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lunes, 29 de junio de 2015

SOBRE LA FRATERNIDAD BLANCA UNIVERSAL - Mensaje del Maestro Peter Deunov



Si, la vida de la humanidad se desarrolla siguiendo un plan determinado; si las culturas, las religiones, las ciencias y las artes evolucionan sobre la tierra; si los hombres experimentan una aspiración eterna hacia el progreso y la perfección aquí, es debido a los Grandes Seres razonables que, con una solicitud constante, sostienen e inspiran a los seres de nuestro planeta. De su corazón rebosante de amor, brota la vida y la alegría. Su deseo es que la humanidad adquiera esta luz y esta libertad, de la que ellos disfrutan. Quieren enseñar a vivir a los hombres, según las sublimes leyes del mundo divino. Ellos llevan una vida, la más pura y la más elevada. 

En su gran abnegación y su amor desinteresado, estos servidores de la humanidad, descienden de buen grado sobre la tierra en la que a menudo toman forma humana, para ayudar a los seres en su evolución. Los mensajeros que nos manda constantemente, pueden revestir los aspectos más diversos; los santos, los grandes hombres, los genios, los científicos, los sabios, ciertos escritores, artistas y hombres de estado que contribuyen al progreso de la humanidad de una manera o de otra, son todos servidores de la Gran Fraternidad Universal. Ella elige a las almas más avanzadas y las prepara para trabajar en el desarrollo espiritual de sus hermanos. 

Recordad pues esto: la única comunidad verdadera que existe en el mundo es La Gran FRATERNIDAD UNIVERSAL. Ella dirige el progreso de la humanidad y lleva a un porvenir luminoso. Sus miembros no constituyen ninguna sociedad ni organización visible para los humanos; ellos forman una comunidad viva lejos de las condiciones corruptas a las que los hombres se ven sometidos. Es pues ridículo pretender que la sede de tal fraternidad esté aquí o allí, ¡en tal o cual país! 

Estos Grandes Maestros de la Fraternidad Universal dirigen todo el COSMOS, tras haber completado su evolución, creando nuevas oleadas que se desenvuelven en otro plano y a otro ritmo. Bajo la dirección de su poderoso (…) estas Entidades superiores, han descendido de las altas cumbres de la Creación, creadores de sistemas solares como el nuestro.


 La creación y la organización de la primera tierra cósmica (el Paraíso de antaño) son obra suya. Sobre esta tierra cósmica viven ahora todavía los antepasados perfectos, nuestros ilustres ancestros que terminaron hace mucho tiempo su ciclo de evolución. Ellos descienden todavía sobre nuestra tierra y la van a transformar en paraíso. Con ellos vendrán también las 144.000 almas que menciona la Biblia, entre las que se encuentran representantes de todos los pueblos del presente y del pasado. Los adeptos, los santos y los Maestros, con todos los que les acompañaran. Su poderosa influencia actuará en todas las almas despiertas de la tierra y, todos juntos, instaurarán una organización y un orden perfecto en el mundo. Cuando hayan terminado su obra, se retirarán y dejarán vivir a los hombres y trabajar en las nuevas condiciones. Así se restablecerá la unión entre el mundo visible y el invisible. Es así como la Gran FRATERNIDAD UNIVERSAL ha trabajado, trabaja y trabajará en el mundo. 

AL FIN DEL SIGLO, TODOS LOS SANTOS ESTARÁN SOBRE LA TIERRA, y algunos ya lo están, yo no digo en carne y hueso pero están presentes en alguna forma u otra. Y trabajan. 

LA ENSEÑANZA DE LA FRATERNIDAD BLANCA ES INMUTABLE, ESTA EDIFICADA SOBRE LA ROCA Y NO PUEDE SER DESTRUIDA. 

En los archivos de esta escuela, que datan desde la creación del mundo, están conservados todos lo hechos y los secretos, sin ninguna omisión de la historia de la antigüedad, y un día, cuando vuestra evolución lo permita, podréis llegar a conocerlos. Veréis las etapas por las que habéis pasado y comprenderéis. Todos los hechos se presentarán ante vosotros como imágenes vibrantes. Esta perspectiva os animará a trabajar para adquirir esta condición; pero no vendrá de golpe, vuestros esfuerzos os llevarán allí gradualmente. 




ULTIMAS PALABRAS PRONUNCIADAS POR EL MAESTRO PETER DEUNOV ANTES DE SU PARTIDA DE ESTA TIERRA…… EN DICIEMBRE DE 1944 

Todo lo que es viejo va a desaparecer. Poco tiempo va a pasar antes de que este siglo se lo lleve todo. Las filosofías y las ciencias deben cambiar; Dios lo ha decidido así. El plan ya ha sido establecido. La humanidad no puede continuar viviendo en sus harapos. 


