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viernes, 3 de febrero de 2017

EL MITO DEL NEO-RACIONALISMO-Mitos del Siglo XX

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La razón, del latín "ratio", es la facultad de discurrir. Y el raciocinio se define como un acto del entendimiento por el cual se llega a verdades nuevas a partir de, por lo menos, de dos verdades conocidas. Es la proposición en donde las causas se encadenan con los efectos, los que a su vez son causas de otros efectos posteriores.

Este mecanismo mental, que suele emparentarse con el silogismo griego, tiene, sin embargo más profundas raíces, y tanto en China como en India, existieron Escuelas de Lógica, por lo menos desde finales del II milenio a.C. Las últimas investigaciones están demostrando que sin la aplicación de principios lógicos en la Teoría de las Proyecciones, hubiese sido imposible la resolución ergonómica previa a construcciones tan exactas como las Pirámides, que datan cuando poco del IV milenio a.C.

Pero el Renacimiento nace de la pretensión de que sólo la razón puede interpretar la Realidad.

Teniendo el Hombre tantos accesos a la Realidad como planos en su compleja constitución, el dar una prioridad absoluta a uno de los mismos, nace forzosamente de su propio derrumbe interior que cercena la capacidad de la intuición y de la experiencia. Es un alejamiento antropocéntrico de la Naturaleza  física y metafísica. Buscando la Realidad, el hombre se aleja del ecosistema del Universo, se aísla, marchando inexorablemente hacia la soledad y el sofisma de identificar el pensamiento con la existencia.

La catástrofe de un racionalismo a ultranza comienza con Aristóteles en la corporización de las ideas y estalla con Descartes, quien se apoya en la duda y circunscribe la racionalidad del mundo a leyes de sucesión mecánica, excluyendo toda Finalidad Universal, negando los principios platónicos, Malebranche, Spinoza, Leibnitz, Wolff, Hobbes, Berkeley y Hume matizan de diferentes maneras estos asertos. Kant hace reaparecer lo metafísico, si bien bajo formas gnoseológicas que critican a la razón pura y a la razón suficiente. Hegel va a hacer entrar lo irracional como forma de racionalidad de la Realidad.

Las líneas matrices del pensamiento humano se diluyen.

La compleja, pero a la vez cándida actitud racional de Tomás de Aquino -que hace sierva a la razón de la religión por él sustentada, en una intuición de elementos que podrían estar más allá de la comprensión humana- se hunde velozmente.

El hombre ha desintegrado el Hombre.



Esta síntesis o "ayuda memoria" para muchos lectores, ha tenido como finalidad el que podamos plantearnos una pregunta: ¿Qué pasó para que un cierto materialismo mecanicista fuese tomando por asalto la conciencia del hombre occidental y lo llevase desde el ecosistema de un mundo clásico, en marcha pero balanceado, hasta otro desgarrado, por angustias, incertidumbres, vanidades y utopías, que reflejándose en los pueblos, los precipitan al ateísmo y al materialismo más digno de las bestias que de los humanos? ¿Cómo, en nombres de la razón y de lo razonable, se ha caído en la locura de un instinto deformado por sutilezas que la degeneran?


La extensión, profundidad e importancia del tema desborda el marco de este pequeño trabajo, pero podemos decir sintéticamente, que la caída del mundo clásico fue algo mucho más importante de lo que suponen los historiadores. Nos aterroriza descubrir los elementos subconcientes que hacen que un concepto del siglo V se complazca en levantar edificios con pedazos de otros anteriores, de ruinas, y cuando encuentra una columna entera, la parte por el medio y la reemplaza de forma que aparezca como torcida o fuera de la vertical. O cuando Simeón el Estilita cree -y con él miles de personas- que estando sobre un capitel, a 20 metros de altura, está realmente más cerca de Dios.

Son las semillas de la locura.
Y esa locura se va a ramificar, destruyendo todo lo bello y lo sabio, de modo que si no fuera porque los árabes vivieron en zonas marginales del antiguo imperio romano y guardaron algunos elementos, así como órdenes cristianas de caballería y aislados monasterios también lo hicieron, se hubiesen perdido casi totalmente las obras de un Platón, por dar un solo ejemplo. 

