Entrada destacada

Cartas de los Mahatmas-fragmentos

Uno de  los  Maestros  dijo  que,  en  el  mundo  de  hoy,  donde  se  encuentran  tan  pocos  que  tengan   deseos   desinteresados  p...

Mostrando entradas con la etiqueta J.A.L.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta J.A.L.. Mostrar todas las entradas

domingo, 1 de mayo de 2022

ESCUCHANDO A UN FILÓSOFO BUENO, LÚCIDO, MAESTRO

 










ESCUCHARLE ES SIEMPRE UNA OPORTUNIDAD
 DE APRENDER Y PROFUNDIZAR EN LA VIDA
LA PALABRA REVIVE LAS IDEAS


martes, 12 de mayo de 2020

Un enigma llamado H.P.B.

Un enigma llamado H.P.B.

Autor: Jorge Ángel Livraga


Nueva Acrópolis - HPB
En estos tiempos en que la disolución de las diferentes formas del materialismo del siglo XIX han llevado al gran público a un interés enorme por las antiguas doctrinas del Esoterismo y la Magia, me ha parecido conveniente escribir sobre ese verdadero enigma que, en el siglo pasado, constituyó Helena Petrovna Blavatsky.

Cierto es que, en los límites de brevedad impuestos a todo trabajo que se publique en una revista, no han de caber muchas interesantes características de tan extraña personalidad y aún menos su colosal obra de recopilación e interpretación hecha sobre textos antiguos de Oriente y Occidente. Pero nuestro enfoque filosófico, completamente descomprometido de fanatismos y rencores, recogerá de manera clara aspectos fascinantes de H.P.B. y de su entorno.
¿No ha de haber

un espíritu valiente?
¿Siempre se ha de sentir
lo que se dice?
¿Nunca se ha de decir
lo que se siente?

Quevedo

Su vida

Nació en Ekaterinoslav, ciudad situada en la orilla derecha del río Dnieper, que lleva sus aguas al Mar Negro, frente a Odessa, en Rusia, en la medianoche que va del 30 al 31 de julio de 1831. Es curioso que esta noche, para el pueblo ruso, es la equivalente a la Noche de San Juan en otras regiones de Europa occidental… Una noche mágica.
Fue primogénita de una noble familia. Por línea paterna, hija del Coronel Pedro Hahn y nieta del Teniente General Alexis Hahn de Rottenstern, de Macklemburgo, Alemania, establecido en Rusia; y por parte de madre, de la pariente del Zar, Helena Fadeéff. Su abuela fue la Princesa Helena Dolgorouki. Fue bautizada según los ritos de la Iglesia ortodoxa rusa.
Nacida prematuramente, su salud fue endeble desde muy niña. Creció reconcentrada en sí misma y silenciosa. Dotada de innegables poderes parapsicológicos innatos, el ambiente que la rodeaba, exageradamente inclinado a la superstición y a calificar de “brujería” todo aquello que fuese desacostumbrado, la aisló aún más en el seno de su aristocrática familia, prefiriendo la compañía de los servidores de su casa o de los niños pastores y errantes que llegaban a su puerta. Paseándose por el museo natural del palacio de sus padres, frente a cada animal disecado, improvisaba largas charlas sobre las características de ese animal en vida y lo que había visto. Se hizo especialmente odiosa al predecir, con absoluta certeza, el día de la muerte de algunos viejos parientes y amigos que frecuentaban sus salones. Lo hacía con la inocencia de una niña, pero al verse cumplidos los presagios, todos comenzaron a temerla.
Sus ayas de Ucrania la entretenían hablándole de hadas, gnomos y hechizos, pero pronto sintieron ante la niña verdadero terror, pues ella les anticipaba lo que le pensaban decir, leyendo sus pensamientos y provocando risas, ruidos y vientos a voluntad en las habitaciones solitarias. Tenía para ese entonces cuatro años.
Recibió la educación básica de una dama de la nobleza rusa de aquella época: leer y escribir en ruso, rudimentos de inglés y de francés. También estudió música y demostró una gran aptitud para ejecutar en el piano.
Muerta su madre, a los once años fue a vivir con su abuela, en Seratow, donde su abuelo era Gobernador Civil. De carácter difícil y salud tan endeble que frecuentemente se la veía como moribunda, vivía, según cuenta la misma H.P.B., “empapada en agua bendita”. Su abuela tenía un museo, de los más prestigiosos en Rusia en cuanto a historia natural, y la niña reencontró su infantil pasión por hablar sobre esas piezas, aun de las correspondientes a animales prehistóricos de los cuales se sabía en ese entonces más bien nada que poco. También a los once años la sorprendemos cabalgando a horcajadas, cosa prohibida para una señorita de encumbrada familia. A los catorce años cayó de su silla de montar y ante la vista de varios testigos se mantuvo en el aire, suspendida de manera increíble hasta volver al asiento.
Todo ello inclinó a la familia a casarla lo antes posible. Así, y pese a sus protestas, la desposaron a los dieciséis años con un anciano de setenta, Nicéforo Blavatsky, Sub-Gobernador de la provincia de Erivan, en Trascaucasia. Tres meses más tarde, la extraordinaria jovencita que llevaría por el resto de su vida el apellido de Blavatsky en memoria de aquel bondadoso hombre que pudo haber sido su abuelo, se escapó de palacio a caballo y luego, disfrazada de grumete, embarcó hacia Alejandría. Tardó diez años en volver a Rusia, para que su matrimonio fuese legalmente nulo.
Este período de su vida es muy oscuro. Contactó con espiritistas (que en aquel entonces estaban tan de moda como hoy los ufólogos o los santones) y recorrió numerosos países de Europa, África y América. Su familia, como el Conde de Vitte, la hizo víctima de grandes ataques y burlas. Su espíritu andariego y su juventud la llevaron, disfrazada de muchacho, a ser reportero de guerra en las tropas de Garibaldi en las luchas del Río de la Plata, entre el imperio portugués y los nuevos países hispanoparlantes. Una “reportera” de guerra en aquel tiempo era algo tan inusual que cuando se supo sufrió prisión por eso.
Fue una viajera incansable a pesar de su mala salud, que le hacía sufrir tormentos y angustias. Pero siempre al borde de la muerte, curaba rápidamente sin auxilios médicos y proseguía su marcha.
De carácter frecuentemente irascible, dotada de gran carisma y autoridad, no temía meterse en las más atrevidas aventuras en los lugares más remotos e incivilizados del mundo. Poseía el “don de lenguas” y así, no solo comprendía y hablaba los más extraños dialectos, sino que leía jeroglíficos egipcios, sánscrito, griego, latín y cuanto signo gráfico hubiese dejado el Hombre a través del tiempo. Sus poderes parapsicológicos se acentuaron con sus viajes, y chamanes y faquires llegaron a admirar sus proezas, que ella realizaba muy de vez en cuando y solo si le venía en gana hacerlo, defraudando así la curiosidad de muchos periodistas y espantando otras veces a gentes desprevenidas.
Sus artículos, casi siempre con seudónimo, llenaron las páginas de los principales periódicos de la época victoriana, en la que se vivía un clima propenso a la aventura y al exotismo de los lugares casi inexplorados que recorría H.P.B.
En 1875, a los cuarenta y cuatro años de edad y luego de haber conocido al entonces famoso periodista, el Coronel Olcott, funda en New York la Sociedad Teosófica. Se cuenta que, en la sesión inaugural, se materializó a la vista de todos un misterioso anillo en su dedo, que luego sería transmitido de mano en mano por todos los Presidentes de la Sociedad Teosófica. El autor de esta nota lo vio y tocó. Su piedra es extraña, tiene grabados signos parecidos al sánscrito y cambia de color frecuentemente.
Contrariamente a lo que se cree, aunque H.P.B. fuese cofundadora de la Sociedad Teosófica y trabajase para ella el resto de su vida, su primer Presidente fue Olcott, y ella manifestó de inmediato que, habiendo cumplido su misión, no se le considerase ya como Miembro de dicha Sociedad, pues no quería dañarla con lo que ella hiciese ni tampoco sentirse atada a compromisos con la gente.
Esta Sociedad resultó un éxito y se extendió rápidamente por todo el globo, teniendo su capitalidad en Adyar, India, gracias a una importante donación hecha por el Rajá de Benarés.
Acosada por las críticas y por su estado de salud cada vez más malo que le impedía, entre otras cosas, controlar los fenómenos paranormales que la rodeaban a toda hora, se dedicó a escribir sus obras; estas llegaron a tener tal éxito que su Isis sin velo se vendió totalmente en su primera edición antes de que saliese de máquinas, debiendo reimprimirse y durando la segunda edición en inglés veinticuatro horas.
La “Teosofía”, que marchaba a los hombros de la Sociedad Teosófica, impregnó a millones de personas, especialmente las de alto rango y condición artística, científica y filosófica, aunque siempre contó con la oposición de las instituciones oficiales, especialmente las inglesas, y con la aversión de la Iglesia católica y de anglicanos. También, más tarde, la combatiría la masonería, el espiritismo y los brahmanes de la India. H.P.B. tuvo gran cantidad de enemigos personales que la denigraron; el principal, R. Guénon. Sus críticas a los anarquistas y al gobierno de las mayorías, la hicieron también odiosa ante la vista de importantes medios de comunicación.
En 1885 decide radicar en Londres, donde se pone en contacto con Annie Besant, la condesa Wachtmeister y las Duquesas de Adlemar y de Pomar. H.P.B. es llamada entonces “la mujer más sabia de su tiempo”, y se dedica a su monumental obra: La Doctrina Secreta, basada en gran parte en apuntes de sus anteriores viajes. Sus distinguidas y cultas acompañantes cuentan cosas extraordinarias de ella, como ser lectura de libros a distancia, conversaciones a dos voces con seres invisibles, cartas llegadas de remotos lugares por medios extraordinarios y escritas en signos indescifrables aun para los peritos del Museo Británico, a los que, con extraño sentido de humor, H.P.B. les enviaba a veces alguna parte de su correspondencia.
Esta mujer, que había predicho el descubrimiento de Troya por Schliemann y afirmaba que en el siglo XX la gente vería a través de nuevos “espejos mágicos” (tele-visores), ya no podía retener el Alma en el cuerpo. Ella misma afirmó, alguna vez, que sus misteriosos Maestros le habían dado cinco años de vida “extra”, para terminar su Obra. Y la terminó, aunque el “séptimo libro” de Doctrina Secreta quedara en apuntes manuscritos recopilados luego para una “Sección” o “Escuela Esotérica” de la Sociedad Teosófica que funcionó hasta 1950.
En los últimos cuatro años de su vida logró controlar y suprimir los fenómenos paranormales que le habían acompañado en toda su existencia. Su actividad y ritmo de trabajo se volvieron febriles. Mientras la Sociedad Teosófica se había convertido en una potencia mundial desde todo punto de vista, ella se mantenía lo más aislada posible con las damas mencionadas, y de este período sabemos muy poco. Su casa de Lansdowne Road fue llamada la “Blavatsky Lodge”. Su figura se hizo tan mítica que se internalizó, terminando su vida, muy envejecida y enferma, carente de muchos cuidados elementales, ya que ni a sus compañeras de casa dejaba que colaborasen con ella, sentada en una silla y con un lápiz en la mano. Era el 8 de mayo de 1891. El médico que certificó su defunción la atribuyó a un tipo de gripe y al mal clima londinense. Su cadáver fue cremado y la casi totalidad de las cenizas se aventaron sobre el Támesis.
Su último fenómeno: los médicos la habían declarado fuera de peligro a las 11 de la mañana de ese 8 de mayo… Ella esperó que se fuesen, se levantó de la cama, se sentó en su mesa de trabajo y murió, tal cual lo había predicho días antes. Tan suavemente que quienes estaban a su lado no se dieron cuenta por largo rato.

