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LA CIVILIZACIÓN COMO ESCUELA...

" La civilización es la escuela en donde el alma aprende las lecciones que le enseña el Logos. Cuando el alma entra en el pr...

miércoles, 18 de marzo de 2015

CIENCIAS OCULTAS ¿por qué secretas?



"Frecuentes han sido las quejas contra el celo de los iniciados, al reservar las Ciencias ocultas, negándoselas a la humanidad. A los Guardianes del Saber Secreto se les ha culpado de egoísmo por detentar los "tesoros" de la sabiduría antigua

No obstante motivos poderosos debió de haber para ello, cuando desde los albores de la Historia tal fue la conducta de todos los hierofantes y "maestros".

Nadie estudiará provechosamente las ciencias ocultas a menos que se entregue a ellas en cuerpo, corazón y alma. Algunas de sus verdades son demasiado terribles y peligrosas para las mente mediocres. No es posible jugar impunemente con tan tremendas armas. Por lo tanto, según dice San Pablo, es "ilícito" hablar de ellas; aceptemos el aviso, y hablemos tan sólo de lo "lícito".

Las enseñanzas prácticas de la ciencia oculta son completamente distintas, y pocos tienen el necesario vigor mental para recibirlas. 

Dual es el poder de la magia; y nada más fácil, por consiguiente, que degenere en hechicería; para lo que basta un mal pensamiento. Así, pues, mientras el ocultismo teórico es inocente, y puede ser beneficioso, la magia práctica, el fruto del árbol de la Vida y del Conocimiento, o sea la "Ciencia del bien y del mal", está erizada de riesgos y peligros

Sin embargo, aún la lectura de estos libros puede perjudicar al estudiante desguiado, que los abra sin clave adecuada ni capacidad propia para distinguir los senderos diestro y siniestro de la magia. En este caso aconsejaríamos al estudiante que no emprendiese solo la tarea, pues acarrearía sobre él y los suyos inesperados males y aflicciones, sin conocer su procedencia ni la naturaleza de los poderes que, despertados por su mente, gravitarían sobre su vida. Muchas son las obras a propósito para los estudiantes adelantados; más tan sólo pueden ponerse a disposición de discípulos "juramentados" o chelas, que han contraído el solemne y vitalicio compromiso, que les da derecho a protección y ayuda. 


fragmentos de: 
HELENA P. BLAVATSKY 

martes, 17 de marzo de 2015

Astrología oculta o superstición





            Los libros de Hermes Trismegisto contienen el significado exotérico de la astrología y astrolatría caldeas, todavía velados para todos, excepto para los ocultistas. Ambas materias están íntimamente relacionadas. La astrolatría, o adoración de las cohortes celestes, es natural resultado de comprender tan sólo a medias las verdades de la astrología, cuyos adeptos preservaban cuidadosamente de vulgares profanaciones sus ocultos principios y la sabiduría recibida de los “ángeles” o regentes de los planetas. De aquí que hubiese astrología divina para los iniciados, y astrolatría supersticiosa para los profanos. Esto confirma el siguiente pasaje de San Justino:

            Desde la invención de los jeroglíficos, no fueron los hombres vulgares, sino los distinguidos y selectos, quienes quedaron iniciados en los misterios de los templos y en las ciencias astrológicas de toda clase, aun la más abyecta; o sea la que más tarde se prostituyó en público.

            Gran diferencia había entre la sagrada ciencia enseñada por Petosiris y Necepso (los primeros astrólogos de que hablan los manuscritos egipcios, y que se cree florecieron en el reinado de Ramsés II o sesostris) (1), y la miserable superchería de los charlatanes caldeos, que degradaron el divino conocimiento en las postrimerías del imperio romano. Propiamente puede designarse la primera con el nombre de “Astrología superior ceremonial”, y la segunda con el de “Astrolatría astrológica”. La primera dependía del conocimiento que los iniciados tenían de las para nosotros fuerzas inmateriales o seres espirituales que animan y guían la materia. 

