de  la  naturaleza  trina  del  hombre  está  explícitamente  expuesta  en  los libros  herméticos,  en   la  filosofía  de  Platón  y  en  las  doctrinas  indoísta  y  budista.  Sin embargo,  es   una   de   las  enseñanzas más  importantes  y  menos  comprendidas  de  la ciencia hermética. Los Misterios egipcios, de los que tan  sólo conoce  el  mundo  lo  poco que  de  ellos  nos  dicen las Metamorfosis de  Apuleyo,  ejercitaban  a  los   iniciados   en  las más heroicas virtudes  y le transmitían  conocimientos  que  en  vano  buscan  en  los  libroscabalísticos los modernos investigadores, y que las enigmáticas enseñanzas de la Iglesia romana,  inspirada  por  los  jesuitas,  serán incapaces  de  descubrir.  Resulta,  por  lo  tanto, un   agravio   para  las   antiguas   confraternidades   secretas   de  iniciados   comparar   sus doctrinas con  las alucinaciones  de  los  discípulos  de  Loyola,  por  sinceros que fuesen  en los primeros tiempos de la Orden. Uno  de  los  más  poderosos  obstáculos  para  la  iniciación, así entre los  egipcios  como entre los  griegos,   era   el   haber   derramado   sangre humana   en   cualquiera   de   las modalidades  del  homicidio.   En  cambio,   una   de   las  mayores  recomendaciones para  el ingreso en la Compañía de Jesús es el haber cometido  o  estar dispuesto  a  perpetrar  un asesinato en defensa del jesuitismo, según se colige del siguiente pasaje: "Los hijos que profesen la religión católica pueden acusar a sus padres del crimen de herejía si tratan de apartarlos de la fe; y esto aunque sepan de antemano que han de ser condenados a muerte  en  hoguera, como  Tolet enseña...Y no sólo pueden  negarles  el  alimento,  sino también matarlos con justicia."



Plinio  menciona  tres  escuelas  de  magiauna  de  origen desconocido  por  lo  antigua;  la segunda  fundada  por  Osthanes  y   Zoroastro;   la   tercera establecida  por  Moisés  y Jambres. Sin embargo, estas  mismas  escuelas  derivaron  sus  enseñanzas  de  la  India,  de las  comarcas  que  se  extienden  a  uno  y  otro   lado  de   los  Himalayas.  Las  arenas  del desierto  de  Gobi,  en  el  Turquestán  oriental,  encubren más de un secreto y  los  sabios del Khotan han perpetuado curiosas tradiciones y raros conocimientos alquímicos. Dice Bunsen que las oraciones  e  himnos  del  Libro  de  los  muertos datan  de  la  dinastía premenista de  Abydos,  por  los  años  4500  a  3100  antes  de  J.  C.  El  sabio  egiptólogo remonta al año 3059 el reinado de Menes o establecimiento del imperio nacional,  antes de  cuya  época  se  conocía  ya  el  culto  de  Osiris  y  demás  divinidades  de  la  mitología egipcia. Por otra parte, Bunsen nos lleva mucho más atrás de  los  cuatro mil  años  computados por  la  Biblia  a  la  actual  edad  del  mundo,   y  en  los  himnos  correspondientes  a  esta preadámica era encontramos preceptos  morales  idénticos  en el fondo  y  muy  parecidos en la forma a la doctrina expuesta  por  Jesús  en  el  sermón  de  la  montaña.  Así  se  infiere de   las  investigaciones  llevadas   a   efecto   por    los    más   eminentes egiptólogos  y hierólogos. Dice Bunsen sobre el particular: Las inscripciones    de    la    duodécima    dinastía    abundan    en    fórmulas    ritualísticas correspondientes  a  muy primitivos tiempos,  así  como  se  ven  extractos   de   los   libros herméticos en los monumentos de las primeras  dinastías...De  estas  inscripciones  se  infiere que para   los  egipcios   el  primer   fundamento  de  piedad consistía  en  dar  de  comer   al hambriento,  de  beber  al  sediento,  vestir  al  desnudo  y  enterrar  a  los  muertos.  En  aquella época se conocía ya la doctrina  de  la  inmortalidad  del  alma, según demuestra  la  tablilla  n.º 562 del Museo británico. Y  acaso  sea  mucho  más  antigua,  porque  se  remonta,  en  efecto,  a   la   edad   en   que   el alma  era  un  ser  objetivo,  y  por  lo  tanto  no  podía  negarse  a  sí  misma,  cuando   la espiritualidad de la raza humana no conocía la muerte.  Hacia la declinación del ciclo  de vida, el  etéreo hombre  espiritual  cayó  en  dulce  sueño  de  transitoria  inconsciencia para despertar en todavía más alta y luminosa esfera; pero  así  como  el hombre  espiritual  se esfuerza  continuamente  en  ascender  a  su  fuente  originaria,  pasando  por  los  cielos  y esferas de la vida individual, el  hombre físico había  de  incorporarse  al  ciclo  máximo  de la creación universal hasta revestirse  de  carne.  Entonces  quedó  el  alma  demasiado abrumada por el peso de las terrestres vestiduras para reconocerse a sí misma, excepto en aquellas naturalezas delicadas, que escasean más y más en cada ciclo. Sin embargo, ningún pueblo prehistórico negó jamás   la   existencia  del  verdadero hombre,  del  Yo  superior,  pues  la  filosofía antigua enseñaba que  sólo  el  espíritu  es inmortal y que el alma no es por sí misma eterna ni divina,  sino que,  unida  íntimamente a su envoltura terrestre, se convierte en la mente finita, en el principio  de  la  vida animal o nephesh de las Escrituras hebreas, según se infiere de los siguientes pasajes: Y crió Dios las grandes ballenas y toda ánima (nephesh) que vive y se mueve.

Con esto se da a entender la creación de los animales....
Y fué hecho el hombre en ánima (nephesh) viviente41.
Aquí vemos que la palabra nephesh se  aplica  indistintamente  al  hombre  inmortal y  al bruto mortal. Porque la sangre de vuestras ánimas (nephesh) demandaré de mano de todas las bestias. Salva tu ánima (nephesh). No le quites la vida (nephesh). El  que  hiriere animal restituirá otro  en  su  lugar,  esto  es, alma por alma (nephesh pornephesh)



Hay hermandades secretas que no se relacionan con los  sedicentes países  civilizados  y mantienen oculta  en  su  seno  la  secular  sabiduría. Estos  adeptos podrían  si  quisieran atestiguar  su  incalculable  antigüedad  de  origen con documentos  comprobatorios  que esclarecerían muchos puntos obscuros de la historia, así  sagrada  como  profana;  pero  si los  Padres  de  la  Iglesia  hubiesen  conocido  las   claves   de  los   escritos  hieráticos  y  el significado  de  los  simbolismos  egipcio  e  índico,  seguramente  que  no  escapara  a la mutilación ningún monumento antiguo, aunque  la  casta  sacerdotal  tuvo  buen  cuidado de anotar en sus secretos anales jeroglíficos todo cuanto con ellos se  relacionaba. Estos anales  se  conservan  todavía,  por  más  que  no  sean  del  dominio  público, y  contienen  el historial de monumentos desaparecidos para siempre de la vista de los hombres.


H.P. Blavatsky- Isis sin Velo