Entrada destacada

Cartas de los Mahatmas-fragmentos

Uno de  los  Maestros  dijo  que,  en  el  mundo  de  hoy,  donde  se  encuentran  tan  pocos  que  tengan   deseos   desinteresados  p...

Mostrando entradas con la etiqueta AMOR. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta AMOR. Mostrar todas las entradas

martes, 11 de julio de 2017

Amor -Sabiduría


No hay texto alternativo automático disponible.

"Cada pensamiento y cada sentimiento desinteresado
 es una ventana por la que veis vuestro verdadero Yo"

*C. Jinarajadasa*
_("En su nombre")_


La imagen puede contener: una persona


"Cuando se conoce a una persona tal como es, 
no puede sino amársela: 
hay entonces una comunión en la que se mezclan 
las diferentes cualidades de la vida. 
Es una intimidad espiritual que es, a la vez, 
conocimiento y la emoción que llamamos amor."
*N. Sri Ram*

La imagen puede contener: una o varias personas y exterior


Lo que forma parte de nuestras almas es eterno" 

Thackeray

lunes, 27 de octubre de 2014

LA BELLEZA ETERNA





"Conducido aquí en los misterios del amor, 
llegando al último grado de Iniciación,
de pronto verá presentarse a su vista 
una Belleza admirabilísima;ésta es, Sócrates, 
aquella por la que han sido todas nuestras precedentes fatigas;
Belleza eterna, increada, imperecedera,
que ni nace ni perece, ni crece ni decrece; 
belleza que no es en parte bella y en parte fea;
ni bella en un tiempo y fea en otro; 
ni bella con relación a una cosa, y fea en relación a otra;
ni bella aquí y allí fea;
ni bella para unos y fea para otros.
eternamente idéntica consigo;
Belleza de la que participan todas las demás bellezas,
de una manera tal,
que ya nazcan o perezcan todas ellas,
no por eso la belleza es, en sí mayor o menor,
ni sufre variación alguna"
Platón
"Si admitimos que todos los arquetipos son incorporaciones de la Naturaleza Divina que es Absoluta Belleza, de ello se sigue que en cada objeto existe la belleza en alguna forma, porque posee algún atributo de su idea madre o arquetipo. Por consiguiente, lo que nos permite reconocer la belleza en un objeto es un vislumbre lejano de su arquetipo.  De ahí se derivó la famosa doctrina platónica de la "reminiscencia". Todas las almas descendemos del reino de la belleza en donde eternamente contemplamos los arquetipos. Como dice Wordsworth: "Nuestro nacimiento es sólo un sueño y un olvido"; pero cuando reconocemos lo bello, "recordamos" nuestra patria eterna. Percibir lo bello, es sentirse peregrino en la Tierra, y no sosiegan el corazón ni la mente hasta que volvemos a nuestra "patria".

¿Cómo es posible que el Todo, que es Belleza y Fuerza y Esplendor, que es la suma de toda vida en todas las manifestaciones del Cosmos, descienda y quede oculto en algo tan intimo como un hombre o una mujer? Y, sin embargo, tal es el milagro increíble. Así descendió el Todo en Cristo, así mismo puede descender en todos nosotros.


Aún más, así ha descendido ya. Pero nuestros ojos no son capaces de ver tal maravilla, ni nuestra imaginación es capaz de comprender su alcance. Pero el amor, una vez transformado en aquel amor "que se elevó sobre la tierra para perderse en el cielo", nos presta nuevos ojos, y entonces, a través de nuestro amado o de nuestra amada, en su misma forma, vemos brillar la esplendente luz de Brahman.

Pocos hasta ahora han contemplado esta visión, en la que el amado hombre, doncella, maestro, hijo, se convirtieron en la puerta por donde penetró la deslumbradora luz del Todo y de hinojos cayeron en adoración ante el amado, exclamando "Mi Señor y mi Dios".

Pero este séptimo Cielo, al que sólo pocos llegaron, es el Cielo que algún día nos espera a todos.



fragmentos de C. Jinarajadasa

lunes, 20 de octubre de 2014

LA NATURALEZA UNIVERSAL DEL AMOR

Resultado de imagen de imagenes de LA REINA GINEBRA


En el sentido universal, el amor es el poder divino de la atracción que armoniza, une y vincula. Está opuesto a la fuerza de la repulsión, que es energía cósmica que materializa la conciencia de Dios. La repulsión mantiene todas las formas en el estado manifestado a través del maya, el poder de la ilusión que divide, diferencia y desarmoniza. La fuerza atractiva del amor contrarresta la repulsión cósmica para armonizar toda la creación y retornarla a Dios.