Ningún pensador verdadero que reconozca la existencia de un lazo común entre el hombre y la Naturaleza, así visible como invisible, tendrá por “niñerías y necedades” los viejos restos de la Sabiduría antigua


De los kasdim y gazzim o astrólogos primitivos, pasó el conocimiento de esta ciencia a los khartumim, asaphim o teólogos, y a los hakamim o magos de ínfima categoría, hasta caer en manos de los judíos durante la cautividad de Babilonia. Los libros de Moisés quedaron en olvido por algunos siglos; y cuando Hilkiah los volvió a descubrir, habían perdido su verdadero significado para el pueblo de Israel. La primitiva astrología oculta estaba ya en decadencia cuando Daniel, último iniciado judío de la antigua escuela, se puso a la cabeza de los magos y astrólogos de Caldea. En aquel tiempo, el mismo Egipto, cuya ciencia dimanaba del mismo origen que la de Babilonia, había degenerado de su antigua grandeza, y empezaba a eclipsarse su gloria. Sin embargo, la Sabiduría antigua dejaba en el mundo huellas eternas; y los siete grandes dioses primitivos reinaron para siempre en la astrología y en los calendarios de todas las naciones de la tierra.




DOCTRINA SECRETA - H.P. Blavatsky

lunes, 16 de marzo de 2015

LOS DRUIDAS Y EL FINAL DE LOS MISTERIOS EN EUROPA




A los golpes del conquistador macedonio, sonó en el reloj de las razas la primera campanada de las horas de la desaparición de los misterios. Las últimas campanadas empezaron a sonar el año 47 antes de J. C.

            Alesia (1), la Tebas de los celtas, tan famosa por sus ritos de iniciación y por sus misterios, fue, según la describe Ragon:

            La antigua metrópoli, tumba de la iniciación druídica y de la libertad de las Galias (2).

            En el primer siglo de nuestra era sonó, pues, la última hora de los misterios. La historia nos muestra las Galias centrales sublevadas contra el yugo de Roma. El país quedó sujeto a César, y fue aplastada la revuelta, cuyo resultado fue el degüello y exterminio de los habitantes de Alesia, incluso el colegio sacerdotal de los druidas con todos sus neófitos; después de lo cual toda la ciudad fue saqueada y arrasada.

            Algunos años más tarde pereció la no menos famosa ciudad de Bibractis, cuyo fin describe Ragon en estos términos:

            Bibractis, madre de las ciencias, émula de Tebas, Menfis y Roma, alma de las primitivas naciones de Europa, era ciudad famosa por su colegio sagrado de druidas, su cultura y sus escuelas en donde 40.000 alumnos aprendían filosofía, literatura, gramática, jurisprudencia, medicina, astrología, arquitectura y ciencias ocultas. Tenía un anfiteatro circuído de colosales estatuas, capaz para cien mil espectadores, un capitolio, templos de Jano, Plutón, Proserpina, Júpiter, Apolo, Minerva, Cibeles, Venus y Anubis. En el centro de la ciudad estaba la naumaquia con su gran estanque de construcción increíble, a propósito para simulacros navales. También poseía un Campo de Marte, acueducto, fuentes, baños públicos, y murallas levantadas en los tiempos heroicos (3).



            Tal era la ciudad de la Galia en donde murieron para Europa los secretos de las iniciaciones en los grandes misterios de la Naturaleza, y en sus olvidadas verdades. César quemó los volúmenes de la famosa biblioteca de Alejandría (4); pero la Historia, que vitupera la vandálica fechoría del general áraba Amrús, que completó la siniestra obra del gran conquistador, no tiene para éste ni una frase de oprobio, a pesar de que fue el incendiario de Alejandría y el destructor de casi la misma cantidad de preciosos documentos en Alesia y Bibractis. El caudillo galo Sacrovir se sublevó contra el despotismo de Roma en el reinado de Tiberio; pero completamente vencido por Silio, el año 21 de nuestra era, fue quemado vivo con sus principales secuaces ante las puertas de Bibractis que los vencedores entregaron después a las llamas, sin perdonar todos sus tesoros de literatura y de ciencias ocultas. De esta majestuosa antigua ciudad, hoy Autun, quedan algunos monumentos, como los templos de Jano y Cibeles.

Prosigue -Ragon:

Así acabó la civilización celto-gálica. Subsistió Roma; pero sólo tuvo los misterios menores, sombras de las ciencias ocultas. La gran iniciación se había extinguido.



