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Cartas de los Mahatmas-fragmentos
Uno de los Maestros dijo que, en el mundo de hoy, donde se encuentran tan pocos que tengan deseos desinteresados p...
miércoles, 31 de marzo de 2021
Sobre el simbolismo de Jehovah
domingo, 28 de marzo de 2021
El Sendero de la izquierda y la derecha
Hacia mediados de la civilización atlante, se intensificó la batalla entre estos dos grupos de seres humanos [el sendero de la izquierda y de la derecha]. Quienes seguían el camino de la oscuridad hicieron toda clase de esfuerzos para usar la tecnología recibida a fin de destruir a quienes estaban en la senda correcta. El conflicto terminó con la destrucción de la Atlántida y con la salvación de quienes estaban en la senda correcta.
En esta era de nuestra historia moderna, muchos adeptos de las sendas de la oscuridad y de la luz están encarnando en todo el mundo y tratando de evidenciar una línea de actividad parecida. La diferencia consiste en que, en la antigüedad, la gente no tenía la capacidad para pensar, pero ahora la tiene. Si usa su mente, puede escapar del peligro que la humanidad afronta hoy en día.
miércoles, 3 de marzo de 2021
El fin de la Atlántida
Léase luego el fragmento siguiente de la historia primitiva en el Comentario: Y el “Gran Rey de la Faz resplandeciente”, el jefe de todos los de faz amarilla sé entristeció al ver los pecados de los de faz negra. Envió él sus vehículos –aéreos [Vimânas] a todos los jefes [jefes de otras naciones y tribus]con hombres piadosos dentro, diciendo: “Preparaos. Alzaos vosotros, hombres de la Buena Ley, y cruzad la tierra mientras esté [aún] seca”. “Los Señores de la tempestad se aproximan. Sus carros se aproximan a la Tierra. Solamente una noche y dos días más vivirán los Señores de la Obscura Faz [los hechiceros] en esta tierra paciente. Está ella condenada y tienen que hundirse con ella. Los Señores inferiores de los Fuegos [los Gnomos y los Elementales del Fuego]están preparando sus Agnyastras mágicas [armas de fuego construidas por medio de la Magia]. Pero los Señores de mirada Tenebrosa [“Mal Ojo”] son más fuertes que ellos [los Elementales], y éstos son los esclavos de los poderosos. Están ellos versados en el Astra [Vidyâ, el conocimiento mágico más elevado]. Venid y usad los vuestros [esto es, vuestros poderes mágicos, para contrarrestar los de los Hechiceros]. Que los Señores de la Faz resplandeciente [los Adeptos de la Magía Blanca ] hagan que los Vimânas de los Señores de la Obscura Faz pasen a sus manos [o posesión], a fin de que ninguno [de los Hechiceros] pueda escapar por su medio de las aguas, evitar la Vara de las Cuatro [Deidades Kármicas] y salvar a sus perversos [secuaces o pueblos]”.“Que los de Faz Amarilla envíen sueño de sí mismos [¿mesmericen?]a los de Faces Negras. Que aun a ellos [los Hechiceros] se les evite el dolor y el sufrimiento. Que todos los hombres fieles a los Dioses Solares aten [paralicen] a las hombres que dependen de los Dioses Lunares, para que no sufran ni escapen a su destino”. “Y que los de Rostro Amarillo ofrezcan su agua de vida [sangre] a los anímales parlantes de los de Faz Negra, para que no despierten a sus amos“ "La hora ha sonado, la negra noche pronta está”.................................................................................................................“Que su destino se cumpla. Somos los servidores de los Grandes Cuatro . Que vuelvan los Reyes de la Luz”. El gran Rey dejó caer su Faz Resplandeciente y lloró...Cuando los Reyes se reunieron, las aguas se habían movido ya...[Pero] las naciones habían cruzado ya las tierras enjutas. Estaban más allá del nivel del agua. Sus Reyes las alcanzaron en sus Vimânas y las condujeron a las tierras del Fuego y del Metal [Este y Norte].Además en otro pasaje se dice: Llovieron estrellas [meteoros] sobre las tierras de las Faces Negras; pero ellos dormían. Los animales parlantes [los vigilantes mágicos] se estuvieron quedos. Los Señores inferiores esperaban órdenes, pero éstas no llegaron, porque sus amos dormían. Las aguas se elevaron, y cubrieron los valles desde un extremo a otro de la Tierra. Las tierras altas quedaron, el fondo de la Tierra [las tierras de las antípodas] permaneció seco. Allí moraban los que escaparon; los hombres de las Faces Amarillas y de mirada recta [la gente sincera y franca]. Cuando los Señores de la Faz Obscura se despertaron y pensaron en sus Vimânas a fin de huir de las aguas, no las encontraron.
Del mismo modo que una serpiente dragón desenvuelve lentamente sus anillos, así los Hijos de los Hombres, conducidos por los Hijos de la Sabiduría, desdoblaban sus pliegues, y esparciéndose se extendieron como una corriente veloz de dulces aguas...muchos de entre ellos de corazón débil perecieron en el camino. Pero la mayor parte se salvaron.