Aquellos que viven en conexión con la fuerza atractiva del amor consiguen la armonía con la naturaleza y sus semejantes y son atraídos a la feliz unión con Dios.

En muchas especies, cuando la pareja muere, la otra sucumbe poco después. Pero este amor es instintivo en los animales; ellos no son responsables de su amor.

Los humanos, por otras parte, tienen una consciente autodeterminación en el intercambio de amor con los demás. En el hombre, el amor se expresa de diversas maneras. Está el amor entre marido y mujer, entre padre e hijos, entre hermano y hermana, entre amigos, entre gurú y discípulo, entre el devoto y Dios, entre el alma y el Espíritu.

El amor es una emoción universal, sus expresiones se distinguen por la naturaleza del pensamiento a través del cual se mueve. Así, cuando el amor pasa a través del padre, su conciencia lo transforma en amor paternal. Cuando pasa a través del corazón del amante, da a ese amor universal otra cualidad más. No es el instrumento físico, sino la conciencia a través de la cual se mueve el amor la que determina la cualidad del amor expresado. 

Cada reflejo del amor proviene del amor cósmico, pero cuando es expresado como amor humano en sus diversas formas, siempre es algo confuso. La madre no sabe por qué ama al hijo y el hijo no sabe por qué ama a la madre. Ellos no saben de donde proviene el amor que sienten hacia el otro. Es la manifestación del amor de Dios, y cuando es puro y generoso refleja Su amor divino. De este modo, investigando el amor humano, podemos aprender algo del amor divino, ya que en el amor de los hombres vislumbramos una pequeña parte de ese amor de Dios.


En su expresión más idealizada, el amor conyugal puede ser una de las expresiones del amor humano más grandes. Jesús dio a entender esto cuando dijo: ‘Por esta razón el hombre deberá dejar a sus padres y unirse a su mujer.’*


Cuando un hombre y una mujer se aman pura y genuinamente el uno al otro, hay una completa armonía entre su cuerpo, su alma y su mente. Cuando su amor se expresa en su estado más elevado, tiene como resultado una perfecta unidad. Pero este amor también tiene su parte mala; puede ser contaminado por el abuso del sexo, que eclipsa el amor divino. La naturaleza ha dado una gran fuerza al impulso sexual, para que así la creación siga su curso; por consiguiente, el sexo tiene una parte en la relación entre hombre y mujer. Pero si se convierte en el factor dominante, el amor desaparece por completo y en su lugar aparecen la posesividad y el abuso y la pérdida de la amistad y la comprensión. Aunque la atracción sexual es una de las condiciones bajo las cuales nace el amor, el sexo por sí solo no es amor. Sexo y amor están tan separados como el Sol y la Luna.


Solo cuando el verdadero amor es lo más importante en la relación, el sexo se convierte en una forma de expresar ese amor. Aquellos que se preocupan demasiado del sexo fracasan en su intento de encontrar una relación conyugal satisfactoria. Es mediante el autocontrol que evitamos que el sexo sea la emoción dominante. En este mundo moderno, desafortunadamente, el amor es casi siempre destruido por poner demasiado énfasis en la experiencia sexual.

Aquellos que practican una moderación natural - no forzada - en su vida sexual desarrollan otras cualidades en la relación marido-mujer: amistad, comprensión, amor mutuo.

El abuso del sexo es comparable a conducir un coche sin aceite; el cuerpo no puede aguantarlo. Cada gota de esencia vital perdida es el equivalente a la pérdida de ocho gotas de sangre. Pero el punto importante a recordar es aprender a controlarse - la mera supresión puede ser perjudicial.

Las mujeres no deberían luchar por atraer al hombre con su atractivo físico. Uno siempre debería parecer arreglado, y no es malo querer ser atractivo, si se hace con buen gusto. Pero es erróneo intentar atraer a propósito al sexo opuesto mediante la atracción sexual.

La atracción entre el hombre y la mujer debe surgir del alma. Aquellos que tienen autocontrol tienen mejores oportunidades para atraer a la pareja correcta. Muchas chicas han venido a quejarse de que los chicos quieren tener relaciones sexuales primero o no quieren saber nada de ellas. La experiencia sexual es ruinosa para los jóvenes.


fragmentos
Paramahansa Yogananda

martes, 26 de agosto de 2014

LA PLENITUD DEL AMOR


"Quien ha llegado a unirse con el principio divino que hay en él, con el Espíritu cósmico o el Alma universal, conoce realmente lo que es la plenitud del Amor.  Puede seguir viviendo esta plenitud en el plano físico, aunque con la condición de mantener la unión con lo alto. Desde ese momento, todo se hace divino, porque tiene el poder de transformar la materia, la purifica, la ilumina.