Los druidas de la Gran Bretaña practicaban la magia divina en las silentes criptas de sus profundas cavernas; y Plinio dedica más de un capítulo (26) a la “sabiduría” de los caudillos celtas. Los semotis o druidas gálicos enseñaban ciencias físicas y espirituales y exponían los secretos del universo, el armónico movimiento de los cuerpos celestes, la formación de la tierra y, sobre todo, la inmortalidad del alma (27). En sus sagrados bosques, semejantes a naturales academias edificadas por el invisible Arquitecto, se reunían los iniciados a la silenciosa hora de la media noche, para aprender el pasado y el porvenir del hombre (28). No necesitaban luz artificial para alumbrar sus templos, porque la casta diosa de la noche enviaba sus plateados rayos sobre las cabezas ceñidas de roble; y los bardos de blancas vestiduras, sabían conversar con la solitaria reina de la bóveda estrellada (29).





DOCTRINA SECRETA -H.P. BLAVATSKY

domingo, 15 de marzo de 2015

SOÑANDO LA PRIMAVERA



Todo lo que sucede en nuestra vida son los esfuerzos que realiza el alma para hacer aflorar su oculto potencial…Ese que se encierra en la semilla que enterrada en la tierra, día a día, se abre paso hacia la Luz… Ella sueña con su Primavera cada instante, así se agarra a la tierra de donde recoge la fuerza para crecer, y tiende con toda su Alma hacia la superficie, hacia el aire y el Sol. La fuerza que la empuja hacia arriba es el saber que está gestándose en su interior, día a día... silenciosamente. 

Desde su Corazón que mañana dará perfume y color, mostrando el prodigio de la Vida Renovada constantemente. Ofreciendo a todos, la sonrisa de Dios que logró atrapar en su belleza con su Fe…. Compartiendo la Victoria, de tantos momentos de lucha y alquimia solitaria. 

La semilla sueña su mañana de Flor, la semilla intuye...de alguna forma conoce el futuro hacia el que se dirige. La semilla es la Eternidad una y otra vez recreada.

Sí, con los pies en la tierra y la cabeza en el cielo, vamos recorriendo el camino espiralado ascendente y descendente, que hace posible siempre la Vida con el prodigio de su Magia inagotable.



D.V.-Nefertum- 11/12/08-Madrid

fragmento VIAJE AL PAIS DE LA MAGIA

jueves, 12 de marzo de 2015

ORÍGENES DE LOS MISTERIOS




            Todo cuanto expuesto queda en las secciones precedentes, y cien veces más, se enseñaba en los Misterios desde tiempo inmemorial. Si bien la primera aparición de estas instituciones es objeto de tradición histórica respecto de naciones posteriores, su origen debe remontarse ciertamente a los tiempos de la cuarta raza raíz. Los Misterios fueron comunicados a los elegidos de esta raza cuando la generalidad de los atlantes empezaron a sumirse en el pecado, y resultaba peligroso confiarles los secretos de la Naturaleza. Los tratados ocultos atribuyen el establecimiento de los Misterios a los Reyes iniciados de las dinastías divinas, en tiempos en que los "Hijos de Dios"”habían ido consintiendo que sus países se convirtieran gradualmente en tierra del vicio (Kûkarma-des).

            La antigüedad de los Misterios puede inferirse de la historia del culto de Hércules en Egipto. Según los sacerdotes dijeron a Herodoto, no era griego este dios, y sobre el particular dice el famoso historiador:

 Hércules... como afirman [los sacerdotes], es uno de los doce dioses mayores, procedentes de los ocho dioses primitivos, unos 17.000 años antes del de Amasis.

            Hércules tiene origen hindú, y dejando aparte su cronología bíblica, el coronel Tod acierta al suponer que era Balarâma o Baladeva. Leyendo los Purânas con la clave esotérica, hallaremos corroborada en casi todas sus páginas la Doctrina Secreta. Los autores antiguos comprendieron perfectamente esta verdad. Y de aquí que, sin discrepancia, atribuyan origen asiático a Hércules.

