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lunes, 29 de septiembre de 2014

LA VOZ DEL SILENCIO - texto tibetano



ENSEÑANZAS TIBETANAS PARA LOS DISCÍPULOS EN PROCESO DE INICIACIÓN

 
Bien sabido es que, en la India, los métodos de desarrollo psíquico varían según los Gurús (preceptores o maestros), no sólo por el hecho de pertenecer a diversas escuelas filosóficas, de las cuales se cuentan seis, sino también porque cada Gurú tiene su propio sistema, que, en general, mantiene muy secreto. Pero, más allá de los Himalayas, el método seguido en las escuelas esotéricas no varia, a menos que el Gurú sea un simple Lama de conocimientos no mucho mayores que los de aquellos a quienes enseña.

Las presentes instrucciones son para aquellos que ignoran los peligros de los IDDHI (1) inferiores.

Aquel que pretenda oír la voz del Nada (2) «el Sonido insonoro», y comprenderla, tiene que enterarse de la naturaleza del Dâranâ. (3)

Esta tierra, discípulo, es la Mansión de dolor, en donde hay colocados, a lo largo del Sendero, de tremendas pruebas, diferentes lazos para recoger a tu YO, engañado con la ilusión llamada «Gran Herejía».(8) -de la separatividad-.

Esta tierra, oh ignorante discípulo, no es sino el sombrío vestíbulo por el cual uno se encamina al crepúsculo que precede al valle de la luz verdadera; luz que ningún viento puede extinguir; luz que arde sin pabilo ni combustible.

Los SABIOS no se detienen jamás en los jardines de recreo de los sentidos.
 
Los SABIOS desoyen las halagadoras voces de la ilusión.
 
 
Aquel que ha de darte nacimiento, (21) búscalo en el Vestíbulo de la Sabiduría, el Vestíbulo que está situado más allá, en donde son desconocidas todas las sombras y donde la luz de la verdad brilla con gloria inmarcesible.

Aquello que es increado reside en ti, discípulo, como reside en aquel Vestíbulo. Si quieres llegar a él y fundir los dos en uno, debes despojarte de las negras vestiduras de la ilusión. Acalla la voz de la carne, no consientas que ninguna imagen de los sentidos se interponga entre su luz y la tuya, para que así las dos puedan confundirse en una. y tan pronto te hayas persuadido de tu propio Agnyana, (22) huye del Vestíbulo de la Instrucción. Este Vestíbulo, tan peligroso en su pérfida belleza es necesario sólo para tu prueba. cuidado, lanú, no sea que, deslumbrada por el resplandor ilusorio, se detenga tu alma, y en su engañosa luz quede presa.

Esta luz radiante emana de la joya del Gran Engañador (Mara); (23) hechiza los sentidos, ciega la mente, y convierte al incauto en un náufrago desvalido.

Antes de entrar en aquel sendero, debes destruir tu cuerpo lunar (33) expurgar tu cuerpo mental (34) y purificar tu corazón.
 
Las puras aguas de eterna vida, claras y cristalinas, no pueden mezclarse con los cenagosos torrentes del tempestuoso monzón.

Lucha con tus pensamientos impuros antes que ellos te dominen. Trátalos como pretenden ellos tratarte a ti, porque, si usando de tolerancia con ellos, arraigan y crecen, sábelo bien, estos pensamientos te subyugarán y matarán. Cuidado, discípulo, no permitas que ni aun la sombra de ellos se acerque a ti. Porque crecerá, aumentará en magnitud y poder, y entonces esta cosa de tinieblas absorberá tu ser antes que te hayas dado cuenta de la presencia del monstruo negro y abominable

Nada desees. No te irrites contra el Karma (40) ni contra las leyes inmutables de la Naturaleza. Lucha tan sólo contra lo personal, lo transitorio, efímero y perecedero.


Ayuda a la Naturaleza y con ella trabaja, y la Naturaleza te considerará como uno de sus creadores y te prestará obediencia.

Y ante ti abrirá de par en par las puertas de sus recintos secretos, y pondrá de manifiesto ante tus ojos los tesoros ocultos en las profundidades mismas de su seno puro y virginal. No contaminados por la mano de la materia, muestra ella sus tesoros únicamente al ojo del Espíritu, ojo que jamás se cierra, y para el cual no hay velo alguno en todos sus reinos.

Entonces te indicará los medios y el camino, la puerta primera y la segunda y la tercera, hasta la misma séptima, y luego te mostrará la meta, más allá de la cual hay, bañadas en la luz del sol del Espíritu, glorias inefables, únicamente visibles para los ojos del alma.  

Sólo existe una vereda que conduzca al sendero; sólo al término de ella puede oírse la «Voz del Silencio». La escala por la cual asciende el candidato está formada por peldaños de sufrimiento y de dolor: éstos únicamente pueden ser acallados por la voz de la virtud. ¡Ay de ti, discípulo, si queda un solo vicio que no hayas dejado atrás! Porque entonces la escala cederá bajo tus plantas y te precipitará: su base descansa en el profundo cenegal de tus pecados y defectos, y antes que puedas aventurarte a cruzar este ancho abismo de materia, tienes que lavar tus pies en las aguas de la Renunciación. Sé precavido, no sea que pongas un pie todavía manchado en el peldaño inferior de la escala. ¡Ay de aquel que se atreva a ensuciar con sus pies fangosos un escalón tan solo! El cieno inmundo y pegajoso se secará, se hará tenaz, pegará sus pies en aquel sitio, y como el pájaro cogido en la liga del cazador astuto, quedará imposibilitado para un nuevo progreso. Sus vicios adquirirán forma, y le arrastrarán hasta el fondo. Sus pecados levantarán la voz, semejante a la risa y al plañido del chacal después de la puesta del sol; sus pensamientos se convertirán en un ejército, y se lo llevarán tras sí como a un esclavo.

Mata tus deseos, lanú; reduce tus vicios a la impotencia, antes de dar el primer paso en el solemne viaje.
 
Ahoga tus pecados, enmudécelos para siempre, antes de levantar un pie para subir la escala.

No creas que pueda extirparse la concupiscencia satisfaciéndola o saciándola, pues esto es una abominación inspirada por Mara. Alimentando al vicio es como se desarrolla y adquiere fuerza, a la manera del gusano que se ceba en el corazón de la flor."



De un antiguo texto Tibetano "El Libro de LOS PRECEPTOS DE ORO"
 
fragmentos de LA VOZ DEL SILENCIO - Helena P. Blavatsky 

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