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martes, 26 de agosto de 2014

EL AURA: ESCUDO PROTECTOR


"Todo lo que existe, los seres humanos, los animales, las plantas e incluso las piedras emiten partículas, producen emanaciones y esta atmósfera fluida, sutil que envuelve todas las cosas, es, justamente, lo que llamamos aura.  El aura es esta especie de halo que envuelve a cada ser humano; en algunos es ancha, amplia, luminosa, potente... posee vibraciones intensas y colores espléndidos; en otros, al contrario, es pequeña, apagada, disforme y fea. 

A través de nuestra aura se produce un intercambio ininterrumpido entre nosotros y las fuerzas de la naturaleza.

El aura es una combinación de todas nuestras materias sutiles, y cada una de ellas, debido a sus emanaciones particulares, añade nuevos aspectos. El cuerpo etérico del hombre forma un aura que penetra en el aura de su cuerpo físico y esta aura, que engloba el aura de los dos cuerpos, revela la salud y su fortaleza. El cuerpo astral y el mental, debido a su actividad o a su inercia, sus cualidades o sus defectos, añaden otras emanaciones, otros colores a esta primera aura, revelando, de este modo, la naturaleza de sus sentimientos y de sus pensamientos. Si los cuerpos causal, búdico y átmico están despiertos, añaden aún otros colores más luminosos, otras vibraciones más potentes.

El aura es, pues, la fusión de todas las emanaciones del ser humano. Es un síntesis muy amplia, muy rica, que contiene todo lo que se encuentra dentro del hombre.

La atmósfera de la tierra está impregnada de todas las emanaciones de los seres humanos, animales, plantas, piedras, aguas, montañas y fuerzas que provienen de los planetas y de las estrellas.

Los que opinan que la naturaleza de sus actos, de sus pensamientos y de sus sentimientos no tienen ninguna importancia porque la moral y la religión son ahora algo caduco de lo que uno puede desentenderse, no hacen más que debilitar su aura y sólo producen colores mates y sucios, vibraciones caóticas y desarmónicas, e inconscientemente, quienes lo perciben se alejan de ellos.

Para quienes buscan el amor, la luz, no hay otro método mejor que el de trabajar en su aura con el fin de suprimir los matices apagados, los cuales destruyen, a través de sus vibraciones, todo lo bueno que puede haber en los demás.  Os habéis dado cuenta: después de estar al lado de ciertas personas apenas 5 minutos, luego buscáis en vano vuestra inspiración, vuestra alegría y vuestra fe en Dios; todo ha desaparecido... Otros permanecen junto a vosotros sólo cinco minutos y es como si resucitaras, vuestras viejas células han desaparecido y de nuevo vuelve la fe, de nuevo os sentís estimulados. Tenéis que saber que la causa de estos cambios se debe a su aura.

Por eso el aura es como un instrumento mágico en manos de los Iniciados. Por dondequiera que vayan mejoran los minerales, las plantas, los animales y los hombres.


El estado del aura, su pureza y su nitidez dependen, sin embargo, de la manera cómo vive el hombre. Si éste se deja llevar por la pereza interior, por el desorden, por los vicios, su aura se asemeja a una ciénaga...


Un aura pura os beneficia ante todo a vosotros mismos,pero transforma al mismo tiempo el ambiente que os rodea...

Las cualidades que le déis a vuestro aura dependen de las cualidades que logréis desarrollar.




fragmento de: Omraam Mikhael Aivanhov

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