            Un pasaje del Mahâbhârata está dedicado a la historia de Hércules, de cuya raza era Vyâsa... Diodoro relata la misma historia con leves variaciones. Dice a este propósito: “Hércules nació en la India; y lo mismo que en Grecia, se le representa con una maza y una piel de león”. Krishna y Baladeva son (señores) de la raza (cûla) de Henri (1), de donde los griegos derivaron el nombre de Hércules (2).


            La Doctrina Secreta explica que Hércules fue la última encarnación de uno de los siete “Señores de la Llama”, tomando cuerpo en Baladeva, hermano de Krishna; que sus encarnaciones tuvieron efecto durante las tercera, cuarta y quinta razas raíces; y que los últimos inmigrantes introdujeron en Egipto el culto que se le tributaba en Lankâ e India. No cabe duda de que los griegos tomaron de los egipcios este dios, pues le asignan la ciudad de Tebas por cuna, aunque suponen que realizó en Argos sus doce hazañas. El Vishnu Purâna corrobora completamente las secretas enseñanzas, según puede colegirse del siguiente extracto de la alegoría puránica:


            Se nos dice que en un principio no hubo Misterios. El conocimiento (Vidyâ) era propiedad común y predominó universalmente durante la Edad de oro o Satya Yuga. Como dice el Comentario: Los hombres aun no habían producido el mal en aquellos días de felicidad y pureza, porque su naturaleza más bien era divina que humana”.

            Pero al multiplicarse rápidamente el género humano, se multiplicaron también las idiosincrasias de cuerpo y mente, y entonces el encarnado espíritu manifestó su debilidad. En las mentes menos cultivadas y sanas arraigaron exageraciones naturales y sus consiguientes supersticiones. El egoísmo nació de deseos y pasiones hasta entonces desconocidos, por los que a menudo abusaron los hombres de su poder y sabiduría, hasta que por último fue preciso limitar el número de los que sabían. Así empezó la Iniciación.

            Cada país se arregló un especial sistema religioso entonces, acomodado a su capacidad intelectual y a sus necesidades espirituales; pero los sabios prescindían del culto a simples formas y restringieron a muy pocos el verdadero conocimiento. La necesidad de encubrir la verdad para resguardarla de posibles profanaciones, se dejó sentir más y más en cada generación, y así el velo, tenue al principio, fue gradualmente haciéndose tupido a medida que cobraba mayores bríos el egoísmo personal, lo cual condujo a los Misterios. Estableciéronse los Misterios en todos los pueblos y países y se procuró al mismo tiempo, para evitar toda contienda y error, que en las mentes de las masas profanas arraigasen creencias exotéricas inofensivamente adaptadas en un principio a las inteligencias vulgares, como rosado cuento a la comprensión de los niños, sin temor de que la fe popular perjudicase a las filosóficas y abstrusas verdades enseñadas en los santuarios. Las lógicas y científicas observaciones de los fenómenos naturales que conducen al hombre al conocimiento de las eternas verdades, y le consienten acercarse a la observación libre de prejuicios, y ver con los ojos espirituales antes de mirar las cosas desde su aspecto físico, no se hallan al alcance del vulgo. Las maravillas del Espíritu Único de la Verdad, de la siempre oculta e incomprensible Divinidad, tan sólo pueden desenmadejarse y asimilarse, por medio de Sus manifestaciones en los activos poderes de los “dioses” secundarios. Si la Causa universal y única permanece por siempre in abscondito, su múltiple acción se descubre en los efectos de la Naturaleza. Como el término medio de la humanidad sólo advierte y reconoce aquellos efectos, se dejó que la imaginación popular diese forma a las Potestades que los producen. Y con el rodar de los tiempos, en la quinta raza,  algunos sacerdotes poco escrupulosos se prevalieron de las sencillas crencias de las gentes, y acabaron por elevar dichas Potestades secundarias a la categoría de dioses, aislándolos completamente de la única y universal Causa de todas las causas (5).

            Desde entonces, el conocimiento de las verdades primitivas permaneció por completo en manos de los iniciados.

            Los Misterios tenían sus defectos y puntos flacos, como necesariamente ha de tenerlos toda institución en que entren humanos elementos. Sin embargo, Voltaire caracterizó en pocas palabras sus beneficios:

            Entre el caos de supersticiones populares, existía una institución que siempre evitó la caída del hombre en la absoluta brutalidad. Fue la de los Misterios.