Esto puede deducirse muy bien de la declaración de Ammanio Marcelino, el cual dice de las Pirámides que: Hay también pasajes subterráneos y retiros tortuosos, los cuales, se dice, fueron construidos en diferentes lugares por hombres hábiles en los antiguos misterios, por medio de los cuales adivinaban la venida de un diluvio, a fin de que la memoria de todas sus ceremonias sagradas no se perdiese.
La Cuarta Raza tuvo sus períodos de la más elevada civilización. Las civilizaciones griegas y romanas y hasta la egipcia no son nada comparadas con la civilización que principió con la Tercera Raza [después de su separación].
Hablando de la Raza subsiguiente, nuestra Quinta Humanidad, dice el Comentario:
Solamente aquel puñado de Elegidos, cuyos Instructores Divinos habían ido a habitar esa Isla Sagrada –“de donde vendrá el último Salvador”–, impidió entonces que la mitad de la humanidad se convirtiese en la exterminadora de la otra mitad [como la humanidad lo es ahora – H.P.B.]– La especie humana se dividió. Las dos terceras partes estaban gobernadas por Dinastías de Espíritus materiales, inferiores, de la Tierra, que tomaban posesión de los cuerpos fácilmente asequibles; una tercera parte permaneció fiel, y se unió a la naciente Quinta Raza, los Encarnados Divinos. Cuando los Polos se movieron [por cuarta vez], esto no afectó a los que estaban protegidos, y que se habían separado de la Cuarta Raza. Lo mismo que los Lemures, sólo los Atlantes perversos perecieron, y no se les volvió a ver”...
H.P.Blavatsky
Doctrina Secreta-fragmento
Dragones y Serpientes -2ª parte
EL GRAN DRAGÓN sólo tiene respeto a las SERPIENTES de SABIDURÍA
Pero las “Serpientes de la Sabiduría” han conservado bien sus anales, y la historia de la evolución humana está trazada en el Cielo, como lo está en los muros subterráneos. La humanidad y las Estrellas están unidas entre sí indisolublemente, por razón de las Inteligencias que gobiernan a estas últimas. Los simbologistas modernos pueden mofarse de esto, y llamarlo “fantasía”; pero, como escribe Mr. Staniland Wake: Es incuestionable que el Diluvio ha sido [siempre] asociado en las leyendas de algunos pueblos orientales, no sólo con las Pirámides, sino también con las constelaciones. El “Dragón antiguo” es idéntico a la “Gran Inundación”, dice Mr. Proctor: Sabemos que en el pasado, la constelación del Dragón estaba en el polo, o punto culminante de la esfera celeste. En los templos estelares...el Dragón sería la constelación superior o dominante...Es singular cuán estrechamente estas constelaciones...corresponden en serie y orden de ascensión recta con los sucesos registrados acerca del Diluvio [bíblico]. Las razones para esta singularidad, sin embargo, se han expuesto suficientemente claras en esta obra. Sólo muestra ella que ha habido varios Diluvios, confundidos en los recuerdos y tradiciones de las subrazas de la Quinta Raza. El primer gran Diluvio fue astronómico y cósmico, mientras que varios otros fueron terrestres. Y, sin embargo, nuestro muy sabio amigo Mr. Gerald Massey (un iniciado verdaderamente en los misterios del Museo Británico, bien que sólo iniciado por sí mismo) ha declarado y ha insistido en que la Sumersión y el Diluvio Atlantes eran tan sólo fantasías antropomorfizadas de gente ignorante, y que la Atlántida no era más que una “alegoría astronómica”. Pero la gran alegoría zodiacal está basada en sucesos históricos, y la alegoría no puede intervenir en la historia; además, que todo estudiante de Ocultismo sabe lo que significa la alegoría astronómica y zodiacal. El Dr. Smith muestra en el poema épico de Nimrod, de las tabletas asirias, el significado verdadero de la alegoría. [Sus doce cantos] se refieren al curso anual del Sol en los doce meses del año. Cada tableta corresponde a un mes especial, y contiene una clara referencia a las formas animales de los signos del Zodíaco...;[siendo el canto once] consagrado a Rimmon, el Dios de las tormentas y de la lluvia, y se armoniza con el signo once del Zodíaco: Acuario, o el barquero.
