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domingo, 30 de diciembre de 2018

Ideas y opiniones de Albert Einstein

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Desarrollo libre y responsable del individuo, de modo que pueda poner sus cualidades, libre y alegremente, al servicio de toda la humanidad.

El fin superior del individuo es servir más que regir, o imponerse de cualquier modo.

¿Cual es pues, en todo esto, la función de la educación y de la escuela? Debería ayudarse al joven a formarse en un espíritu tal que esos principios fundamentales fuesen para él como el aire que respira. Sólo la educación puede lograrlo.


En principio, pues, en vez de plantear lo que es la religión, preferiría plantear lo que caracteriza las aspiraciones de una persona que a mí me parece religiosa; la persona que a mí me parece religiosamente ilustrada, es la que se ha liberado, en la medida máxima de su capacidad, de los grilletes de los deseos egoístas y está entregada a pensamientos, sentimientos y aspiraciones a los que se adhiere por el valor suprapersonal que poseen. Creo que lo importante es la fuerza de este contenido suprapersonal y la profundidad de la convicción relacionada con su significación irresistible, independientemente de que se haga cualquier tentativa de unir ese contenido con un ser divino, pues de otro modo no sería posible  incluir a Buda y a Spinoza entre las personalidades religiosas. En consecuencia, una persona religiosa es devota en el sentido de que no tiene duda alguna de la significación y elevación de aquellos objetos y objetivos suprapersonales que no requieren un fundamento racional ni son suceptibles de él. Existen con la misma inevitabilidad y naturalidad con que existe el individuo mismo. En este sentido, la religión es la vieja tentativa humana de alcanzar clara y completa conciencia de esos objetivos y valores y de fortalecer y ampliar constantemente su efecto. Si uno concibe la religión y la ciencia según lo dicho, resulta imposible un conflicto entre ellas. Porque la ciencia sólo puede afirmar lo que es, pero no lo que debiera ser, y fuera de su campo siguen siendo necesarios juicios.

La ciencia sólo pueden crearla los que están profundamente imbuidos de un deseo profundo de alcanzar la verdad y de comprender las cosas. Y este sentimiento brota, precisamente, de la esfera de la religión. También pertenece a ella la fe en la posibilidad de que las normas válidas para el mundo de la existencia sean racionales, es decir, comprensibles por medio de la razón. No puedo imaginar que haya un verdadero científico sin esta fe profunda. La situación puede expresarse con una imagen: la ciencia sin religión está coja, la religión sin ciencia, ciega."

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A. Einstein
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MIS IDEAS Y OPINIONES

domingo, 1 de marzo de 2009

LA CRISIS según A. Einstein



"No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar 'superado'.

Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis, es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla".


ALBERT EINSTEIN

martes, 11 de marzo de 2008

EINSTEIN; EL LADO MISTICO DEL HOMBRE


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El sentimiento religioso cósmico, como él lo llama, que siente ante la observación de la vida, es la emoción fundamental del arte y la ciencia. La experiencia más hermosa que tenemos a nuestro alcance, es el Misterio. El que no conozca y no pueda ya admirarse, y no pueda ya asombrarse ni maravillarse, está como muerto y tiene los ojos nublados. La certeza de que existe algo que no podemos alcanzar, nuestra percepción de la razón más profunda y la belleza más deslumbradora, a la que nuestras mentes sólo pueden acceder en sus formas más toscas… son esa certeza y esa emoción las que constituyen la auténtica religiosidad. En este sentido y sólo en éste es que soy un hombre profundamente religioso.

Concibe el sentimiento religioso como “la fuerza que mantiene al hombre fiel a sus objetivos superiores, a pesar de los fracasos. La devoción infatigable es lo único que permite al hombre alcanzar sus triunfos mayores”.

“La alegría de mirar y comprender es el don más hermoso de la Naturaleza. El individuo siente la inutilidad de los deseos y los objetivos humanos ante el orden sublime maravilloso que revela la Naturaleza y el mundo de las ideas. La experiencia individual le parece una cárcel y desea experimentar el universo como un Todo único y significativo”

“La mecánica cuántica es ciertamente impresionante. Pero una voz interior me dice que no constituye aún la última palabra. La teoría explica muchas cosas, pero realmente no nos acerca más el secreto de “El Viejo”. Yo, en cualquier caso, estoy convencido de que EL no juega a los dados”.

Einstein reconoce que sólo hay unas cuentas personas ilustradas con una mente lúcida y un buen estilo en cada siglo. Y por eso lo que queda de su obra es uno de los tesoros más preciados de la humanidad, que a través de la educación en las enseñanzas debemos poder trasmitir de generación en generación. Sobre todo el tesoro de la tradición.

“Uno existe para otras personas, a cuyos destinos estamos ligados por lazos de afinidad. Me recuerdo a mí mismo cien veces al día, que mi vida interior y exterior se apoya en los trabajos de otros hombres, vivos o muertos, y que debo esforzarme para dar en la misma medida en que he recibido y aún sigo recibiendo”.

“Los ideales que han iluminado mi camino y me han proporcionado una y otra vez nuevo valor para afrontar la vida alegremente, han sido la Belleza, la Bondad y la Verdad. Sin ellos la vida me habría parecido vacía. Los objetivos triviales de los esfuerzos humanos (posesiones, éxito público, lujo) me han parecido despreciables.

“El valor de un hombre para su comunidad depende, en principio, de la medida en que dirija sus sentimientos, pensamientos y acciones a promover el bien de sus semejantes”.

Está seguro de que sin una cultura ética no hay salvación para la Humanidad.

Nos insta a no olvidar que las cosas maravillosas que aprendemos son obra de muchas generaciones, que se depositan en nuestras manos para que las recibamos, honremos, aumentemos y podamos trasmitir fielmente a nuestros hijos o discípulos.

Einstein decía de sí mismo, que no era más que una de las manos serviciales que se esfuerzan con su trabajo, para que la estatua del Conocimiento no quede oculta por la arena del desierto.

Como científico y buscador de la verdad, llegó a reconocer que la razón no alcanza a explicar todo el orden que la vida hasta en sus más mínimos detalles delata. Reconoce los límites que nuestra mente tiene para comprender ese misterio, pero no tiene reparo en confesar la inmensa admiración que le produce la contemplación de la Naturaleza.




Bibliografía: “Mis ideas y opiniones” Einstein