Se instaurará un hombre completamente nuevo y diferente. Se realizarán grandes transformaciones en este siglo. Todos deben trabajar, y esto es una preparación. Si ahora os llegase la muerte, no permaneceríais mucho tiempo en el espacio; volveréis hacia el año 1975 por que esta previsto un acontecimiento importante. 

UNICAMENTE POR AMOR EL MUNDO VA A ENDEREZARSE. Yo, me voy; mi obra sigue adelante desde el otro lado. El tiempo que os queda es corto. Estad atentos y vigilantes, no os desaniméis. Tenéis que progresar todos con mucho más ardor; sed sinceros y verídicos en vuestra misión. ¡QUE LA PAZ ESTÉ CON VOSOTROS! 




Maestro PETER DEUNOV
Mensaje antes de desencarnar: Dic 1944

miércoles, 17 de junio de 2015

El Hatha Yoga y los tantras pueden ser peligrosos?




Tal es la Ciencia Oculta en que los modernos ascetas y yoguis de la India basan su desarrollo y poderes anímicos. Se les conoce con el calificativo de Hatha Yoguis. La ciencia del Hatha Yoga se apoya en el Prânâyâma o “detención del aliento”, a cuyo ejercicio se oponen unánimemente nuestros Maestros. Porque ¿qué es el Pranâyâma? Literalmente traducido significa: la “muerte del aliento vital”. Según hemos dicho, Prâna no es Jîva la eterna fuente de la vida inmortal; ni está en modo alguno relacionado con Pranava, como algunos piensan, porque Pranava es un sinónimo de AUM en sentido místico. En Las fuerzas más sutiles de la Naturaleza, se halla todo lo que sobre esto se ha enseñado pública y claramente. Pero tales prácticas sólo pueden conducir a la magia negra y a la mediumnidad. Varios Chelas impacientes, a quienes personalmente conocimos en la India, cayeron en las prácticas del Hatha Yoga, no obstante nuestras advertencias. Dos de ellos se volvieron tísicos y uno de estos murió; algunos quedaron casi idiotas; otro se suicidó; y uno logró desarrollarse como Tântrika o Mago Negro; pero felizmente para él, pronto vino la muerte a cortar su carrera.

            La ciencia de los Cinco Alientos: el húmedo, el ígneo, el aéreo, etc., tiene un doble significado y dos aplicaciones. Los Tântrikas la toman literalmente, en lo relativo a la regulación del vital aliento pulmonar; mientras que los antiguos râja yoguis la referían al aliento mental o de “voluntad”, que sólo puede conducir a las superiores facultades de clarividencia, a la función del tercer ojo y a la adquisición de los verdaderos poderes ocultos del Râja Yoga. Enorme es la diferencia entre ambos métodos. El primero, según queda indicado, emplea los cinco Tattvas inferiores; el segundo comienza por emplear únicamente los tres superiores, para el desarrollo mental y volitivo, dejando los demás para luego de dominados aquellos tres; por lo que sólo emplean uno (Âkâsha) de los cinco Tattvas tántricos. Según dice muy bien la obra citada: “los Tattvas son las modificaciones de Svara”. Pero Svara es la raíz del sonido, el substrato de la pitagórica música de las esferas, lo está más allá del espíritu en la moderna acepción de la palabra, el espíritu en el espíritu; o como propiamente se interpreta, “la corriente de la oleada de vida”, la emanación de la Vida Única. El Gran Aliento de que hablábamos en el primer tomo de esta obra es ÂTMÂ, que etimológicamente significa: “el movimiento eterno”. Ahora bien; mientras el chela asceta de nuestra escuela sigue cuidadosamente para su desarrollo mental el método propio de la evolución del Universo, esto es, de lo universal a lo particular, el Hatha Yogui invierte los términos y empieza por esforzarse en obtener la supresión de su (vital) aliento. Pero si, como enseña la filosofía hinduísta, “Svara asume la forma de Âkâsha” al comienzo de cada evolución, y sucesivamente va tomando las formas de Vâyu (aire), Agni (fuego), Âpas (agua), y Prithivî (materia sólida) (23), resulta patente la razón de empezar por los superiores y suprasensibles Tattvas. Los Râja Yoguis no descienden, en los planos de la substancia, más acá del Sûkshma (la materia sutil), mientras que los Hatha Yoguis únicamente desarrollan y emplean sus poderes en el plano material. Algunos Tântrikas colocan los tres Nâdis, llamados: Sushumnâ, Idâ y Pingalâ, en la médula oblongada, cuya línea central designan con el nombre de Sushumnâ, y con los respectivos de Pingalâ e Idâ las divisiones derecha e izquierda. También colocan en el corazón los tres Nâdis, con los mismos nombres. La escuela transhimaláyica de los antiguos Râja Yoguis de la India, con los cuales no deben confundirse los yoguis modernos, coloca el Sushumnâ, asiento principal de los tres Nâdis, en el conducto central de la médula espinal, e Idâ y Pingalâ a los lados izquierdo y derecho. Sushumnâ es el Brahmadanda, el canal (de la médula espinal), cuyo oficio desconoce la Fisiología, como desconoce los oficios del bazo y de la glándula pineal. Son Idâ y Pingalâ los sostenidos y bemoles del fa, tónica de la naturaleza humana y nota media de la septenaria armonía de los principios que, cuando vibran convenientemente, despiertan a los centinelas de ambos lados (al Manas espiritual y al Kâma físico), y subyugan lo inferior por medio de lo superior. Pero este efecto ha de resultar del ejercicio del poder de la voluntad, y no de la científica o regulada supresión del aliento. Si observáis una sección transversal de la médula espinal, advertiréis tres columnas una de las cuales transmite las órdenes volitivas, y la otra una vital corriente de Jîva (24) durante lo que se llama el estado de Samâdhi y otros análogos.



