Entrada destacada

Cartas de los Mahatmas-fragmentos

Uno de  los  Maestros  dijo  que,  en  el  mundo  de  hoy,  donde  se  encuentran  tan  pocos  que  tengan   deseos   desinteresados  p...

martes, 18 de noviembre de 2014

Escalones de Hermann Hesse



Así como toda flor se enmustia y toda juventud cede a la edad, 
así también florecen sucesivos los peldaños de la vida; 
a su tiempo flora toda sabiduría, toda virtud, 
más no les es dado durar eternamente. 
Es menester que el corazón, a cada llamamiento, 
esté pronto al adiós y a comenzar de nuevo, 
esté dispuesto a darse, animoso y sin duelos, 
a nuevas y distintas ataduras. 
En el fondo de cada comienzo hay un hechizo 
que nos protege y nos ayuda a vivir. 

Debemos ir serenos y alegres por la Tierra, 
atravesar espacio tras espacio 
sin aferrarnos a ninguno, cual si fuera una patria; 
el espíritu universal no quiere encadenarnos: 
quiere que nos elevemos, que nos ensanchemos 
escalón tras escalón. Apenas hemos ganado intimidad 
en un morada y en un ambiente, ya todo empieza a languidecer: 
sólo quien está pronto a partir y peregrinar 
podrá eludir la parálisis que causa la costumbre. 

Aun la hora de la muerte acaso nos coloque 
frente a nuevos espacios que debamos andar: 
las llamadas de la vida no acabarán jamás para nosotros... 
¡Ea, pues, corazón arriba! ¡Despídete estás curado! 


Autor: Hermann Hesse 

Oración a Dios en "El tratado sobre la tolerancia" de Voltaire




Ya no es por lo tanto a los hombres a los que me dirijo, es a ti, Dios de todos los seres, de todos los mundos y de todos los tiempos: si está permitido a unas débiles criaturas perdidas en la inmensidad e imperceptibles al resto del universo osar pedirte algo, a ti que lo has dado todo, a ti cuyos decretos son tan inmutables como eternos, dígnate mirar con piedad los errores inherentes a nuestra naturaleza; que esos errores no sean causantes de nuestras calamidades.


Tú no nos has dado un corazón para que nos odiemos y manos para que nos degollemos; haz que nos ayudemos mutuamente a soportar el fardo de una vida penosa y pasajera; que las pequeñas diferencias entre los vestidos que cubren nuestros débiles cuerpos, entre todos nuestros idiomas insuficientes, entre todas nuestras costumbres ridículas, entre todas nuestras leyes imperfectas, entre todas nuestras opiniones insensatas, entre todas nuestras condiciones tan desproporcionadas a nuestros ojos y tan semejantes ante ti; que todos esos pequeños matices que distinguen a los átomos llamados hombres no sean señales de odio y persecución; que los que encienden cirios en pleno día para celebrarte soporten a los que se contentan con la luz de tu sol; que aquellos que cubren su traje con una tela blanca para decir que hay que amarte no detesten a los que dicen la misma cosa bajo una capa de lana negra; que dé lo mismo adorarte en una jerga formada de una antigua lengua o en una jerga más moderna; que aquellos cuyas vestiduras están teñidas de rojo o violeta, que mandan en una pequeña parcela de un pequeño montón de barro de este mundo y que poseen algunos fragmentos redondeados de cierto metal, gocen sin orgullo de lo que llaman grandeza y riqueza y que los demás los miren sin envidia: porque Tú sabes que no hay en estas vanidades ni nada que envidiar ni nada de qué enorgullecerse.


¡Ojalá todos los hombres se acuerden de que son hermanos!


¡Qué odien la tiranía ejercida sobre sus almas como odian el latrocinio que arrebata a la fuerza el fruto del trabajo y de la industria pacífica!


Si los azotes de la guerra son inevitables, no nos odiemos, no nos destrocemos unos a otros en el seno de la paz y empleemos el instante de nuestra existencia en bendecir por igual, en mil lenguas diversas, desde Siam a California, tu bondad que nos ha concedido ese instante.