Aquí abajo, todo es variable, inestable, hay que saberlo, y lo que uno cree que es oro, se convierte rápidamente en plomo. Para que vuestro amor siga siendo de oro, es necesario que contenga elementos divinos.

Los Iniciados que, durante sus meditaciones llegan a elevarse hasta las regiones del amor divino, reciben de estas regiones partículas etéricas de una gran pureza. Y estas partículas descienden hasta el plano físico donde dan de beber a todas las células de su cuerpo. Experimentan una plenitud tan grande, que ya no tienen necesidad de nada: ya no los atormenta ningún deseo físico puesto que es verdaderamente el Cielo quien ha tomado posesión de su alma, de su corazón e incluso de todos los órganos de su cuerpo.
No basta que se eleve para tocar y captar la energía divina; debe ser capaz también de hacerla descender y de recibirla en sí mismo.

Quien está iluminado sabe que no encontrará el amor de Dios si antes no se ha desembarazado de todos los sentimientos y de todas las ideas que no vibran en armonía con esa fuerza cósmica. La energía divina no entra en un receptáculo, en un recipiente que no está preparado para recibirla.

Desde el momento en que entráis en los planos más sutiles, y sobre todo si entráis en las regiones del alma y del espíritu, ya no podréis sentiros solos. Porque el Alma universal, el Espíritu universal están siempre allí, alrededor de vosotros, en vosotros mismos, y en todo momento podéis comunicaros con ellos.

El amor no os aportará la verdadera felicidad hasta que no hayáis llegado a encontrarlo en las regiones del alma y del espíritu.

fragmentos: Omraam Mikhael Aivanhov

martes, 19 de agosto de 2014

DE AMORE (Comentario a “El Banquete” de Platon)

Imagen relacionada

Comencemos recordando que Ficino define el Banquete como “descanso de las tareas, liberación para los cuidados y nutrición del genio; es demostración de amor y esplendor, alimento de la buena voluntad, condimento de la amistad, levadura de la gracia y solaz de la vida, su fin es la dulce comunión de la vida”.

La Academia de Careggi fue la primera y el modelo de las numerosas academias no oficiales, de dilettanti, del Renacimiento. Con ocasión de sus informales manifestaciones se reunían amigos y discípulos de Marsilio Ficino, hombres de Estado, altos comerciantes, religiosos, poetas, músicos y hombres que a menudo eran algunas de estas cosas simultáneamente, y que se atenían, a una rala disciplina.

El proyecto de la Academia surgió vagamente de Cosme de Medici, cuando conoció a Gemisto Platón en la “llegada de los griegos” a Florencia para el Concilio de la unión de las dos Iglesias(1439). Cosme, entonces, parece vislumbrar la posibilidad de crear, bajo la continuidad del poder de su familia, un utópico Estado platónico en Florencia. Pero no es hasta los últimos años de su vida cuando Cosme, a través de Landino y también de su médico personal, Diotifeci, conoce al hijo de éste, un joven fervientemente interesado por Platón. Comienza el mecenazgo de Marsilio Ficino, y poco después, en 1463, Cosme le regalará la Obra de Platon, la de Plotino, el Pimandro de Hermes Trimegistro, algunos escritos pitagóricos, y la villa de Careggi. Tras Cosme, y el breve período continuista de Piero il Gotoso, el joven Lorenzo de Medici, educado por Landino y Ficino mismo, recogerá el proyecto de Careggi como algo ya perteneciente a su casa y, desde entonces, coincidiendo el esplendor de la Academia con el período laurenciano, el grupo neoplatónico irá unido para la posteridad con la edad llamada aurea del Magnífico, como la propuesta más incisiva de la renovatio humanista.

La labor de Ficino adquiere una importancia capital al reavivar cuantitativa y cualitativamente la tradición platónica en la historia del pensamiento occidental. Traduce las obras completas de Platón, este mismo trabajo lo realiza con Plotino y otros muchos autores de la amplia tradición platónica.