Pero aun esto está precedido en los Anales antiguos por el Diluvio Cósmico pre–astronómico, que fue simbolizado o alegorizado en el Diluvio Zodiacal o de Noé, arriba mencionado. Mas esto no tiene nada que ver con la Atlántida. Las Pirámides están estrechamente relacionadas tanto con las ideas sobre la constelación del Gran Dragón, los “Dragones de la Sabiduría”, o los grandes Iniciados de la Tercera y Cuarta Razas, como con las inundaciones del Nilo, consideradas como un recordatorio divino de la Gran Inundación Atlante. Los anales astronómicos de la Historia Universal, se dice, sin embargo, que tuvieron su principio con la tercera subraza de la CuartaRaza–Raíz, o sea los Atlantes. ¿Cuándo fue esto? Los datos Ocultos muestran que desde el tiempo del establecimiento regular de los cálculos zodiacales en Egipto, los polos han sido invertidos tres veces. Pronto volveremos sobre este aserto. Símbolos tales como los representados por los Signos del Zodíaco –hecho que ofrece un asidero a los materialistas para afianzar sus teorías y opiniones que sólo abarcan un solo aspecto– tienen un significado demasiado profundo, y su influencia sobre nuestra humanidad es demasiado importante para que únicamente les dediquemos unas pocas palabras. Mientras tanto, tenemos que considerar el significado de la afirmación de la Sloka 48, referente a los “primeros Reyes Divinos”, que se dice “volvieron a descender”, y que guiaron e instruyeron a nuestra Quinta Raza después del último Diluvio. Este último aserto lo trataremos históricamente en las Secciones que siguen; pero debemos terminar con algunos detalles más acerca del asunto de las “Serpientes”. Estos toscos comentarios sobre las Estancias Arcaicas tienen que terminar aquí. Otras aclaraciones requieren pruebas, obtenidas de obras antiguas, medievales y modernas, que han tratado estos asuntos. Todos estos testimonios hay ahora que reunirlos, que cotejarlos y que ordenarlos mejor, de manera que llamen la atención del lector sobre este tesoro de pruebas históricas. Y como nunca insistiremos demasiado sobre el múltiple significado del extraño y sugestivo símbolo (tantas veces mencionado) del “tentador del hombre” (con arreglo a la luz ortodoxa de la Iglesia), parece más prudente agotar el asunto con todo género de pruebas en esta ocasión, aun a riesgo de incurrir en repeticiones. Nuestros teólogos y simbologistas han entendido invariablemente siempre que los Titanes y Kabires están indisolublemente relacionados con el grotesco personaje llamado el “Diablo”, y todas las pruebas que se presentan contra su teoría han sido hasta ahora igualmente rechazadas e ignoradas.
El nombre del Dragón en la Caldea no era escrito fonéticamente; sino representado por dos monogramas, significando probablemente, según los orientalistas, “el escamoso”. “Esta descripción”, observa muy pertinentemente G. Smith, “se puede, por supuesto, aplicar ya a un dragón fabuloso, a una serpiente o a, un pescado”. A esto podemos añadir que en un aspecto se aplica a Makara, el décimo Signo del Zodíaco, término sánscrito de un animal anfibio no descrito, llamado generalmente Cocodrilo, pero que en realidad significa algo más. Ésta es, pues, una admisión virtual de que los asiriólogos, en todo caso, no saben nada de cierto respecto de la condición del Dragón en la antigua Caldea. De la Caldea fue de donde los judíos obtuvieron su simbolismo,que luego les fue robado por los cristianos, quienes hicieron del “escamoso” una entidad viviente y un poder maléfico. En el Museo Británico puede verse un ejemplar de Dragones “alados y con escamas”. En esta representación de los sucesos de la Caída, según la misma autoridad, hay también dos figuras sentadas a cada lado de un ”árbol”, y alargando sus manos hacia la “manzana”, mientras que detrás del “árbol” se halla la Serpiente–Dragón. Esotéricamente, las dos figuras son dos “Caldeos” dispuestos para la iniciación, simbolizando la Serpiente al Iniciador; mientras que los Dioses celosos, que maldicen al árbol, son el clero profano exotérico. ¡No hay mucho aquí del “suceso bíblico” literal, como puede ver cualquier Ocultista! “El Gran Dragón sólo tiene respeto a las Serpientes de la Sabiduría”, dice la Estancia, probando así la exactitud de nuestra explicación de las dos figuras y de la “Serpiente”. “Las Serpientes que volvieron a descender...que enseñaron e instruyeron” a la Quinta Raza. ¿Qué hombre, en su juicio, es capaz en nuestra época de creer que con esto se quiera significar verdaderas serpientes? De aquí la grosera suposición (admitida ahora casi como axioma entre los hombres científicos) de que los que en la antigüedad escribieron sobre los varios Dragones y Serpientes sagrados, eran, o bien gente crédula y supersticiosa, o tenían la intención de engañar a otros más ignorantes que ellos. Sin embargo, desde Homero abajo, el término implica algo oculto para el profano.