VOLTAIRE

viernes, 14 de noviembre de 2014

La dificultad de la percepción global




Una vez llegó un elefante a una ciudad poblada por ciegos. En esa ciudad se ignoraba
qué y cómo era ese extraño y enorme animal, así que decidieron llamar a los más eruditos entre ellos para que elevaran un dictamen. El primero se acercó al animal y palpó concienzudamente sus patas. Al rato sentenció: -Amigos, no hay duda. Un elefante es como una columna.

El segundo de ellos también se acercó al paquidermo y tocó a fondo sus orejas.
-Temo comunicaros que mi colega se ha equivocado. Un elefante es un gran abanico doble -dijo el segundo. 

El tercero, en cambio, centró su inspección en la trompa.

-Debo decir -proclamó- que mis dos colegas han errado en su apreciación. Es evidente que un elefante es como una gruesa soga. 

De este modo cada erudito captó su propio grupo de defensores y detractores, iniciándose una polémica que hizo que llegaran a las manos. 

En esto llegó al pueblo un hombre que veía perfectamente, y ante aquella confusión preguntó el motivo de la disputa. Desordenadamente, cada grupo volvió a defender su opinión sobre lo que en verdad era un elefante. 

Oídos a todos, el hombre que veía trató de sacarles de su error explicando que cada erudito sólo había percibido una parte del elefante, por lo que les describió cómo era en realidad el animal. Pero los ciegos creyeron que aquel hombre estaba loco. 

Lo expulsaron de su poblado, y continuaron por los siglos debatiendo entre ellos sobre lo que creían debía ser un elefante.



CUENTOS ORIENTALES

La dificultad de aprender verdaderamente




En cierta ocasión, un hombre de gran erudición, fue a visitar a un anciano que estaba considerado como un sabio. Llevaba la intención de declararse discípulo suyo y aprender de su conocimiento. Cuando llegó a su presencia, manifestó sus pretensiones pero no pudo evitar el dejar constancia de su condición de erudito, opinando y sentenciando sobre cualquier tema a la menor ocasión que tenía oportunidad. En un momento de la visita, el sabio lo invitó a tomar una taza de té. El erudito aceptó, aprovechando para hacer un breve discurso sobre los beneficios del té, sus distintas clases, métodos de cultivo y producción. Cuando la humeante tetera llegó a la mesa, el sabio empezó a servir el té sobre la taza de su invitado. Inmediatamente, la taza comenzó a rebosar, pero el sabio continuaba vertiendo té impasiblemente, derramándose ya el líquido sobre el suelo.

-¿Qué haces insensato? -clamó el erudito-. ¿No ves que la taza ya está llena?


-Ilustro esta situación -contestó el sabio-. Tú, al igual que la taza, estás ya lleno de tus propias creencias y opiniones. ¿De qué te serviría que yo tratara de enseñarte nada?



CUENTOS ORIENTALES

miércoles, 12 de noviembre de 2014

SOBRE LA ALEGRÍA INDESTRUCTIBLE



El mayor romance que puedes tener es el romance con Dios... El es el amante y nuestras almas son las amadas, y cuando el alma halla al mayor amante del universo, entonces empieza el romance divino.

 -Paramahansa Yogananda

¿Habéis intentado atrapar el fuego fatuo de ese ‘algo más’ que aún danza en el fondo de vuestros sentimientos al completar vuestros deseos? Analizadlo : Suspiráis por algo mientras no sois capaces de alcanzarlo, pero cuando ya lo tenéis acabáis tarde o temprano hartos de ello y queréis ‘algo más’.

Incluso si la vida os diera de golpe todo lo que quisierais - riqueza, amigos, poder- al cabo de poco tiempo os hartaríais y querríais algo más. Pero hay algo de lo que nunca podrás cansarte: la alegría.

Mientras buscas diversas cosas, directa o indirectamente, estás en realidad buscando la felicidad a través de la realización de tus deseos. No buscas aquellas cosas que te producen tristeza. Tampoco deseas aquellas cosas que te hacen feliz al principio pero que más tarde te hunden en el remordimiento. No importa cual sea tu objetivo, lo buscarás con ilusión, esperando sentirte realizado cuando lo alcances, y así debe ser cuando lo hagas. ¿Entonces por qué no buscar la felicidad directamente? ¿Por qué la buscas por medio de placeres materiales?