Sus libros

H.P.B., como dijimos antes, escribió mucho y sobre los más variados temas para diarios y revistas, semanarios y seriales, sobre pueblos antiguos o alejados de la civilización occidental. Asimismo lo hizo sobre lo que hoy llamaríamos “parapsicología” y sobre ciertos ritos mistéricos que habían sobrevivido desde épocas inmemoriales.
De esta enorme y frecuentemente desordenada masa, extraeremos los tres mejores ejemplos:
LA VOZ DEL SILENCIO: Pequeño manual traducido y anotado por H.P.B., llamado en los Himalayas algo interpretable como Libro de los Preceptos de Oro. Según su traductora, pertenece a la misma serie que los Libros de Dzyan tibetanos. El original, que tuvo a la vista, estaba grabado en cuadrados hecho con chapa de oro. También menciona copias grabadas en discos de oro. La escritura de las copias suele ser tibetana, pero los antiquísimos originales lo están en ideogramas. Se leen de una manera especial (Lug, en tibetano) basada en números y colores. Estos criptogramas desembocan en un alfabeto de 7 colores, 60 letras sagradas y doce signos astrológicos. De antigüedad no precisada, es evidentemente pre-búdico, o sea, que el original cuenta con más de 2500 años… pero… ¿cuántos más? Los comentarios y copias son evidentemente posteriores, ya que citan a Sidharta Gautama.
H.P.B. dice haber visto 90 placas originales. Logró memorizar 39. Conviene aclarar que los monjes custodios de este tesoro arqueológico y paleográfico, no consintieron en que se hiciesen copias. H.P.B. considera su contenido relacionado con los Upanishads y con el Bhagavad Gita.
Llamó a su recopilación “La Voz del Silencio”, pues era lo más aproximado a Nada, palabra sánscrita que significa “La voz insonora” y también “La Voz Espiritual”, correspondiente a otra denominación mucho más arcaica en lengua “senzar”, el lenguaje secreto de los antiguos Iniciados de Tíbet, equivalente al “Pir-Ammón” o “P’il-Amión” de los sacerdotes del antiguo Egipto. El pequeño tratado consta de 3 partes: “La Voz del Silencio”, “Los 2 Senderos” y “Los 7 portales”. Sus últimas palabras son “Bendiciones a todo cuanto vive”, traducidas más vulgarmente por “Paz a todos los seres”.
ISIS SIN VELO: En su prólogo, la autora se adelanta a las críticas diciendo: “Los sabios postizos nos atacarán furiosamente. Los clericales y librepensadores verán que no admitimos sus conclusiones, sino que queremos el completo reconocimiento de la Verdad. También tendremos enfrente a los literatos y autoridades que ocultan sus creencias íntimas por respeto a vulgares preocupaciones.”… “Algunos criticarán honradamente; los más con hipocresía; pero nosotros dirigimos la vista al porvenir”… “El mejor mote para nuestro escudo, al entrar en palestra es la frase del gladiador romano: ¡Ave César! Morituri te salutant”.
Esta obra es la primera de gran envergadura de H.P.B. Tenía cerca de 50 años cuando la terminó y su entorno era muy diferente del nuestro. La ciencia materialista y el “positivismo” arremetían triunfales contra toda expresión mística, religiosa y aun parapsicológica. Por otra parte, las grandes religiones se encasillaban en sus últimos dogmas. Ciertos descubrimientos filológicos y arqueológicos estaban sacudiendo fuertemente todo, pero no existía aún receptividad mental como para asimilarlos. La ciencia afirmaba que los aparatos más pesados que el aire no podrían volar jamás y que el fondo de los océanos, por la presión, estaba lleno de agua sólida. El imperio inglés, el más grande del mundo a fines del siglo XIX, mantenía un sistema colonial sobre Asia y África verdaderamente eficaz, mientras la religión cristiana, brahmánica o budista estaban a la defensiva y condenaban todo lo que podían, en su afán de detener el ateísmo creciente. Los grandes problemas sociales y económicos estaban aún sumergidos y despuntaban apenas bajo formas de atentados o de novelas sobre problemas humanos. Era un mundo relativamente estratificado y pacífico, de gran orden si lo comparamos con esta última parte del que nos tocó vivir a nosotros en el siglo XX.
Pero la “atmósfera” era tan estática que resultaba casi aplastante para los espíritus y H.P.B. recoge esa inquietud latente. Lo hace en su Isis sin velo, de una manera desordenada, casi caótica; mezclando relatos de viajes con eruditos estudios sobre ciencias y religiones. Allí se revela cierto fenómeno que aún no ha sido comprendido ni explicado satisfactoriamente. Esta mujer, a pesar de sus viajes y sus dones naturales, no habría podido, aparentemente, escribir jamás sobre tan variados temas y poniendo al pie de página sus fuentes de consulta (materialmente imposible que hubiese utilizado tantas) y datos precisos que, dada la vastedad del trabajo y los medios de la época, suponían haber movilizado un tremendo equipo de eruditos del que, obviamente, H.P.B. no disponía. Ante el éxito de Isis sin velo, muchos estudiosos que no estaban de acuerdo con ese alud de conocimientos naturalmente contrario a las ciencias y religiones de carril, intentaron demostrar la falsedad de sus fuentes. Mas entonces la sorpresa se convirtió en casi terror al comprobar que, en miles y miles de citas, no había una sola equivocada. Una anécdota poco conocida es que H.P.B. tuvo que salir en defensa de un famoso bibliotecario romano, pues fue acusado de haberle facilitado el acceso a secciones secretas de los Archivos Vaticanos. Se comprobó que H.P.B. no había pisado esos entonces muy reservados lugares… pero a la vez se constató que su libro contenía información que tan solo allí estaba, con nombres y fechas referidos a ciertos procesos de la Inquisición.
LA DOCTRINA SECRETA: Fue su obra capital. Sus temas se centran en el simbolismo de las antiguas religiones mistéricas y rescatan del “inaccesible” complejo de archivos y bibliotecas tibetanas toda una cosmogonía y una antropogénesis basada en el misterioso Libro de Dzyan. La tónica general de esta obra colosal ya no es polémica, como en Isis sin velo, sino abrumadoramente doctrinaria. La dimensión de la escritora se vuelve aquí tan gigantesca que muchos de sus críticos atribuyen la obra a un conjunto de personas y no faltan los que creen que tan solo con sus extraordinarios poderes pudo lograr tan fantásticas recopilaciones.