“Terribles son los Dioses cuando se manifiestan” esos Dioses a quienes los hombres llaman Dragones. Eliano, tratando en su De Natura Animalium de estos símbolos ofidios, hace ciertas observaciones que demuestran que comprendía bien la naturaleza de estos símbolos, los más antiguos. Así, refiriéndose al verso homérico antes mencionado, explica muy pertinentemente: Pues del Dragón, a la vez que es sagrado y se le debe rendir culto, tiene dentro de sí mismo algo más aún de la naturaleza divina, la cual es mejor [¿para otros?] seguir ignorando. El símbolo del “Dragón” tiene un séptuple significado, y de estos siete significados puede exponerse el más elevado y el inferior. El más elevado es idéntico al “Nacido por Sí”, el Logos, el Aja hindú. Entre los gnósticos cristianos llamados naasenios, o adoradores de la Serpiente, era la Segunda Persona de la Trinidad, el Hijo. Su símbolo era la constelación del Dragón. Sus siete “Estrellas” son las siete estrellas que están en la mano del “Alfa y Omega” en el Apocalipsis. En su significado más terrestre, el término “Dragón” fue aplicado a los hombres “Sabios”.
¿Se originó la alegoría del Dragón y de su supuesto conquistador en el cielo con San Juan, en su Apocalipsis? Terminantemente contestamos: No. El “Dragón” de San Juan es Neptuno, el símbolo de la Magia Atlante. A fin de poder demostrar esta negación, se ruega al lector que examine el simbolismo de la serpiente o del Dragón bajo sus diversos aspectos.
LOS SIGNOS SIDERALES Y CÓSMICOS Todos los astrónomos, sin hablar de los Ocultistas y astrólogos, saben que, figuradamente hablando, la Luz Astral, la Vía Láctea y también el sendero del Sol hacia los trópicos de Cáncer y Capricornio, así como también los Círculos del Año sideral o tropical, fueron siempre llamados “Serpientes” en la fraseología alegórica y mística de los Adeptos. Esto, tanto cósmica como metafóricamente considerado. Poseidón es un “Dragón”: el Dragón “Chozzar, llamado Neptuno por el profano” según los gnósticos Peráticos; la “Serpiente buena y perfecta”, el Mesías de los naasenios, cuyo símbolo en el Cielo, es Draco. Pero debemos distinguir entre los diversos caracteres de este símbolo.
Cuando los mortales se hayan espiritualizado lo suficiente, ya no habrá necesidad de forzar en ellos una comprensión exacta de la antigua Sabiduría. Los hombres sabrán entonces que jamás ha habido todavía un gran reformador del Mundo cuyo nombre haya pasado a nuestra generación, que: a) no haya sido una emanación directa del Logos (cualquiera que sea el nombre por el que le conozcamos), esto es, una encarnación esencial de uno de los “Siete”, del “Espíritu Divino que es séptuple”, y b),que no haya aparecido antes, en Ciclos anteriores. Ellos reconocerán, entonces, la causa que produce ciertos enigmas de las edades, tanto en la historia como en la cronología;l a razón, por ejemplo, de por qué es imposible para ellos asignar una época verdadera a Zoroastro, que se ve multiplicado por doce y por catorce en el Dabistân; de por qué los números y las individualidades de los Rishis y Manus están tan mezclados; de porqué Krishna y Buddha hablan de sí mismos como de reencarnaciones, identificándose Krishna con el Rishi Nârâyana, y exponiendo Gautama una serie de nacimientos anteriores; y de por qué al primero especialmente, siendo “el supremo Brahmâmismo”, se le llama, sin embargo, Amshâmshavatâra – “una parte de una parte” solamente del Supremo en la Tierra; finalmente, por qué Osiris es un Gran Dios y al mismo tiempo un “Príncipe en la Tierra”, que reaparece en Thoth Hermes; y por qué a Jesús (en hebreo, Joshua) de Nazareth se le reconoce kabalísticamente en Joshua, el hijo de Nun, así como en otros personajes. La Doctrina Esotérica explica todo esto diciendo que cada uno de éstos, así como muchos otros, aparecieron primeramente en la Tierra como uno de los Siete Poderes del Logos, individualizado como un Dios o Ángel (Mensajero); luego, mezclados con la Materia, reaparecieron por turno como grandes Sabios e Instructores que “enseñaron” a la Quinta Raza, después de haber instruido a las dos Razas precedentes; gobernaron durante las Dinastías Divinas, y finalmente se sacrificaron para renacer en varias circunstancias en bien de la humanidad, y por su salvación en ciertos períodos críticos; hasta que en sus últimas encarnaciones se convirtieron verdaderamente en sólo “partes de una parte” sobre la Tierra, aunque de facto sean el Uno Supremo en la Naturaleza.
H.P. Blavatsky
Doctrina Secreta-fragmentos
martes, 2 de marzo de 2021
Dragones y Serpientes simbolismo
El jardín del Edén no ha sido nunca propiedad de los judíos; pues China, que no puede sospecharse que conociese nada acerca de los judíos 2.000 años antes de Cristo, tenía un jardín primitivo semejante en el Asia Central, habitado por los “Dragones de la Sabiduría”, los Iniciados. Y según Klaproth, la carta jeroglífica copiada de una Enciclopedia japonesa en el libro de Foe–koue–ki 472, coloca su “jardín de la Sabiduría
En la Meseta de Pamir, entre los picos más altos de la cordillera de los Himalayas; y describiéndolo como el punto culminante del Asia Central, muestra a los cuatro ríos, Oxus, Indus, Ganges y Silo, fluyendo de un origen común, el “Lago de los Dragones”.