Las diferentes clases de bárbaros arrancan los grifos de Roma o de París, y se extrañan de que al girar sus llaves en sus lejanos fiordos, ya no salga de ellos agua potable.


Se prohibe bajo pena de muerte el estudio de los astros, de la anatomía humana, de la circulación de la sangre y de la óptica. Distintas cofradías de locos rabiosos, desde los "fraticelli" hasta los "iconoclastas" recorren Europa.

El Renacimiento se verá empañado por las luchas sectarias de la Reforma y la Contrarreforma. 
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La antirazón, el dogmatismo en su peor acepción, el abuso de la fuerza, se imponen. En los hechos, pero no en los corazones. Ni en las cabezas. Muchos siguen pensando...pensando... y esperan.

Por una ley física, un peso de péndulo suspendido sobre una lateral, al ser soltado, rebasará velozmente el punto medio de la verticalidad y escalará la lateral contraria con semejante velocidad a la que recorrió la descendente.



Era inexorable que los oprimidos aspirasen a ser opresores, si bien en nombre de la justicia, equidad, libertad, fraternidad, igualdad... Y también era inexorable que los conocimientos, verdaderos y falsos, acumulados por los investigadores, pusieran en ridículo la "letra muerta" de los "libros sagrados" y "revelados" que se fueron viendo como recopilaciones de otros más antiguos, execrados como obras del diablo y sus posesos.

Para probar los argumentos de los múltiples bandos estaba la razón. Y la razón fue desgarrando no sólo las vestiduras, sino las carnes y los huesos de la vieja sociedad degenerada. Más, así como el abuso del alcohol lleva al alcoholismo, el abuso de la razón llevó al racionalismo. Una necesidad se reemplazó con otra, y la investigación se hizo sinónimo de modernidad y de felicidad. Nacen las utopías sociales, económicas y políticas. Las ciencias físicas y el mecanicismo toman por asalto la gnoseología y la metafísica. El siglo XVIII y el XIX verían el auge de estas posiciones reivindicatorias -¿y por qué no decirlo claramente?- vengativas. Nacen bajo las remendadas banderas de la "ilustración" los nuevos dogmas; el agnosticismo, el pragmatismo, el relativismo, el subjetivismo, el positivismo, con sus secuelas de luchas de clases primero, y de un todos contra todos después. Al principio la razón es sinónimo de realidad y, por "lógica" consecuencia, la realidad es siempre razonable. Por debajo y por encima de la razón, nada existe. Finalmente se dirá que lo único que existe es la libertad y el pluralismo, dando a luz al liberalismo y su consecuencia, por agotamiento de especulación, al comunismo y al anarquismo ateo.

La arquitectura, el arte y la música, si bien con lentitud, se acogen a estos nuevos conceptos. Pero su propia carga inercial las salva en parte de la inarmonía. El llamado "Arte nuevo" será un ejemplo de belleza natural y muy poco contacto con lo estrictamente humano, si esto excluye la Naturaleza.

Pero el péndulo ha llegado otra vez al máximo de su altura en un sentido y ya se precipita otra vez hacia su contrario.

La primera guerra Mundial y su continuación, la Segunda, mostrarán una reacción de lo irracional, de lo telúrico, atávico y mágico. Trozos del antiguo nacionalismo se cristalizan y llegan a conformar estados-mecánicos, uno de los cuales sobrevive con gran potencia: la URSS

La concepción mágica del mundo fracasa en su faz política, aunque logra afianzar elementos en la ciencia renovada y en el interés por nuevos horizontes, materiales en la carrera espacial y espirituales a través de los innúmeros movimientos espirituales, y en un renacer, adaptado, de las religiones, especialmente el Islam.

El mundo ve con horror que los paraísos materialistas en los que se trató de explotar la Naturaleza sin pensar en el futuro y sin reconocerle una Sabiduría ecológica, reflejo del Logos casi olvidado de Platón, se han convertido en cánceres, en pústulas materiales y morales.Que las soñadas megalópolis son sólo un amontonamiento que no tuvo en cuenta la vieja Creencia de la necesidad de un espacio vital. Asimismo, la acumulación de información, ha violentado el concepto de Espacio-Tiempo y el hombre tiene que conformarse, en lo particular, con la especialización tribal y excluyente, y en lo general, con la incultura. Primero cientos, y luego miles de millones de Seres humanos, se sumergen económica, social, moral e intelectualmente.