En la Academia de Careggi, se crea una forma de pensar y de sentir, de vivir, en suma. Es el pensamiento de la Academia platónica el que va a dar nombre a esos sentimientos y a ofrecer una comovisión legitimadora.
El Comentario a “El Banquete” es un pretexto para exponer el propio pensamiento ficiniano. Y serán la luz, la mirada, los conceptos que van a definir la filosofía ficiniana.

Esquemáticamente, el Comentario fundamenta en primer lugar una ontología, a la que después dota de dinamismo, y este movimiento cristaliza en el principio de afinidad, o amor cósmico. Planteada la base general, Ficino se centra en el alma del hombre, eslabón intermedio de la cadena del ser. Como el resto del universo, el alma se mueve por el amor o, mejor dicho, dos amores; uno tiende hacia lo exterior y terreno, y por tanto, material y perecedero; el otro, hacia lo interior y divino, o sea, espiritual e inmortal. Estas dos opciones son la Belleza y el Bien. Los dos son aspectos de una misma cosa, pues los grados ascendentes de la Belleza confluyen en su origen con el Bien. La Belleza es algo a lo que se tiene acceso a través de los sentidos, mientras que el Bien, es algo abstracto e inasible, que necesita de una iniciación especial.

El Comentario se dedica a todos los matices del proceso de aprehensión y la relación de esta belleza y ese amor terrenos que nos hablan del otro mundo, y detenidamente, de qué modo y en virtud de qué la belleza y el amor de este mundo nos pueden conducir y traspasar a aquél. Si sólo nos quedamos en la belleza externa, el amor vulgar quizá desemboque en una locura enfermiza, e incluso podemos perder nuestra naturaleza humana y convertirnos en bestias. La otra alternativa será la divina locura, la iniciación en la ascensión de los furores, la profundización paulatina de la Belleza hasta el Bien, de la poesía al amor auténtico con el que alcanzaremos el logro de nuestras aspiraciones, la actuación de nuestra posibilidad superior, la unión con Dios, la inmortalidad, la felicidad eterna.

Dice Ficino: “El Amor va de Bien a Bien”, éste es el principio y el final del Comentario. Y entre tanto se habla del trayecto, de las huellas del camino para no perderse, de los grados intermedios, del “transcurrir hasta”.

A Ficino le interesa la situación del hombre en el Universo. El hombre no es sino alma. Habla de cuatro estratos: Dios, mente angélica, alma del mundo y cuerpo del mundo. En virtud de su posición central, el alma del hombre acoge simultáneamente los atributos de los grados superiores e inferiores. Con la opción a elegir entre uno u otro extremo del sistema, a reforzarlo e incrementarlo. Si el alma abraza con demasiado calor y detenimiento al cuerpo, el hombre puede perder su carácter de intermediario, y su raíz última, su inmortalidad.

Dios ha dotado al alma de dos luces: una, natural e innata, y otra, divina e infusa, que se relacionarán con la Venus Urania y la Venus vulgar. Según la utilización que haga de estas luces el hombre, puede sumergirse en la materia y bestializarse, o divinizarse. El espíritu del hombre posee dos fuerzas, la fuerza de entender y la potencia de engendrar. Estas dos fuerzas son en nosotros dos Venus, que van acompañadas de dos amores.
Pero la mayoría de los hombres, como Narciso, persiguen su sombra en el agua y se esfuerzan en abrazarla, o sea, admiran la belleza en el frágil cuerpo, que corre como el agua, y que es la sombra de su propio espíritu. Más no alcanzan nunca la sombra. Porque el espíritu, siguiendo el cuerpo, se desprecia a sí mismo, y no se sacia con el uso del cuerpo. Pues el no apetece en realidad el propio cuerpo, sino que, como Narciso, seducido por la forma corporal, que es la imagen de su hermosura, desea su propia belleza. Deseando una cosa y persiguiendo otra, no puede colmar jamás su deseo. Y por esto, se consume deshecho en lágrima, y así es atormentado y corrompido por las bajezas del cuerpo y muere, porque ya parece más cuerpo que espíritu.

Por tanto, las aspiraciones del hombre, su ansia de inmortalidad no es vana. La explicación de este movimiento fundamental sólo la hallaremos tras la exposición del dinamismo del sistema ficiniano.

