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Cartas de los Mahatmas-fragmentos

Uno de  los  Maestros  dijo  que,  en  el  mundo  de  hoy,  donde  se  encuentran  tan  pocos  que  tengan   deseos   desinteresados  p...

martes, 15 de mayo de 2018

Parábolas y símbolos

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Una parábola es un símbolo hablado que parece mera fábula o cuento de niños, cuando en realidad es la representación alegórica de hechos que se han verificado o se verifican efectivamente, y de los cuales además se deduce siempre una enseñanza moral. Por eso dice Jesús a sus discípulos (Mateo XIII 10-18) "a vosotros, mis discípulos, os hablo cara a cara, pero a los demás, al vulgo, les hablo por parábolas, para que viendo no vean y oyendo no entiendan..., porque no debéis dar los tesoros del Reino del Padre (Significado Esotérico) a los vulgares, a los cerdos, pues que los pisotearán, y, si pueden, os devorarán”. 

En efecto, las parábolas de Jesús, tomadas todas, por cierto, de las de Hillel, su maestro, tienen, como las de todos los grandes Instructores o “Maestros de la Compasión hacia la pobre humanidad desvalida” un doble significado: como fábula primorosísima y como profunda enseñanza moral, la cual, a su vez, no es sino un velo —el clásico Velo de Isis- que hay que levantar si se quieren encontrar tras ellas las supremas verdades del Simbolismo Universal o Sabiduría Primitiva y perdida, que hay que reconstituir. Verdadera Ciencia de la Naturaleza, el mismo Ernesto Renán, por eso, en su conocidísima Vida de Jesús nos dice que “en la parábola era donde más sobresalía el Maestro, y en ese género delicioso nada había en el judaísmo que pudiera servirle de modelo. Verdad es que en los libros buddhistas se encuentran parábolas cuyo tono y forma son exactamente iguales a los de las parábolas evangélicas, pero no es admisible que una influencia buddhista llegase hasta Jesús. Estas analogías pueden explicarse por el espíritu de mansedumbre y la profundidad del sentimiento que fueron comunes al buddhismo y al naciente cristianismo”. 

Pero nosotros no podemos estar conformes por completo con el poeta-escritor francés, tan discutido. ¿Qué son, en efecto, todas las narraciones episódicas del Antiguo Testamento hebreo, sino símbolos y parábolas, cuyo múltiple sentido astronómico, matemático, filológico, histórico, etcétera, hay que desentrañar? 

¿Qué son también la mayor parte de las Suras coránicas, sino “Agadas”, es decir deliciosas parábolas y símbolos, conservados antes por la tradición como todos los libros de Oriente, llámense Vedas hindúes, Jashnas y Mil y una noches, parsis; Itiasas, jainos, Iliada y Odisea griegas, Eddas y Nibelungo-Sagas escandinavos, etcétera? 

Harto lo dice, en efecto, Mahoma en la Sura II, y. 24, cuando expresa que “Alah no se avergüenza de poner como parábola ora un mosquito ora otra cosa cualquiera para símbolo de su enseñanza. Los creyentes saben que la verdad les proviene de su Señor, pero los infieles dicen: “¿qué es lo que ha querido decirnos Alah al ofrecernos aquélla como objeto de comparación?” “Con tales parábolas, pues, el Señor dirige a los unos y extravía a los otros, porque los únicos verdaderamente extraviados son los perversos, los desventurados, los perturbadores de la Tierra.” Por eso también cuida de añadir que (Sura XIV, 30), Alah (el Señor, el Instructor), “habla a los hombres por medio de parábolas, a fin de que reflexionen” y en la “Sura III” consigna que “el Señor es quien nos ha enviado este Libro (el Corán) en el que se hallan versículos inmutables que son como la ‘matriz del mismo, y otros que son alegóricos. Aquellos a quienes su corazón desvía de la verdadera senda corren detrás de las metáforas por afán de desorden y por deseo de interpretación, pero la verdad está dentro”. 

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Todas las cosas visibles y cuantas apreciamos por nuestros aparatos científicos, no son sino ilusión, “maya”, “sombra” o “proyectiva de invisibles realidades superiores”. Esta doctrina no es exclusiva del buddhismo, sino que aparece, más o menos desfigurada, en todas las religiones, y es un postulado necesario de nuestra geometría moderna de las “ene” dimensiones. 

Por eso ha dicho el axioma cabalista: “Si quieres ver en lo invisible, abre tus ojos a lo visible”, y San Pablo, reproduciendo el pasaje de Platón en su República que alude a la “Cárcel” o “limitación geométrica” de este mundo, ha cuidado de añadir: “Cuando era ‘niño’, como niño pensaba, hablaba y sentía, mas, cuando llegué a ‘hombre’ (es decir, a Iniciado), di de mano las cosas infantiles: ahora, las cosas que más tarde veremos cara a cara, las vemos como por espejo y en la oscuridad”. Por eso fue un gran acierto el de nuestro queridísimo y antiguo espiritualista Quintín López, el fundador de la revista Lumen, cuando nos habló de “las ilusiones de la realidad y de la realidad de las ilusiones”. 