Pero éste no es el Edén del Génesis; ni es el jardín del Edén Kabalístico. Pues el primero –el Edén Illaah– significa en un sentido la Sabiduría, un estado semejante al del Nirvâna, un Paraíso de Dicha; mientras que en otro sentido se refiere al Hombre Intelectual, el que contiene el Edén, en donde crece el Árbol del Conocimiento del bien y del mal, siendo el hombre el Conocedor.
Esa “humanidad primitiva” se hallaba en su Quinta Raza, cuando el “Dragón de Cuatro bocas”, el lago del cual quedan muy pocas señales, era la morada de los “Hijos de la Sabiduría” los primeros Hijos nacidos de la Mente de la Tercera Raza. Sin embargo, no era la única cuna ni la cuna primitiva de la humanidad, aunque, verdaderamente, era la copia de la cuna del primer Hombre pensador divino. Era el Paradesha, la tierra montañosa de la primera gente que habló el sánscrito, el Hedone, el país de las delicias de los griegos, pero no era la “Glorieta de la Voluptuosidad” de los caldeos, pues esta última sólo fue su reminiscencia; ni fue allí donde ocurrió la Caída del Hombre después de la “separación”. El Edén de los judíos fue copiado de la copia caldea.
El lector preguntará que por qué nos ocupamos de los dragones. Contestamos: primero, porque el conocimiento de tales animales es una prueba de la antigüedad enorme de la especie humana; y segundo, para mostrar la diferencia entre el significado zoológico verdadero de las palabras “Dragón”, “Nâga” y “Serpiente” y el sentido metafórico, cuando se usan simbólicamente. El lector profano, que nada sabe acerca de la lengua del misterio, es probable que, siempre que vea mencionada una de estas palabras, las tome literalmente. De aquí los quid pro quos y las acusaciones injustas. Un par de ejemplos bastarán: “Sed et Serpens?” Bueno: Pero ¿cuál era la naturaleza de la serpiente” Los místicos ven intuitivamente en la serpiente del Génesis un emblema animal y una esencia elevada espiritual: una fuerza cósmica, supra inteligente, “una gran luz caída”, un espíritu sideral, aéreo y telúrico a la vez, “cuya influencia circunvala el globo” (quicircumambulat terrant), según De Mirville–482, cristiano fanático de la letra muerta, lo expresa; y que sólo “se manifiesta bajo el emblema físico que concuerda mejor con sus anillos intelectuales y morales”; esto es, bajo la forma de ofidio.
Pues si a los partidarios de la Iglesia Romana se les enseña que Mercurio, y Esculapio, o Asclepio, que son en realidad uno, son “demonios e hijos de demonios” y la varita y la serpiente del último, la “varita del Diablo”, ¿qué es entonces la Serpiente de Bronce de Moisés? Todos los versados en la materia saben que tanto la vara pagana como la serpiente judía son una misma cosa, a saber: el Caduceo de Mercurio, hijo de Apolo–Pitón.
Los Ocultistas saben que la Serpiente, el Nâga y el Dragón tienen cada uno un significado septenario; que el Sol, por ejemplo, era el emblema astronómico y cósmico de las dos Luces en contraste, y las dos Serpientes de los gnósticos, el bien y el mal. Saben también que, cuando las conclusiones, tanto de la Ciencia como de la Teología, se generalizan, presentan dos extremos excesivamente ridículos. Porque cuando la primera nos dice que basta seguirlas leyendas sobre las serpientes hasta su origen primordial, la leyenda astronómica, y meditar seriamente en el Sol, el conquistador de Pitón, y en la Virgen celestial del Zodíaco rechazando al Dragón devorador, para tener la clave de todos los dogmas de las religiones subsiguientes, es fácil percibir que el autor, en vez de generalizar, tiene su vista simplemente fija en la religión cristiana y en el Apocalipsis. A esto lo llamamos un extremo. El otro lo vemos cuando la Teología, repitiendo la famosa decisión del Concilio de Trento, trata de convencer a las masas de que: Desde la caída del hombre hasta el momento de su bautismo, el Demonio tiene pleno poder sobre él, y lo posee por derecho –diabolum dominum et potestatem super homines habere et JURE eos possidere 483.
A esto contesta la Filosofía Oculta: Probad primero la existencia del Demonio como entidad, y entonces podremos creer en semejante congénita posesión. Un poco de observación y conocimiento de la naturaleza humana es suficiente para demostrar la falsedad de este dogma teológico. Si Satán tuviese alguna realidad en el mundo objetivo, o aun siquiera en el subjetivo, (en el sentido eclesiástico), sería el pobre Diablo el que se encontraría obseso crónicamente, y hasta poseído por los perversos, y por lo tanto, por la gran masa de la humanidad. La humanidad misma, y especialmente el sacerdocio y a su cabeza la altiva, poco escrupulosa e intolerante Iglesia Romana, es quien ha engendrado, dado nacimiento y criado con amor, al Demonio. Pero esto es una digresión.