  


Laurens observa muy acertadamente:

      El sacerdocio egipcio fue, según parece, una asamblea o confederación de sabios que se reunían para estudiar el arte del gobierno, centralizar el dominio de la verdad, modular su divulgación y contener su demasiado peligrosa dispersión (9).
                                                        
            Los sacerdotes egipcios, como los antiguos brahmanes, tenían las riendas del gobierno, según costumbre heredada de los iniciados atlantes. El puro culto de la Naturaleza, en los primitivos días patriarcales (10), fue patrimonio sólo de aquellos que supieron descubrir el nóumeno tras el fenómeno. Posteriormente, los iniciados transmitieron sus conocimientos a los reyes humanos, del mismo modo que los divinos maestros lo comunicaran a sus antepasados. Tuvieron por deber y prerrogativa revelar aquellos secretos de la Naturaleza útiles al género humano, por ejemplo, las ocultas virtudes de las plantas y el arte de curar a los enfermos, procurando además difundir el amor fraternal y el auxilio mutuo entre los hombres

Los Misterios fueron anteriores a los jeroglíficos (15), que de ellos dimanaron como permanentes archivos necesarios para preservar y conmemorar sus secretos. Constituyeron la primitiva filosofía (16) que ha servido de piedra angular a la moderna; pero la progenie, al perpetuar los rasgos del cuerpo externo, perdió en el camino el alma y el espíritu del progenitor.

            Aunque la iniciación no contenía reglas ni principios, ni enseñanza alguna especial de ciencia en el sentido que ahora le damos, era una ciencia, y la Ciencia de las Ciencias. Y aunque vacía de dogma, de disciplina física y de ritual exclusivo, sin embargo era la única verdadera Religión, la de la eterna Verdad. Externamente era escuela y colegio en donde se enseñaban ciencias, artes, ética, legislación, filantropía, el culto de la verdadera y real naturaleza de los fenómenos cósmicos, cuyas pruebas prácticas se daban secretamente durante la celebración de los Misterios. Llegaban a la iniciación los capaces de aprender la verdad de las cosas; es decir, los que cara a cara, podían mirar a Isis sin velo y arrostrar la pavorosa majestad de la diosa. Pero los hijos de la quinta raza habían caído con demasiada bajeza en la materia para levantar impunemente sus ojos a la deidad; y los caídos desaparecían del mundo sin dejar rastro.

 Los nobles preceptos que enseñaban los iniciados de las primitivas razas, se propagaron por la India, Egipto, Caldea, China y grecia, hasta difundirse por los ámbitos del mundo. Todo cuanto de bueno, grande y noble hay en la naturaleza humana, todas las facultades y aspiraciones divinas, era cultivado por los sacerdotes filósofos para educirlo en los iniciados. Su código de ética, basado en el altruísmo, ha llegado a ser universal. Se le encuentra en Confucio, el “ateo”, que enseñaba que “no es virtuoso quien no ama a su hermano”. El Antiguo Testamento dice: “Ama a tu prójimo como a ti mismo” (17). Los grandes iniciados se volvían como dioses. En el Fedro pone Platón en boca de Sócrates estas palabras:

            Los iniciados están seguros de ser partícipes de la compañía de los dioses.

Refiriéndose a los Misterios, dice Clemente de Alejandría:

            Aquí termina toda enseñanza. Se ve la Naturaleza y todas las cosas.

            Un Padre de la Iglesia habla pues como cuatro siglos después de J. C. Habló el pagano Pretextatus, procónsul de Acaya, “eminente en virtudes”, quien opinaba que “privar a los griegos de los sagrados Misterios que unían a todo el género humano”, equivalía a quitar todo merecimiento a sus vidas. ¿Acaso hubieran recibido los Misterios fervorosas alabanzas de los más excelsos hombres de la antigüedad, si fuera su origen puramente humano? Leamos cuanto de esta sin par institución dijeron en todas épocas los iniciados y los no iniciados, entre ellos Platón, Eurípides, Sócrates, Aristófanes, Píndaro, Plutarco, Isócrates, Diodoro, Cicerón, Epícteto, Marco Aurelio y muchísimos otros sabios y escritores. Lo que los Dioses y los Ángeles habían revelado, las religiones exotéricas, empezando por la de Moisés, lo volvieron a velar y lo ocultaron durante edades, de la vista del Mundo.