            Quien haya estudiado ambos métodos, el Hatha Yoga y el Râja Yoga, echará de ver una enorme diferencia entre ambos: el primero es puramente psíquicofísico; el segundo puramente psíquicoespiritual. Los tántricos no parecen ir allá de los seis visibles y conocidos plexos, con cada uno de los cuales relacionan los Tattvas; y la gran importancia que atribuyen al plexo principal de estos, el Mûlâdhâra Chakra (el plexo sagrado) indica su egoísta y material anhelo de adquirir poderes. Los Cinco Alientos y los cinco Tattvas de los tántricos, se relacionan principalmente con los plexos prostático, epigástrico, cardíaco y laríngeo; y como casi desconocen el Âjnâ, nada saben del sintetizante plexo laríngeo. Muy distintamente les sucede a los discípulos de la antigua escuela, que comienzan por dominar el órgano a que los anatómicos occidentales llaman cuerpo pituitario, sito en la base del cerebro, sobre la faringe.  


Es fatal “dedicarse al Yoga” con sólo un somero y a menudo extraviado conocimiento de sus verdades prácticas; porque el diez por ciento de estudiantes, o desenvolverán facultades mediumnísticas, o perderán el tiempo y se aburrirán tanto en la práctica como en la teoría. Antes de entregarse a tan arriesgado experimento y de ir más allá de un minucioso examen del propio yo inferior y de sus pasos en la vida, o lo que en terminología ocultista se llama el “Libro de la Vida diaria del Chela”, es preciso aprender, por lo menos la diferencia entre la “magia” blanca o divina y la magia negra o diabólica, y convencerse de que si se “dedica uno al yoga” sin experiencia alguna, y sin tener quien le muestre los peligros, antes hay que cerciorarse de que no se están cruzando de día en día y de hora en hora, los límites de lo divino para caer en lo satánico. Sin embargo, muy fácil es conocer la diferencia; pues basta recordar que ninguna verdad esotérica enteramente revelada se publicará jamás impresa en libros ni periódicos.




Ahora bien; como la diferencia capital entre la magia blanca y la negra es el objeto con el cual se practica, pues son de secundaria importancia los agentes empleados para producir resultados fenomenales, resulta en extremo tenue la línea divisoria entre ambas. Sin embargo, no es tan grave el peligro al considerar que los libros llamados ocultos lo son tan sólo en cierto sentido; es decir, que el texto es oculto sólo por razón de los velos. El lector ha de entender acabadamente el simbolismo, antes de descubrir el genuino significado de la enseñanza. Además, dichos libros no están nunca completos; pues sus varias partes llevan distintos títulos, y en cada una de ellas se inserta algún trozo de otra obra; de suerte que sin una clave, no se encuentra la verdad completa. 


            En vista de que algunos estudiantes tratan de seguir un método de yoga a su manera, sin otro guía que las escasas e incompletas insinuaciones halladas en revistas y libros teosóficos (que tienen que ser naturalmente incompletas), escojo una de las mejores exposiciones de las antiguas obras ocultas, Las Fuerzas más sutiles de la Naturaleza (Nature’s Finer Forces, Londres, 1897), a fin de hacer ver cuán fácilmente puede uno extraviarse con sus velos.