Su “columna vertebral doctrinaria” es la demostración de una Sabiduría atemporal que se ha asomado a través de diferentes filosofías y religiones; especialmente de los Misterios de la Antigüedad. Y algo más sorprendente todavía: la existencia de “Maestros” en todas las épocas de la Historia y de “Círculos Secretos” que habrían mantenido encendida la llama del Saber, la Cultura y la Civilización en los momentos más oscuros de la Humanidad. Asimismo afirma la existencia de otras “Humanidades” anteriores a la nuestra y de continentes en donde habitaron. Se refiere a las distintas experiencias que la actual Humanidad tuvo que afrontar cuando aún no estaba en grado “humano”. Las Almas habrían pasado por etapas de “vivencia” mineral, vegetal y animal antes de habitar el planeta Tierra, en otros planetas de los cuales el último habría sido convertido en la actual Luna terrestre, de la que afirmaba que era más vieja que la Tierra, dato que el actual análisis de las piedras traídas de la Luna confirmó sin lugar a dudas. Narra cómo los hombres se fueron transformando hasta llegar a su actual estado, ayudados por un especial “descenso mental” de ciertos Seres provenientes de Venus. Explica todo el proceso cósmico como ideación de la Mente Divina; la inmortalidad del Alma, que reencarna periódicamente en busca de nuevas experiencias, y la liberación de la moral mecánica a través de la “Recta Acción”.
Ve al Hombre como un complejo sistema, no solo físico, sino también constituido por otros cuerpos sutiles. La actualización de corrientes de energía en estos cuerpos sutiles, otorgaría poderes que nada tendrían de milagrosos, sino que serían simples potencializaciones de elementos naturales. Pero advierte sobre los grandes peligros de poner en práctica estos poderes hasta que un estado de purificación y de conciencia lo permitan. Para H.P.B. los atractivos poderes parapsicológicos no son dignos de la preocupación del verdadero filósofo, pues este busca la Verdad y no nuevos instrumentos de egoísmo. Debemos destacar que las enseñanzas de H.P.B. sobre este tema son visceralmente contrarias a las creencias del “neo-ocultismo” actual, que pone en primer plano de atención la obtención de poderes parapsicológicos y de experiencias paranormales. H.P.B. no admira a los derviches ni a los brujos; admira a Platón y al Buda; a Pitágoras y al Cristo.
A través de su obra capital, La Doctrina Secreta, se revela como una estudiosa de peso que compara y analiza las más altas corrientes del pensamiento y de la fe. Otra vez, al pie de sus páginas, aparecen sus citas exhaustivas, la fundamentación total de todo lo que menciona y su afán pedagógico de otorgar al lector el derecho a la investigación sobre las mismas fuentes que ella, misteriosamente, ha utilizado. E insistimos en el misterio de su fundamentación, pues es humanamente imposible que una sola persona y con la educación primaria recibida, haya podido canalizar tal masa de conocimientos, muchos de los cuales rebasan aún nuestras sofisticadas fuentes informativas.
GLOSARIO TEOSÓFICO: obra póstuma e inconclusa. La confeccionó como microdiccionario de términos utilizados en su Doctrina Secreta y extraídos de lenguas occidentales y orientales, especialmente antiguas. Desafortunadamente ha sido impreso luego de su muerte con agregados no siempre correctos o a la altura de su armazón original. En este pequeño libro, H.P.B. demuestra conocer más de 30 lenguas a la perfección, con sus correlaciones.

La Sociedad Teosófica

Como hemos explicado, H.P.B. la fundó conjuntamente con el Coronel y periodista H.S. Olcott, el que fue su primer Presidente. De alcance internacional, mientras vivió H.P.B. no pudo evitar una gran ligazón con ella. Hasta la muerte de Olcott, cuyo cuerpo consumió una enorme pira de madera de sándalo el 17 de febrero de 1907, la Sociedad se mantuvo, aunque trabajosamente, en sus carriles originales. Su segundo presidente, A. Besant, no pudo evitar que la Sociedad tomase extraños caminos y promoviese al joven hindú desconocido, llamado luego Krisnayi y más tarde Krishnamurti, como a un prototipo de Avatara o nuevo Cristo. Este hecho, si bien canalizó a millones de personas a interesarse por la Sociedad promotora del fenómeno místico y mostró facetas extraordinarias (como la de este hombre que, siendo aún un niño de diez años escribió el delicioso libro A los pies del Maestro y, poco más tarde, El Sendero), terminó catastróficamente al rebelarse Krishnamurti contra estos principios y proseguir independientemente su pregón filosófico-sofístico, en la información de la inutilidad de las sociedades… a través de su propia sociedad promotora-editorial.
De la Sociedad Teosófica se separaron figuras como R. Steiner, que fundó la Antroposofía, y de la cantera de Doctrina Secreta extrajeron sus enseñanzas la Escuela Arcana de A. Bailey y multitud de asociaciones con un marcado tinte religioso-mistérico. Dentro de la misma Sociedad surgieron cofradías como la “Iglesia Católico-Liberal”. El espíritu filosófico-investigador que primase en H.P.B. se fue perdiendo en un marasmo de misticismo oriental, culto a la personalidad, temor a la juventud, todo ello matizado con una desorganización interna pletórica de contradicciones administrativas.
Más tarde rigieron los destinos de la Sociedad, Arundale, Jinarajadasa y Sri Ram, a quien el autor de este artículo conoció personalmente en su juventud, cuando este dirigente teosófico era ya anciano. La Sociedad Teosófica hacía tiempo que había entrado en retroceso y sus locales albergaban, salvo las lógicas excepciones, a personas muy poco calificadas intelectual y económicamente, lo que desde un punto de vista fáctico es fatal para toda asociación humana. Sri Ram era un sabio y él mismo comprendió que la Sociedad que estaba teóricamente bajo su gobierno, ya casi no respondía a estímulo alguno; carecía de medios de difusión adecuados y sus numerosos locales en unos cuarenta países del mundo estaban casi desiertos. No obstante, se esforzó por mantener lo que quedaba y murió en Adyar, India, a la semana de haber dictado su última conferencia, dando ejemplo de tenacidad y valor ante la adversidad. Hoy aún existe la Sociedad Teosófica, pero su volumen humano e influencia ideológica en los finales del siglo XX es solo la sombra de lo que fue hace cien años.

