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sábado, 18 de octubre de 2014

REGLAS DE ORO PARA LA VIDA COTIDIANA



Lo que cuenta en un ser humano, en primer lugar, son sus cualidades morales; si razona bien, si sabe dominarse, cualquier cosa que le suceda, sea un éxito o una catástrofe, se convertirá en un bien para él.


Muchas personas aún no han aprendido a dominar sus pensamientos y sus sentimientos, y en las conversaciones se dejan llevar y cuentan cualquier cosa unos de otros. Pues bien, sabed que esto es muy grave, pues si habéis calumniado a alguien, si le habéis arrebatado su prestigio o su honor, pueden derivarse acontecimientos enojosos para él, para su evolución, y el Cielo os condenará.

Tenemos que ser prudentes cuando hablamos, no pronunciar palabras hirientes, no participar superficialmente en una discusión, porque entonces nos arriesgamos a encontrarnos en grandes dificultades si nos empeñamos en hablar demasiado


Aprended a hablar con amor y dulzura, no sólo a los seres humanos sino también a los animales, a las flores, a los pájaros, a los árboles, a toda la naturaleza, pues es una costumbre divina. El que sabe pronunciar palabras que inspiran, que vivifican, posee una varita mágica en su boca, y nunca pronuncia estas palabras en vano porque siempre, en la naturaleza, uno de los cuatro elementos, la tierra, el agua, el aire o el fuego, están ahí, atentos, esperando el momento de realizar todo lo que hemos expresado.


La mano es un medio para relacionarse con los seres humanos, pero también es un medio de relacionarse con la naturaleza. Por eso desde que abrís por la mañana vuestra puerta o vuestra ventana ,debéis saludar a toda la naturaleza, al cielo, al sol, a los árboles, a los lagos, a las estrellas...



Entonces, ante todas las posibilidades que se presenten, acostumbraos a haceros la siguiente pregunta: « ¿Qué aportará para mi avance? » Si veis que eso no os aportará gran cosa, que será sobre todo tiempo y energías desperdiciadas, no os detengáis en ello.

Si queréis no volver a ver a alguien nunca más, pagad vuestras deudas, y entonces no lo volveréis a ver más. Esta es una ley que las personas no conocen ; hacen lo posible para separarse de alguien que les molesta, para eliminar el lazo que los ata, pero, icuántas veces el Karma ya ha previsto obligar a un hombre a volverse a encontrar con sus padres, con su mujer, con sus hijos, o con su patrón en otra encarnación!

Cuando habéis actuado de forma negativa con alguien, no basta con que os excuséis: debéis reparar. Sólo con esta condición seréis absueltos. No basta con decir al que perjudicasteis: «Lo siento, perdóname...», porque entonces la ley divina os perseguirá hasta que hayáis reparado el perjuicio que ha sufrido. Para liberaros, debéis reparar .


El sufrimiento aparece para mostrarnos que nos hemos apartado de las condiciones favorables en las que todo era fácil y claro. El sufrimiento es, pues, un ser enviado por el mundo invisible para salvarnos, y no hay que luchar contra un salvador. Cuanto más se lucha contra el sufrimiento, más terrible se vuelve. Dice: «Ah! ¿no quieres comprender? Bien, vas a ver qué pasa», y entonces aumenta. Pero desde el momento en que comprendemos y decidimos reparar nuestros errores, el sufrimiento recibe la orden de marcharse, pues ya ha realizado su trabajo, ha cumplido su misión. Entonces, en lugar de rebelarnos y luchar contra él, tenemos que poner un poco de orden en nuestra cabeza...

Pasar pruebas, sufrir desgracias, sin comprender nunca porqué; y esto puede continuar así eternamente... Por lo tanto, en lo sucesivo, comprended por lo menos porqué sufrís, pues éste es el único medio que os liberará y os permitirá progresar.


Muchos de los sufrimientos y de las pruebas que pasamos en la vida nos las envía el mundo invisible para obligarnos a emplear las fuerzas espirituales que poseemos.

En otro tiempo, la Iniciación se hacía en los templos, ahora se realiza en la vida corriente y en los momentos en que menos lo esperamos.



Pues bien, contra las dificultades debéis mirar hacia lo alto para extraer la luz y la fuerza. Sólo de esta forma triunfaréis.

Vivir amorosamente es vivir en un estado de conciencia muy elevado que se refleja en todos los actos de la vida, es un estado que lo armoniza todo dentro de vosotros, que os mantiene en perfecto equilibrio, un estado que es fuente de alegría, de fuerza, de salud.


fragmentos de OMRAAM MIKHAEL AIVANHOV

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