Cuando suplicas el favor de efímeros placeres materiales, tu felicidad depende de lo que duren estos. Los objetos materiales así como la satisfacción de los deseos materiales son temporales; por esta razón , toda la felicidad que de ellos se deriva es también temporal. Comer, oler fragancias, escuchar música, mirar bellos objetos - son cosas evanescentes, que duran mientras duren los sentidos del tacto, el olfato, la vista o hasta que la mente esté cansada de esa sensación y busque un nuevo estímulo.

No deseas una alegría transitoria que te entristezca al desaparecer. Estás buscando una felicidad que no es únicamente tentadora. Deberías buscar una alegría que brille para siempre como el radio.

Aún y así no deseas una felicidad que sea siempre igual; deseas una alegría cambiante, que cautive tu mente, que mantenga tu mente perpetuamente ocupada e interesada. La felicidad que llega y comienza a funcionar solo sirve para tentarte; los placeres que llegan a ser monótonos te cansan; la alegría que llega momentáneamente y después se va, dejándote en un estado de indiferencia, es torturante.


La felicidad que rítmicamente cambia pero que ella misma es inmutable, como un actor que interpreta diferentes papeles, es lo que estás buscando. Tal alegría solo puede ser alcanzada mediante la meditación profunda y constante. La fuente interior de la siempre nueva alegría puede aplacar tu sed. A causa de su propia naturaleza, la alegría divina es el único encantamiento que no puede cansar la mente o hacernos querer cambiarla por otra cosa.

En la búsqueda del bien o del mal, es la felicidad lo que siempre estás buscando. Lo primero promete felicidad y proporciona tristeza; lo segundo parece proporcionar tristeza por sus requisitos de fuerza de voluntad y disciplina, pero al final te dará una felicidad duradera.

Dios es infinita alegría, y cuando le has encontrado ya no te hace falta perseguir el ‘algo más’ que siempre huye de ti. Dios es ese ‘algo más’. Hallándole, no te hará falta buscar más. En la siempre nueva felicidad de Dios tendrás todo lo que siempre habías buscado.


Así que no busquéis la plenitud a través de medios materiales, o a través de deseos inspirados por ellos. Buscad la indestructible felicidad que hay en vuestro interior y hallaréis eterna, siempre consciente y nueva Felicidad: Dios. Al contrario que los placeres materiales, esta alegría no es una cualidad abstracta de la mente; es una cualidad consciente cualidad del Espíritu. Búscala y hallarás el bienestar eterno. Cuando hayas obtenido esta felicidad nunca podrás ser un cínico que odia el mundo y condena a sus habitantes. En vez de eso, te hallarás en la posición de apreciar correctamente la creación de Dios. Como Su hijo inmortal, se supone que debes disfrutar la belleza de su trabajo con infinita alegría de tu naturaleza eterna, que es una felicidad perpetua. Pero aquellas personas que se deleitan en lo material sin conocer la superlativa alegría de Dios, se convierten en materialistas. Es una desgracia actuar como un mortal descontento, persiguiendo deseo tras deseo, cuando estás hecho de acuerdo con la imagen de Dios, que es eterna y siempre nueva alegría capaz de satisfacer todos los deseos.



Cuando los inmortales se comportan como mortales, experimentan el placer, la tristeza y la indiferencia en sus naturalezas. Eso es por lo que debes destruir esta naturaleza cambiante, adherida a tu inmutable alma inmortal. Cuando halles la verdadera naturaleza de tu alma de infinita felicidad, esa alegría indestructible permanecerá contigo a través de todas las experiencias de la vida, ya sean gratas o desagradables. Tu felicidad permanecerá inamovible ante el choque de los placeres terrenales. Disfrutarás de todo con esa alegría que es Dios. ‘Sin ser nunca atraído por el mundo sensorial, el yogui experimenta la felicidad del Ser, su alma se une a la del Espíritu y alcanza una alegría indestructible.’*



Paramahansa Yogananda-fragmentos

sábado, 8 de noviembre de 2014

LA MAGIA DE LA MÚSICA



La música es la armonía del cielo y de la tierra.
Yuel-Ji Músico chino
**
La música es el lenguaje que me permite comunicarme con el más allá.
Robert Schumann (1810-1856) Compositor alemán
**
La música es el corazón de la vida. Por ella habla el amor; 
sin ella no hay bien posible y con ella todo es hermoso.
Franz Liszt (1811-1886) Pianista y compositor austriaco de origen húngaro.
++
La música debe hacer saltar fuego en el corazón del hombre, 
y lágrimas de los ojos de la mujer.

