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miércoles, 20 de enero de 2016

ISIS SIN VELO -fragmentos: elementarios...


"Enseñaba Pitágoras que el universo es en conjunto un vasto sistema de exactas combinaciones matemáticas  y Platón ve en Dios el supremo geómetra. El mundo está regido por la misma ley de equilibrio y armonía que presidió a su formación. La fuerza centrípeta no podría actuar sin la centrífuga en las armoniosas revoluciones de las esferas, pues todas las formas requieren fuerzas duales. Así, para la mejor comprensión del caso de que vamos tratando, podemos considerar el espíritu como la fuerza centrífuga y el alma como la centrípeta en el sistema suprafísico. Cuando actúan armónicamente ambas fuerzas producen el mismo efecto; pero si se perturba el movimiento del alma que centrípetamente tiende al centro que la atrae, o si se la abruma con mayor peso de materia del que puede soportar, quedará rota la armonía del conjunto y, por consiguiente, la vida espiritual cuya continuidad requiere el concurso de ambas fuerzas, que si se perturban dañan a la individualidad humana y si se destruyen la aniquilan.

Los perversos y depravados que durante la vida interceptaron con su grosera materialidad el rayo del divino espíritu y estorbaron su íntima unión con el alma, se encuentran al morir magnéticamente retenidos en la densa niebla de la atmósfera material, hasta que, recobrada la conciencia, se ve el alma en aquel lugar que llamaron Hades los antiguos. La aniquilación de estas entidades desprovistas de espíritus no es nunca instantánea, sino que a veces tarda siglos, pues la naturaleza nunca procede a saltos ni por bruscas transiciones, y los elementos constituyentes del alma requieren más o menos tiempo para desintegrarse. Entonces se cumple la temerosa ley de compensación a que llaman yin-yuan los budistas. Estas entidades son los elementarios terrestres, que los orientales designan con el alegórico nombre de "hermanos de la sombra". Su índole es astuta, ruin y vengativa, hasta el punto de que no desperdician ocasión para mortificar a la humanidad en desquite de sus sufrimientos, y antes de aniquilarse se convierten en vampiros, larvas y simuladores que desempeñan los principales papeles en el gran teatro de las materializaciones espiritistas, con ayuda de los elementales (1) genuinos, quienes se complacen en prestársela. 

El eminente cabalista alemán Enrique Kunrath representa, en una lámina de su hoy rarísima obra Amphitheatri Sapientoe AEternoe, las cuatro variedades de "espíritus terrestres". El hombre está en riesgo de perder su espíritu y convertirse en una de estas entidades elementarias hasta que cruza el dintel del santuario de la iniciación y levanta el VELO DE ISIS. Entonces ya no ha de sentir temor.



(1) Los cristianos llaman "diablos", "engendros de Satanás" y otros nombres por el estilo a los espíritus elementales, que no saben nada de esto, sino entidades de materia etérea, irresponsables y ni buenas ni malas a no ser que reciban influencia de otra entidad superior



fragmentos de: ISIS SIN VELO -Autora: HELENA P. BLAVATSKY

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