¿Fue H.P.B. anticristiana?

Tras más de 25 años de estudio y reflexión sobre sus obras, estamos en condiciones de poder afirmar que no. H.P.B. no consideraba a Cristo como “Único Hijo de Dios”, pero sí como una Encarnación Divina, adaptada a su tiempo histórico y digna de la mayor devoción. Tiene muchas palabras de alabanza para el Señor del Amor. Sus críticas, filosófica e históricamente fundadas, se refieren a las distintas Iglesias que en su nombre destruyeron tantas obras artísticas y culturales, quemaron, mataron y torturaron a tantas gentes. Señala esos errores, no solo en la Iglesia católica, sino también en la anglicana, ortodoxa, calvinista, etc. También su ígnea pluma arremete contra los judíos, a quienes acusa de intransigencia y racismo; contra los brahmanes, de quienes dice que llegaron a falsear sus libros sagrados, transformando la palabra “Gnañi” (Sabiduría) en Gnani (Fuego) con el fin de hacer que las viudas fuesen arrojadas a las piras funerarias de sus esposos muertos y quedarse así con sus herencias. Tampoco quedan libres sociedades secretas como la masonería, de la que dice que ha perdido su primitivo sentido, para ofrecer un espectáculo carente de sentido y de simple apoyo entre sus miembros demasiado preocupados en negocios y politiquerías.

¿Tenía H.P.B. ideas u opiniones políticas?

No eran su principal preocupación, en parte por el entorno “victoriano”, muy diferente al actual, que le tocó vivir. Enfocó el problema pocas veces; en general, desde el punto de vista platónico, recomendando una sociedad humana regida por filósofos o por Reyes-sabios, el estilo de los de la “Edad de Oro”. Su afirmado sentido jerárquico extraído de la Naturaleza, le dictaba que a las ovejas debe conducirlas un pastor, y no una o varias ovejas, que en la práctica no saben del sendero más que el resto. Se quejó de los que llamaba “naranjeros”, los terroristas de su tiempo, que arrojaban bombas esféricas parecidas a ese fruto. Tenía especial rechazo por los anarquistas, que en los finales del siglo XIX promovían y ejecutaban los más crueles atentados.

Finalmente, ¿quién era H.P.B.?

Dejamos voluntariamente para el final esta pregunta. No podemos contestarla totalmente. De carácter casi rabiosamente humano, era, sin embargo, un ser excepcional, con frecuentes características sobrehumanas; no solo por sus poderes parapsicológicos, sino por su inteligencia y su valor, que despreciaba toda crítica y que no transigió jamás con las conveniencias “diplomáticas” de este mundo.
Sus profecías, expresadas en tono nada solemne, nos asombran por su exactitud. Su personalidad nos desconcierta. Mezcla de aristócrata y revolucionaria, de mística e intelectual, de increíble aventurera disfrazada de hombre y de gran dama en la corte del Zar, parece reírse divertida de quien quiera apresar una imagen concreta de ella.
Algo sí podemos afirmar, y lo hacemos con la más completa convicción que nace de nuestra reflexión filosófica acropolitana, completamente descontaminada de partidismos y sectarismos, en la cruda búsqueda de la verdad allí donde se halle. Y es que H.P.B. fue un enigmático pero portentoso puente entre el Pasado y el Futuro, a través de un Presente que le fue adverso pero que jamás logró vencerla. Figura de excepción, la Historia un día la reconocerá como la pionera de ese Hombre Nuevo que hoy nosotros soñamos. Un Hombre que no solo crea, sino que tenga a Dios por evidencia natural e irreversible; que sepa que los “milagros” son solo fenómenos que aún no alcanzamos a comprender, pero que nada se hace contra la Naturaleza ni contra la Voluntad Divina; que tenga lo bello por encima de lo feo; lo bueno sobre lo malo y lo justo por más válido que su contrario. Que sea valiente sin temeridad; fuerte sin prepotencia; alegre sin grosería; libre sin libertinaje; místico sin gazmoñería; sensible sin debilidad; humanista y generoso pero sin claudicaciones dictadas por los sentimentalismos. Que sepa llorar, reír, vivir y morir. Que no tema el futuro porque conocerá su pasado. Que no tema a otros hombres porque se conocerá a sí mismo. Que se sepa inmortal a través de los eones y simple mortal en esta tierra. Que ame y realice la paz con todos los Seres y todas las Cosas, sin temer la guerra. Que su poder nazca de su Alma y no de sus medios materiales.
Cuando venga ese Hombre Nuevo, estamos seguros de que algo le deberá a ese enigma que se llamó H.P. Blavatsky.
Artículo aparecido en la revista Nueva Acrópolis de España, n.º 84, mes de Junio del 1981
Recogido de la página:  https://biblioteca.acropolis.org

martes, 26 de septiembre de 2017

Moassy el Perro

fotografía de carlosandrescruz.com

 Habéis enseñado al pueblo a gritar, pero no a trabajar. Mientras que los pueblos civilizados que despreciáis han olvidado las alpargatas, vuestros niños van descalzos y los calzáis con palabras, los arropáis con quimeras, los cubrís con mitos y promesas de un futuro que siempre es futuro, jamás presente… No os pido perdón por mi franqueza, sino por habérmela callado tanto tiempo. Mi interlocutor guardó silencio, pero luego, seguramente, comentó mis palabras con alguno de los señorones del “Gobierno reformista”, pues pocos días después se me invitaba muy amablemente a seguir viaje. Y así los dejé con sus sueños, con su futuro sin presente, con su pasado sin presente. Y a regañadientes de mis asesores económicos humanos, que habían visto la oportunidad de algún buen negocio basado en cuentas numeradas, di la orden de partir de inmediato. Mi buque zarpó de noche y en silencio, como una ocasión que se va. Ya en altar mar tuve que soportar las críticas amargas de mis acompañantes, que me acusaban de falta de tacto diplomático. Tuve que recordarles que les pagaba demasiado bien como para que tratasen de aprovechar mis viajes para explotar a los pueblos engañados. Luego me consolé a solas, considerando que los perros no tendríamos una viva inteligencia, pero que nuestro simple corazón lo compensaba con creces. Sentí orgullo de ser perro. Una observación de mi capitán me sobresaltó: –Doctor –me dijo–, perdone que le exprese que su reacción no fue del todo humana… Y mi inquietud no provino tan solo de sus palabras, sino de su sarcástica sonrisa. 