En todo lenguaje antiguo, la palabra dragón significaba lo que ahora en China long, o “el ser que sobresale en inteligencia”; y en Griego drácwnn, o “el que ve y vigila”. ¿Pueden aplicarse estos epítetos al animal de este nombre? ¿No es evidente, cualquiera que sea la interpretación que por la superstición y el olvido del significado primitivo le den ahora los salvajes, que tales calificaciones estaban aplicadas a los originales humanos simbolizados por las Serpientes y los Dragones? Estos originales, llamados hasta hoy día en China los “Dragones de la Sabiduría”, fueron los primeros discípulos de los Dhyânis, que fueron sus instructores; en una palabra, los Adeptos primitivos, de la Tercera Raza, y, más tarde, de la Cuarta y Quinta. El nombre se hizo universal, y antes de la Era cristiana ningún hombre en su cabal juicio hubiera confundido al hombre con el símbolo.
Thot Hermes es un nombre genérico, como lo es Enoch –Enoichion, el “ojo espiritual, interno”– y Nebo, el profeta y vidente, etc. No es el nombre propio de ningún hombre vivo, sino el título genérico de muchos Adeptos. Su relación con la serpiente en las alegorías simbólicas, es debida a su iluminación por los Dioses Solares y Planetarios durante la primera Raza intelectual, la tercera. Todos ellos son patrones representantes de la Sabiduría Secreta. Asclepios es el hijo del Dios–Solar Apolo, y es Mercurio; Nebo es el hijo de Bel–Merodach; el Manu Vaivasvata, el gran Rishi, es el hijo de Vivasvat, el Sol o Sûrya,
La Biblia, desde el Génesis al Apocalipsis, no es sino una serie de anales históricos de la gran lucha entre la Magia Blanca y la Negra, entre los Adeptos del Sendero de la Derecha, los Profetas, y los de la Izquierda, los Levitas, el clero de las masas brutales. Hasta los estudiantes de Ocultismo, aun cuando algunos de ellos tienen más manuscritos arcaicos y enseñanzas directas en qué fundarse, encuentran, sin embargo, difícil trazar una línea de separación entre los Sodales del Sendero de la Derecha y los del de la Izquierda. El gran cisma que tuvo lugar entre los hijos de la Cuarta Raza cuando se erigieron los primeros Templos y Salas de Iniciación bajo la dirección de los “Hijos de Dios” se halla alegorizado en los Hijos de Jacob. Que había dos Escuelas de Magia, y que los Levitas ortodoxos no pertenecían a la buena, se muestra en las palabras pronunciadas por el moribundo Jacob. Y aquí conviene citar unas cuantas sentencias de Isis sin Velo:
El moribundo Jacob describe así a sus hijos: “Dan –dice– será una serpiente en el camino, una culebra en el sendero, que morderá las patas de los caballos de modo que el jinete caiga hacia atrás [esto es, enseñará a los Candidatos Magia Negra]. He esperado tu salvación ¡oh Señor!” De Simeón y Levi, dice el patriarca que “son hermanos; en sus moradas hay instrumentos de crueldad. ¡Oh alma mía, no penetres tú en su secreto; en su asamblea”. Ahora bien; en el original, las palabras “su secreto” se leen “su Sod”. Y Sod era el nombre de los Grandes Misterios de Baal, Adonis y Baco, los cuales eran todos Dioses Solares, y tenían serpientes por símbolos. Los kabalistas explican la alegoría de las serpientes de fuego diciendo que éste fue el nombre dado a la tribu de Levi, en una palabra, todos los levitas, y que Moisés era el jefe de los Sodales.
Por otra parte, si Moisés era el jefe de los Misterios, se deduce también; por tanto, el Hierofante de los mismos; dedúcese además que había dos Escuelas, desde el momento en que al mismo tiempo vemos a los Profetas condenando las “abominaciones” del pueblo de Israel. “Serpientes de Fuego”, era, pues, sencillamente, el epíteto aplicado a los Levitas de la casta sacerdotal, después que abandonaron la Buena Ley, las enseñanzas tradicionales de Moisés, y a todos los que seguían la Magia Negra. Isaías, al referirse a los “hijos rebeldes” que tendrán que llevar sus riquezas a las tierras de donde vienen “la víbora y la serpiente voladora de fuego, o sea la Caldea y Egipto, cuyos Iniciados habían ya degenerado mucho en su tiempo (700 años antes de Cristo), se refería a los hechiceros de aquellos países. Pero hay que tener mucho cuidado en distinguir éstos de los “Dragones de Fuego de la Sabiduría”, y de los “Hijos de la Niebla de Fuego”.