            Parece que el autor de dicha obra se ha engañado a sí mismo. Los tantras, leído esotéricamente, rebosan sabiduría como las más nobles obras ocultas. Estudiados sin guía y llevados a la práctica, pueden determinar varios resultados fenoménicos en los planos moral y fisiológico. Pero perdido estará sin remedio quien acepte la letra muerta de sus reglas y prácticas e intente llevarlas a cabo con algún egoísta propósito. Seguidas con puro corazón e intenciones inegoístas, con el mero objeto de experimentación, no producirán resultado alguno, o bien desengañarán y retrasarán al operador, los que produzca. Pero ¡ay! del egoísta que trate de educir facultades ocultas con el único fin de lograr beneficios materiales y satisfacer venganzas o ambiciones. La separación del Yo superior de los principios inferiores, y el apartamiento de Buddhi-Manas de la personalidad tántrica, serán las rápidas y terribles consecuencias kármicas de la Magia Negra.

            En Oriente, en la India y en China, se encuentran hombres y mujeres desalmados, tanto como en el Occidente, aunque allí no toma el vicio tanto incremento como aquí. A ello les conduce el olvido de la ancestral sabiduría, y la práctica de la Magia Negra. Pero de esto hablaremos más adelante, limitándonos por ahora a añadir: estáis advertidos y conocéis el peligro.



Además, como ya mostramos, la práctica de los Cinco Alientos resulta fisiológica y psicológicamente en una lesión mortal. Y todo esto es por cierto lo que se llama, Prânâyâma, o la «muerte de la respiración», ya que, para el que la practica resulta, en muerte –en muerte moral siempre, y en muerte física muy frecuentemente.



Autora: Helena P. Blavatsky
Fragmento DOCTRINA SECRETA

viernes, 5 de junio de 2015

Enseñanzas internas o secretas




Son unos ignorantes aquellos que, en su ciego y hoy día intempestivo odio al Buddhismo, y por reacción al Budhismo, niegan sus enseñanzas esotéricas que son también las de los brahmanes, simplemente porque el nombre les sugiere lo que para ellos, como monoteístas, son doctrinas perniciosas. Ignorantes, es el término correcto que debe emplearse para su caso, puesto que la Filosofía Esotérica es la única capaz de resistir en esta época de materialismo craso e ilógico, los ataques repetidos a todo cuanto el hombre tiene por más querido y sagrado en su vida espiritual interna. El verdadero filósofo, el estudiante de la Sabiduría Esotérica, pierde por completo de vista las personalidades, las creencias dogmáticas y las religiones especiales. Además, la Filosofía Esotérica reconcilia todas las religiones, despoja a cada una de ellas de sus vestiduras humanas exteriores, y demuestra que la raíz de cada cual es idéntica a la de las demás grandes religiones. Ella prueba la necesidad de un Principio Divino y Absoluto en la Naturaleza. Ella no niega la Deidad como no niega el Sol. La Filosofía Esotérica jamás ha rechazado a Dios en la Naturaleza, ni a la Divinidad como al Ente abstracto y absoluto. Rehusa únicamente aceptar los dioses de las llamadas religiones monoteístas; dioses creados por el hombre a su propia imagen y semejanza, caricaturas impías y miserables del Siempre Incognoscible. Por lo demás, los archivos que vamos a presentar al lector, abrazan los principios esotéricos del mundo entero, desde el principio de nuestra humanidad; y en ellos el ocultismo Buddhista ocupa su lugar correspondiente, y no más. A la verdad, las porciones secretas del Dan o Janna (Dhyâna) (4) de la metafísica de Gautama, por grandes que aparezcan a los que no están enterados de los principios de la Religión de la Sabiduría de la antigüedad, constituyen tan sólo una pequeña porción del total. El Reformador indo limitó sus enseñanzas públicas al aspecto puramente moral y fisiológico de la Religión de la Sabiduría, a la ética y al hombre únicamente. Las cosas “invisibles e incorpóreas”, el misterio del Ser fuera de nuestra esfera terrestre, no fueron tratados en manera alguna por el gran Maestro en sus enseñanzas públicas, reservando las verdades ocultas para un círculo selecto de sus Arhats. Estos últimos recibían la iniciación en la famosa Cueva Saptaparna (la Sattapanni de Mahâvansa) cerca del Monte Baibhâr (el Webhâra de los manuscritos palis). Esta cueva estaba en Râjâgriha, la antigua capital de Magadha, y era la Cueva Cheta de Fa-hian, como justamente sospechan algunos arqueólogos (5).

