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sábado, 11 de febrero de 2017

Los peligros del "Esoterismo"


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Llámase esotérico al núcleo o corazón oculto de los Seres y Cosas. Su causa, su raíz, su por qué. Es lo que no está oculto sino a la vista tras una cobertura o velo, aunque la ignorancia de los observadores y su superficialidad materialista, les hace negar todo lo que su conceptos estrechos y carentes de altura espiritual les impiden ver, oscurecida por prejuicios y falsa información.

Si elegimos un ejemplo entre mil, lo esotérico sería la hoja de la espada, visible y conocida tan sólo por quienes se atreven a manejarla y extraerla de la vaina o funda, única cosa evidente para el que no conozca la naturaleza del arma y más afecto a los adornos superficiales que a las honduras sólidas y brillantes, peligrosas para los no instruídos en su uso y percepción. Así, lo exotérico no sería de manera alguna antítesis de lo esotérico, sino su caja o continente que está naturalmente relacionado con su contenido.

La Naturaleza es funcionalmente una. Y quien brutalmente separe lo esotérico de lo exotérico, está seccionando la vida, disipándola y matando todo aquello que la vida aliente. Son inconscientes asesinos intelectuales de la Realidad.

¿Es que no hay cosas secretas?

Nuestra capacidad de conocimiento, percepción y vivencia no está en relación con las cosas misteriosas tan sólo, sino aún en mayor medida con nuestra propia capacidad. Tanta agua saca una cucharilla de un pequeño recipiente como del mar. Inútil es tratar de extraer más líquido que el que nuestra cucharilla-conciencia pueda contener. Lo práctico, para el que realmente quiera avanzar en el Sendero de la Espiritualidad, o sea, del verdadero esoterismo, no constituye el darse de cabeza contra la cerrada puerta, sino saber fabricar la llave que la abrirá. Y esa llave, como lo representaron sabiamente los antiguos egipcios con lo que llamamos Ank o Llave de la Vida, es el hombre mismo.

Si una persona es fanática o está obnubilada por creencias infantiles, se detendrá a cada paso ante lo "exótico". Y hará una división "maniqueista" de la vida entre lo esotérico -lo que ella ignora- y lo exotérico -lo que ella sabe- Hará de la Sagrada Ciencia una concepción primitiva y errónea, sobrecargada de superstición y miedo. Y buscará por retorcidos senderillos peligrosos ascender a una cumbre que siempre se le escapa y que le hace gastar su existencia marchando encorvado bajo el peso de sus propias fantasías, que pueden despeñarle a los abismos de la locura, del egoísmo y la miseria física y moral.

¿Existen entonces peligros en el esoterismo?

Sí, pero como los que están potencialmente en un automóvil que no se sepa conducir, en una Biblia que no se sepa leer, en un Bhagavad Gita que no se interprete correctamente, en un arma en las manos de un niño, o un remedio que no se atine a administrar correctamente.

El agua es imprescindible para todos nosotros, pero ahoga y mata al que se arroja a ella y la ingiere por las narices.


Por ello hemos colocado en nuestro encabezamiento "Esoterismo" entre comillas. Pues lo que muchos entienden como tal no lo es, sino un burdo remedo. Una farsa peligrosa y alucinante. 

Desgraciadamente, las características especiales de nuestro momento histórico de cambios y manipulaciones, han engendrado una frondosa literatura de "esoterismo-ficción", que nada tiene que ver con el verdadero esoterismo filosófico, con la búsqueda real de las Raíces del Arbol de la Vida.

Allí los tenéis. No pasa día sin que aparezcas alguna nueva publicación o "Escuela" que le llena la cabeza a los incautos sobre la manera de levantar Kundalini a través de rebuscadas relaciones sexuales, sobre cómo llegar al Nirvana comiendo zanahorias, de la forma y manera de hacerse un paseillo en un OVNI o de conocer, como amiguete de taberna, a los Maestros de Sabiduría.

Toda una fauna "esotérica" rebuzna sus pseudoconocimientos, relincha sus creencias demenciales y hocica en cuanto monumento nos legó la antigüedad, atribuyendo la construcción de la Gran Pirámide a los extraterrestres, o afirmando que "La Jerarquía" (¿tendrán una mínima idea esos pobrecitos de lo que están hablando?) se trasladó del Tibet a los Andes, o de California a Ibiza.

Todo el mundo hace horóscopos, cree saber alquimia, lee las líneas de las manos, convoca a los espíritus, receta hierbas curativas, y las "Iniciaciones" llegan por correo en sobre abierto para impresos, previo pago de unos pocos dólares.

Se amontonan los explotadores con los explotados y a la suma de ignorancia se le llama "Conocimiento Esotérico". Basta con que muchos crean en una cosa para que pase a ser una certeza, un dogma. Como la democracia está de moda, también se aplica en este terreno. Tanto se ha mentalizado a las gentes que, si los más afirman algo, tienen prioridad sobre toda minoría.