En el Gran Libro de los Misterios, se nos dice que: Siete Señores crearon siete Hombres; tres Señores [Dhyân Chohans o Pitris], eran santos y buenos; cuatro eran menos celestes y llenos de pasión. Los Chhâyâs [fantasmas] de los Padres eran como ellos. Esto explica las diferencias en la naturaleza humana, que está dividida en siete gradaciones del bien y del mal. Había siete tabernáculos, dispuestos para ser habitados por mónadas bajo siete diferentes condiciones Kármicas. Sobre esta, base explican los Comentarios la fácil extensión del mal tan pronto como las formas humanas se convirtieron en hombres verdaderos.
Y ahora es de esperar se haya probado todo el significado del emblema de la serpiente. No es el mal y mucho menos el demonio; pero es ciertamente el SEMSEEILAM ABRLSAX [Semes Eilam Abrasax] el “Sol Eterno Abrasax” el Sol Central Espiritual de todos los kabalistas, representado en algunos diagramas por el círculo de Tiphereth.
H.P. Blavatsky
Doctrina Secreta-fragmentos
Continuará
del
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sábado, 27 de febrero de 2021
Los Dioses y la humanidad
La guerra que se menciona entre los hombres amarillos y negros se refiere a la lucha entre los “Hijos de Dios” y los “Hijos de los Gigantes” o pobladores y nigromantes de la Atlántida.
Hasta el tiempo en que la Sabiduría, en la forma de los Espíritus encarnantes, de MAHAT descendió de lo alto para animar y llamar a la Tercera Raza a la vida real consciente, la Humanidad, si así puede llamársele en su estado animal e inconsciente, estaba, por supuesto, condenada a la muerte, tanto moral como física. Los Ángeles caídos en la generación son mencionados metafóricamente como Serpientes y Dragones de Sabiduría. Por otra parte, considerados desde el punto de vista del LOGOS el Salvador Cristiano, lo mismo que Krishna, ya sea como hombre o como Logos, puede decirse que ha salvado, a los que han creído en las Enseñanzas Secretas, de la “muerte eterna”, y que ha vencido al Reino de las Tinieblas o Infierno, como hacen todos los Iniciados. Ésta es la forma humana terrestre de los Iniciados, y también –por razón de que el Logos es Cristos– el “principio” de nuestra naturaleza interna que desarrolla en nosotros el Ego Espiritual––el Ser Superior– formado de la unión indisoluble del Buddhi, el sexto “principio”, y la florescencia espiritual de Manas, el quinto.
El Logos es Sabiduría pasiva en el Cielo, y Sabiduría activa, por sí, en la Tierra”, según se nos enseña. Es el Matrimonio del “Hombre Celeste” con la “Virgen del Mundo” o la Naturaleza, según está descrito en el Pymander: cuyo resultado es su progenie – el hombre inmortal. Esto es lo que en el Apocalipsisde San Juan se llama el matrimonio del Cordero con su Prometida.
La lucha entre los dos principió el mismo día que probaron el fruto del Árbol de la Sabiduría; lucha por la vida entre lo espiritual y lo psíquico, lo psíquico y lo físico. Los que dominaron los “principios” inferiores, obteniendo la subyugación del cuerpo, se unieron a los “Hijos de la Luz”. Los que cayeron víctima de sus naturalezas inferiores, se convirtieron en esclavos de la Materia. De “Hijos de la Luz y de la Sabiduría”, concluyeron por ser “Hijos de las Tinieblas”. Cayeron en la batalla de la vida mortal con la Vida Inmortal, y todos los que cayeron así, fueron la semilla de las futuras generaciones de Atlantes.
Pues la evolución del Espíritu en la Materia no hubiera podido tener nunca lugar, ni hubiese recibido su primer impulso, si los brillantes Espíritus no hubiesen sacrificado sus esencias supra etéreas respectivas para animar al hombre de barro, dotando a cada uno de sus “principios” internos, con una parte, o más bien con un reflejo, de esta esencia. Los Dhyânis de los Siete Cielos –los siete Planos del Ser– son los Nóumenos de los Elementos actuales y futuros, lo mismo que los Ángeles de los Siete Poderes de la Naturaleza –cuyos efectos groseros percibimos en lo que la Ciencia ha tenido a bien llamar “modos de movimiento”, fuerzas imponderables, y qué sé yo qué más– son los Nóumenos aún más superiores de Jerarquías aún más elevadas. Aquellos remotísimos tiempos eran la “Edad de Oro”; la Edad en que los “Dioses andaban por la tierra, y se mezclaban libremente con los mortales”. Cuando concluyó, los Dioses se fueron, esto es, se hicieron invisibles, y las generaciones posteriores terminaron por adorar sus reinos: los Elementos. Los Atlantes, primera progenie del hombre semidivino después de su separación en sexos, y por tanto, los primeros engendrados y los mortales que primeramente nacieron al modo humano, fueron los primeros “sacrificadores” al Dios de la Materia. Son ellos, en el oscuro y remoto pasado, en edades más que prehistóricas, el prototipo sobre el cual se construyó el gran símbolo de Caín, los primeros antropomorfistas que adoraron la Forma y la Materia, culto que pronto degeneró en personal, y que luego condujo al falicismo que reina supremo hasta hoy día en el simbolismo de todas las religiones exotéricas de rituales, dogmas y formas. Adán y Eva se convirtieron en materia, o proporcionaron el terreno, o sea Caín y Abel: este último, como suelo portador de vida; el primero, como “agricultor de este terreno o campo”. De este modo fue cómo los primeros Atlantes, nacidos en el Continente Lemur, se separaron desde sus primeras tribus en buenos y en malos; en los que adoraban al Espíritu invisible de la Naturaleza, cuyo Rayo siente el hombre dentro de sí mismo, o Panteístas, y en los que rendían un culto fanático a los Espíritus de la Tierra, los Poderes antropomórficos, cósmicos y tenebrosos, con quienes se aliaron.