“El mundo es sólo apariencia”, ha escrito nuestro amigo Vicente Risco en notable artículo: tal es la primera verdad estética Como una araña que se enredase en su propia tela, el espíritu es el prisionero de su representación; la victima de su sueño. El Bienaventurado Buddha ha dicho: “Toda creencia pertenece al mundo de la vida. El universo sólo: existe en la imaginación”. Somos los hijos de Kama y de Maya, del Deseo y de la Ilusión. Así se despliega ante nosotros el velo de Tanit, la mágica fantasmagoría de la vida. Esta verdad no pertenece sólo al pensamiento oriental, a la doctrina del Corazón. La doctrina del Ojo la ha formulado también. Manuel Kant, el seco y frío metafísico de la Prusia filistea, llega a esta conclusi6n en la Crítica de la Razón Pura: “Nosotros no conocemos el ‘ser’ de las cosas (nóumeno) sino tan sólo el ‘parecer’ de ellas (fenómeno). Ahora bien, el ‘parecer’ es humano; no depende del objeto, sino del sujeto. Por eso ha dicho con razón Protágoras que el hombre es la medida de todas las cosas, porque todo lo que el hombre conoce de ellas está en el hombre mismo, y no en ellas. También ha dicho por la misma razón el grande y desconocido Claudio de Saint-Martin, que la verdadera ciencia es la que explica las cosas por el hombre y no el hombre por las cosas, como pretende hacerlo la ciencia materialista. Después de todo, lo único que realmente conocemos es el hombre, y todo nuestro conocimiento ha de partir de ahí si es que hemos de explicar lo desconocido en función de lo conocido, aunque acaso no sea ese el único, ni aun el verdadero camino de la ciencia. En esto estriba la futura. importancia del arte y de la emoción estética, que acaso está llamada a revelarnos lo que hay detrás del ‘parecer’ de las cosas, el más adentro de su apariencia convencional. Está probado que el espíritu artista ve en las cosas lo que los demás no ven, posee un sentido más, por lo menos, que los demás mortales, y acaso tal sentido sea ‘aquella especie de anteojo para ver directamente en el ser’, de que habla Nietzsche. Porque el que podemos llamar ‘pensamiento poético’ es por naturaleza ultraconvencional. El artista se pone en contacto con las cosas muy de otra manera que el sabio. Hay dos maneras de afrontar el problema del mundo: se puede adoptar la actitud crítica del filósofo, la actitud analítica fundada en la duda, una desconfianza que se confía en lo convencional, y se puede adoptar la actitud mística del poeta, fundada en la fe, la actitud simpática y no defensiva del que ama las cosas sin interrogarlas.. El artista sabe qué no se vive tan sólo con la verdad, que además de la verdad hay en la vida otras cosas adorables, y es posible que en su tortuoso camino, por el que marcha con la lámpara apagada, llegue al fin al palacio de la verdad por no haberla buscado, y aun sin llegar a él, y yendo hacia otra parte, puede descubrir cien verdades en su camino”. 

Encendamos, pues, nuestra lámpara —la lámpara de este libro— y para que el lector no se llame a engaño he aquí el resumen de las ideas que vamos a desarrollar apoyadas en otras tantas parábolas de los grandes Maestros: 

En edades primitivas o “de Oro” reinó soberana la Verdad hasta que la Mentira logró disfrazarse de Verdad y engañar al mundo con su Maya o ilusión. La Verdad desnuda fue rechazada desde entonces por los hombres, enamorados ya de las apariencias de la Mentira, pero ella, a su vez, se disfrazó con el “Velo de Isis” transformándose así en mito o fábula, y en Parábola sus consiguientes enseñanzas. 

Hubo un hombre, sin embargo —¡habría y hay tantos en todas las Edades!.—, qué busc6 decidido la verdad en el mundo, en la corte, en el claustro, y doquiera le dijeron “hace ya muchísimo tiempo que estuvo aquí, pero desapareció y nadie ya ha vuelto a encontrarla”. ¡ Los dioses, envidiosos de la grandeza del hombre, la habían hurtado, y escondido nada menos que en el propio corazón humano, porque si lo hubieran hecho en otra parte, monte, abismo, nube o desierto, el incansable anhelo progresivo del hombre le habría encontradlo al cabo, mientras que llevándola él, sin saberlo, dentro de su pecho, donde no mira por desgracia nunca, le sería imposible el volverla, a hallar. Aleccionada, al fin, la Humanidad por el rebelde Prometeo logra encontrarla mediante esa máquina terrible de invención y hallazgo que se ha llamado desde entonces Filosofía, o “noscete ipsum socrático”. 

Con la Filosofía, en efecto, caemos en la cuenta de que la “Verdad Absoluta o Suprema”, no está en ninguna percepción concreta, ni en ninguna ciencia particular llámese como se llame, sino en el augusto y abstracto misterio del Símbolo porque en el Símbolo concurren, se aúnan y hacen compatibles las revelaciones parciales de las diversas ciencias ya que éstas últimas no son sino ramas de un gran tronco primitivo y oculto. 

Porque nosotros, ciegos sempiternos, tenemos siempre interpuesto entre nuestra vista y el mundo superior de la Verdad un tupido velo que se ha llamado por los poetas el “Velo de Maya” y por los matemáticos modernos “el misterio geométrico del mundo de las ene dimensiones del espacio”, desde el día memorable que se cortaron las comunicaciones entre este pobre mundo de los mortales y los “supermundos” de héroes, semidioses y dioses antiguos. 
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Aislados así y todo semejantes mundos superiores, los verdaderos héroes pueden escalar esos mundos o Jardines de Utgard como lo hizo Thor, el héroe de Carlyle, y los verdaderos místicos, en alas del arte, la ciencia y el amor, pueden evocar de ellos la augusta sombra de sus Maestros, como lo realizó el gran filósofo y legislador chino Kung-tseu con el alma del maestro Ven-yang en alas de su música. Cuando se llega a tales alturas se comprende ya la terrible verdad de que este mundo no es nuestro mundo, como el niño Buddha lo comprendió a la vista de la primavera. El alma humana, entonces, como la Psiquis de la leyenda, se une a su divino Espíritu, no sin pasar las pruebas más terribles de purificación, pruebas que resultarían a veces duras hasta para los seres que parecen superiores al hombre. De aquí la consoladora frase de San Pablo relativa a nuestro vencimiento de las potestades del aire, de la divina condición latente o dormida hoy en el hombre y de su efectiva superioridad sobre los mismos ángeles, al tenor de sus maravillosas “Epístolas”. 

¿C6mo lograr el despertamiento de semejante superioridad, dormida hoy en el fondo del coraz6n humano? —Nada más sencillo de saber en teoría, ni más difícil de hacer en la práctica: He aquí algunas de las condiciones requeridas: las unas son negativas o de remoci6n de obstáculos y las otras positivas o de fe y de esfuerzo liberador.