Algunas ciudades modernas y bien trazadas estaban acordonadas por cientos de miles de casuchas de lata y ramas. Estas “villa-miseria” se cambiaban de lugar periódicamente, entre gran aparato de propaganda, y se las rebautizaba como “barrios-obreros” o “urbanizaciones”, comenzadas siempre con cemento y una marmórea piedra fundamental y “acabadas” con cañas y paja. En las ciudades, miríadas de mendigos; y los campos, despoblados, pues la “reforma agraria” había fragmentado la fuerza de la mano de obra, y sin una cabeza organizadora, los numerosos brazos preferían inclinar una botella de alcohol antes que los mangos de un arado que, por ser de todos, ya no era de nadie. Aprecié cómo el hombre, al igual que nosotros, los perros, prefiere el menor de los placeres o logros si lo puede disfrutar en paz y a discreción, a los más retumbantes triunfos huecos de calor, subjetivos y prefabricados para justificar una máquina de propaganda, a la cual el pueblo siempre obedece, pero jamás comprende; así como también los perros obedecemos a los látigos, aunque nunca los entendamos. Y ¿no es la propaganda, en manos de estos “revolucionarios”, un gran látigo que empuja sin explicar y que avergüenza sin terminar de herir? Mis conversaciones posteriores me convencieron de las buenas intenciones de muchos de estos “reformistas”, pero también me hicieron ver las limitaciones a que les sometía una elaborada mitología autóctona, siempre alentada por los activistas y los bandidos retitulados “guerrilleros”. En fin, que todos hablaban mucho, planificaban más y promovían drásticas violencias, no solo desde la tribuna política, sino hasta en la cátedra universitaria y el púlpito religioso; pero nadie quería trabajar seriamente ni aceptaba construir fuentes de riqueza, siguiendo la vieja ley de una causa-esfuerzo que precede a un efecto-logro, prefiriendo soñadas reivindicaciones y nacionalizaciones de minas, campos y fábricas, que los extranjeros se apresuraban a negociar por haber dejado de ser productivas y rentables. Así, entre bombos y platillos vi “nacionalizar” capas de petróleo inaccesibles o empobrecidas; campos erosionados por un cultivo intensivo y monotípico; transportes que ya ninguna compañía aseguradora internacional hubiese querido cubrir con pólizas normales. Y mientras se ponía tanto celo en dar tinte nacional a esas soñadas riquezas, la verdadera, la juventud, era abandonada en las manos de los activistas extranjerizantes. El resultado estaba a la vista. "



fragmento de Moassy el Perro
Jorge Angel Livraga Rizzi
Editorial N.A.

miércoles, 19 de abril de 2017

La Contaminación (Los contaminantes y los Contaminados)

Resultado de imagen de imagenes naturaleza bonitas

La Naturaleza es un macrobios admirablemente pensado y calculado para que las interacciones de sus componentes mantengan un equilibrio, una ecológica armonía, en donde puedan convivir todos sus elementos, en sus diferentes características de vivencia y supervivencia activa, en todas sus dimensiones. Durante millones de años se mantuvieron -reguladas por aún misteriosos mecanismos simbióticos- la pureza de sus aguas, del aire, la naturaleza de las piedras, las proporciones de calor y radiación. Correcciones periódicas, como ser las glaciaciones, los hundimientos y traslaciones de casquetes continentales, la oscilación de los polos, mantuvieron posibilidades aceptables de vida y evolución, así como de selección perfeccionante.

Pero el Hombre, en el último siglo, entregado a una alienación transformista, ebrio de producción y de consumo, obsesionado por un pseudo-confort material, ha modificado poco a poco las condiciones y el equilibrio se está perdiendo. La acumulación de los subproductos de una actividad irracional, en donde el movimiento ya no es un medio para llegar a alguna parte sino un fin en sí, pudre las aguas, tala los bosques, envenena los aires. Si aquello de que la "actividad es la ley de los niños" es cierto, jamás fue el hombre tan niño como lo es ahora.

La señal de alarma la dieron los científicos hace medio siglo, pero ya ha entrado en el conocimiento público las características del peligro y, por todo el mundo se alzan voces que protestan contra esta contaminación incontrolada. 

Pero aunque intelectualmente estos peligros los conocemos todos, existe sin embargo otro mayor, aunque obedece al mismo fenómeno universal. Es la contaminación moral e intelectual, que también aparece como subproducto de nuestra civilización técnica, materialista e infantil...por no decir "minusválida"

Así como al hombre actual le encantan las explosiones nucleares, el verter océanos de gases en la alta atmósfera para llegar una hora antes a un lugar en el cual no se sabe qué hacer en el primer día, o llamar a las chimeneas humosas "catedrales del trabajo", también gusta -con un masoquismo colectivo digno de mejor estudio- de la literatura y las películas de cinematografía pornográficas, de la guerrilla caótica y del ennegrecimiento de las costumbres.

No sólo descubrimos suciedad en los ríos y mares, sino también en las hirsutas melenas de los hippies, que por paradojas son los que más claman contra la contaminación-, en las ropas ásperas y desflecadas, en las corrientes anarquistas, que son formas de putrefacción de la sociedad.

El fenómeno de contaminación se nos muestra entonces como teniendo raíces psicológicas, intelectuales, morales e ideológicas. No sólo contamina el desaprensivo industrial...

La contaminación y sus peligros son totales. La reacción sanitaria debe ser total. Urge una nueva forma de vida, pero ella no se dará por simples cambios de apariencia, sino por la promoción de un ser humano más digno, más noble, más bueno. Como señalaba Platón hace 2.500 años, el problema es educacional y político, en el sentido filosófico de estos términos. Los anticuerpos contra esta "septicemia" universal existen, están en la propia naturaleza del Alma del Hombre. Pero deben ser puestos en funcionamiento a tiempo y enérgicamente. Se nos va en ello la vida, no sólo física, sino espiritual.


fragmentos de 
Jorge Angel Livraga Rizzi
1976

lunes, 10 de abril de 2017

¡Nos habéis defraudado! ¿El Siglo de la justicia y la paz?


"Mucho más tarde supe de los campos de concentración de los horrores de la guerra, de las ciudades arrasadas y, por fin, de las bombas atómicas...que el idolatrado Einstein había ayudado a construir.

Cuando se probó en el Atolón de Bikini la primera bomba de Hidrógeno, y corría el rumor de que por estar el Planeta lleno de ese elemento, podría desencadenarse una explosión que sería el fin del Mundo, me encontraba junto a la radio y escuché su rugido terrible, repetidos estruendos en uno solo.

Y ví por la TV la llegada del primer Hombre a la Luna; su inolvidable huella en el polvo cósmico. Y no hace mucho, visité Texas un museo donde están el Apolo XI, los trajes utilizados, trozos de roca lunar. Todo... ¿para qué? Ni se siguió viajando a la Luna ni eso favoreció a un Mundo cada vez más conflictivo y hambriento. Después lo supe, el caso era quien llegaba primero, si USA o la URSS. Una mera competencia para amedrentar al enemigo, un antecedente de lo que luego se llamaría impropia y vanidosamente "Guerra de las Galaxias", que acabó en las interminables colas para comprar patatas podridas y en los sofisticados sistemas que permiten matar a un hombre sin verle ni siquiera la cara...y que nos asusta porque amenaza con un fusil, detrás de una palmera o de las ruinas de un retrete.

Los nuevos explosivos plásticos sirvieron para matar cobardemente. Los paracaídas se reservaron para los aviones de guerra.

En algunos lugares del Mundo se arrojan alimentos al mar para mantener los precios, mientras que en otros mueren millones de seres humanos de hambre.