Tal fue el origen secreto y misterioso de todas las subsiguientes y modernas religiones especialmente del culto de los hebreos ulteriores a su Dios de tribu. Al mismo tiempo, esta religión sexual estaba estrechamente relacionada con los fenómenos astronómicos, sobre los cuales se basaba, y con los que, por decirlo así, se confundía. Los Lemures gravitaron hacia el Polo Norte o el Cielo de sus Progenitores: el Continente Hiperbóreo; los Atlantes hacia el Polo Sur, el “Abismo”, cósmica y terrestremente considerado, de donde soplan las pasiones ardientes convertidas en huracanes por los Elementales cósmicos que en él moran. Los dos Polos eran denominados por los antiguos, Dragones y Serpientes, proviniendo de aquí los Dragones y Serpientes buenos y malos, y también los nombres dados a los “Hijos de Dios” –Hijos del Espíritu y de la Materia–, los Magos buenos y malos. Éste es el origen de la naturaleza doble y triple del hombre. La leyenda de los “Ángeles Caídos”, en su significado esotérico, contiene la clave de las múltiples contradicciones del carácter humano; señala ella el secreto de la conciencia de sí en el hombre; es el eje en que gira todo un Ciclo de vida: la historia de su evolución y desarrollo.
Los llamados “Ángeles Caídos” son la Humanidad misma. El Demonio del Orgullo, de la Lujuria, de la Rebelión y del Odio no existía antes de la aparición del hombre físico consciente. El hombre es quien ha engendrado y criado al demonio, y le ha permitido desarrollarse en su corazón; él es también quien ha contagiado al Dios que mora en él mismo, enlazando al Espíritu puro con el Demonio impuro de la Materia. Debe haberse hecho ya evidente que nuestras enseñanzas tienen muy pocas probabilidades de ser imparcialmente oídas, al presuponer, como lo hacemos: a) la aparición del Hombre primero que la de los otros mamíferos, y aun antes de los períodos de los grandes reptiles; b) que los Diluvios Periódicos y los Períodos Glaciales se deben a la perturbación kármica del eje; y principalmente, c) el nacimiento del hombre de un Ser Superior, o lo que el Materialismo llamaría un Ser sobrenatural, aunque sólo es super–humano.
Doctrina Secreta-fragmentos
sábado, 23 de enero de 2021
La tutelar divinidad de los hebreos
"La tutelar divinidad de los hebreos (59) prohibió estrictamente toda práctica de magia negra según estaba en boga entre gentiles (60)
59) No tenían los hebreos del Señor a que tributaban culto el concepto del Supremo Dios. En otro lugar más adelantado de esta obra demostraremos que en el Antiguo Testamento se echa de ver cómo los israelitas no fueron rigurosamente monoteístas, sino que adoraron a más de una divinidad. El Shadi de Abraham y Jacob no es el Jehovah de Moisés, adorado durante la peregrinación por el desierto. También el Dios de los ejércitos a que alude el profeta Amós difiere del concepto de la divinidad sinaítica, según podemos colegir del siguiente pasaje: "He aborrecido y desechado vuestras fiestas y no me será grato el olor de vuestras asambleas. Y si me ofreciereis vuestros holocaustos y vuestros dones, no los recibiré ni miraré la enjundia de vuestras ofrendas... Por ventura me ofrecisteis hostias y sacrificios en el desierto durante cuarenta años ¡oh casa de Israel! Y llevásteis la tienda para vuestro Moloch y la imagen de vuestros ídolos y la estrella de vuestro Dios; cosas todas que os hicisteis. Pues os hará transportar más allá de Damasco, dice el Señor cuyo nombre es el Dios de los ejércitos." (Profecía de Amós, cap. V, vers 21, 22, 25, 26, 27)
60) Cuando hubieres entrado en la tierra que te dará el Señor Dios tuyo, guárdate de imitar las abominaciones de aquellas gentes. Y que no se halle entre vosotros quien purifique a sus hijos pasándolos por el fuego o quien pregunte a adivinos y observe sueños ni agüeros ni que sea hechicero. Ni encantador ni quien consulte a los pitones o adivinos o busque de los muertos la verdad" (Deuteronomio, cap. XVIII, vers. 9,10, 11)
H.P. Blavatsky
Isis sin Velo