Entre las primeras aparece el buscar el Sendero sin hacer caso a los ladridos de los perros que tratan de detenernos; sin escuchar la voz de la adulación como la escuchó en mala hora el Dragón de la parábola, que guardaba un vano tesoro; ni incurrir en la ambiciosa credulidad del niño con la mala fruta o la del lego con el pajarillo, ni imitar el materialismo del discípulo mentecato que quería asir lo inasequible, ni el atrevimiento de aquel otro que quiso pintar ojos a unos dragones celestes, sin comprender que al ver con ellos el triste mundo inferior a que el Maestro los trajera, forzosamente tenían que escapar a su mundo primitivo... 

Pero, ¿a qué seguir esta pobre “sinfonía”, preludiando en ella los divinos motivos de las parábolas respectivas del libro?; ¿a qué profanar el maravilloso contenido de ellas hasta tanto que el lector las saboree por sí mismo? —Harto atrevimiento supone ya en nosotros el empequeñecerlas con los deficientes pero bien intencionados comentarios que a cada una de ellas subsigue. 


fragmento de POR EL REINO ENCANTADO DE MAYA
MARIO ROSO DE LUNA

viernes, 11 de mayo de 2018

100 asombrosas revelaciones de H. P. Blavatsky en Isis sin Velo

https://josecarlosfernandezromero.com/2018/05/10/100-asombrosas-revelaciones-de-h-p-blavatsky-en-isis-sin-velo/
-Hombres, partidos, sectas y escuelas son efímeras de un día. Tan sólo la VERDAD, asentada en roca de diamante, es eterna y suprema.
2-No creemos en magia alguna que trascienda a la capacidad de la mente humana, ni en “milagro” alguno, divino o diabólico, si por tal se entiende la transgresión de las eternas leyes naturales.
3-El corazón humano no se ha revelado todavía completamente a sí mismo ni hemos abarcado ni siquiera comprendido la amplitud de sus poderes.
4-La última eternidad encontrará en la primera su alma gemela
5-Lo esencial es siempre lo mismo, ya procedamos cercenando hacia dentro el mármol para descubrir la estatua oculta en su masa, ya hacia fuera, levantando piedra sobre piedra hasta terminar el templo.[1]
6-Combinando la ciencia con la religión se puede demostrar la existencia de Dios y la inmortalidad del espíritu humano tan fácilmente como un postulado de Euclides.
7-El espíritu del hombre es prueba del Espíritu de Dios, como una gota de agua es prueba de la fuente de donde procede (…) ¡Demostrar la existencia del alma por sus maravillosas facultades y demostraréis la existencia de Dios!
8-La falsificación es imposible sin modelo que falsificar. El fanatismo de los espiritistas prueba la ingenuidad y posibilidad de sus fenómenos. Nos dan hechos que debemos investigar, no afirmaciones que debemos creer sin pruebas.
9-La filosofía platónica es el más perfecto compendio de los abstrusos sistemas de la antigua India, y la única que puede ofrecernos un terreno neutral. Aunque Platón murió hace veintidós siglos, los intelectuales todavía se ocupan de sus obras. Platón fue, en la plena acepción de la palabra, el intérprete del mundo, el filósofo más grande de la era precristiana, que reflejó fielmente en sus obras el espiritualismo y la metafísica de los filósofos védicos que le precedieron. Vyasa, Jaimini, Kapila, Vrihaspati y Sumantu influyeron indeleblemente a través de los siglos en Platón y su escuela. Con esto probaremos que Platón y los sabios de la India tuvieron la misma revelación de la verdad. ¿No prueba su pujanza, contra las injurias del tiempo, que esta sabiduría es divina y eterna?
10-Asegura el neoplatónico Porfirio, que en los MISTERIOS se enseñaba y comentaba la filosofía de Platón.
11-Agustín, obispo de Hipona, declara que las antiguas doctrinas neoplatónicas son las esotéricas y originales doctrinas de los primeros discípulos de Platón y diputa a Plotino por un Platón resucitado. También explica los motivos que tuvo el gran filósofo para encubrir el sentido interno de sus enseñanzas.
12-El crimen de Sócrates fue descubrir a sus discípulos la doctrina secreta en lo que a los dioses se refería. Esta doctrina se enseñaba en los Misterios y era un crimen capital revelarla.
13-La facultad de contemplar la realidad directa e inmediatamente, sólo es propia de Dios, y la aspiración a este conocimiento es la filosofía propiamente dicha, o amor a la sabiduría. El amor a la verdad es inherentemente el amor al bien, y si predomina sobre todo deseo del alma y la purifica por su asimilación con lo divino y dirige las acciones del hombre, le eleva a participar de la Divinidad, y le ensalza a semejanza de Dios.
14-Incumbe a la Filosofía liberar al espíritu de la esclavitud de los sentidos, por medio de la disciplina, y liberarle al empíreo del puro pensamiento, a la visión de la verdad, bondad y belleza eternas.