Todo el Universo se mueve por amor, por un deseo innato de atracción, por un principio de afinidad. El mundo es una gigantesca armonía. En torno a Dios que es el Centro, se mueven los cuatro círculos; mente, alma, naturaleza, materia. “Dios es el Bien y la Belleza, los cuatro círculos”. El rayo de Dios ha pintado en estos cuatro sucesivamente las ideas, las razones, las semillas y las formas. No hay nada que escape, que esté desligado. Todo tiene su correspondencia, su enlace, su sentido. Los contrarios se ven contrarrestados. El universo es un enorme organismo. El mundo entero es un dar, un recibir, un devolver. Hay un perfecto acuerdo entre macrocosmos y microcosmos. Y si el hombre quiere llegar hasta Dios, quiere elevarse, tendrá que recorrer, armonizando con el ritmo universal, los cuatro anillos que le separan arrastrado por el amor, copula mundi, desde el mundo de las formas, en el que está inserto.

Así pues, tenemos el Bien en el centro y la Belleza en el círculo. Que son dos aspectos de la misma cosa, uno es la perfección interior; la otra, la exterior. La Bondad es la raíz que sustenta el crecimiento de la flor (la belleza). En su sistema circular el origen y el fin es el Bien, pero el tránsito de un punto al otro del círculo, la Belleza. La aventura del hombre es el viaje a través de la Belleza.

En la belleza universal hay un degradado de luz a través de los círculos concéntricos. De más claras a más oscuras, el rayo de la belleza universal pinta “en los ángeles, modelos e ideas; en las almas, razones y nociones; en la materia, imágenes y formas”. La luminosidad es una garantía de la participación del esplendor de Dios. Para Ficino “la belleza del cuerpo es una cierta vivacidad, gracia, gesto que resplandece por el influjo de su idea”. Toda belleza visual es espiritual.

En el caso de Ficino, el amor produce "muerte" para después producir vida eterna. El amante pierde su spiritus, ante el amado, y muere. Sólo después de la aceptación y la entrega, a modo de intercambio o devolución, del espiritu del amado, resucitará, y así “aquel que tenía una vida, a través de la muerte, tiene ahora dos”.* En la obra “De amore”, es el argumento más fuerte e inmediato de la inmortalidad. En esta vida la posesión del otro no es completa, el deseo no se agota en el amado. Esta insatisfacción gira hacia una proyección trascendente. En último término, el objeto del deseo es Dios, que da un gozar inacabado, que se reproduce eternamente. Y en esto consiste el amor platónico que, a través de la contemplación de la belleza física del amado, nos lleva, como en Plotino, a la belleza de las virtudes, las ideas, y, finalmente, a la contemplación de aquella belleza indeterminada, pura, única.

Entre las manías o locuras en el hombre, Ficino señala dos clases, debidas a defectos del cerebro o del corazón. A la del corazón se la llama comúnmente amor. Pero hay otro tipo de locura, o furor divino, que “eleva al hombre por encima de su naturaleza y lo convierte en Dios”. Este furor se puede dividir en cuatro clases ascendentes: el poético, el histérico, el profético y el amoroso.

Como resultado del amor el hombre armoniza con el cosmos, con el mundo, con su sociedad. Pero el amor, es el dios alado, o el que da alas, “el verdadero amor no es otra cosa que un esfuerzo por volar a la belleza divina, provocado en nosotros por la presencia de la belleza corporal”.

Ficino inunda su filosofía con la metáfora de la luz. El Comentario se abre con una metáfora de la creación como incendio de deseo. La luz es la unidad última, el principio espiritual de todas las cosas. Su fuente es Dios, el Sol. El todo lo ilumina, lo vivifica, lo calienta. Todo Amor comienza en la mirada. A la luz del Sol, al rayo de la luz única que le ilumina y alumbra toda la belleza del mundo, la mirada responde con otra luz interior. Entonces se produce el efecto del espejo, el desdoblamiento. De la parte de allá del espejo está la belleza iluminada por Dios, en sus diferentes formas y matices, de la parte de acá la fecundidad del alma reproduce un microcosmos resplandeciente. “En su seno brilla la luz eterna de Dios, completamente llena de las razones y las ideas de todas las cosas, y hacia la cual el alma, cuando quiere, se vuelve”. El espejo es la imaginación. El espejo nunca refleja lo que representa. En este espejo, la iluminación más fuerte es la interior, la que procede de los ojos interiores que saben de una realidad más sentida, más vivida. De una realidad más amplia.