Ya no elegimos ni la bebida, ni la comida, ni las ropas. Los "Amos de la caverna" como los hubiera llamado Platón, lo hacen por nosotros. Vuelven los racismos de todos los colores, y aún dentro de un mismo color, pues el tribalismo cavernario ha regresado de la mano de la reutilización de gases asfixiantes para exterminar pueblos enteros, esos gases que fueron prohibidos por la Convención de Ginebra hace 70 y tantos años y que ni lo locos que desencadenaron la 2ª Guerra Mundial se atrevieron a usar.

Uno produce...veinte especulan...uno consume

El Estado es un socio para las ganancias, jamás para las pérdidas. Y a la hora de la verdad, importa más una tarjeta de crédito que una vida. El que es pobre, no encontrará ni una cama limpia donde morir.

Y todos contentos pues tenemos democracia, leyes, multitud de asociaciones benéficas y los debates en la ONU. Y todos contentos porque nos han  vuelto locos y nos reímos de nuestras desgracias. En las fotografías siempre todos sonrientes.

A Dios lo echaron de las iglesias el interesante tema de los preservativos, de las sinagogas el problema de las barbas; y de las mezquitas la prevención de que las mujeres no muestren la suela del zapato ni usen gafas de sol. Muchos budistas se hicieron guerrilleros, los brahmanes adoran el trasero de las vacas y el ideal del Shinto se reemplaza por mejores aparatos electrónicos.

Confucio lee a Mao.

Se profanan las tumbas. Se desentierra a los enterrados y se tiran los bebés a la basura. A los abuelos se les abandona en las gasolineras. Al fiel perro que lamía las manos de sus amos le espera una patada que lo arroje de un coche en marcha, pues molesta en las vacaciones.

¡Cómo nos habéis defraudado!

¿Este era el maravilloso siglo XX? ¿El Siglo de la justicia y la paz?

Y ahora que estamos locos, que se abre sobre nuestras cabezas el cielo para dejar pasar sus mortíferos rayos, y que la tierra, el aire y el agua apestan, ¿nos dejaréis hacer Filosofía, buscar la Verdad esté donde esté? ¿Creer de nuevo en Dios, pues es lo único evidente de este mundo?

¡Nos habéis defraudado!"



Jorge Angel Livraga Rizzi- 1990
fragmentos del artículo: NOS HABEIS DEFRAUDADO

sábado, 11 de febrero de 2017

Los peligros del "Esoterismo"




Llámase esotérico al núcleo o corazón oculto de los Seres y Cosas. Su causa, su raíz, su por qué. Es lo que no está oculto sino a la vista tras una cobertura o velo, aunque la ignorancia de los observadores y su superficialidad materialista, les hace negar todo lo que su conceptos estrechos y carentes de altura espiritual les impiden ver, oscurecida por prejuicios y falsa información.

Si elegimos un ejemplo entre mil, lo esotérico sería la hoja de la espada, visible y conocida tan sólo por quienes se atreven a manejarla y extraerla de la vaina o funda, única cosa evidente para el que no conozca la naturaleza del arma y más afecto a los adornos superficiales que a las honduras sólidas y brillantes, peligrosas para los no instruídos en su uso y percepción. Así, lo exotérico no sería de manera alguna antítesis de lo esotérico, sino su caja o continente que está naturalmente relacionado con su contenido.

La Naturaleza es funcionalmente una. Y quien brutalmente separe lo esotérico de lo exotérico, está seccionando la vida, disipándola y matando todo aquello que la vida aliente. Son inconscientes asesinos intelectuales de la Realidad.

¿Es que no hay cosas secretas?

Nuestra capacidad de conocimiento, percepción y vivencia no está en relación con las cosas misteriosas tan sólo, sino aún en mayor medida con nuestra propia capacidad. Tanta agua saca una cucharilla de un pequeño recipiente como del mar. Inútil es tratar de extraer más líquido que el que nuestra cucharilla-conciencia pueda contener. Lo práctico, para el que realmente quiera avanzar en el Sendero de la Espiritualidad, o sea, del verdadero esoterismo, no constituye el darse de cabeza contra la cerrada puerta, sino saber fabricar la llave que la abrirá. Y esa llave, como lo representaron sabiamente los antiguos egipcios con lo que llamamos Ank o Llave de la Vida, es el hombre mismo.

Si una persona es fanática o está obnubilada por creencias infantiles, se detendrá a cada paso ante lo "exótico". Y hará una división "maniqueista" de la vida entre lo esotérico -lo que ella ignora- y lo exotérico -lo que ella sabe- Hará de la Sagrada Ciencia una concepción primitiva y errónea, sobrecargada de superstición y miedo. Y buscará por retorcidos senderillos peligrosos ascender a una cumbre que siempre se le escapa y que le hace gastar su existencia marchando encorvado bajo el peso de sus propias fantasías, que pueden despeñarle a los abismos de la locura, del egoísmo y la miseria física y moral.

¿Existen entonces peligros en el esoterismo?

Sí, pero como los que están potencialmente en un automóvil que no se sepa conducir, en una Biblia que no se sepa leer, en un Bhagavad Gita que no se interprete correctamente, en un arma en las manos de un niño, o un remedio que no se atine a administrar correctamente.

El agua es imprescindible para todos nosotros, pero ahoga y mata al que se arroja a ella y la ingiere por las narices.


Por ello hemos colocado en nuestro encabezamiento "Esoterismo" entre comillas. Pues lo que muchos entienden como tal no lo es, sino un burdo remedo. Una farsa peligrosa y alucinante. 

Desgraciadamente, las características especiales de nuestro momento histórico de cambios y manipulaciones, han engendrado una frondosa literatura de "esoterismo-ficción", que nada tiene que ver con el verdadero esoterismo filosófico, con la búsqueda real de las Raíces del Arbol de la Vida.

Allí los tenéis. No pasa día sin que aparezcas alguna nueva publicación o "Escuela" que le llena la cabeza a los incautos sobre la manera de levantar Kundalini a través de rebuscadas relaciones sexuales, sobre cómo llegar al Nirvana comiendo zanahorias, de la forma y manera de hacerse un paseillo en un OVNI o de conocer, como amiguete de taberna, a los Maestros de Sabiduría.

Toda una fauna "esotérica" rebuzna sus pseudoconocimientos, relincha sus creencias demenciales y hocica en cuanto monumento nos legó la antigüedad, atribuyendo la construcción de la Gran Pirámide a los extraterrestres, o afirmando que "La Jerarquía" (¿tendrán una mínima idea esos pobrecitos de lo que están hablando?) se trasladó del Tibet a los Andes, o de California a Ibiza.

Todo el mundo hace horóscopos, cree saber alquimia, lee las líneas de las manos, convoca a los espíritus, receta hierbas curativas, y las "Iniciaciones" llegan por correo en sobre abierto para impresos, previo pago de unos pocos dólares.

Se amontonan los explotadores con los explotados y a la suma de ignorancia se le llama "Conocimiento Esotérico". Basta con que muchos crean en una cosa para que pase a ser una certeza, un dogma. Como la democracia está de moda, también se aplica en este terreno. Tanto se ha mentalizado a las gentes que, si los más afirman algo, tienen prioridad sobre toda minoría.

Desde un rincón de la Historia, Sócrates afirma en los libros de Platón que, aunque todos los hombres se volviesen ciegos, la luz seguiría existiendo y los árboles serían verdes. Pero él, ya en su tiempo, tuvo que apurar una copa de cicuta por no coincidir con la momentánea mayoría que regía Atenas. La estupidez humana no es nueva... Los que son nuevos son los estúpidos.

La marea negra de esta desinformación fanática toca todas las playas de las actividades humanas. Se extiende. Es peligrosa.

¿No se relaciona acaso la consumición de drogas con la obtención de vivencias "sobrenaturales" ?

¿Qué tiene que ver el verdadero esoterismo con toda esa basura?
Nada. Pero por todas partes surgen sectas cofradías más o menos secretas que escudándose en la Gorgona paralizante de sus aberraciones, hacen más y más víctimas.