16-Aristóteles no es un testimonio fidedigno, pues adulteró a Platón y casi puso en ridículo las ideas de Pitágoras.
17-Hay una regla de interpretación que debe guiarnos en el examen de toda opinión filosófica. “La inteligencia humana, bajo la necesaria acción de sus propias leyes, está impelida a mantener las mismas ideas fundamentales, y el corazón del hombre a alimentar los mismos sentimientos en toda época”.
18-Reconoce la ciencia moderna que las leyes superiores de la naturaleza asumen la forma de enunciado cuantitativo. Esto es quizás una más explícita afirmación de la doctrina pitagórica. Los números se consideran como la mejor representación de las leyes de armonía que regulan el Cosmos. Sabemos que la teoría atómica y las leyes de combinación [la valencia química] están hoy, por decirlo así, arbitrariamente definidas por números. “El mundo es, en todas sus partes, una aritmética viva en su desarrollo y una verdadera geometría en su reposo”[2]
19-El Universo es la combinación de miles de elementos, y sin embargo es la expresión de un solo espíritu: un caos para los sentidos, un cosmos para la razón.
20-La idea que tiene el hombre de Dios es la deslumbradora luz que ve reflejada en el cóncavo espejo de su propia alma, pero esta imagen no es en realidad la de Dios, sino su propio reflejo. Su gloria está allí, pero el hombre ve a lo sumo la luz de su propio espíritu que es cuanto puede ver. Cuanto más limpio esté el espejo, más resplandecerá la imagen divina. Pero el mundo exterior no puede permanecer allí al mismo tiempo. Para el yogui en éxtasis, para el profeta iluminado, el espíritu brilla como el sol al mediodía; para la viciosa víctima de los atractivos terrenos, el resplandor desaparece, porque el grosero aliento de la materia empaña el espejo. Tales hombres reniegan de Dios y quisieran de un golpe privar de alma a la humanidad.
21-¿Ni DIOS ni ALMA? ¡Horrible y aniquilador pensamiento! Delirante pesadilla del lunático ateo, ante cuya alucinada vista pasa una horrible e incesante de chispas de materia cósmica, por nadie creadas, que aparecen, existen y se desenvuelven por sí mismas, es decir, por nada ni nadie y no proceden de ninguna parte ni van a parte alguna, sin que ninguna Causa las impela en un círculo eterno, ciego, inerte y SIN CAUSA.
22-La idea de que los números por su gran virtud producen siempre el  bien y nunca el mal, se refiere a la justicia, ecuanimidad y armonía. Cuando el autor [de Epinomis] dice que cada estrella es un alma individual, repite lo que los iniciados indos y los herméticos enseñaron antes y después que él; o sea, que cada astro es un planeta independiente, con alma propia, y que todos los átomos de materia están henchidos del divino flujo del alma del mundo, de modo que respiran, viven, sienten, sufren y gozan de la vida a su manera. ¿Qué físico puede negarlo con pruebas? Por lo tanto, debemos considerar los cuerpos celestes como imágenes de dioses que participan sustancialmente de los poderes divinos; y aunque su alma-entidad no es inmortal, su influencia en la economía del universo les da derecho a honores divinos, tales como los que tributamos a los dioses menores.
23-Al borde del negro abismo que separa el mundo espiritual del material, está la ciencia moderna con los ojos cerrados y la cabeza vuelta hacia atrás, pareciéndole infranqueable y sin fondo, aunque tiene en la mano una antorcha que con sólo bajarla a sus profundidades, la sacaría de su error. Pero el tenaz estudiante de filosofía hermética ha tendido un puente a través del abismo.
24-La titánica lucha, hoy más empeñada que nunca, entre el materialismo y el espiritualismo, nos ha determinado con preocupación constante a recopilar en los capítulos de esta obra, como armas en arsenal, el mayor número posible de hechos favorables al triunfo del espiritualismo. El materialismo de hoy, niño enfermizo y deforme, ha nacido del brutal ayer, y si no le atajamos los pasos, podría erigirse en nuestro dueño. Es el materialismo la bastarda progenie de la Revolución francesa, promovida por la mojigatería, la intolerancia y las persecuciones religiosas. Para evitar que se amortigüen las aspiraciones espirituales, que se desvanezca toda esperanza y se disipe la intuición que tenemos de dios y la vida futura, es preciso dejar en completa desnudez la falsedad de la teología moderna y distinguir escrupulosamente entre la religión divina y los dogmas humanos. Nuestra voz se levanta en pro de la libertad espiritual y en contra de toda tiranía científica o teológica
25-Desde la caída del género humano, la materia es un espeso muro interpuesto entre el mundo terrestre y el mundo de los espíritus.
26-El investigador científico no debe rehuir el estudio de ningún nuevo fenómeno, así fuera éste tan insólito como la caída de un hombre de la luna o la aparición de un espectro en su alcoba.
27-La geometría es entre todas las ciencias el más acabado modelo de síntesis y en toda su trama procede de lo universal a lo particular, o sea, el método platónico.
28-La teoría cosmológica de los números, que Pitágoras aprendió de los hierofantes egipcios, es la única capaz de conciliar la materia y el espíritu demostrando matemáticamente la existencia de ambos principiando por la de cada uno de ellos.
29-Algunas figuras geométricas tienen especial y profunda significación, como, por ejemplo, el cuadrado, emblema de la moral perfecta y la justicia absoluta, pues sus cuatro lados o límites son exactamente iguales. Todas las potestades y armonías de la naturaleza están inscritas en el cuadrado perfecto cuyo número 4 es la tercera parte del número 12 del dodecaedro, de suerte que el inefable nombre de Aquel se simboliza en la sagrada Tetractys, por quien juraban los antiguos místicos.
30- El alma inmortal tiene un principio aritmético y el cuerpo lo tiene geométrico. Este principio, como reflejo del Arqueos universal, se mueve por sí mismo y desde el centro se difunde por todo el cuerpo del microcosmos.
31-Si consideramos la teoría darwiniana del origen de las especies, advertimos que su punto de partida está situado, como si dijéramos frente a una puerta abierta, con libertad de atravesar o no el dintel a cuyo otro lado vislumbramos lo infinito, lo incomprensible, o, por mejor decir, lo inefable. Si el lenguaje humano es insuficiente para expresar lo que vislumbramos en el más allá, algún día habrá de comprenderlo el hombre que tiene ante sí la inacabable  eternidad.
32-Los mismos Misterios [en el siglo IV a.C.] estaban adulterados hasta el punto de ser especulaciones sacerdotales y fraudes religiosos. Pocos eran los verdaderos adeptos e iniciados, legítimos sucesores de los que dispersara la espada conquistadora del antiguo Egipto [Cambises, Darío o Jerjes?] Ciertamente había ya llegado la época vaticinada por el gran Hermes en su diálogo con Esculapio; la época en que impíos extranjeros reconvinieran a los egipcios de adorar monstruosos ídolos, sin que de ella quedara más que los jeroglíficos de sus monumentos como increíbles enigmas para la posteridad. Los hierofantes andaban dispersos por la haz de la tierra, buscando refugio en las comunidades herméticas llamadas más tardes esenios, donde sepultaron a mayor hondura que antes la ciencia esotérica. La triunfante espada del discípulo de Aristóteles no dejó vestigio de la un tiempo pura religión, y el mismo Aristóteles, típico hijo de su siglo, aunque instruido en la secreta ciencia de los egipcios, sabía muy poco de los resultados dimanantes de milenarios estudios esotéricos.
33-Para descubrir la gloriosa verdad, cifrada en las escrituras hieráticas de los papiros antiguos, es preciso poseer la facultad de la intuición, la vista del alma, como la razón lo es de la mente.