DOCTRINA SECRETA fragmentos de H.P. Blavatsky

miércoles, 11 de marzo de 2015

SIMBOLISMO SEMEJANTE EN LAS VIDAS DE TODOS LOS SALVADORES


Por fruto se conoce el árbol y por sus palabras y obras la naturaleza de los adeptos


Este “misterio” (pues verdaderamente lo es para quienes, por no estar iniciados, desconocen la clave de la perfecta semejanza entre las vidas de Pitágoras, Buddha, Apolonio, etc.), resulta natural para quienes saben que todos aquellos grandes hombres eran iniciados de la misma Escuela. Para ellos no hay “disfraz” ni “plagio” en las diversas biografías, porque todas son “originales” y tienden a representar un solo y mismo objeto: la vida mística y al par pública de los iniciados, enviados al mundo para salvar a parte de la humanidad si no les era dable salvarla a toda. De aquí que todos tuvieran el mismo programa. El “inmaculado origen” que a todos ellos se atribuye, se refiere a su “místico nacimiento” durante el misterio de la iniciación; y las multitudes, extraviadas por el mejor informado, pero ambicioso clero, lo tomaron en sentido literal. Así es que la madre de cada uno de ellos fue declarada virgen, y siendo virgen concibió a su hijo por obra del Espíritu Santo, por lo que los hijos fueron llamados “Hijos de Dios”, aunque en verdad ninguno de ellos tenía mejor derecho a este título que sus demás hermanos iniciados; pues todos ellos fueron, en lo concerniente a su vida mística, trasuntos de la historia del Sol, el cual trasunto es otro misterio en el Misterio. Nada tienen que ver con estos héroes las biografías de sus personalidades externas; ya enteramente independientes de la vida privada, son tan sólo los místicos anales de su vida pública en paralelismo con su íntimo aspecto de neófitos e iniciados. De aquí la manifiesta semejanza de relato en sus respectivas biografías. Desde el principio de la humanidad, la Cruz, o el Hombre, con los brazos extendidos horizontalmente como símbolo de su cósmico origen, fue relacionado con su naturaleza psíquica y con las luchas que conducen a la iniciación. Pero si se demuestra que: 1º todo adepto tenía y tiene que pasar primero por las siete y las doce pruebas de la iniciación, simbolizadas en los doce trabajos de Hércules; 2º se considera como día de su verdadero nacimiento, aquel en que nace al mundo espiritual, y por eso se les llama a los iniciados “dos veces nacidos”, iniciados o dwijas, computándoseles la edad desde el día de aquel segundo nacimiento, o sea cuando verdaderamente nacen de Dios y de una Madre inmaculada; y 3º las pruebas de todos estos personajes corresponden al significado esotérico de los ritos de iniciación, los cuales se relacionan a su vez con los doce signos del Zodíaco, y por lo tanto, con los signos del Sol en el cielo; entonces, decimos, podrá verse el significado de los trabajos o pruebas de aquellos héroes, pues en cada caso individual personifican los “padecimientos, triunfos y milagros” de un adepto, antes y después de su iniciación. Cuando se divulgue extensamente todo esto, comprenderá el mundo las causas de la recíproca semejanza biográfica entre los adeptos y el misterio de aquellas existencias.
Apolonio 

Citemos, por ejemplo, las legendarias vidas (porque exotéricamente todas son leyendas) de Krishna, Hércules, Pitágoras, Buddha, Jesús, Apolonio y Chaitanya. En el aspecto profano, las biografías de estos pesonajes, escritas por autores extraños al círculo de iniciados, diferirán notablemente de los ocultos relatos de sus místicas vidas. Sin embargo, por mucho que se hayan disfrazado y escondido de las miradas profanas, aparecen idénticas las circunstancias capitales. Cada uno de aquellos caracteres es representado como un Soltêr o Salvador de origen divino, título que daban los antiguos a los dioses, héroes e insignes reyes. A todos ellos, bien al tiempo de su nacimiento o poco después, les persigue y amenaza de muerte (aunque nunca logra matarles), una potestad enemiga (el mundo de la materia y de la ilusión), ya se llame el rey Kânsa, Herodes o Mâra, representantes del poder del mal. Todos son tentados, perseguidos, y finalmente, se dice que, al término de los ritos de iniciación, han sido muertos en su personalidad física, de la que surgen y se libran para siempre después de su espiritual  “resurrección” o “nacimiento”. Y acabada así su carrera por esta supuesta violenta muerte, todos ellos descienden a los infiernos, al reino de la tentación, del deseo y de la materia, y por consiguiente de las tinieblas, del que vuelven glorificados como “dioses”, habiendo dominado la “condición de Chrestos”.

