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martes, 17 de junio de 2008

EL MACEDONIO





“En esos primeros momentos siempre tenía la sensación de que le chupaban el aire de los pulmones, pues era imposible prever la rapidez de aquel animal. El paisaje desfilaba borroso ante sus ojos y el único sonido que oía era el furioso galopar de Alastor. Soltó las riendas y se inclinó hasta casi tocar con la cara el cuello del caballo, y volvió a notar aquella extraña sensación de haberse fundido con el animal en un solo ser, cual si sintiera a través del cuerpo del caballo y pensase con su cerebro. Cabalgaba pletórico de gozo.

Filipo veía ya el robledal que hacia de meta.

Al llegar a él, el caballo estaba cubierto de sudor. Filipo se internó al galope en la arboleda, en la que el sol se filtraba, dejado en el suelo manchas de luz como manos, deteniendo al caballo y haciéndole dar una vuelta completa en círculo hasta quedar de cara a por donde habían venido.

En un arrebato de euforia alzó el brazo y entonó un canto guerrero, poniendo a Alastor a medio galope.

Y sucedió nada más salir de la arboleda e irrumpir de nuevo a la luz del sol; y todo, con inusitada rapidez. En el preciso instante en que Filipo levantaba la vista, un grito terrible y salvaje desgarró el aire, al tiempo que el corazón se le helaba al ver que sobre él se abalanzaba una enorme lechuza.

Vio sus espantosos ojos asesinos, vio sus garras y sus agudos espolones y comprendió que se le venía encima como una piedra que cae del cielo. Nunca se había sentido tan vulnerable; era incapaz de alzar los brazos para protegerse. El pánico le tenía paralizado.

Y en ese momento, lo que debió ser el último momento, la lechuza extendió sus grandes alas, como borrando todo lo existente, Filipo sintió un roce en el rostro, una punzada de dolor y ….nada.

Ni siquiera se percató de que había caído. Acto seguido, se vio tumbado en tierra, mirando el cielo y viendo como la lechuza remontaba el vuelo con las alas desplegadas, para virar describiendo una enorme curva y desaparecer.

¿Qué me queréis, señora? - ¿Qué puedo hacer para obtener vuestra bendición?




De la novela "EL MACEDONIO" de Nicholas Guild

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