34-La razón humana no puede concebir una fuerza suprema e inteligente sin identificarla con un Ser también supremo e inteligente. Jamás el vulgo tendrá idea de la omnipotencia y omnipresencia de Dios sin atribuirle, en gigantescas proporciones, cualidades humanas.
35-El adepto hermético proclama que el simple sentido común excluye toda contingencia de que el universo sea obra del acaso, pues equivaldría este absurdo a suponer que los postulados de Euclides los dedujo un mono entretenido en jugar con figuras geométricas.
36-No es maravilla, pues, que los adeptos educados en los misteriosos santuarios de los templos obraran portentos en cuya explicación fracasaría la infatuada ciencia contemporánea. Es denigrante para la dignidad humana motejar de imposturas la magia y las ciencias ocultas, pues si hubiera sido posible que durante miles de años fuesen unas  gentes víctimas de los fraudes y supercherías amañados por otras gentes, necesario sería confesar que la mitad de los hombres son idiotas y la otra mitad bribones. ¿En qué país no se ha practicado la magia? ¿En qué época se olvidó por completo?
37-El mundo permanente de las verdades eternas que interpenetra el transitorio mundo de ilusiones y quimeras no ha de ser descubierto por las tradiciones de los hombres que vivieron en los albores de la civilización ni por los ensueños de los místicos que presumían de inspiración, sino que han de descubrirlo las investigaciones de la geometría y la práctica interrogación de la naturaleza.[3]
38-Ningún pueblo tan profundamente versado en geometría como los constructores de las Pirámides y otros titánicos monumentos antediluvianos y postdiluvianos, ninguno tampoco que tan prácticamente haya interrogado a la naturaleza. Prueba de ello nos da el significado de sus innumerables símbolos, cada uno de los cuales es plasmada idea que combina lo divino e invisible con lo terreno y visible, de suerte que de lo visible se infiere lo invisible, por estricta analogía, según el aforismo hermético: “Como es abajo, es arriba”. Los símbolos egipcios denotan profundos conocimientos en ciencias naturales y muy prácticos estudios de las fuerzas cósmicas.
39-Los antiguos daban título de dioses a los hombres eminentes y por lo tanto, la divinización de los mortales y considerarlos como dioses, no prueba que fuesen politeístas, del mismo modo que tampoco sería justo calificar de politeístas a los cristianos porque veneran las imágenes de sus santos. Los norteamericanos de hoy día no merecen ciertamente que de aquí a tres mil años les tilde la posteridad de idólatras, por haber levantado estatuas a Washington. Tan secreta era la filosofía hermética, que a Volney le pareció que los antiguos adoraban como divinidades los símbolos materiales y groseros, siendo así que eran meras representaciones de principios esotéricos.
40-La magia era una ciencia divina cuyo conocimiento conducía a la participación en los atributos de la misma divinidad. Dice Filo Judeo que “descubre los secretos de la naturaleza y facilita la contemplación de los poderes celestes.” Con el tiempo degeneró por abuso en hechicería y se atrajo la animadversión general; pero nosotros hemos de considerarla tal como fue en los tiempos de su pureza, cuando las religiones se fundaban en el conocimiento de las fuerzas ocultas de la naturaleza.
41-Muchos de nuestros empedernidos escépticos pertenecen a las logias masónicas. Todavía existen, aunque sólo de nombre, los rosacruces que tanto sobresalieron en las artes curativas durante la Edad Media. Podrán derramar lágrimas sobre la tumba de su respetable maestro Hiram Abiff, pero en vano buscarán el sitio donde estuvo la rama de acacia. Sólo queda la letra muerta; el espíritu se desvaneció. Parecen coristas ingleses o alemanes que en el cuarto acto de Hernani bajan a la cripta de Carlomagno para entonar el coro de la conspiración en lengua extraña. Así los modernos caballeros del sagrado Arco, aunque bajen todas las noches “por los nueve arcos a las entrañas de la tierra”, jamás descubrirán el sagrado Delta de Enoch. Los caballeros del Valle del Norte y del Valle del Sur, tal vez se figuren que la iluminación despunta en su mente y que según adelanten en la masonería irá rasgándose el velo de la superstición, la tiranía y el despotismo; pero todo esto serán vanas palabras mientras renieguen de su madre la magia y desconozcan a su hermano gemelo el espiritismo. En verdad que podéis dejar vuestros sitiales, ¡Oh Caballeros de Oriente!, y sentaros en el suelo con la cabeza entre las manos y apostura triste, porque valor os sobra para deplorar vuestra suerte. Desde que Felipe el Hermoso de Francia abolió la orden de los Templarios, nadie ha venido a resolver vuestras dudas, no obstante tantas pretensiones en contrario. Verdaderamente, venís errantes de Jerusalén en busca del perdido tesoro del lugar santo. ¿Lo hallasteis? ¡Ay!, no; porque el lugar santo está profanado y abatidas cayeron las columnas de sabiduría, fuerza y belleza. En adelante vagaréis en tinieblas y caminaréis humildemente por selvas y montes en busca de la palabra perdida. ¡Andad! No la encontraréis mientras reduzcáis vuestras jornadas a siete ni aún a siete veces siete, porque camináis en tinieblas que sólo puede disipar la fulgurante antorcha de la verdad, sostenida por los legítimos descendientes de Ormazd. Tan sólo ellos pueden enseñaros a pronunciar correctamente el nombre revelado a Enoch, Jacob y Moisés. ¡Pasad! Hasta que vuestra R.S.W. sepa multiplicar 333 de modo que resulten 666, el número de la bestia apocalíptica, debéis continuar siendo prudentes y manteneros sub-rosa.
42-Nos hallamos en el kali yuga de la época vigésimo octava del séptimo manvántara de 308.448.000 años, por lo que aún nos falta algún trecho que recorrer antes de llegar siquiera a la mitad de la vida del planeta.
43-Los antiguos lo mismo aplicaban el cálculo al progreso espiritual que al material de la humanidad, y así no será difícil descubrir la íntima relación establecida por los antiguos entre los ciclos cronológicos y los de la humanidad, si recordamos la suma importancia que daban a la constante y omnipotente influencia de los planetas en el destino de los hombres.
44-La rotación cíclica del planeta es simultánea con las rotaciones intelectual y espiritual, igualmente cíclicas. Así vemos en la historia de la humanidad un movimiento de flujo y reflujo semejante a la marea del progreso. Los imperios políticos y sociales ascienden al pináculo de su grandeza y poderío para descender de acuerdo con la misma ley de su ascensión, hasta que llegada la sociedad humana al punto ínfimo de su decadencia, se afirma de nuevo para escalar las próximas alturas que por ley ineludible y progresiva de los ciclos son ya más elevadas que las que alcanzó en el ciclo anterior.
45-Las edades de oro, plata, cobre y hierro no son ficción poética. La misma ley rige en la literatura de los diversos países. A una época de viva inspiración y espontánea labor literaria, sigue otra de crítica y raciocinio. La primera proporciona materiales al espíritu analítico de la segunda.
46-Todos aquellos caracteres que gigantescamente despuntan en la historia de la humanidad, como Buda y Jesús en el orden espiritual y Alejandro y Napoleón en el material, son reflejadas imágenes de tipos humanos que existieron miles de años antes, reproducidos por el misterioso poder regulador de los destinos del mundo, y por ello no hay personaje histórico eminente sin su respectivo antecesor en las tradiciones mitológicas y religiosas, entreveradas de ficción y verdad, correspondientes a pasados tiempos. Las imágenes de los genios que florecieron en épocas antediluvianas se reflejan en los periodos históricos, como en las serenas aguas del lago la luz de la estrella que centellea en la insondable profundidad del firmamento.