Comienza el nomadismo que preanuncia una nueva "Edad Media" y las calles de las soñadas "Ciudades Año 2000" se llenan de mendigos, delincuentes y drogados.

Como en el caso del transatlántico "Titanic", algo ha fallado y ante la adversidad, el mundo nacido de la ciencia y la "modernidad" se hunde, por increíble que parezca y sea. Vuelven los piratas, los mercados de esclavos, los campos de trabajos forzados, los grupos guerrilleros. Se hacen carreras de paralíticos, competencias intelectuales entre subnormales; un viejo actor de cine es el mejor presidente del estado más poderosos de la tierra. Hay bonzos budistas y curas católicos que son  ateos y comunistas. Hay anarquistas que rezan todas las mañanas.

¡Un diabólico carnaval ha comenzado!

Nuestro entorno está roto en pedazos.

Hay un primer mundo, el Capitalista (en donde todos trabajan y el "capital" está hecho de papel aceptado como riqueza) Un segundo Mundo, el Social-Comunista (donde se da ínfima importancia a lo social y un rígido sistema piramidal hace que lo único en común sea  las diferencias). Un Tercer Mundo, el de los No Alineados (en el cual todos están alineados junto a Capitalistas o Comunistas y sólo tienen en común la pobreza y la incompetencia histórica). Y un Cuarto Mundo que, basado en las debilidades de los otros tres, está escalando posiciones, agrupando elementos étnicos desprovistos de lo que llamaríamos conciencia social, pero muy ricos en creencias, odios y una particular forma de espiritualidad, basada más en la higiene y en la moral de superficie que en búsquedas metafísicas que creen innecesarias.

El péndulo de la historia se hunde profundamente en el extremo opuesto al Racionalismo. Si bien de manera novelada, Powel lo mostró en su "bet-seller", el libro titulado no muy exactamente "el retorno de los brujos". Los fantasmas de los vencidos ríen a la espalda de los desconcertados vencedores.


Un nuevo mundo mágico, irracional y animista asoma desde los ojos de las juventudes de todo el Globo. Así como hace 200 años la metafísica se convirtió en física, como la psicología se convierte en parapsicología. Ya no se trata de industrializar los ríos, sino de descontaminarlos; se ven escépticamente los aparatos que surcan las altas capas de la atmósfera pues éstos queman los escudos de ozono que nos protegen de los rayos cósmicos. La gente que puede, huye de las ciudades hacia la recreación de la vieja casa simple, calentada por leños y rodeada de campos donde jueguen los niños. Hoy nadie se atrevería a montar un gran "safari" que no sea sólo fotográfico, pues la extinción de elefantes y rinocerontes preocupa casi más que la de las personas. Se lanzan motoras e incluso grandes buques contra los "racionales" grandes barcos factorías que despedazan ballenas.

Es innegable el retorno, la vuelta , la potenciación de los gérmenes de los que la razón no puede tratar ni solucionar. Espiritualidad y emocionalidad ya no son despreciables, sino, muy por el contrario, se las ve como profundamente humanas. Nace un nuevo "Humanismo", pero, a diferencia del anterior, no es etnocéntrico, sino que tiene una fuerte tendencia a lo universal, a lo cósmico.

Impotente la primera generación del siglo XX para canalizarse y, en consecuencia para canalizar a sus hijos, contempla alucinada la floración de estas irracionalidades, muchas veces desorbitadas y peligrosas, que crean sectas que no son peores que el budismo o el cristianismo primitivos que siguieron tras el primer siglo a sus Fundadores religiosos... Pero eso está muy lejos; se olvidó y se sacralizó para que en su momento la vida pudiese continuar. Es históricamente probable que ni los primeros seguidores de Buda, de Cristo o de Mahoma fuesen todos espejos de virtudes ni pacíficos mártires, Está probado que Asoka, "El piadoso", de tal no tenía nada, y que Constantino "El Grande"  tuvo muy pocas grandezas, pero el aceptar que la Historia se repite sería "antirracional", por lo menos en apariencia, pues los "santones" del Positivismo afirmaron lo contrario. Y los religiosos también, ya que no les convenía que la "nueva verdad" no fuese sino un flamante maquillaje del mismo rostro de la Verdad Eterna que se estaba repudiando.