La luz del espíritu es verdad, la cual es la única cosa que Platon pedía a Dios en sus ruegos: “Concédeme, Dios, que mi espíritu se haga bello, y que las cosas que pertenecen al cuerpo no impidan la belleza del espíritu. Que yo considere rico sólo al que es sabio”. Declara con estas palabras, que la belleza del espíritu consiste en la verdad y en la sabiduría, y como ésta es concedida a los hombres por Dios. Una misma verdad dada a nosotros por Dios en sus distintos efectos, adquiere los nombres de las diversas virtudes. En cuanto muestra las cosas divinas, se llama sabiduría, que Platón pide a Dios sobre cualquier cosa. En cuanto muestra las cosas naturales, ciencia, si las humanas, prudencia, si nos hace equitativos, justicia, si invencibles, fortaleza, si tranquilos, se llama templanza.

Y para terminar recordamos las palabras de Diótima a Sócrates: “Te aconsejo que en primer lugar consideres la belleza del espíritu, que se basa en las costumbres, para que entiendas que hay una sola razón de todas estas costumbres, por la cual del mismo modo son llamadas honestas." O sea, una única verdad de vida purísima que, por los actos de la justicia, la fortaleza y la templanza, nos conduce a la verdadera felicidad.

"Ama primero esta única verdad de costumbres y luz bellísima del espíritu. Sabe, que debes elevarte por encima de las costumbres a la clarísima verdad de la sabiduría, la ciencia y la prudencia. La luz infinita es independiente de todo cuerpo, pues brilla sin medida ni límite, porque brilla por su naturaleza. Por tanto, la luz y la belleza de Dios, que es enteramente pura y libre de toda condición, se llama belleza infinita. Y la belleza infinita requiere un amor inmenso”.

Estamos totalmente de acuerdo con el autor de este libro, y pensamos que releer, meditar y charlar sobre estos temas, es un verdadero “Banquete” para el alma, que sin duda alguna, se fortalece con estos alimentos. Experimentando la comunión con la vida.
Resumen: DE AMORE (Comentario a “El Banquete” de Platon)
de Marsilio Ficino

sábado, 24 de mayo de 2014

La Ley del Amor...(En el Amor Cortés)

 
 
  "Nadie puede amar realmente sin ser impulsado por la esperanza del amor"
 
 
 
"El amor cortés, es fin´amor; se trata, pues, de un amor hasta el fin, y entendiéndolo bien, de un amor llevado a sus límites extremos. El fin´amor puede entenderse, como una acción amorosa dirigida hacia un fin.
 
 
El iniciador consiste sólo en abrir los ojos del héroe a una visión profunda del universo, en ningún momento se cuestiona el libre albedrío de este héroe; él debe saber lo que desea o no, debe ver o no ver, hacer o no hacer.
 
 
 
El Caballero al emprender su búsqueda de la dama, hace su entrada en la caballería de amor.
"La caballería de amor" es una cofradía o, mejor una especie de comunidad fraterna.
 
El caballero se lanza a una demanda de amor, y para llevarla a buen término debe pasar por las aventuras que le destina la mujer a la que ama, en virtud de su derecho de iniciativa.  Así podrá mesurar en su justo valor a su enamorado. El caballero sólo puede volver hacia ella si termina victorioso la prueba.
 
El héroe nunca puede tener éxito en su búsqueda si no es ayudado, guiado, por un ser superior, humano, divino, o por una entidad espiritual que reviste distintas apariencias.
 
El Amor total, absoluto, si implica exclusividad, no puede escapar a cierta coacción: el amante y la amante se pertenecen el uno al otro.

No es la posesión del o de la amante, sino la exclusividad, la relación privilegiada que se mantiene con el ser elegido.
 
Ésta en efecto, la gran lección que da el amor cortés; la superación del estadio del egoísmo y el egocentrismo para llegar a un estado de simbiosis con el ser único que uno ha elegido.

 
Ello supone una total renuncia a las tentaciones del ego. De ahí la aparente despersonalización de Lanzarote, dispuesto a todo para obedecer los deseos de la reina. El valor y el poder de Lanzarote sólo existen en función de esta renuncia.
 

 
Para Lanzarote, el Graal fue Ginebra, con todo lo que eso comporta de divinización de la mujer.
 
Pero lo que más cuenta no es tanto el Objeto que debe alcanzarse como la propia demanda, que es acción, que es metamorfosis.
 
Ginebra, amada por su caballero-sacerdote del modo que sabemos, no es ya la misma que la joven reina que era antes del encuentro, Ginebra no existe ya sin Lanzarote. Lanzarote no existe ya sin Ginebra. Tenemos aquí, en el plano del mito  y en el de la expresión literaria, el ejemplo más adecuado a las teorías del amor cortés.
 