Como lo de arriba es lo de abajo. Como en el cielo, así en la tierra. Lo que fue, será.
47-Dice Porfirio que los números de Pitágoras son símbolos jeroglíficos de que se valía el ilustre filósofo para explicar las ideas relativas a la naturaleza de las cosas.
48-Por una parte, los teólogos cristianos anatemizan a quien no cree en la existencia del Dios personal y del diablo también personal, mientras que para los materialistas no hay más Dios que la sustancia gris del cerebro y tienen por tres veces idiotas a cuantos creen en el diablo. Entretanto, los ocultistas y filósofos merecedores de este nombre perseveran en su labor sin hacer caso de unos ni de otros. Ninguno de ellos tiene de Dios el absurdo, pasional y veleidoso concepto que la superstición forjara, pero todos distinguen entre el bien y el mal. La razón humana, emanada de nuestra mente finita, no alcanza a comprender la infinita inteligencia de la ilimitada entidad divina y como lógicamente no puede existir para nosotros lo que cae más allá de nuestro entendimiento, de aquí que la razón finita coincida con la ciencia en negar a Dios. Pero por otra parte, el Ego que piensa, siente y quiere independientemente de la envoltura mortal en que alienta, no sólo cree, sino además sabe que existe Dios, la vida de nuestras vidas en Quien todos vivimos y Él vive con nosotros. Ni la fe dogmática es capaz de robustecer este convencimiento, ni las demostraciones físicas logran quebrantarlo una vez nacido en la recatada intimidad de la conciencia.
49-La humanidad advierte instintivamente la presencia del Poder supremo, porque sin Dios poseería el universo un cuerpo sin alma. Como quiera que las multitudes desconocían el único camino donde hubieran podido hallar las huellas de Dios, llenaron el desolador vacío con el personal Dios plasmado de propósito por la teología con materiales exotéricamente entresacados de los mitos y filosofías paganas. ¿Cómo, si no, se hubieran derivado tantas sectas, de las cuales llegaron algunas al último extremo del absurdo?
50-La religión que probara científicamente la inmortalidad del alma pondría a las dominantes en la alternativa de reformar sus dogmas en este sentido o de perder la adhesión de sus prosélitos.
51-Desde los orígenes de la especie humana estuvo la verdad bajo la salvaguarda de los adeptos del santuario.
52-Los depositarios de la primitiva revelación divina, que habían resuelto cuantos problemas caen bajo el dominio de la mente humana, formaban una comunidad universal, científica y religiosa que en continua cadena circuía el globo.
53-El momento es más propicio que nunca para la restauración de la filosofía antigua, pues arqueólogos, fisiólogos, astrónomos, químicos y naturalistas se acercan al punto en que hayan de recurrir a ella. Las ciencias físicas tocan ya los límites de la investigación y la teología dogmática ve agotadas las fuentes de que en otro tiempo bebiera. Si no mienten las señas, se acerca el día en que el mundo tenga pruebas de que únicamente las religiones antiguas estuvieron en armonía con la naturaleza, y de que la ciencia de los antiguos abarcaba todo conocimiento asequible a la mente humana. Se revelarán secretos durante largo tiempo velados; volverán a ver la luz del día olvidados libros de épocas remotas y perdidas artes de tiempos pretéritos; los pergaminos y papiros arrancados de las tumbas egipcias andarán en manos de intérpretes que los descifren, junto con las descripciones de columnas y planchas cuyo significado aterrorice a los teólogos y confunda a los sabios. ¿Quién conoce las posibilidades del porvenir?
54-Pronto ha de empezar, o mejor dicho, ha empezado ya la era restauradora. El ciclo está por terminar su carrera, y vamos a entrar en el siguiente. Las páginas de la historia futura contendrán pruebas evidentes de que “si en algo hemos de creer a los antiguos es en que los espíritus descendieron de lo alto para conversar con los hombres y enseñarles los secretos del mundo oculto”.
55-¿Le basta al hombre con saber que existe? ¿Le basta tener forma humana para engalanarse con el título de hombre? Estamos en la firme convicción de que para llegar a ser una entidad genuinamente espiritual en el verdadero sentido de esta palabra, debe el hombre regenerarse eliminando de su mente toda impureza egoísta y con ellas la superstición y los prejuicios.
56- Al principio nos vemos arrastrados dentro del negro círculo de la poderosa oleada magnética que emana así de los objetos materiales como de las ideas, y que nos invade, aprisionándonos en una cobardía moral, el temor de salir de la opinión pública. Y es raro que el ser humano acepte una idea por la libre acción del propio juicio, sino que, por el contrario, se inclina por la opinión dominante de la colectividad.
57-La ciencia se enriquece de día en día con nuevos descubrimientos químicos, físicos, fisiológicos y antropológicos. Los eruditos y doctos han de estar libres de todo prejuicio e idea preestablecida; pero no obstante la libertad de que actualmente disfrutan el pensamiento y las opiniones, los científicos no han modificado su temperamento intelectual. Utópico es presumir que el hombre cambie por la evolución y desenvolvimiento de nuevas ideas. Podemos abonar un campo para que cada año dé más copiosos y sazonados frutos; pero si cavamos en lo hondo, encontraremos la misma clase de tierra que al abrir el primer surco.
No hace todavía muchos años era anatemizado por hereje quien dudaba de los dogmas teológicos. La ciencia ha vencido Vae victis!… Pero el vencedor se atribuye a su vez la misma infalibilidad que debelara en el vencido, si bien tampoco puede probar su derecho a ello. Tempora mutantur et nos mutamur in illis, dijo el buen anciano Lotario, con apropiada aplicación a este caso.
58-El escepticismo, ya dimane de un ignorante o de un erudito; es incapaz de invalidar la inmortalidad del alma. “La razón está sujeta al error”, dice Aristóteles, y así puede ocurrir que la opinión del más ilustre filósofo sea más equivocada que el vulgar sentido común de su analfabeto cocinero.
59-En los Cuentos del Califa Impío, el sabio árabe Barrachias-Hassan-Oglu, dice prudentemente: “Guárdate, ¡oh hijo mío!, de la alabanza propia, porque embriaga con deleite. Aprovéchate de tu saber, pero respeta asimismo la sabiduría de tus padres. Y acuérdate, ¡oh amado mío!, de que la luz divina de la verdad de Allah alumbra a veces más fácilmente una mente rasa que otra que, por estar repleta de conocimientos, no da cabida al argentino rayo”
60-Mientras haya en la naturaleza un solo misterio inexplicado, es muy peligroso pronunciar la palabra imposible.
61-Dice Bacon que “El convencimiento no dimana de los argumentos, sino de la experimentación”. Los antiguos, y sobre todo los magos y los astrólogos caldeos, se distinguieron siempre por su ardiente anhelo de inquirir la verdad en las diversas ramas de la ciencia, pues se esforzaban en penetrar los secretos de la naturaleza, por los mismos métodos de observación a que recurren los modernos investigadores; y si estos se resisten a creer que aquellos ahondaran mucho más en los misterios del universo, no por ello es justo negar que poseyeran vastos conocimientos, ni tampoco acusarles de superstición, pues lejos de haber pruebas en estas imputaciones, cada nuevo descubrimiento arqueológico es un testimonio a su favor.
ver completo en : 
https://josecarlosfernandezromero.com/2018/05/10/100-asombrosas-revelaciones-de-h-p-blavatsky-en-isis-sin-velo/