Ante estas demenciales manifestaciones de masificación cabe el preguntarnos ¿qué es lo que pasa? ¿Por qué tanta locura y violación de los más elementales derechos humanos? ¿Cómo logran deformar la realidad, retorcer la Historia, amenazar a cuanta persona bien intencionada quiera saber algo más sobre la vida y sobre la muerte?

La respuesta es simple, pero terrible.

Estamos viviendo los últimos tiempos de una forma cultural, de una civilización que se derrumba sobre sus propias bases, las sepulta y las ignora.

Es evidente el advenimiento de una nueva Edad Media y como en un gran terremoto, todas las cosas elevadas tienden a caer rodando a los pies de los desconcertados, que las mutilan y tallan en sus otrora bellas formas, sus idolillos y monstruos que surgen de sus terrores. Y luego las adoran para ser aplastados por nuevas moles que se precipitan destrozadas desde lo alto.

Cuando los bárbaros entraron en roma se utilizaron las estatuas marmóreas que coronaban el Mausoleo de Adriano como piedras de improvisadas catapultas y onagros...destrozándolas primero.


El vacío de poder creado por la caída de los Valores Permanentes ha dado lugar a la penetración de creencias exóticas portadas por hombres fanáticos. El miedo les abre paso, la ignorancia allana sus caminos. La enanocracia eleva a los bufones en el aire y los proclama "Enviados", "Gurús", "Maestros". Y de tales mentores, tales enseñanzas.

Mas nada ganaremos haciendo un simple catálogo esbozado de nuestras desgracias. No debemos ser catastrofistas. Debemos elevar nuestra esperanza y nuestro esfuerzo como un viejo y renovado pendón que rescate al individuo humano de la masa de lodo inhumano, de la inercia fatalista y sensual que debilita.

Existe un Esoterismo Verdadero, Filosófico, Humanista y creyente en Dios y en todas sus criaturas visibles e invisibles. 


Existe una Acro-polis o "Ciudad alta", una Aristocracia Espiritual a la que tienen derecho y acceso todos aquellos que, olvidándose de separatismos, traten de ayudar a salir de la ciénaga a sus hermanos, no sólo con bellas palabras sino tendiéndoles los brazos, sin importarles de dónde vengan, sino adónde quieran ir, y señalándoles caminos limpios y seguros.

Toda dama, todo caballero en el ancestral sentido de estos términos, está moralmente comprometido no sólo a ser libre, sino a ayudar a liberarse a los otros. Hay que inspirar buenas acciones y hay que trabajar duramente, cabalgando los propios defectos y forzándolos a encarar los abismos para asomarse a ellos y dar ayuda a tantos necesitados.

Sí, el verdadero Esoterismo, existe, existió y existirá. Es la búsqueda de las Esencias, de lo Puro, de lo Alto, de lo Inmortal, del Hombre y de Dios. Es la verdad sin ropajes innecesarios, es la Semilla Nueva del Hombre futuro. Heredero de sus Mayores, que no deforma la Historia pasada ni que se forjará en el porvenir. Es lo natural en el seno de la Naturaleza.


Y el verdadero Esoterista es, ante todo, Filósofo. Lejos están de él las creencias absurdas y los orgullos dementes. Sencillamente investiga, sin perder cortesía ni elegancia. Antes que Mago, quiere ser un hombre bueno, pues sabe que no magia mayor que la que otorga la bondad y porque está en su Naturaleza interior el ser bueno, aunque no hubiese karma que lo premie.


Ama lo Bello y lo Justo. Cualidades y valores que son siempre evidentes para el que los busca de corazón.

Cree en Dios, cree en sí mismo, cree en el Destino Benéfico que el altísimo ha otorgado a todos los Seres del Universo, visible e invisible.


Para él no existen los peligros del Esoterismo.

Porque el verdadero Esoterismo bien entendido, no es un peligro, sino un retorno a la Naturaleza y a Dios. ¿Te atreves tú a retornar? ¿Volver a la alegría, volver a creer?

Más allá del horizonte tenebroso, se alza un Nuevo Amanecer.




Jorge Angel Livraga Rizzi- 
Septiembre 1984
Cruz de París en Artes, Ciencias y Letras

miércoles, 8 de febrero de 2017

Las formas Mentales



La imagen puede contener: cielo, noche, exterior y naturaleza
"El Universo es mente,
todo es mental"
El Kybalion

Esta antigua -y siempre actual- afirmación que los griegos extrajeron de más viejos aforismos egipcios y que nos ha llegado a través de las versiones de los neoplatónicos de Pérgamo y Alejandría conservaron, y cuyos fragmentos han sido comentados y recomendado muchas veces con mayor o menor fortuna, guarda una verdad que rebasa el campo de lo metafísico para llegar hasta lo cotidiano, lo que nos afecta a todos en cualquier momento.

Cada uno de nosotros y nuestro entorno cobra realidad sensible según como es pensado. Esto no cambia los Arquetipos que nos aguardan al final del Sendero, tal cual Platón explicó genialmente, pero nuestra intención en este artículo es referirnos, no al Logos o Idea Divina que cual timonel rige la marcha del Universo de manera inteligente y que se refleja en las estrellas y en los átomos, sino a la parte humana que nos toca vivir, personalmente, en los límites de nuestro espacio-tiempo.


No debemos ser egoístas, pero no podemos evitar el ser egocéntricos.


Protágoras dijo que: "el Hombre es la medida de todas las cosas" y con ello se refería no sólo a la conciencia humana y al universo, sino hasta a su cuerpo físico, que le da noción de lo pequeño y de lo grande, de lo cercano y lo lejano. El Hombre-microcosmos es en sí una imagen viviente de ese Dios-macrocosmos en el cual Es y Está.




Todo valor capaz de ser entendido y vivido, realmente vivido por cada uno de nosotros, entraña no tanto una ascesis a las Escondidas Fuentes de la Verdad, sino a relaciones entre nuestro Yo y lo que podemos llamar nuestro entorno.


Pero esto nos presenta un doble problema inicial: cuando nacimos a esta vida es evidente que nuestro entorno ya existía, y así tomamos conciencia de creencias religiosas, políticas, científicas, artísticas, usos sociales según sexo y condición, expresión idiomática según la lengua del país y la familia en la cual nos desarrollamos. Apreciamos alimentos y bebidas. Aprendimos a manejar instrumentos , desde nuestro propio cuerpo hasta las máquinas y utensilios de propiedad o de uso que nos rodearon. Pero...ante esta preexistencia del entorno nos podemos preguntar: ¿Y yo, existía antes de nacer? ¿Dónde? ¿Cómo?... Y si Yo no existía, ¿nací con mi cuerpo? ¿Mi Yo es sólo la suma y combinación de propiedades de la materia, algunas desconocidas aún científicamente?


El poder pensar percibiéndolo le otorga realidad a mi entorno. ¿No cabría, pues, que a medida que me fuí pensando, a mí mismo me fuí otorgando también realidad? Y si esto fuese cierto, ¿no dependerá la existencia de mi Yo de la existencia de mi entorno?


Esta pregunta aparentemente lógica y que tanto preocupa a los materialistas es un burdo sofisma.


Si fuese cierto que comenzamos a existir con nuestro entorno y que nuestro Yo no es preexistente, todos los niños nacidos en parecidas condiciones serían por fuerza parecidos en todo. Pues siendo la única fuerza la del entorno, y siendo el Yo un producto de él, saldríamos todos iguales de las "líneas de montaje" de la Naturaleza, tal cual   salen los coches o los aviones. Pero no somos cosas: somos Seres. Y las diferencias que se dan aun en personas criadas en un mismo hogar y ambiente -diferencias profundas y no tangenciales-nos demuestran la preexistencia de un Yo diferenciado para cada uno de nosotros. Pensamos diferente y por ende sentimos y somos diferentes, No hay una persona exactamente igual a otra.