Ludwig Van Beethoven
++

Si no fuera físico, probablemente sería músico. 
A menudo pienso en música. Vivo mis sueños en música. 
Veo mi vida en términos musicales. 
No  puedo decir si habría podido hacer alguna pieza creativa de importancia 
en la música, pero sí sé que lo que más alegría me da en la vida es mi violín”.

Albert Einstein
**
La música, lo eterno y lo ideal. 
No se refiere a la pasión, al amor, 
o desesperación por tal o cual individuo, 
sino a la pasión, al amor y a la desesperación en sí. 
Richard Wagner (compositor alemán:1813-1883) 
++

La música no es sólo el arte más joven, sino tal vez el único cuyo 
ejercicio, si ha de ser eficaz, exige una completa juventud de espíritu. 
Manuel De Falla (compositor español:1876-1946) 
++

La música excava el cielo. 
Charles Baudelaire (poeta francés:1821-1867) 
++

Sólo hay tres voces dignas de romper el silencio: 
la de la poesía, 
la de la música, y la del amor. 
Amado Nervo (poeta, novelista y ensayista mexicano:1870-1919) 
++

La música es un eco del mundo invisible. 
Giuseppe Mazzini (político italiano:1805-1872) 
++

La música es un nexo entre el hombre y el cosmos. 
Pitágoras (filósofo y matemático griego:585 a.C.-495 a.C.) 
++

La música puede definirse como la ciencia de los amores, 
entre la armonía y el ritmo. 
Platón (filósofo griego:427 a.C.-347 a.C.) 
++

En el planeta donde vivo, Júpiter, la música está por todas partes: 
en el murmullo del agua, 
en el ruido de las hojas, en el canto del viento. 
Las flores murmuran y cantan; todo produce sonidos melodiosos. 
¡La Naturaleza es tan admirable! 
Todo nos inspira el deseo de estar con Dios.(...) 
No tenemos instrumentos: son las plantas y los pájaros los coristas.
 El pensamiento compone, y los oyentes disfrutan sin audición musical, 
sin el recurso de la palabra, y eso a una distancia inconmensurable. 
En los mundos superiores esto es aún más sublime. 


Wolfgang Amadeus Mozart (compositor austriaco:1756-1791)
 



lunes, 3 de noviembre de 2014

LOS DIOSES...




"Los dioses no deben ser puertos. Los dioses deben ser medios para llegar al lugar de donde emanan los dioses. Si alguno de ustedes cree en un Dios, si alguno de ustedes cree en un Maestro, si alguno de ustedes cree en algo, trate de creer de tal manera que cuando llegue a ese algo pueda traspasarlo y seguir creyendo, porque si ustedes creen que la finalidad suprema es llegar a ser buenos, cuando ustedes lleguen a ser buenos, no lo podrán seguir siendo, porque eso les será una traba. Tal vez nunca entiendan que más allá de la Bondad está la Justicia.

En cambio, si entendemos que todos los dioses, que todas las formas no son más que apariencias, que todos los aspectos de los dioses no son más que transitoriedades, entonces nos vamos a rendir culto a Osiris, ni a Brahma, ni a determinado Dios, sino que vamos a rendir culto a la Luz que alumbra a todas las formas y a todos los dioses; a la Luz que arde, como les decía sin pabilo y sin combustible, en medio de la obscuridad de la ignorancia del mundo.


Esa Luz es la Filosofía Profunda, la Gimnosofía, la Teosofía o como ustedes quieran llamarla. Esa Luz es el centro de todas las cosas. El Universo es una esfera transparente en cuyo centro existe la Luz. Todo este Universo no es más que un enorme engaño de reflejos y de sombras. Todo este Universo no es más que una puerta de papel; basta con que la empujen para que se rompa. Basta con que ustedes quieran llegar a los Dioses, para que cada uno de ustedes pueda llegar a ellos.

Cada uno de ustedes puede llegar a los dioses, porque dijo Platón, en el siglo V a.C. "Dioses sois y lo habéis olvidado" y luego como dirían San Juan, recordando los Salmos: "Dioses sois".



fragmento conferencia de JORGE ANGEL LIVRAGA RIZZI-1966