Esta fusión con el Otro explica bastante bien las actitudes que el código de amor reclama del verdadero amante.  El amor debe impregnar toda su vida, en cada segundo de su existencia, porque el amor es Renovación perpetua.
 
El amor, según la teoría cortés, no es un estado sino una acción.
 
Todo debe ser utilizado para que la pareja se convierta en la unión perfecta de dos seres aislados en esta tierra, reconstruyendo así, aun sin saberlo, la famosa díada, la pareja sagrada, el andrógino mítico que algunos consideran el origen de la vida. Y el temor del amante ante la dama es algo más que un miedo psicológico, es realmente un miedo metafísico; el mundo entero puede derrumbarse si la pareja ideal pierde su equilibrio, pues la "pareja infernal" del amor cortés es la imagen de mundo que cada uno de nosotros intenta devolver a su grandeza y su pureza primitivas.
 
Por otra parte, en esta reconstrucción de la pareja primitiva divina reside el milagro. Hay milagro porque la reconstrucción es frágil, pero también porque es posible. Las pulsiones profundas del ser llevarán, necesariamente, a esa fusión. Hay reminiscencia de un antaño, una nostalgia de los orígenes. Pero para recuperar los orígenes no hay que volver hacia atrás. Muy al contrario, hay que seguir adelante, andar por los engañosos senderos de ese bosque de Broceliande donde se han dispuesto las trampas que servirán para eliminar a los impostores.
 
El amor cortés no es una pasión desenfrenada que los amantes sufren sino, por el contrario, un amor maduro, reflexivo y sometido al cedazo de la razón. Se presenta como una invitación a la superación y a la trascendencia.
 
El caballero supera etapas que, en cierto modo, le ponen en pie de igualdad con una dama antes inaccesible, por más alta que él, casi divina, pero la dama. por la prueba a la somete a su amante y el beneficio que de ella obtiene, alcanza la plenitud de su ser y de su personalidad.
 
El elemento básico del amor cortés es establecer nuevas relaciones de orden afectivo entre el hombre y la mujer.  Apelar al valor liberado de cualquier bajeza, lavado de todo lo que lo obstruyen, ilusiones diabólicas, falsas interpretaciones, es una invitación a llevar a cabo una auténtica catarsis por la que se puede aspirar a convertirse en "perfecto". 
 
Los rayos del sol (y, por metáfora, los "ojos de la dama") dan vida al amante-luna que se alimenta de ese calor y esa luz divinos, al menos por algún tiempo (durante una lunación), y es necesario que ese encuentro sol-luna se reproduzca periódicamente.
 
 
Lanzarote, al no negarla nada a su amante, afirma con fuerza la superioridad de la que ama y la dificultad que presenta su conquista. Pero, al hacerlo, transforma su ser. Ginebra se lo ha quitado todo. Pero se lo da todo. El intercambio es perfecto. He aquí ahora la nueva pareja, la pareja ideal, que toma posesión del mundo para mayor gloria de este mundo, puesto que, en realidad, el mundo artúrico soñado, sólo se mantiene por la cohesión de esa pareja fundamental.
 
Se trata, en definitiva, del ascenso del Ser de Luz... hacia la Morada que nunca debió abandonar.
 
La pareja cortés es una "pareja infernal" en la medida en que se levanta contra leyes y costumbres e intenta recuperar la situación primitiva, paradisíaca, del alba de los tiempos, cuando las antinomias no se percibían como contradictorias..."
 
 
 
 
fragmentos de EL AMOR CORTÉS o la pareja infernal
Autor: JEAN MARKALE-

viernes, 28 de noviembre de 2008

A TRAVÉS DEL AMOR....




“… A través del Amor,

una parte de vosotros

quedará en el ser amado

y de él hará parte para siempre;

a través del Amor,

una parte del ser amado
vive en vosotros

y será parte de vosotros mismos

para toda la eternidad.


LUCES DE LO OCULTO
C.L.U.C.

jueves, 19 de junio de 2008

RAZÓN Y PASIÓN por dos poetas

LXIV

Te amo desde el origen del amor
hasta el final del mundo, hasta morir,
te amo en la ocupación de mis deberes,
te amo en la soledad que deja el día,
cuando abandona su vestido de oro...

Pregunto, si mi reino ha terminado
en ti, qué haremos para renunciar
y para comenzar, para existir...