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sábado, 5 de mayo de 2018

LA CONFESIÓN NEGATIVA



 
La Confesión negativa del Libro de los Muertos, en donde el candidato se proclama puro y dice no haber hecho ningún acto de maldad. 


(Papiro Nu)

Sala de la Verdad - Justicia.

Salve, dios grande, Señor de la Verdad y de la Justicia
Amo poderoso: he llegado hasta ti.
Permíteme contemplar tu radiante belleza!
Sé tu nombre mágico y también los de las 42 divinidades!
Que te rodean en la Gran Sala de la Verdad – Justicia.
El día en que se rinden cuentas de los pecados ante Osiris,
La sangre de los pecadores le sirve de alimento.
Tu nombre es: El-señor-del-orden-del-universo-cuyos-
Es así que yo traigo en mi corazón la Verdad y la Justicia
Porque he sacado de él todo mal…

Yo no he hecho mal a los hombres.
Yo no empleé la violencia contra mis parientes.
Yo no reemplacé por la Injusticia a la Justicia.
Yo no frecuenté a los malos
Yo no cometí crímenes
Yo no hice trabajar a mi beneficio con exceso
Yo no intrigué por ambición
Yo no di malos tratos a mis servidores
Yo no blasfemé a los dioses
Yo no privé al pobre de su alimento
No cometí actos execrados por los dioses
Yo no permití que un amo maltratase a su sirviente
Yo no hice sufrir a otro
Yo no provoqué el hambre
No hice llorar a los hombres, mis semejantes
Yo no maté ni ordené matar
Yo no provoqué enfermedades entre los hombres
Yo no sustraje las ofrendas de los templos
Yo no robé panes de los dioses
Yo no me apoderé de las ofrendas destinadas a los Espíritus santificados
Yo no cometí acciones vergonzosas en el recinto sagrado de los templos
Yo no disminuí la porción de las ofrendas
Yo no traté de aumentar mis dominios utilizando medios ilícitos ni usurpando los campos de otros
Yo no manoseé los pesos de la balanza ni su astil
Yo no quité la leche de la boca del niño
Yo no me apoderé del ganado en los campos
Yo no tomé con el lazo las aves que estaban destinadas a los dioses
Yo no pesqué peces con peces muertos
Yo no puse obstáculos en las aguas cuando debían correr
Yo no apagué el fuego en el momento que debía arder
Yo no violé las reglas de las ofrendas de carne
Yo no me apoderé del ganado que pertenecía a los templos de los dioses
Yo no impedía a un dios que se manifieste
Yo soy puro! , soy puro!, soy puro!
Fui purificado igual que el Gran Fénix de Heracleópolis

Porque yo soy el señor de la respiración
Que da vida a todos los iniciados
El solemne día en que el Ojo de Horus
En presencia del señor divino de esta tierra
Culmina en Heliópolis el Ojo de Horus
Ya que vi culminar en Heliópolis el Ojo de Horus
No me sucederá ningún mal en esta Región, Oh dioses!
Ni tampoco en vuestra sala de la Verdad – Justicia
Porque yo sé el nombre de los dioses
Que rodean a Maat, la gran divinidad de la Verdad – Justicia.