Desde un rincón de la Historia, Sócrates afirma en los libros de Platón que, aunque todos los hombres se volviesen ciegos, la luz seguiría existiendo y los árboles serían verdes. Pero él, ya en su tiempo, tuvo que apurar una copa de cicuta por no coincidir con la momentánea mayoría que regía Atenas. La estupidez humana no es nueva... Los que son nuevos son los estúpidos.

La marea negra de esta desinformación fanática toca todas las playas de las actividades humanas. Se extiende. Es peligrosa.

¿No se relaciona acaso la consumición de drogas con la obtención de vivencias "sobrenaturales" ?

¿Qué tiene que ver el verdadero esoterismo con toda esa basura?
Nada. Pero por todas partes surgen sectas cofradías más o menos secretas que escudándose en la Gorgona paralizante de sus aberraciones, hacen más y más víctimas.

Ante estas demenciales manifestaciones de masificación cabe el preguntarnos ¿qué es lo que pasa? ¿Por qué tanta locura y violación de los más elementales derechos humanos? ¿Cómo logran deformar la realidad, retorcer la Historia, amenazar a cuanta persona bien intencionada quiera saber algo más sobre la vida y sobre la muerte?

La respuesta es simple, pero terrible.

Estamos viviendo los últimos tiempos de una forma cultural, de una civilización que se derrumba sobre sus propias bases, las sepulta y las ignora.

Es evidente el advenimiento de una nueva Edad Media y como en un gran terremoto, todas las cosas elevadas tienden a caer rodando a los pies de los desconcertados, que las mutilan y tallan en sus otrora bellas formas, sus idolillos y monstruos que surgen de sus terrores. Y luego las adoran para ser aplastados por nuevas moles que se precipitan destrozadas desde lo alto.

Cuando los bárbaros entraron en roma se utilizaron las estatuas marmóreas que coronaban el Mausoleo de Adriano como piedras de improvisadas catapultas y onagros...destrozándolas primero.


El vacío de poder creado por la caída de los Valores Permanentes ha dado lugar a la penetración de creencias exóticas portadas por hombres fanáticos. El miedo les abre paso, la ignorancia allana sus caminos. La enanocracia eleva a los bufones en el aire y los proclama "Enviados", "Gurús", "Maestros". Y de tales mentores, tales enseñanzas.

Mas nada ganaremos haciendo un simple catálogo esbozado de nuestras desgracias. No debemos ser catastrofistas. Debemos elevar nuestra esperanza y nuestro esfuerzo como un viejo y renovado pendón que rescate al individuo humano de la masa de lodo inhumano, de la inercia fatalista y sensual que debilita.

Existe un Esoterismo Verdadero, Filosófico, Humanista y creyente en Dios y en todas sus criaturas visibles e invisibles. 

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Existe una Acro-polis o "Ciudad alta", una Aristocracia Espiritual a la que tienen derecho y acceso todos aquellos que, olvidándose de separatismos, traten de ayudar a salir de la ciénaga a sus hermanos, no sólo con bellas palabras sino tendiéndoles los brazos, sin importarles de dónde vengan, sino adónde quieran ir, y señalándoles caminos limpios y seguros.

Toda dama, todo caballero en el ancestral sentido de estos términos, está moralmente comprometido no sólo a ser libre, sino a ayudar a liberarse a los otros. Hay que inspirar buenas acciones y hay que trabajar duramente, cabalgando los propios defectos y forzándolos a encarar los abismos para asomarse a ellos y dar ayuda a tantos necesitados.

Sí, el verdadero Esoterismo, existe, existió y existirá. Es la búsqueda de las Esencias, de lo Puro, de lo Alto, de lo Inmortal, del Hombre y de Dios. Es la verdad sin ropajes innecesarios, es la Semilla Nueva del Hombre futuro. Heredero de sus Mayores, que no deforma la Historia pasada ni que se forjará en el porvenir. Es lo natural en el seno de la Naturaleza.


Y el verdadero Esoterista es, ante todo, Filósofo. Lejos están de él las creencias absurdas y los orgullos dementes. Sencillamente investiga, sin perder cortesía ni elegancia. Antes que Mago, quiere ser un hombre bueno, pues sabe que no magia mayor que la que otorga la bondad y porque está en su Naturaleza interior el ser bueno, aunque no hubiese karma que lo premie.



Ama lo Bello y lo Justo. Cualidades y valores que son siempre evidentes para el que los busca de corazón.

Cree en Dios, cree en sí mismo, cree en el Destino Benéfico que el altísimo ha otorgado a todos los Seres del Universo, visible e invisible.


Para él no existen los peligros del Esoterismo.

Porque el verdadero Esoterismo bien entendido, no es un peligro, sino un retorno a la Naturaleza y a Dios. ¿Te atreves tú a retornar? ¿Volver a la alegría, volver a creer?

Más allá del horizonte tenebroso, se alza un Nuevo Amanecer.




Jorge Angel Livraga Rizzi- 
Septiembre 1984
Cruz de París en Artes, Ciencias y Letras

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