Además...la Primera y la Segunda Guerra Mundial habían afirmado el triunfo de la razón, de lo justo, de lo bueno..¿O no?...¡Mejor no pensar!.

Pero esta actitud de duda sobre el pasado inmediato alertó a la parte activa de la primera generación a la que se le sumó la segunda fuertemente trabajada por la propaganda de los medios de comunicación masivos,

Esta combinación contra natura parió el Neo-racionalismo.

El Neo-racionalismo, fuera de su Espacio-Tiempo, cuando el péndulo histórico sigue subiendo hacia la "irracionalidad" de pensar y sentir el Universo como algo que la mera razón humana no puede explicar en su totalidad, arremete, ciego por las heridas que la punzante realidad le ha hecho, contra todo lo que le es ajeno. Intentando combatir el totalitarismo, se ha hecho totalitaria; a fuer de liberal, condena todo el que no lo sea. Ha descrito el pasado, el presente y -desde luego- el futuro a su gusto y manera.


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Cualquier ideología o simple forma de vida que no encaje perfectamente en sus oxidados moldes es atacada con toda la fuerza verbal de  que disponen. La fuerza fáctica también es utilizada aunque menos, porque carecen de ella y porque la propia contradicción entre lo que aparentan pensar y lo que piensan, les clava los pies en el suelo.

Los inquisidores de todas las religiones -es un error de muchas personas el creer que tan sólo los hubo en los países cristianos- eran eficaces y expeditivos, porque creían sinceramente en lo que hacían. El problema de la nueva "Inquisición racionalista" es que no está segura de lo que hace, pues, en el fondo, envidia a sus enemigos el que tengan una fe y crean en un destino. Además, han cogido el vicio de pensar demasiado y esto les lleva a ideas circulares, a torbellinos de odio impotente... Sus propios hijos están en la acera de enfrente. Se sienten viejos y desmarcados de todo tiempo histórico.

Es tragicómico ver cómo el Neo-racionalismo inunda los escaparates de las librerías y las páginas de diarios y revistas con elementos extraídos de los siglos XVIII y XIX. Los jóvenes, víctimas del gran fracaso de este siglo XX, los observan indiferentes, Los que no están motivados por las nuevas formas filosóficas y religiosas, están muertos para todo compromiso.


¡Triste destino el de los Neo-racionalistas!... Han engendrado una raza de "zombies", más muertos que vivos, Pero las Leyes Naturales no pueden quebrantarse impunemente y ante todos sus razonamientos, sus propios hijos les preguntan:  "¿Y Dios? ¿y nuestro futuro? ¿Por qué habéis envenenado la Tierra en la que debíamos vivir? ¿Por qué nos habéis mentido? ¿Es que nos amáis verdaderamente? ¿Qué sabéis vosotros del amor, de la vida, de la muerte?

Al quedar estas preguntas sin respuesta, los jóvenes regresan a sus angustias, sus soledades, sus escapismos de drogas, violencia y nadidad. Vivir, ¿para qué?..Morir, ¿por qué, por quién?

Frente al que llamamos "Mito del Neo-racionalismo", frente a sus fracasos y sus frustraciones se levanta una nueva esperanza. Aún de apariencia confusa, como una nebulosa primordial; el alegre regreso a la Armonía de la Naturaleza, al conocimiento de lo Verdadero que jamás puede excluir a la única Realidad que es Dios. Al trabajo individual y colectivo, pero no masificante, que lleva a la libertad en convivencia con todos los Seres visibles e invisibles. El desmantelamiento, por muerte natural, de este mundo viejo, lleno de intermediarios, de partidos, de sectas fanáticas, de crueles revolucionarios de escritorio, que venden y compran por teléfono el pan de los pueblos.

El Neo-Racionalismo es un Mito del Siglo XX...que ni siquiera es del siglo XX. ¡Hasta en eso nos han mentido!



 JORGE ANGEL LIVRAGA RIZZI
Cruz de París en Ciencias, Artes y Letras
El  Mito del Neo-Racionalismo (Los Mitos del Siglo XX) 1985

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