            Así es que la semejanza biográfica no ha de buscarse en los actos corrientes de la cotidiana vida de los adeptos, sino en su estado interno y en los puntos capitales de su carrera como instructores religiosos. Todo esto se funda en bases astronómicas, que al mismo tiempo sirven para representar los grados y pruebas de iniciación; siendo la más importante el descenso a los reinos de las tinieblas y de la materia por última vez, de donde surgen como “Soles de Justicia”. Así, pues, esta prueba se halla en la historia de todos los Salvadores, desde Orfeo y Hércules hasta Krishna y Cristo. Dice Eurípides:

                                   Heracles que salió del seno de la Tierra
                                   Dejando la baja estancia de Plutón (3).

            Y Virgilio escribe:

            Ante Ti tembló la laguna Estigia. Ante Ti se amedrentó el Cancerbero... Contigo no se atrevió a luchar Tifón... Salve, ¡oh verdadero hijo de Jove!, gloria de los dioses (4).

            Orfeo busca en el reino de Plutón a Eurídice, su perdida alma. Krishna, símbolo del séptimo Principio, baja a los infiernos y rescata a sus seis hermanos; transparente alegoría de la “perfecta iniciación” en que los seis Principios se resumen en el séptimo. Jesús desciende también a los infiernos para sacar el alma de Adán, símbolo de la humanidad física.   
      
            ¿Han tratado alguna vez los sabios orientalistas de buscar el origen de esta alegoría; la “semilla” de ese “árbol de la vida” del que tales florecientes ramas brotaron desde que por su mano lo plantaron en la tierra sus “Constructores”? Tememos que no. Según se muestra aún en las mismas interpretaciones exotéricas y falseadas de los Vedas, en el Rig Veda, el más antiguo y fiel de los cuatro, se le llama a esta raíz y semilla de los futuros Salvadores, el Vishvakarman, el principio “Padre”, “más allá de la comprensión de los mortales”. En el segundo aspecto es Sûrya, el “Hijo” que se ofrece en sacrificio a sí mismo. En el tercero, es el Iniciado que sacrifica su ser físico al espiritual. La clave de la iniciación en los grandes misterios de la Naturaleza, resonaba en el Vishvakarman, el omnieficiente, que (místicamente) se convierte en Vikkartana, el “Sol privado de sus rayos”, y sufre por su demasiado ardiente naturaleza, para después alcanzar gloria (por la purificación). He aquí el secreto de la maravillosa “semejanza” entre las biografías místicas de los adeptos.

            Todo esto es alegórico y místico, y sin embargo, perfectamente comprensible y llano para los estudiantes de ocultismo oriental, aunque no estén muy al corriente de los misterios de la Iniciación.


Fragmentos Doctrina Secreta - Helena P. Blavatsky

martes, 3 de marzo de 2015

LA LEY (Dharma) EXPRESADA EN LOS 7 PLANOS ...




Primeramente veamos una Ley General Universal, que es lo que los hindúes llaman Dharma. Ella rige la corriente de la Vida (shadana), su direccionalidad general y con su justicia da oportunidad a todos los seres de cumplir su destino.

Pero si existe desviación, la corriente de la Ley le pondrá en su camino nuevamente con una serie de actos compensatorios, de tal forma que, con la ayuda del camino mismo, todos debemos marchar bajo la Ley que los orientales llaman Karma, Ley de acción y reacción.

Todos somos responsables de nosotros mismos y según nuestros actos serán los actos sucesivos que nos veremos más o menos forzados a realizar.

El que siembra trigo recoge trigo y no otra calidad...No hay Dios que nos redime sino Dios que nos permite corregir nuestro rumbo cada vez que nos equivocamos...