Así, al nacer, más allá del "habitat" se manifiestan características propias de cada uno. Nuestro Yo es una complicadísima idea-forma que no tiene igual. Es razonable pensar que venimos modelados por experiencias diferentes, en vidas anteriores, en donde también habremos sido diferentes de todos los demás tras una acumulación de milenios experienciales.

Nuestros conocimientos de historia nos enseñan que los entornos de las distintas épocas y países han sido asimismo diferentes. Y siendo nosotros mismos desde un remoto pasado distintos, hace que en la relación diferenciada con escenarios vitales diferentes, no podamos ser iguales los unos a los otros.

Sentada esta diferencia, el "nosotros" no es más que una relación más o menos armónica o conflictiva con los demás. De allí que Platón conciba la sociedad como una interrelación entre diferentes individuos. Cada uno de estos individuos tiene su propia concepción de sí mismo y de su entorno. Todo intento de masificación homogénea es artificial y doloroso.

Por eso debemos cuidar la pureza y la nobleza de nuestras formas mentales, pues cada pensamiento que albergamos o emitimos, tiene su propia dinámica emanada de la de nuestro Yo en relación al no-Yo o entorno.

"Una ética profunda, una noción instintiva de lo bueno -fruto de la experiencia kármica acumulada- nos inclina a ser no sólo buenos, sino a rodearnos de todo lo mejor posible. Porque un entorno esencialmente y existencialmente bueno no nos perjudicará. No nos dañará ni dañaremos a nadie, Y ese entorno no comienza como aparentemente parecería, en los demás, sino dentro de nosotros mismos, en una forma de "sub-entorno" que rodea el Ego o Yo profundo.

Estamos habitados por miles de ideas-forma que originan goces, dolores, pasiones, distorsiones, aberrantes, fallas en el cálculo del valor de las cosas y de los hombres.

Para mejor comprensión de los anteriores conceptos, es ventajoso recordar que el Esoterismo de todos los tiempos ha concebido al hombre como un perfecto robot en lo físico, pero a su vez obediente a factores biológicos, vitales, psicológicos, mentales, intuicionales y espirituales.


Esta constitución septenaria hace que cada una de sus partes refleje al todo, es decir que cada uno de los vehículos del hombre es también septenario, con lo que nos encontramos con una Mente. que según el cuadro pedagógico de la gran ocultista H.P.Blavatrsky, presentaría estas características:

Mente Superior (Manas)
1) Manas-Atma (Espiritual) color violeta (temas heroicos, místico y filosóficos)
2) Manas Budhi (Intuicional) color plateado (temas religiosos)
3) Manas-Manas (Mente pura sobre la que se reflejan los principios latentes de Atma y Budhi, conformando el cuerpo causal o Yo) color azul (intelecto, razón pura, filosofía especulativa, ciencias puras)

Mente inferior (Kama Manas)
4) Antakarana o Puente (Mental sombrío. Mansión de las obsesiones) color verde (temas especulativos concretos, técnicos y mecánicos. ciencias aplicadas)
5)K.Manas-Astral (Mental que da forma a deseos) color rojo (temas emociones, exaltaciones, sensaciones, dolores y placeres)
6) K. Manas- Pránico (Mental vigorizado por el aliento de Vida) color naranja combinado al rojo sangre. Dan vida y calor a las demás.
7) K. Manas- Denso (Mental referido a las cosas físicas) colores cálidos oscuros, entramado polícromo. Con su relativa inercia generan las afirmaciones de la opinión.

La imagen puede contener: flor y planta

Como las formas mentales sufren el efecto universal del "boomerang", tienden a regresar al punto de donde partieron, especialmente si no dan en el "blanco" al cual estaban dirigidas. De allí las recomendaciones milenarias de alentar los buenos pensamientos y desalentar los malos, pues aparte de los impactos que puedan provocar en el entorno exterior, es inexorable que regresen y, muchas veces potenciados, golpeen y aniden en el entorno interior, o sea, en la propia mente que las engendró. Los orientales dirían que esto es karma, pero no lo debemos entender como un karma de tipo aritmético simple, sino vital.

Cuando se planta una semilla no deviene de ella otra semilla, sino un vegetal que contiene centuplicadas copias semejantes a la semilla que lo originó pues, imbricada en la tierra, absorbe de ella los elementos que la potencian. Es un eco múltiple del sonido original y singular.

Esta posibilidad de multiplicación hace que el Ego se vea asaltado por miles de formas mentales ajenas, propias y mixtas. La voluntad poco entrenada del individuo actual, se convierte en juguete de estas formas mentales y así, desde la elección de una pasta dentífrica hasta la de una posición política o una forma de vida, se ve movido constantemente por las grandes oleadas de la marea multitudinaria que manejan las circunstancias, a la vez reflejos de combinaciones de situaciones previas, ya dadas cuando el individuo aparece en escena y de los poderes escondidos de voluntades que no son siempre humanas.


Tras los actos que aparentan ser puramente humanos se esconden fuerzas de la Naturaleza a la manera de grandes Elementales y es suicida debilitar la voluntad de los hombres. La férrea disciplina de los viejos monasterios y los viejos cuarteles militares no era tan tonta como hoy nos quieren hacer creer. Ella forjaba Hombres, en el mejor sentido de esta palabra. Una procesión o un ejército en marcha es la antítesis de la majada, del rebaño goloso que se detiene aquí y allí a mordisquear lo primero que sale del suelo abonado por sus propios excrementos. El sentido de la Mística, de la exaltación de los valores éticos profundos, de la generosidad, del coraje y del manejo del cuerpo, crean formas mentales que, al revertirse sobre la sociedad y sobre sus propios proyectores, lo ennoblecen y purifican todo, alejando los espíritus nefastos que promueven las enfermedades físicas y metafísicas.



La carencia de estas disciplinas permite que se descuelguen como temibles vampiros las peores formas mentales, algunas dormidas durante siglos en los oscuros rincones de lo que hoy se llamaría "el inconsciente colectivo" y ataquen a los más débiles de voluntad, debilitándolos más y más y envileciéndolos. De allí salen las tendencias al consumo de las drogas, a la violencia irracional, a la angustia, a la incapacidad laboral y a la falta de potencia para tomar decisiones redentoras.

Los afectados como niños pequeños, siempre están pidiendo algo pero jamás ofrecen nada. Descargados de vitalidad y vacíos de voluntad se arrastran y son arrastrados a la peor de las esclavitudes, que es el servilismo hijo del terror y padre de los errores.


La verdadera libertad es la obediencia a las leyes armónicas que rigen la Naturaleza. Esa es la ecología, y no la politizada que vemos en las calles. Esa libertad de la que sólo pueden disfrutar los puros y los fuertes es la fuente de las formas mentales superiores, las que regresando sobre sus emisores, los nimban con aureolas de santidad y heroísmo. Estas características los vuelven bellos a la vista de los Dioses.



El escudo de fuerza y santidad protege de las larvas y de los engendros de la noche moral por la cual estamos transitando

La espada de la voluntad corta la cabeza de los dragones del miedo, la corrupción y la miseria física y moral.

Del trabajo honrado, del valor para no sólo esgrimir los propios derechos sino de ofrecer los propios deberes, de la bondad y humildad de corazón, de la sana alegría que nos aleja de los alaridos de las bestias, de la oración que es hablar con Dios y del valor frente a la adversidad, de la recta concentración en lo mejor de cada uno de nosotros, nacen las formas mentales más esplendorosas y benéficas, hechas con Voluntad, Amor y Justicia.


La imagen puede contener: una o varias personas


Jorge Angel Livraga Rizzi
Cruz de París en Ciencias, Artes y Letras