Todo un código moral y verdaderamente encierra un largo camino evolutivo que debía cumplirse en un corto proceso.

Después se le agregaba la "Confesión positiva". Es decir, no sólo lo que decía no haber cometido determinadas transgresiones, sino que se le agregaba la parte reservada y esotérica; esa parte de afirmaciones en la que el candidato decía de qué manera había hecho crecer su Yo interior y de qué manera podía sobrevivir a esa prueba de tener el cuerpo, su mente inferior y sus instintos dormidos.



Jorge Angel Livraga
fragmentos de una conferencia sobre Egipto




Sobre : ATUM Y AMON




La religión egipcia está fundada sobre la noción del Ka: el espíritu-vida que actúa a través de la creación y mantiene a los seres, solidarios con el Universo..." Fernando Schwarz


Salud a ti, Atum, tú, creador del cielo, hacedor de lo que existe, tú que sales de la tierra, tú que produces las semillas, señor de lo que es, tú que traes al mundo a los dioses, gran dios venido a la existencia de sí mismo, señor de la vida, tú que haces prosperar a los humanos" 

Atum creó las fuerzas espirituales que forman la sustancia íntima de la luz; él da belleza a la forma, él diferencia el rostro de las fuerzas divinas procedentes de la raíz de su ojo" Libro de los Muertos


"Salve, oh tú, Señor de los Occidentales, que permites a los seres humanos renacer otra vez, que vuelves rejuvenecido a quien está en su momento (favorable)- está más hermoso (ahora) que en su estado anterior- Oh Osiris (realmente) tu vida es eterna"
 Libro de la salida a la Luz del día (mal llamado LIbro de los Muertos)


"Tú te has extraído por tus propios medios de la marea primordial. 
Amón ha existido antes que nada, sin nadie que pueda conocer su surgimiento inicial, puesto que no existía dios antes que él, no había otro dios con él que pudiera decir la apariencia que había tomado"

Templo de Karnak- Ramsés -piedra de Amón


"Amón ha tenido varias transformaciones y es, probablemente, una transformación tebana del dios Khnemu o Tum, antiguo Dios protohistórico que representaba el Sonido Primordial o la Luz primordial, el foco o el corazón del vacío, el foco o corazón del Universo desde el que al comenzar a latir se llenó todo el espacio de astros y luz" 

Jorge Angel Livraga Rizzi


"El Dios Amón o "el oculto" es el espíritu invisible que anima la creación, ya que gobierna a los vientos. Rige las profecías. Señor de la existencia, iluminador de la tierra. "Oh, Amón, todos los corazones se ablandan contemplándote. ¡Señor de la Vida, Salud y fuerza! Adoramos tu Espíritu, el único que nos ha hecho" 

Un Himno muy antiguo lo llama "Ammen Ra" y lo proclama "el Señor de los tronos de la Tierra. Señor de la Verdad, Padre de los Dioses, creador del hombre" 

Fernando Schwarz 

fragmento de GEOGRAFÍA SAGRADA DEL EGIPTO ANTIGUO



"Es el dios del "Secreto y el Silencio". Ha sido asociado a Ra, el Sol, que es su soporte celeste. Pero se encuentra más allá del disco (Atón), es el Sol espiritual.
Representado a veces como Knum con cabeza de carnero, signo que expresa el nacimiento del año (Aries), la vivificación de la naturaleza. Es también el Sol que franquea la primera hora del día y arroja con sus cuernos las tinieblas nocturnas.
El emblema de Amón está constituido por plumas de avestruz, recordando su origen celeste.
Amón tenía una hija, Maat, diosa de la Justicia y de la Verdad, cuyo símbolo es una pluma azul.
Para el egipcio, Dios se expresa en cada lugar y en cada cosa. La realidad es un todo con múltiples componentes.
En el origen existía, inmóvil y pasivo, A-tum, caos o abismo entre los griegos.
De esta única cosa emanaron multitud de otras, pero según un ritmo, una proporción y una medida precisa."
Manual de Simbolismo y Arqueología-Egipto- de la Editorial N.A.


Para llevar a buen término su creación de cada instante Atum utiliza la inteligencia, que tiene su sede en el corazón conciencia del hombre y se traduce en la fuerza divina llamada Horus; es el elemento motor, alimentado por la voluntad que reside en la lengua, y se traduce en Thot. Atum encuentra su mejor representación en el faraón en persona, que ejerce sobre la tierra el ministerio del cielo; cada día el rey prolonga la obra de Atum..." Christian Jacq


"ATUM; el Gran Dios creador de Egipto. Su nombre significa a la vez: "El que es total", "El que está completo", "el todo", "El que todavía no es", "la nada", "El que es y no es". Encabeza la enéada. Es el primer "Ser" que se despertó en el seno de la energía cósmica, se creó a sí mismo y engendró la primera pareja divina" Christian Jacq


La primera de todas las cosas, y en verdad eterno y sin comienzo, es Dios, que es el hacedor del Universo; y en segundo lugar el Cosmos, que ha sido hecho por Dios a su imagen, y es mantenido en existencia y sostenido por Dios" Hermes Trismegisto -fragmento CORPUS HERMETICUM


Plegaria a AMON:

Cumplido dios, tu das vida a todo ser. Salud a ti, el Único, el Señor de Maat, tu que cruzas en paz el lejano cielo, haces nacer la Luz, tu palabra es el verbo. Uno que sigue siendo único aún al crear lo múltiple, mi corazón desea acogerte. Qué dulce es pronunciar tu nombre, pues tiene el sabor de la vida. Eres el boyero que conduce los bueyes al pasizal, la puerta de bronce que protege su ciudad, el piloto que conoce los meandros del río. Eres AMON, el Señor del silencio, y te manifiestas a los humildes. Tu que das aliento a quien carece de él, sálvame, pues estoy en la aflicción y la incertidumbre"
 Christian Jacq -fragmento



"Uno que sigue siendo único aún al crear lo múltiple"



Recopilación de distintos autores