Pero me bastas tú, como una copa
de agua del bosque destinada a mí:
acércate a mi boca, transparente,
quiero beber la luz que te ilumina,
detenerme en tus ojos, y quedarme
muerto en el luto de tu cabellera.
Soneto XVII

**

Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde,
te amo directamente sin problemas ni orgullo:
así te amo porque no sé amar de otra manera,
sino así de este modo en que no soy ni eres,
tan cerca que tu mano sobre mi pecho es mía,
tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño.

Pablo Neruda
**
Haced que vuestra alma exalte a vuestra razón
a la altura de la pasión, para que sea capaz de cantar.
Y dirigid vuestra pasión con el razonamiento,
para que pueda vivir a través de su diaria resurrección
y, como el ave fénix, elevarse de sus propias cenizas.


Entre las colinas os sentéis a la sombra fresca de los álamos,
compartiendo la paz y la serenidad
de los campos y praderas distantes,
dejad que vuestro corazón diga en silencio:
“Dios descansa en la razón”
Y cuando llegue la tormenta y el viento poderoso sacuda el bosque
y los truenos y relámpagos proclamen la majestad del cielo,
dejad a vuestro corazón decir sobrecogido:
“Dios se mueve en la pasión”
Y ya que sois un soplo en la esfera de Dios
y una hoja en el bosque de Dios,
deberíais descansar en la razón y moveros en la pasión.


Khalil Gibran

sábado, 14 de junio de 2008

AMOR: EL IDEAL COMPATIBLE

Resultado de imagen de imagen parejas felices


Un hilo de continuidad une todas las formas de amor, de modo que las diferencias se basan más en el objeto amado y en la calidad del amor mismo que en la esencia básica. Sabemos que cuando una persona siente amor por otra es capaz de sentir amor por otras cosas en el universo, ya que el centro del amor se halla abierto. Cuando un individuo siente un gran amor por la vida, es capaz de amar todas las cosas.... ¡pues amar algo es el fundamento para amarlo todo!


A veces, confundimos la pasión con el amor porque malinterpretamos la diferencia entre el impulso sexual y el sentimiento. La pasión excita la personalidad. El amor eleva el espíritu.


La pasión es poder. El amor es el único poder que puede vencer a la pasión. Cuando las personas sólo se relacionan por medio de la pasión, pueden experimentar una secuencia volátil de emociones, lanzando al viento todo sentido ético y toda conciencia. El amor es mucho menos excitante, pero tiene un valor inconmensurablemente mayor, porque su esencia es una serena fuerza de sustentación que se alimenta del alma, llenando y suavizando los espacios vacíos del propio ser, aportando al individuo un sentido de plenitud.


Sólo necesitamos experimentar amor para apreciar completamente el propósito divino. El amor empieza allí donde terminan el razonamiento y la lógica. El amor nutre el espíritu y alimenta el alma. El amor es la diferencia que existe entre una nota musical y escuchar la música. Produce una gratitud por la vida que emana del mismo núcleo del alma del individuo, floreciendo en la sensación de que todo va a ir bien. El amor es lo que hace que todas las cosas se acoplen. Se podría comparar con una luz que brilla en el interior de la semilla de la verdad, que proporciona calor e inspiración divina a todos aquellos que sean capaces de percibir su esencia. Es la única fuerza capaz de armonizar al ser humano consigo mismo. Nadie puede experimentar amor por otro y estar en discordancia consigo mismo.


Cuando una persona se completa a sí misma a través del amor por otra, entra en juego un tercer factor. El universo parece inclinarse para realizar y cumplir los objetivos de ambos. Las situaciones difíciles se transforman en fáciles. Los obstáculos desaparecen milagrosamente. Una profunda sensación de sentido empieza a florecer a partir de dos tallos entrelazados hacia una unicidad universal.

Resultado de imagen de imagen parejas felices

fragmentos de : Martin Schulman

jueves, 1 de mayo de 2008

AQUEL OLOR...


 
¿En qué cuento te leí?
¿En qué sueño te soñé?
¿En qué planeta te vi
antes de mirarte aquí?
¡Ah! ¡No lo sé…., no lo sé!

Pero brotó nuestro amor
con un antiguo fervor,
y hubo, al tendernos la mano,
cierta emoción anterior
venida de lo lejano,
Tenía nuestra amistad
desde el comienzo un cariz
de otro sitio, de otra edad,
y una familiaridad
de indefinible matiz….

Explique alguien (si lo osa)
el hecho, y por qué, además,
de tus caricias de diosa
me queda una misteriosa
esencia sutil de rosa
que viene de un siglo atrás….

Amado Nervo