Vamos a esbozar las características de una diferenciación elemental de la Ley ante el fenómeno de los siete Planos de conciencia en que se desarrollan los siete "cuerpos" del Hombre...

1.- LEY DE UNICIDAD: Es la que rige la convergencia de todo lo existente hacia un ultérrimo destino común, fundamentada en un indiscutible principio único. Se basa en la unidad esencial de las partes que constituyen el todo. Ese "Todo" jamás habría dejado de ser, y las diferenciaciones serían ilusorias desde el punto de vista de una unidad universal absoluta. Podemos hacernos de ella la imagen de una Voluntad Divina Universal. Promueve el reencuentro de todo lo existente.

2.- LEY DE ILUMINACIÓN: Es la que establece que todo puede ser "Iluminado" por el Espíritu, que a todas partes llega y ante el cual no existen fallas eficaces. Todo lo existente consistiría en formas de ese Espíritu y contendría una suerte de irradiación interior que las vuelve "transparentes" por la purificación. Aún lo más burdo tiene una porción de esa Luz, aunque lentificada hasta convertirse aparentemente en oscuridad. Todos los Seres y entes no serían otra cosa que Luz Divina que marcha a diferentes velocidad. Nada ni nadie carece de Iluminación. Todo es Dios.

3.- LEY DE DIFERENCIACIÓN: Las cosas iluminadas cobran formas y colores, características propias, y esas características las diferencian. Esta Ley de Diferenciación rige las realidades contenidas en la Realidad. Otorga a cada cual la posibilidad de transformar en acto su diferenciación potencial y por consiguiente armonizarse, pues sólo se armoniza aquello que parte de una oposición fenomenal.

4.- LEY DE ORGANIZACIÓN: Rige lo diferenciado, estableciendo relaciones lógicas, base de toda existencia protegida. Evita la consumición de lo más débil y limita el poder de lo más fuerte. Reune tendencias y esfuerzos en haces de destino común. Crea organismos. Mantiene equilibrios y los rompe cuando es necesario para la dinámica del todo o de una parte. Suma, multiplica y potencia las eficacias en beneficio de todos. Da lugar a formas nuevas y destruye las desgastadas por la evolución y la contrariedad. Rige la dimensión tiempo. Establece las distancias de manera armónica y otorga a cada cosa las propiedades que le son naturales en determinado momento y lugar en relación al Cosmos, dando momentánea preferencia a las características relacionantes sobre las características puras.


5.- LEY DE PSIQUICIDAD: Hace que los seres organizados tengan su diferenciación y organización en los planos sutiles. Otorga motores psicológicos para la perduración de pensamientos y emociones. Rige los instintos. Acumula en Sistemas de "Bancos de experiencia" las vivencias de todos, y descarga sobre cada uno lo que le hace falta en cada oportunidad. Conforma las "Almas Grupales" de las manadas y las corrientes de opinión en los humanos. Hace sentir, gozar y sufrir como motores de evolución y purificación hacia formas cada vez más aptas para su destino. Relaciona armónicamente lo que llamamos "Espiritual" con lo que llamamos "Material". Rige los impulsos y el inmediato por qué de los actos.

6.- LEY DE ACTIVIDAD: En el universo todo vibra, todo se mueve, todo marcha. Esta Ley rige esas características e impide las inercias que opacarían las estructuras, pues lo estático es Luz muerta. Controla las relaciones mecánicas y la arquitecturas vitales que son sus motores. Dirige lo que llamamos "Vida-muerte".


7.- LEY DE PERIODICIDAD: Rige los ciclos y las alternancias, las distintas opciones de la Naturaleza en su camino de perfeccionamiento. Por ella hay día y noche, invierno y verano, vida y muerte, como contradicciones. Actúa sobre los opuestos y los transforma en elementos eficaces de marcha. Balancea estructuras. Las crea y las destruye. Se refiere a lo estrictamente físico.



La ética y la bondad dejan de ser gazmoñerías 
para convertirse en ciencias espirituales 
de mucha ayuda en nuestra vida 
y medicinas eficaces que nos ahorran muchos dolores.


Fragmentos de: JORGE ÁNGEL LIVRAGA RIZZI