            El tiempo y la imaginación humana disminuyeron la pureza y la filosofía de estas enseñanzas, cuando, durante el curso de su obra de proselitismo, fueron trasplantadas del círculo secreto y sagrado de los Arhats, a un suelo menos preparado para las concepciones metafísicas que la India; o sea, en cuanto fueron llevadas a China, Japón, Siam y Birmania. La manera como fue tratada la prístina pureza de estas grandes revelaciones, puede verse estudiando algunas de las llamadas escuelas buddhistas “esotéricas” de la antigüedad en su aspecto moderno, no solamente en China y en otros países buddhistas en general, sino hasta en no pocas escuelas del Tibet, abandonadas al cuidado de Lamas no iniciados y de innovadores mongoles.

            Así es, que el lector debe tener presente las muy importantes diferencias que existen entre el Buddhismo ortodoxo, o sea las enseñanzas públicas de Gautama el Buddha, y su Budhismo esotérico. Su Doctrina Secreta no difiere, sin embargo, en manera alguna de la de los brahmanes iniciados de su tiempo. El Buddha era hijo del suelo ario, un indo, un Kshatriya, discípulo de los “nacidos dos veces” (los brahmanes iniciados) o Dvijas. Sus enseñanzas, por tanto, no podían ser diferentes de las doctrinas de aquéllos, pues toda la reforma buddhista consistió sencillamente en revelar una parte de lo que había permanecido secreto para todos los hombres que estaban fuera del “círculo encantado” de los iniciados del Templo y de los ascetas. No pudiendo, por razón de sus votos, enseñar todo cuanto le había sido comunicado, y a pesar de que Buddha enseñó una filosofía fundada en la base del verdadero conocimiento esotérico, participó al mundo únicamente el cuerpo material externo de aquélla, y guardó su alma para sus elegidos. Muchos orientalistas que se dedican al chino, han oído hablar de la “doctrina del alma”. Ninguno parece haber comprendido su verdadera significación e importancia.


            Aquella doctrina fue conservada en secreto, en demasiado secreto quizás, dentro del santuario. El misterio que envolvía su dogma principal y sus aspiraciones más exaltadas, el Nirvâna, ha llamado e irritado tanto la curiosidad de los sabios que lo han estudiado, que siendo incapaces de resolverlo de una manera lógica y satisfactoria desatando el nudo Gordiano, han preferido cortarlo, declarando que el Nirvâna significa la absoluta aniquilación.

            Hacia el final del primer cuarto de este siglo, apareció en el mundo una clase de literatura especial, cuyas tendencias de año en año se han hecho más definidas. Basada, según dice ella misma, en las sabias investigaciones de sanscritistas y orientalistas en general, ha sido considerada como científica. A las religiones, mitos y emblemas de la India, de Egipto y de otros pueblos antiguos, se les ha hecho decir todo lo que deseaba el simbologista que expresasen, dando así con frecuencia la ruda forma exterior, en lugar de la significación interna. Aparecieron en rápida sucesión obras notabilísimas por sus ingeniosas especulaciones y deducciones formadas en círculo vicioso, por colocarse generalmente conclusiones anticipadas en vez de premisas, en  los silogismos de varios sabios sánscritas o palis; y así fueron inundadas las bibliotecas con disertaciones más bien sobre el culto fálico o sexual que sobre el verdadero simbolismo, contradiciéndose además unas a otras.



            Ésta es quizás la verdadera razón porque hoy se permite que vean la luz, después de millares de años del silencio y secreto más profundos, los bosquejos de unas pocas verdades fundamentales de la Doctrina Secreta de las Edades Arcaicas. Digo de propósito “unas pocas verdades”, porque lo que debe permanecer sin decirse, no podría contenerse en un centenar de volúmenes como éste, ni puede ser comunicado a la presente generación de saduceos. Pero aun lo poco que hoy se publica es preferible a un silencio completo acerca de estas verdades vitales. El mundo actual, en su loca carrera hacia lo desconocido, que el físico se halla demasiado dispuesto a confundir con lo incognoscible siempre que el problema escapa a su comprensión, progresa rápidamente en el plano opuesto al de la espiritualidad. El mundo se ha convertido hoy en un vasto campo de combate, en un verdadero valle de discordia y de perpetua lucha, en una necrópolis en donde yacen sepultadas las más elevadas y más santas aspiraciones de nuestra alma espiritual. Aquella alma se atrofia y paraliza más y más a cada generación nueva



fragmentos de Doctrina Secreta 
Autora: HELENA P. BLAVATSKY