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miércoles, 19 de octubre de 2016

LOS MISTERIOS DE LA LUNA

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“Otra iniciación, otro sacrificio, sin embargo, debe hacerse antes de que pueda tomar su lugar en la luna llena, gobernada por la Diosa de la Perfecta Inteligencia, donde, se dice, obtendrá la inmortalidad al convertirse en Señor de los Tres Mundos. Se alude débilmente a esta última fase en las más antiguas y arcaicas religiones. Pero en las leyendas artúricas Cristianas se retrata claramente en la búsqueda del Santo Grial. Cuentan cómo el buscador, que había encontrado el castillo del Grial, debía pasar una cierta prueba. Si lo conseguía, el Rey Pescador quedaba curado y las tierras desoladas volvían a ser fértiles. La prueba era que cuando se extendían los objetos sagrados  suyo, debía preguntar qué prodigios significaban y a quién servía la copa del Grial. Si fallaba al hacer la pregunta, el castillo, el rey, el Grial, todos quedaban disueltos en un sueño y las tierras permanecían estériles, hasta que él u otro llegaran y había una segunda posibilidad de hacer la pregunta. Cuando Parsifal llegó por primera vez al castillo del Grial estaba tan abrumado por el temor y asombro ante las misteriosa procesión del Grial, la Lanza y sus servidores, que olvidó preguntar por ellos. Gawain, igualmente, fue dominado por el sueño en el momento crítico, de modo que también él falló en preguntar su significado.
Aquí vemos que la comprensión es lo que libera de la parálisis de inconsciencia, porque ver las imágenes del inconsciente no es suficiente. Hasta que no comprendemos su sacrificio, permanecemos niños espiritualmente, sujetos al hechizo del destino, atrapados en la red de Isis.
En algunos textos se dice que aquel que alcanza la luna llena “ve los tres períodos….y vive eternamente”, es la puerta de la “gran liberación”.
Los tres períodos se refieren al pasado, presente y futuro. Corresponden a los tres mundos de los mitos de la luna que se llaman el infierno, la tierra y el cielo.  En términos psicológicos aquel que ha logrado alcanzar el campo de la luna llena, o completa, ha obtenido conocimiento del inconsciente, como pasado, fuente, origen; tiene poder en el mundo presente; y ha penetrado en el campo del futuro. En cierto modo se ha convertido en atemporal, trasciende los límites del tiempo. Ha obtenido la inmortalidad.
La inmortalidad prometida por la luna es una vida siempre renovada como la de la propia luna, en la que menguar y morir son tan esenciales como volver. En Occidente raramente reflexionamos cuán necesario es que todas las cosas deberían desgastarse y decaer.  Si la muerte y la decadencia no hubiesen estado dotadas con un poder tan grande como las fuerzas de la creación, todo nuestro mundo en este momento, habría llegado al lastimoso estado de estancamiento. Si todo permaneciese por siempre como se hizo en un principio, todas las capacidades de “hacer” habrían sido explotadas hace siglos.
Los ritmos de creación y destrucción, forman el proceso de vida,  y son aceptados como bases para la inmortalidad.
Dice Plutarco en Isis y Osiris: Los efectos de la luna son semejantes a la razón y sabiduría, (esto es a magia, conocimiento y arte)..."
La Luna es dadora de muchos dones. Otorga inspiración, éxtasis, poder mágico e inmortalidad. En los Upanishads se dice que la Luna es el poder mágico, la mente, el manas. Y “Cuando este manas (Mente) era redimido de la muerte se convertía en la luna”. En este texto se expresa la relación entre el poder mágico de la luna y la inmortalidad.
Los dos grandes milagros de la vida son dones de la luna.Es la dadora de fertilidad, esto es, de renacimiento por los hijos, y además se la considera también la dadora de la inmortalidad individual.
“Todos los que parten de este mundo o de este cuerpo, van primero a la luna… Pero la luna también es la puerta del mundo celestial y al que contesta a su pregunta, le manda más allá” (Upanishad)
En la Luna se juzga al alma y va o al mundo superior o regresa a la tierra en una nueva encarnación. En la barca de la luna el muerto viaja a los infiernos y allí espera su regeneración; así Ishtar, la diosa luna, era conocida como el Barco de Vida que lleva la semilla de todas las cosas vivas.
La Luna es el Lugar de Generación; porque es la Dadora de Fertilidad; ella es el Lugar de los Muertos, porque es a la luna donde van cuando dejan la tierra, y también es el lugar de Regeneración porque da renacimiento e inmortalidad.
La renovación del fuego sagrado, símbolo de la siempre renovada luz de la luna, dicen los Hindús, asiste en la renovación de la vida: “con la renovación de su fuego el que sacrifica se renueva a sí mismo, y realmente provechosa para la vida es aquella redención de su propio yo”. (Satapatha Brahamana)
Beber el soma es permitir a la voz interior del daimón hablar en nuestro interior y tomar el control por un tiempo. Atreverse a escuchar aquella inspiración interior que expresa la realidad esencial de nuestro propio ser, requiere un acto de fe que es poco frecuente. Es fe o devoción de la verdad, la sabiduría de aquella chispa interior que habla y funciona por sí sola, totalmente aparte de nuestro control consciente. Esta sabiduría se llamaba la Sofía Divina, la Señora Sabiduría, o la Diosa sabiduría. Es la más elevada encarnación del principio femenino, la Diosa Luna en su función de conocimiento espiritual, divino. Las diosas luna eran, en la mayoría de los casos, consideradas como la fuente de conocimiento y sabiduría.
“Hemos bebido el Soma brillante,
Y nos hemos hecho inmortales;
Hemos entrado en la Luz,
Y todos los dioses lo han sabido”
Rig Veda
Rasgar el Velo de Isis puede querer decir ver la naturaleza como realmente es, comprender lo que está bajo las manifestaciones de este mundo y de las emociones que nos mueve, verlos en su realidad esencial. Aquel que es capaz de hacer esto y por tanto de encarar la realidad, se convierte en conscientemente inmortal, o quizás “consciente de la inmortalidad”, porque ha liberado su mente, él mismo, de los condicionantes de tiempo y espacio, especialmente de las distorsiones de hecho aportadas por su propia orientación egoísta.
El hijo nacido de la iniciación de la Diosa Luna naturalmente no debe confundirse con el hijo humano de la carne. Es un hijo psíquico, no carnal y es el símbolo de la nueva individualidad que nace por medio de la experiencias interiores… El Yo es el fruto del desarrollo psíquico, el hijo del matrimonio sagrado o íntimo”
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Fragmentos de “LOS MISTERIOS DE LA MUJER”
Autora: Esther Harding

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